Marketing Online

Joan Boluda

Todo lo que siempre has querido saber y nunca te has atrevido a preguntar sobre Marketing Online.

  1. 8h ago

    3194. ImageMagick y Pillow

    Hoy os presento ImageMagick y Pillow, dos herramientas gratuitas para convertir, redimensionar, automatizar y generar imágenes con ayuda de un agente. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de Hermes. En la séptima clase aprendemos a escoger modelos y proveedores sin quedar atados a una única opción. En la octava comparamos la instalación local con un VPS para decidir dónde mantener el agente en funcionamiento. Ahora sí, vamos al lío con dos herramientas que me ayudan muchísimo en la preparación de cursos, episodios y cualquier proceso que necesita manipular imágenes. Siempre había oído que estas tareas podían automatizarse, pero como no trabajaba con línea de comandos ni código, aquel conocimiento se quedaba en el limbo. Con Codex y otros agentes, la barrera ha desaparecido. La primera herramienta es ImageMagick, una colección de utilidades para crear, editar, componer y convertir imágenes desde la línea de comandos. Podemos pedirle al agente que la instale y describir el resultado que buscamos sin memorizar cada opción. El caso más sencillo consiste en convertir formatos. Podemos pasar una imagen de JPEG a PNG o preparar una versión en otro formato compatible. También podemos redimensionar, recortar, rotar y ajustar la calidad o compresión de los archivos. Esto resulta especialmente útil en una web o un SaaS donde los usuarios suben imágenes. En lugar de aceptar una fotografía enorme de veinticinco megas para mostrarla en un espacio pequeño, podemos limitar sus dimensiones, optimizar su peso y generar la versión que realmente necesita la página. ImageMagick también permite añadir marcas de agua, colocar texto, combinar imágenes y trabajar con transparencias. Podemos crear una franja con una frase sobre una colección de paisajes, preparar un collage o eliminar un fondo uniforme para producir un recurso con transparencia. Su gran ventaja aparece cuando debemos repetir la misma operación muchas veces. El mismo comando o script puede procesar cinco imágenes o varios miles. Podemos vigilar una carpeta, transformar cada archivo nuevo y dejar el resultado preparado para el siguiente paso de una automatización. Hace poco encontré dos discos duros antiguos con más de cien mil fotografías y unos seis mil quinientos vídeos. Había originales, miniaturas creadas por WordPress, duplicados y archivos de muchos años distintos. Con Codex y estas herramientas pude identificar las versiones pequeñas, organizar el material y preparar las fotos para llevarlas a Google Fotos. La segunda herramienta es Pillow, la librería de procesamiento de imágenes para Python. Comparte muchas funciones con ImageMagick, como redimensionar, recortar, rotar, convertir formatos, comprimir, añadir texto y trabajar con transparencias. La diferencia es que Pillow está pensada para integrarse directamente dentro del código Python. Podemos crear miniaturas y avatares, analizar píxeles, cambiar colores, consultar dimensiones, gestionar metadatos y decidir qué operación ejecutar según las características de cada archivo. Por ejemplo, algunas cámaras antiguas imprimían la fecha dentro de la propia fotografía. En el flujo que preparé pude recuperar esa información y guardarla como metadato para que Google Fotos colocara cada imagen en el momento correcto. La fecha continúa visible en la foto, pero ahora el sistema también puede ordenarla. Pillow permite además generar imágenes a partir de datos y plantillas. Podemos definir una composición, introducir un título, un número, un icono o cualquier otra información y producir automáticamente la imagen final sin abrir un editor gráfico. Este es el sistema que utilizo para las imágenes destacadas de Boluda.com. Cuando preparo un episodio, Pillow toma la plantilla, coloca el número y el título, ajusta el tamaño de la tipografía, reparte el texto en una o varias líneas y mantiene el bloque centrado. Después reviso visualmente el resultado antes de publicarlo. El mismo proceso crea las portadas de los cursos y las imágenes de cada clase. Añade el número correspondiente, el nombre, el icono del curso y el resto de elementos definidos en la plantilla. Antes tenía que duplicar diseños y recolocar el texto manualmente. Ahora recibo todas las imágenes, las reviso en una cuadrícula y autorizo el resultado. También utilizo este enfoque para los estudios, los directos y otros contenidos. Cada pieza nueva puede generar automáticamente su propia imagen destacada con un estilo coherente, aunque cambien el título, el número y la longitud del texto. Ambas herramientas pueden aplicar filtros, crear composiciones, trabajar con transparencias y realizar buena parte de las transformaciones habituales. Existe una zona gris considerable, así que muchas tareas pueden resolverse con cualquiera de las dos. Mi criterio rápido es bastante sencillo. Si necesito transformar muchos archivos desde un script o la línea de comandos, empiezo pensando en ImageMagick. Es una navaja suiza fantástica para convertir, recortar, redimensionar y encadenar operaciones dentro de un pipeline. Si estoy desarrollando una aplicación en Python y necesito lógica condicional o manipulación detallada, pienso primero en Pillow. Puedo analizar la imagen, tomar decisiones dentro del programa y generar el resultado como una parte más de la aplicación. Para crear miniaturas dinámicas en una aplicación Python, Pillow suele encajar de forma natural. Para convertir miles de imágenes de una carpeta o ejecutar una operación desde un script del servidor, ImageMagick puede resultar más directo. La tecnología ya instalada en el alojamiento también puede decidir la elección. Por eso os recomiendo explicar al agente vuestro objetivo y el entorno disponible. No basta con decir que queremos cambiar una imagen. Conviene indicar cuántos archivos hay, si el proceso debe repetirse, qué lenguaje utiliza la aplicación y dónde se ejecutará. Con ese contexto podrá proponer la herramienta adecuada. FFmpeg también puede resolver parte de estas tareas, además de trabajar con audio y vídeo. No lo incluyo hoy porque merece un episodio propio y me lo apunto para la semana que viene. En definitiva, ImageMagick es una navaja suiza para transformar imágenes desde la línea de comandos y Pillow funciona como una API de imágenes dentro de Python. Las dos son gratuitas, se complementan y permiten convertir tareas tediosas en procesos rápidos y repetibles. Espero que os sirvan y que podáis incorporarlas a vuestro día a día. Incluso si nunca habéis utilizado la terminal o programado con Python, podéis describir el resultado a vuestro agente, revisar el plan y dejar que prepare el flujo adecuado. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana viernes con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  2. 1d ago

