Devocional de hoy con Carolina Suela: ¿por qué corremos si no tenemos prisa? En Eclesiastés 3, leído en la Nueva Traducción Viviente, descubrimos que todo tiene su tiempo y que Dios también habla en el silencio. Hazte Amigo de Radio Solidaria en https://radiosolidaria.com/ El texto: Eclesiastés 3 (Nueva Traducción Viviente) Carolina Suela abre el devocional leyendo el pasaje completo, desde el versículo 1 hasta el 12: el conocido "hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo". Lo hace en la versión Nueva Traducción Viviente, en lugar de la Reina Valera habitual, y recuerda que es un texto que muchos han leído, escuchado y memorizado miles de veces. La tiranía de la prisa A partir de ahí, Carolina Suela reflexiona sobre la época que vivimos: todo es correr, todo es inmediato. Lo ilustra con una escena cotidiana del transporte público de Madrid, esa carrera hacia el metro que uno termina haciendo sin tener ninguna prisa real. Cuando queremos todo ya El devocional repasa cómo la impaciencia nos acompaña en cada etapa: los jóvenes quieren ser adultos, los padres desean que su hijo camine y hable cuanto antes, y basta un clic para tener toda la información. Estamos sobreestimulados y sobreinformados, y aun así no somos más felices. La creación, el campo y los alimentos fuera de temporada Carolina Suela contrasta esa aceleración con la sabiduría de la creación: la gente busca paz en el campo y en la montaña, y la tierra misma tiene su tiempo para sembrar, cosechar y descansar. Menciona cómo hoy comemos alimentos que no están en temporada y han perdido sabor, vitaminas y minerales. El tiempo que no vuelve: duelo y arrepentimiento Un momento especialmente emotivo: cuando se pierde a un ser querido, aunque hayamos podido despedirnos, siempre lamentamos no haber pasado más tiempo con esa persona. De ahí la conclusión del pasaje: alegrarse y disfrutar de la vida mientras podamos, porque es un regalo de Dios. El examen del día y el tiempo de silencio con Dios Carolina Suela propone un ejercicio concreto: al terminar el día, revisar en qué hemos perdido el tiempo, en qué nos hemos agobiado y estresado, y confiar en que Dios ya tiene todo estipulado. Recuerda lo que le enseñaron de jovencita: el tiempo devocional de la mañana y el tiempo de silencio, ese espacio en el que el Señor habla más, no siempre con versículos, sino mostrando lo que hay que limpiar o cambiar. Menciona también la sabiduría que Dios dio a Salomón. Invitación final: parar, orar y escuchar El devocional termina animando a no dejar esos momentos especiales con el Señor, aprovechar la mañana, y recordar que nunca es tarde para parar un poco, orar y escuchar, porque todo tiene su tiempo. Carolina Suela cierra con una bendición y una invitación a no arrepentirse del día de hoy. contacta por WhatsApp: +34607824824