Si yo hablase lenguas angélicas, tal vez…pero mis palabras son pobres para describir el impacto de estas prédicas (especialmente “Our Enduring Help”) en mi caminar: un verdadero oasis para mi fe tan frágil; una invitación que no condena, que no es rebuscada, que en simpleza conecta con la profundidad del corazón, y le habla los secretos de Aquel que le ama con tal ternura, buen humor y tacto, que no puede el alma sino querer sentarse descubierta a los pies de Su Guardador, un poco más confiada en la gracia nueva que ha de recibir.
Gloria a Dios! Gracias!