    3193. Agentes persistentes

    Hoy os explico qué es un agente persistente, cómo se diferencia de un modelo o agente normal y cuándo elegir un VPS propio o una opción gestionada. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de Hermes. En la quinta clase aprendemos a crear skills para automatizar tareas repetitivas y en la sexta utilizamos herramientas de web, visión, imágenes, voz y código. Además, en el apartado de inteligencia artificial tenéis los cursos y recursos para profundizar en todo este mundo. Ahora sí, vamos al lío con los agentes persistentes. Se habla mucho de ellos y la nomenclatura puede generar confusión, así que quiero ordenar las piezas y explicar qué cambia realmente respecto a aquello que ya teníamos. Al principio utilizábamos sobre todo modelos de inteligencia artificial. Podemos imaginar el modelo como un cerebro al que hacemos una pregunta y que nos devuelve una respuesta. Le pedimos una explicación, un texto o una idea, piensa sobre ello y nos contesta. Después llegaron los agentes. El modelo seguía aportando el razonamiento, pero ahora disponía de un cuerpo capaz de actuar. El agente puede conectarse a servicios, crear documentos, modificar archivos, ejecutar comandos y completar gestiones en lugar de limitarse a decirnos cómo se hacen. La siguiente necesidad apareció cuando empezamos a encargar trabajos largos. Si el agente se ejecuta en nuestro portátil y cerramos la tapa, apagamos el equipo o perdemos la conexión, el proceso puede detenerse. Ahí entra el tercer nivel, que es el agente persistente. Un agente persistente sigue funcionando porque no depende del ordenador que tenemos delante. Nuestro portátil o teléfono se convierte en una terminal desde la que enviamos instrucciones y consultamos el resultado, mientras que el trabajo real ocurre en un servidor remoto que permanece encendido. Podemos imaginar una pantalla y un teclado conectados mediante un cable larguísimo a un ordenador situado en un centro de datos. Escribimos la instrucción, el servidor la recibe y continúa trabajando aunque después apaguemos nuestra pantalla. Cuando volvemos a conectarnos, encontramos el proceso donde lo habíamos dejado. Si se interrumpe nuestra conexión después de enviar la tarea, el servidor puede seguir avanzando. Evidentemente, necesitaremos internet para consultar el progreso o darle nuevas órdenes, pero la ejecución ya no depende de mantener abierto el equipo personal. También podemos montar un servidor en casa o en la oficina con un Mac mini u otro ordenador encendido permanentemente. Eso ya ofrece persistencia, siempre que no falle la corriente, la red o la propia máquina. Un centro de datos reduce esos riesgos y suele resultar más cómodo para mantener el servicio disponible. La primera gran opción consiste en contratar un VPS e instalar allí nuestros agentes. Podemos alojar Codex, Claude Code, Gemini CLI, Hermes u otras herramientas, conservar los proyectos en ese entorno y conectarnos desde el ordenador, el teléfono o cualquier dispositivo ligero. El agente suele requerir muchos menos recursos que el modelo. Podemos instalar el agente en el VPS y utilizar un modelo externo mediante una API o suscripción. Si queremos ejecutar también el modelo dentro de nuestra infraestructura, necesitaremos bastante más memoria, almacenamiento y, según el caso, una o varias GPU. Por eso no siempre sale más barato alojarlo todo. Evitamos pagar tokens a un proveedor, pero la máquina necesaria para servir un modelo potente puede costar mucho más que un VPS normal. Hay que comparar el consumo previsto, el precio de la infraestructura y el valor de mantener todos los datos dentro del mismo entorno. Este es el sistema que utilizo desde hace meses. En el episodio 3115 os expliqué cómo trabajo con IA en un VPS. Mi Dev Box contiene los proyectos y agentes de desarrollo, mientras que las aplicaciones que tienen una web pública se despliegan después en sus propios servidores de producción. La gran ventaja es que puedo iniciar una tarea, cerrar el portátil e irme. Al volver, el agente ha seguido trabajando. También puedo consultar el proyecto desde el móvil porque el dispositivo que llevo conmigo apenas envía instrucciones y muestra resultados. La carga importante permanece en el VPS. Esta necesidad se ha vuelto tan habitual que las plataformas de inteligencia artificial han empezado a ofrecer sus propias versiones gestionadas. En vez de buscar un proveedor, contratar el servidor, instalar el agente y mantener el entorno, recibimos una máquina remota ya preparada dentro del servicio. En esencia, ambas opciones persiguen el mismo resultado. El agente vive en un servidor remoto y continúa trabajando cuando desconectamos nuestro dispositivo. La diferencia principal está en quién controla y mantiene ese servidor. La comparación se parece bastante a elegir entre WooCommerce y Shopify. Podemos contratar un alojamiento, instalar WordPress y WooCommerce, decidir cada pieza y asumir el mantenimiento. También podemos abrir una cuenta en Shopify y aceptar una solución integrada que ya se ocupa de casi toda la infraestructura. Con un VPS propio ganamos control. Elegimos el agente, el modelo, las herramientas, la ubicación de los datos y la forma de conectar cada proyecto. Si mañana queremos sustituir Codex por otra opción o probar Hermes con distintos modelos, podemos hacerlo sin movernos a una infraestructura diferente. Esa libertad también implica responsabilidad. Debemos configurar el servidor, actualizarlo, proteger las credenciales, vigilar los recursos y resolver las incidencias. Para quienes disfrutamos controlando el sistema, puede compensar, pero no todo el mundo quiere convertirse también en administrador de servidores. Una opción gestionada simplifica muchísimo la entrada. El proveedor prepara la máquina, integra su agente con el resto del ecosistema y ofrece una experiencia más directa. Si ya utilizamos todas sus herramientas, esa integración puede resultar tan cómoda como trabajar con Drive, Gmail y Meet dentro del mismo entorno. La contrapartida es una mayor dependencia. Nos ajustamos a los modelos, límites, precios, regiones y decisiones de esa plataforma. Quizá no podamos cambiar libremente de agente o acceder al mismo nivel de configuración que tendríamos en un VPS propio. Yo estoy en un punto intermedio. Utilizo Codex dentro de mi propio VPS, de modo que conservo los datos y puedo cambiar de herramienta si lo necesito. Al mismo tiempo, estoy probando algunas opciones gestionadas para entender qué aportan, aunque de momento el entorno propio me ofrece más tranquilidad y flexibilidad. Para una persona que no quiere contratar un VPS, abrir puertos ni mantener Linux, las alternativas gestionadas pueden ser ideales. Empieza a trabajar y la persistencia ya viene incorporada. Para alguien que necesita varios agentes, modelos intercambiables y control sobre la infraestructura, un servidor propio o una solución como Hermes puede tener más sentido. No existe una opción universalmente mejor. La decisión depende del equilibrio entre comodidad, integración, control, privacidad, coste y mantenimiento. Cuantas más piezas gestionemos nosotros, más libertad tendremos, pero también aparecerán más puntos que debemos cuidar. En definitiva, un agente persistente es un agente instalado en una máquina que permanece disponible y sigue trabajando aunque cerremos el portátil. Esa máquina puede ser nuestra, puede estar en un VPS o puede pertenecer a la plataforma que nos presta el servicio. El concepto es el mismo y lo que cambia es quién controla la infraestructura. Espero haber aclarado la diferencia entre modelo, agente y agente persistente. Si todavía queda alguna duda o queréis que compare configuraciones concretas, dejadme un comentario y prepararé otro episodio con los casos que más os interesen. :) Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana jueves con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  3. 2d ago

    3192. Hermes

    Hoy os presento Hermes, un agente de IA persistente y open source con memoria, herramientas, automatizaciones y acceso desde distintos canales. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de Hermes. En la tercera clase aprendemos cómo funciona su memoria persistente y qué archivos utiliza para conservar el contexto. En la cuarta configuramos el gateway para comunicarnos con el agente mediante Telegram y otros canales. Así podemos mantener la misma memoria mientras cambiamos de dispositivo o interfaz. Ahora sí, vamos al lío. En los últimos días se habla mucho de agentes persistentes y es fácil confundirlos con los modelos de inteligencia artificial. Hermes no es un modelo, sino una capa agéntica que utiliza el modelo que nosotros elijamos. Podemos conectarlo a distintos proveedores y endpoints compatibles, cambiar el cerebro sin sustituir todo el sistema y adaptar la combinación al coste o la capacidad que necesitemos. Es un proyecto open source que podemos instalar en nuestro ordenador, en un VPS o en otra infraestructura compatible. La elección importa porque un agente local deja de estar disponible cuando apagamos el equipo, mientras que uno instalado en un servidor puede seguir activo las veinticuatro horas. Una de sus funciones centrales es la memoria persistente. Podemos hablar hoy sobre un proyecto, volver mañana desde otra conversación y recuperar preferencias, decisiones o información anterior. El agente conserva y organiza ese contexto para que no tengamos que reconstruirlo desde cero cada vez. También puede buscar dentro de conversaciones pasadas. Si recordamos que hace tres semanas tratamos un asunto pero no sabemos dónde quedó, podemos pedirle que localice aquel intercambio y recupere la información necesaria. La idea es acercarse a un asistente personal que conoce el historial de aquello en lo que trabajamos. Hermes puede además crear skills y reutilizarlas. Después de completar una tarea, corregir errores y encontrar el proceso adecuado, podemos pedirle que convierta lo aprendido en una instrucción repetible. Cuando cambie una herramienta o aparezca un caso distinto, actualizamos esa skill en lugar de empezar otra vez desde cero. Imaginemos una automatización que procesa audios con Whisper. Quizá al principio funciona con archivos cortos, pero un día recibe una grabación mucho más larga y encuentra una limitación. Podemos buscar una alternativa, resolver el caso y mejorar la skill para que en el futuro escoja un camino u otro según la duración del archivo. La finalidad es que el agente aprenda de la experiencia y resulte cada vez más útil. No basta con esperar magia. Debemos revisar aquello que hace, explicarle las correcciones y convertir los caminos que funcionan en procedimientos claros. Hermes ya está orientado a ese ciclo de trabajo y aprendizaje. También podemos conectarle herramientas mediante APIs, MCP y otros mecanismos. Con los permisos adecuados trabaja con archivos, ejecuta comandos en terminal, utiliza scripts y accede a servidores por SSH. Igual que ocurre con cualquier agente que recibe acceso al sistema, debemos conceder únicamente aquello que realmente necesita. Las acciones pueden encadenarse. Podemos pedirle que transcriba un audio, resuma el resultado, prepare un archivo y lo suba a otro servicio. Algunas tareas dependen de la anterior y deben ejecutarse en orden, mientras que otras pueden avanzar simultáneamente. Para esos trabajos independientes, Hermes puede crear subagentes y repartir tareas en paralelo. Así una operación larga no tiene que bloquear toda la conversación principal. Podemos continuar hablando con el agente mientras los procesos delegados avanzan por separado y devuelven sus resultados. También permite programar automatizaciones. Podemos indicarle que envíe un informe cada tarde, compruebe periódicamente una web o revise los pedidos con la frecuencia que establezcamos. Es posible construir algo parecido con Codex, un VPS y tareas cron, pero Hermes ya nace con la idea de funcionar como un asistente personal permanente. Otro punto interesante es la variedad de canales. Podemos utilizarlo desde terminal, una interfaz gráfica, el teléfono, Telegram y otros servicios de mensajería que dispongan de integración. La conversación puede empezar en un canal y continuar en otro sin perder la memoria porque seguimos hablando con el mismo agente. Por ejemplo, puedo encargarle un trabajo desde el móvil mientras vuelvo a casa y revisar el avance al llegar al ordenador. También puedo iniciar una tarea desde la oficina y consultar después su estado desde otro dispositivo. El agente, sus herramientas y su contexto permanecen en el servidor. Hermes puede exponerse además mediante una API compatible para que otras aplicaciones hablen con él. No solo conectamos el agente a herramientas externas, sino que también podemos integrar el propio Hermes dentro de otros flujos y productos. El autoalojamiento ofrece más control sobre los datos, los accesos y aquello que queremos conservar o eliminar. Aun así, debemos mirar el recorrido completo. Si instalamos Hermes en nuestro servidor, pero utilizamos un modelo externo, las peticiones seguirán pasando por ese proveedor y se aplicarán sus condiciones y nuestra configuración. El software utiliza una licencia abierta y puede instalarse sin pagar por el propio programa, pero eso no significa que toda la operación sea gratuita. Debemos asumir el coste del VPS, la infraestructura y las APIs que utilicemos. Podemos elegir modelos con distintas tarifas o instalar uno local si contamos con el hardware necesario. Ejecutar también el modelo en nuestra infraestructura evita pagar tokens a un proveedor, aunque puede exigir una máquina con GPU y encarecer mucho el servidor. Hay que comparar ambas opciones. En algunos casos compensará pagar por uso y en otros tendrá sentido mantenerlo todo dentro de nuestra propia nube. En definitiva, Hermes es un asistente personal persistente que vive en nuestro ordenador o servidor. Conserva memoria, utiliza herramientas, automatiza tareas, crea subagentes, aprende nuevos procedimientos y nos permite comunicarnos desde diferentes canales mientras mantiene el mismo contexto. Si queréis que dedique otro episodio a explicar el panorama completo de agentes persistentes o que analice cada alternativa por separado, dejadme un comentario en Spotify. Hay muchas opciones y bastante confusión, así que puedo preparar una comparativa para aclarar qué aporta cada una. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana miércoles con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  4. 3d ago

    3191. Preguntas y Hermes

    Hoy respondo preguntas sobre memoria entre chats, servidores, transcripciones locales, el futuro del SaaS y la captación para agencias. Pero antes, recordemos que hoy empieza el curso de Hermes. En la primera clase descubrimos qué es este agente de inteligencia artificial y lo instalamos en nuestro ordenador. En la segunda recorremos la aplicación para entender su interfaz y todo lo que podemos hacer con ella. Así empezamos a trabajar con un asistente persistente capaz de ejecutar tareas, modificar proyectos y comprobar sus propios resultados. También quiero dar las gracias a todos los que vinisteis el sábado al Evento de Marketing Online. La jornada participativa, el hackatón, el fotomatón y todos los momentos que compartimos hicieron que fuera un día muy especial. Espero volver a veros el año que viene y, si todo va según lo previsto, las nuevas entradas llegarán alrededor del Black Friday. Ahora sí, vamos a por vuestras preguntas, que hoy tratan sobre memoria en ChatGPT y Codex, dimensionamiento de servidores, transcripciones, el futuro del software como servicio y captación para agencias. 1. Hola Joan, aquí María. Me hago un poco de lío con lo de la memoria entre chats. ¿La activo en ChatGPT y en Codex? ¿Cómo lo tienes tú? (María) 2. Buenas Joan y equipo de soporte. Estos días estoy pasando todo a Hetzner, siguiendo los consejos del maestro, y ya tengo varios VPS contratados, pero no sé si lo estoy haciendo bien, si voy sobredimensionado o si me quedo corto. Uno es el de desarrollo y el resto son de producción, uno por cada web. ¿Cuál debería tener para cada uno? (José) 3. Hola Joan. Mil gracias por todo lo que aportas. Estoy aprendiendo una barbaridad con los cursos y gracias por la sección de inteligencia artificial que has creado. Me ha ayudado mucho a poner orden en todo lo que puedo hacer. Tengo una duda sobre las transcripciones. ¿Cuál es la forma más barata de hacerlas y la más rápida? ¿Y ambas cosas? Jeje. Mil gracias de nuevo y nos vemos en el EMO. (Ana) 4. Hola Joan, aquí Miguel desde Asturias. Estoy aprendiendo mucho con la IA y montando un par de SaaS que empecé para mí, pero que creo que pueden tener mercado. Mi duda es si quizás en el futuro todo el mundo va a crear sus propias aplicaciones o SaaS y no tendrá sentido crearlos, porque si todo el mundo puede hacerse el suyo, ¿para qué molestarse en hacerlo? (Miguel) 5. Tengo experiencia en marketing digital y dirijo una agencia orientada principalmente a pymes, ofreciendo SEO, Google Ads, redes sociales, diseño y desarrollo web y automatizaciones. Mi principal problema actualmente no es saber prestar los servicios, sino conseguir un flujo constante y predecible de nuevos clientes sin dispersarme entre demasiados canales y estrategias. Si hoy tuvieras que construir desde cero un sistema de captación para una agencia pequeña, con presupuesto limitado y siendo el propio fundador quien todavía presta buena parte de los servicios, ¿qué estrategia priorizarías durante los próximos seis o doce meses? ¿Te centrarías en una oferta muy concreta y un nicho determinado, prospección comercial, Google Ads, SEO, marca personal, partnerships, contenido u otro sistema? ¿Y qué cosas evitarías para no perder tiempo y foco? (Óscar) Y ahora vamos a por las respuestas. Ya sabéis que podéis tanto leerlas aquí como escucharlas en el podcast, si os suscribís a Boluda.com. Este contenido está únicamente disponible para los suscriptores. Puedes identificarte en este enlace o suscribirte a los cursos. En definitiva, hoy repaso cómo gestionar la memoria entre herramientas, dimensionar servidores a partir del uso real, transcribir audios en local, adaptarnos al nuevo mercado del SaaS y enfocar una agencia para conseguir clientes sin dispersarse. Espero que las respuestas os ayuden a avanzar con vuestros proyectos. :) Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana martes con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días y mejor semana!

  5. 6d ago

    3190. Mi banco en Codex

    Hoy os cuento cómo he conectado mis cuentas bancarias con Codex para consultar movimientos, recibir alertas y preparar transferencias. Pero antes, recordemos que hoy termina el curso de investigación de mercado. En la novena clase aprendemos a anticipar tendencias y en la décima buscamos nuevas oportunidades de mercado. Así cerramos la semana utilizando toda la información recopilada para detectar hacia dónde puede evolucionar la demanda. Además, mañana nos vemos en el Evento de Marketing Online. Está todo preparado para desvirtualizarnos en el Hotel Atenea Port de Mataró y compartir una jornada de preguntas, debate, casos reales y networking. Después de un año de espera y varias semanas de organización, ya tengo muchísimas ganas de que llegue el momento. Ahora sí, vamos al lío con la última plataforma que todavía me obligaba a salir de Codex. Finalmente he conseguido conectar mis cuentas bancarias y ya puedo consultar información, analizarla y preparar operaciones sin entrar continuamente en la web del banco. Recordemos que este episodio es premium. Si queréis escucharlo y acceder al desarrollo completo, podéis suscribiros a Boluda.com. Además de los episodios premium, tendréis acceso a todos los cursos de la academia. Este contenido está únicamente disponible para los suscriptores. Puedes identificarte en este enlace o suscribirte a los cursos. En definitiva, he convertido mis cuentas bancarias en otra fuente de datos y acciones dentro de Codex. Tengo un histórico propio, resúmenes diarios, alertas, gráficos, categorías, proyecciones y pagos preparados sin depender de entrar una y otra vez en cada panel. Si queréis que os deje un handoff con mi configuración o que dedique otro episodio al dashboard de patrimonio completo, decídmelo y lo preparo para la semana que viene. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Descansad, relajaos y recargad pilas durante el fin de semana. El lunes regreso con vuestras preguntas como protagonistas, como siempre, a las 07:07. ¡Muy buen fin de semana!

  6. Oct 15

    3189. Playwright

    Hoy os presento Playwright, una herramienta gratuita para automatizar navegadores, probar webs y crear tutoriales con ayuda de un agente. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de investigación de mercado. En la séptima clase calculamos los costes de una idea de negocio y en la octava estimamos sus posibles ingresos. Así podemos comparar ambos lados y valorar si la oportunidad tiene sentido económico. Además, pasado mañana nos vemos en el Evento de Marketing Online. Este sábado 17 de octubre nos reuniremos en el Hotel Atenea Port de Mataró para compartir una jornada presencial de preguntas, debate, casos reales y networking. Después de tantas semanas preparándolo, ya tengo muchísimas ganas de desvirtualizarnos. Ahora sí, vamos al lío con Playwright, una herramienta de código abierto que permite automatizar navegadores desde pruebas, scripts y flujos con agentes de inteligencia artificial. En lugar de entregar el control del navegador que tenemos delante, el agente puede trabajar con su propia sesión y realizar allí las acciones necesarias. Podemos pedirle que abra una página, controle pestañas, haga clic, escriba, seleccione opciones, rellene formularios y se desplace por la web. También puede subir y descargar archivos, esperar a que aparezca un elemento o comprobar que una operación haya terminado antes de continuar con el siguiente paso. Una posibilidad especialmente útil consiste en iniciar sesión y conservar el estado de autenticación. Playwright puede reutilizar cookies y almacenamiento local para no identificarse en cada ejecución. Estos archivos contienen credenciales muy sensibles, así que debemos protegerlos, excluirlos de los repositorios y conceder al agente únicamente los permisos imprescindibles. Yo lo utilizo, por ejemplo, para recuperar facturas que no llegan por correo. Una automatización entra periódicamente en el servicio correspondiente, navega hasta el apartado de facturación, descarga el documento y lo guarda en la carpeta adecuada. Cuando puedo, preparo un usuario de solo lectura para reducir el alcance de cualquier error. El mismo enfoque me permite consultar información bancaria con una cuenta limitada para el gestor o entrar en la administración de Stripe y obtener la factura del periodo. Así tengo los documentos preparados cuando llega el trimestre sin recorrer manualmente cada panel. Playwright resulta especialmente interesante cuando una aplicación no ofrece API, plugin ni servidor MCP. Si existe una integración estructurada, normalmente prefiero utilizarla porque suele ser más directa, rápida y estable. La automatización del navegador sirve para cubrir ese último reducto que únicamente permite trabajar mediante su interfaz web. El agente puede localizar botones, campos, textos y otros elementos de la página sin depender únicamente de coordenadas. Esto hace posible describir el objetivo en lenguaje natural y dejar que Playwright encuentre los controles adecuados para completar la tarea. Más allá de las automatizaciones, podemos utilizarlo para crear tutoriales y recorridos de onboarding. El flujo avanza por la zona pública o privada de una aplicación, señala aquello que debemos pulsar, añade indicaciones visuales y registra el recorrido en vídeo. Si la interfaz cambia, repetimos el proceso y generamos una versión actualizada. Esto evita grabar manualmente cada clic con una aplicación de edición. Podemos preparar demostraciones de producto, explicar una intranet o mostrar los primeros pasos de un SaaS con recuadros, flechas, textos y otros elementos que guíen al usuario. Otra aplicación fundamental son las pruebas de páginas y aplicaciones web. Después de crear una funcionalidad, podemos pedirle que recorra los enlaces, pulse los botones, envíe formularios y complete los flujos principales. Playwright espera automáticamente a que los elementos estén disponibles y permite utilizar comprobaciones que reintentan hasta que se cumple la condición esperada. La revisión no se limita a aquello que vemos en pantalla. También podemos inspeccionar los mensajes de la consola, las peticiones de red y los errores que aparecen durante la ejecución. Así detectamos problemas de JavaScript o fallos internos que quizá no bloquean al usuario, pero conviene corregir. Las pruebas pueden ejecutarse con Chromium, Firefox y WebKit, además de distintos tamaños de ventana y dispositivos emulados. Podemos cambiar el idioma, la zona horaria, la geolocalización, los permisos o la apariencia para comprobar cómo responde la misma web en contextos diferentes. También podemos generar capturas, vídeos y trazas completas de cada recorrido. Una traza reúne el estado del DOM, las solicitudes de red, la consola y las imágenes de cada paso, de modo que resulta mucho más fácil descubrir en qué momento se rompió el flujo. Las capturas permiten hacer comparaciones visuales entre versiones. Si modificamos una plantilla, podemos comprobar si algo ha cambiado de manera inesperada en otra resolución o motor de navegador. También es posible convertir una página en imagen o PDF e incorporar ese resultado a una automatización posterior. Playwright sirve además para extraer información de webs estáticas y dinámicas. He creado una página de noticias de Mataró que reúne contenido procedente de varias fuentes y, cuando no existe un RSS adecuado, utiliza automatización para consultar la web y centralizar la información. Como controla un navegador real, puede trabajar con páginas cuyo contenido aparece mediante JavaScript. También permite observar las peticiones de red, analizarlas e incluso simular respuestas y errores. Esto es muy útil para comprobar que una aplicación falla de forma comprensible cuando un servicio externo no responde. Otra opción consiste en grabar primero el proceso. Yo realizo una vez los pasos dentro del navegador y el generador de Playwright convierte esas acciones en código. Después el agente puede limpiar la secuencia, añadir comprobaciones y transformarla en un flujo reutilizable. Una vez definido el camino, la automatización puede abrir una página, entrar en otra sección, descargar un archivo, copiar un dato y pegarlo donde corresponda. Ya no dependemos de mover el cursor a mano y podemos repetir el procedimiento con la frecuencia que necesitemos. En mi caso lo he utilizado especialmente para automatizaciones, tutoriales y pruebas de webs. Os lo recomiendo si hacéis vibe coding, queréis verificar aquello que acabáis de crear o todavía dependéis de una aplicación que no ofrece ninguna integración programática. Eso sí, conviene empezar con una tarea acotada, una cuenta con pocos permisos y una comprobación clara del resultado. Primero observamos cómo se comporta, después añadimos las validaciones y únicamente entonces lo programamos para que funcione sin supervisión. En definitiva, Playwright convierte el navegador en una herramienta que el agente puede manejar de forma estructurada. Nos permite automatizar tareas que antes parecían manuales, documentar procesos, probar aplicaciones y recoger información sin depender de que una API cubra todos los casos. Si queréis que os prepare un handoff para empezar a utilizarlo con vuestro agente, decídmelo y os lo dejaré por aquí con los pasos y las precauciones necesarias. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana viernes con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  7. Oct 14

    3188. Project Manager 2.0 con IA

    Hoy os cuento cómo he ampliado mi Project Manager con IA para integrar herramientas externas, registrar la actividad y mostrarla en un dashboard. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de investigación de mercado. En la quinta clase aprendemos a valorar ideas de negocio y en la sexta analizamos su facturación y rentabilidad. Así podemos estimar el potencial económico de una propuesta antes de empezar a mover ficha. Además, este sábado 17 de octubre celebraremos el Evento de Marketing Online en Mataró. Nos espera una jornada participativa para hablar de inteligencia artificial, negocios y marketing, además de compartir experiencias y desvirtualizarnos. Ahora sí, vamos al lío con la nueva versión de mi Project Manager con inteligencia artificial. Podéis descargar el handoff desde el apartado de inteligencia artificial de Boluda.com, subirlo a vuestro agente y seguir las instrucciones para adaptarlo a vuestro negocio. En el episodio 3165 os presenté la primera versión. Aquel sistema revisaba mis conversaciones con Codex, los repositorios de Git, los archivos de cada proyecto, producción y el documento TODO.md. Con toda esa información preparaba un resumen de lo realizado durante las últimas veinticuatro horas y mantenía al día las tareas pendientes. El enfoque funciona muy bien cuando casi todo el trabajo ocurre dentro de Codex, pero un cliente me hizo ver una limitación evidente. Muchos negocios reparten su actividad entre numerosas aplicaciones y no pueden conocer el estado real de un proyecto mirando únicamente los chats, el código y los archivos. Por eso he ampliado el sistema para conectar también las herramientas externas que utilizamos cada día. Pueden ser servicios de facturación como FacturaDirecta o Holded, plataformas como Stripe y PayPal, espacios de trabajo como Notion, Gmail, Google Drive, Telegram, WordPress, un CRM o cualquier otra pieza importante del negocio. La conexión puede realizarse mediante un plugin nativo, un servidor MCP o la API del servicio. Mi recomendación es hacer una lista exhaustiva de las aplicaciones profesionales y comprobar cómo puede acceder a ellas el agente. Si una herramienta importante no ofrece ninguna vía de integración, yo me plantearía sustituirla porque acabará aislando información esencial del resto del sistema. Una vez conectadas las fuentes, preparamos una automatización para cada una. Algunas aplicaciones pueden avisar cuando sucede algo. Stripe, por ejemplo, puede comunicar un nuevo pago y activar el proceso correspondiente. Este mecanismo de envío es lo que conocemos como push. Otras fuentes necesitan que el sistema vaya a buscar los cambios cada cierto tiempo. Podemos consultar Search Console una vez al día, revisar otra plataforma cada hora o elegir la frecuencia adecuada para cada caso. Este mecanismo de consulta es lo que conocemos como pull y puede programarse mediante cron u otro temporizador. Cada integración prepara un informe con la actividad detectada. Puede registrar nuevos clientes en el CRM, pagos y cobros, documentos creados en Google Drive, correos enviados o recibidos, publicaciones en WordPress y cualquier otro dato que nos ayude a entender qué ha sucedido. La segunda gran pieza es el dashboard general. Yo utilizo una cuadrícula con una tarjeta para cada proyecto y un código de colores muy sencillo. El verde indica que todo funciona como debería, el ámbar señala algo que conviene revisar y el rojo avisa de un problema importante. Al entrar en un proyecto, vemos sus KPI, las integraciones y los indicadores que hemos decidido vigilar. En el caso de un podcast premium, podríamos comprobar el número de suscriptores, el acceso al grupo de Telegram, la publicación de los episodios en Spotify y el estado del feed privado. Si una automatización falla y un MP3 no llega a su destino, la tarjeta pasa a ámbar o rojo. Además del cambio visual, el sistema puede enviarme un correo y ofrecerme un enlace directo al hilo de Codex donde suelo resolver ese tipo de incidencia. Así paso del aviso al contexto necesario sin buscarlo manualmente. También he integrado el gestor de proyectos dentro de cada dashboard. Aparece como un diario de actividad que reúne tanto lo que ha ocurrido como lo que hemos hecho. Una venta pertenece al primer grupo, mientras que enviar veintitrés correos pertenece al segundo. Cada entrada puede desplegarse para mostrar el detalle y enlazar con la aplicación original. Si WooCommerce registra tres ventas, vemos el total en el resumen, abrimos la fila y consultamos cada pedido. Si se incorporan varios clientes al CRM, podemos llegar directamente a sus fichas. De esta manera obtenemos una línea temporal que responde a tres preguntas. Qué hemos hecho, qué ha sucedido y qué debemos hacer a continuación. El sistema no se limita a describir el pasado, sino que convierte la información relevante en próximas acciones. Al conectarlo con Google Calendar, por ejemplo, podemos programar el seguimiento de un cliente una semana después de una compra importante. También podríamos automatizar el correo, aunque prefiero decidir qué tareas necesitan una intervención personal y cuáles puede ejecutar directamente el agente. La gran ventaja frente a un gestor convencional es que no tenemos que terminar una tarea y después entrar en otra aplicación para marcarla como completada. El Project Manager observa la actividad real de las herramientas conectadas y actualiza por sí mismo el historial y el estado del proyecto. Cuando trabaja un equipo, también podemos filtrar la actividad por persona. Cada integrante utiliza sus propias cuentas de Gmail, Drive, soporte o CRM, de modo que el informe puede mostrar correos respondidos, documentos creados, llamadas realizadas o tiques cerrados por cada uno. Esa información necesita contexto. Si alguien no registra actividad porque está de vacaciones, no existe ningún problema. Sin embargo, una ausencia inesperada de movimientos puede generar un aviso y ayudarnos a descubrir un bloqueo, una integración rota o una tarea que nadie ha asumido. Podemos incorporar WordPress, Stripe, analítica, Search Console y cualquier otra fuente que resulte relevante. Después definimos los indicadores, los umbrales y las situaciones que merecen una alerta. El sistema se construye a medida de las necesidades reales de cada proyecto. También podemos modificarlo a medida que aprendemos. Quizá un día decidimos controlar una conversión nueva, añadir otro servicio o recibir un correo cada vez que se produce una situación concreta. El dashboard y las automatizaciones evolucionan con el negocio en lugar de obligarnos a encajar en una estructura cerrada. El archivo que os dejo es una versión actualizada del handoff original. Incluye las instrucciones para que vuestro agente os haga las preguntas necesarias, conecte las fuentes disponibles y prepare el dashboard. Podemos empezar con unas pocas herramientas y ampliar el sistema cuando ya dominemos el flujo. En definitiva, este Project Manager con IA convierte la actividad dispersa del negocio en un diario y un panel de control accionable. Reúne lo que hacemos dentro y fuera de Codex, vigila los indicadores importantes, detecta problemas y propone las siguientes tareas sin obligarnos a gestionar también al gestor. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana jueves con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  8. Oct 13

    3187. Rclone

    Hoy os presento Rclone, una herramienta para copiar, mover, sincronizar, verificar y montar archivos entre nuestro ordenador y la nube. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de investigación de mercado. En la tercera clase investigamos mercados con Indiegogo y en la cuarta utilizamos Patreon para validar ideas de negocio mediante crowdfunding. Así analizamos proyectos, demanda y comunidades antes de decidir si una propuesta merece avanzar. Además, este sábado 17 de octubre celebraremos el Evento de Marketing Online en Mataró, de nueve de la mañana a siete de la tarde. Por la mañana tendremos una jornada participativa y por la tarde habrá networking y hackatón. También tendremos comida y fotomatón, así que ya estoy deseando que llegue el sábado para desvirtualizarnos. Ahora sí, vamos al lío con Rclone, la tercera herramienta de lo que podríamos llamar los tres mosqueteros de los archivos. Restic se ocupa de las copias de seguridad con histórico y recuperación. Syncthing mantiene carpetas sincronizadas entre dispositivos. Rclone está especialmente pensado para transportar y gestionar archivos entre almacenamientos. Es una herramienta de línea de comandos, pero no necesitamos memorizar su sintaxis para aprovecharla. Podemos pedirle a Codex que la instale, configure los destinos y prepare la operación. El agente traduce lo que queremos conseguir a los comandos adecuados y nos enseña el plan antes de ejecutarlo. El caso más evidente consiste en copiar archivos desde un ordenador a la nube. Si cambiamos de portátil y tenemos miles de documentos, podemos trasladarlos a Google Drive, Dropbox, Box, OneDrive, Cloudflare R2, Backblaze B2, Amazon S3 o cualquier otro proveedor compatible. También puede mover datos entre dos servicios remotos. Podemos pasar una biblioteca de Google Drive a un servidor, migrar objetos de un almacenamiento S3 a R2 o copiar archivos de un proveedor a otro. Cuando ambos servicios lo permiten, la transferencia puede realizarse sin utilizar nuestro ordenador como escala intermedia. Aquí conviene distinguir entre copiar y mover. Copiar conserva el origen, mientras que mover elimina los archivos originales después de transferirlos y verificarlos. Si estamos abandonando un proveedor porque ya no queremos pagar por él, podemos completar la migración y liberar el espacio anterior. Si queremos mantener una segunda copia, utilizamos la operación de copia. Rclone también incluye sincronización, aunque debemos utilizarla con cuidado. Una sincronización hace que el destino coincida con el origen y puede borrar aquello que ya no existe en la carpeta principal. La propia documentación recomienda probar primero con una dry run o utilizar el modo interactivo cuando una operación pueda provocar pérdida de datos. Esta es una diferencia importante respecto a una copia de seguridad histórica. Si queremos conservar versiones anteriores y recuperar el estado de una fecha concreta, Restic está diseñado para ello. Rclone puede transportar una copia a otro lugar, pero no debemos confundir ese traslado con una estrategia completa de backup. Descubrí Rclone buscando una forma ligera de enviar archivos de mi Mac a Google Drive. Ya tengo bastante espacio contratado en Workspace y quería aprovecharlo sin pagar otro servicio. Una vez a la semana, mientras estoy en el gimnasio y el ordenador permanece encendido, el proceso envía los archivos seleccionados y libera el espacio local según las reglas que he definido. La aplicación de escritorio de Google Drive no me acababa de convencer para este flujo porque consumía recursos y hacía más cosas de las que necesitaba. Con Rclone preparo exactamente la operación que quiero, la automatizo y me olvido hasta la siguiente ejecución. Otro ejemplo está en la preparación de los cursos de Boluda.com. Los profesores dejan los vídeos en Google Drive y el proceso debe llevarlos al almacenamiento de Bunny. Rclone puede transferirlos de un servicio al otro sin que yo tenga que descargarlos y volverlos a subir manualmente. La lista de destinos es enorme. Además de los grandes proveedores de nube, puede trabajar con protocolos habituales como SFTP, FTP, WebDAV y SMB. Esto permite conectarlo también a un VPS, un NAS o un servidor propio aunque no aparezcan como una marca específica dentro de la lista de servicios. Una vez configurado un destino remoto, podemos montarlo como una unidad del ordenador. En macOS puede aparecer en Finder y en Windows dentro del explorador de archivos. Seguimos necesitando conexión a internet, pero podemos navegar por las carpetas, arrastrar documentos y trabajar con el almacenamiento como si fuera otro disco. También podemos listar y buscar archivos sin montar nada. Es posible filtrar por nombre, tamaño, fecha, extensión o patrones. Si quiero saber cuántos episodios del podcast existen en una carpeta remota o localizar todos los vídeos de un proyecto, el agente puede preparar la consulta y devolverme un inventario. Los filtros permiten incluir o excluir carpetas y formatos. Podemos copiar todo un proyecto menos las cachés, ignorar archivos temporales de Audacity o seleccionar únicamente determinados tipos de documentos. Esto evita mover material innecesario y reduce tanto el tiempo como el espacio consumido. Rclone dispone además de comandos para comparar el origen y el destino. Puede comprobar archivos ausentes o sobrantes y utilizar tamaños, fechas o hashes como MD5 y SHA1 cuando el proveedor los ofrece. Así podemos detectar si una transferencia está incompleta o si una copia no coincide con aquello que esperábamos conservar. La herramienta mantiene las fechas de modificación cuando el destino lo admite y permite reanudar operaciones. Si se corta internet, se apaga el ordenador o un servicio limita temporalmente la transferencia, no siempre hace falta volver a empezar desde cero. También podemos limitar el ancho de banda. Quizá estamos haciendo un directo, trabajando con archivos grandes o simplemente no queremos ocupar toda la conexión mientras alguien ve una película. En ese caso establecemos una velocidad máxima y dejamos que el traslado avance en segundo plano. Para acelerar operaciones grandes, Rclone puede trabajar con varias transferencias y utilizar descargas multihilo. Los archivos pequeños no tienen que esperar necesariamente a que termine uno enorme. La configuración adecuada dependerá del proveedor, la conexión y los límites de cada API. Si necesitamos proteger el contenido antes de enviarlo, podemos utilizar el backend Crypt. Esta capa cifra nombres y datos en el lado del cliente antes de almacenarlos en el servicio remoto. No es algo que ocurra por arte de magia en cualquier transferencia, sino una configuración que debemos preparar de forma consciente y cuya contraseña hay que conservar con seguridad. Rclone puede consultar la cuota del proveedor, el espacio utilizado y la capacidad disponible cuando el backend ofrece esa información. Antes de mover una colección enorme, podemos saber si cabe en el destino y evitar que la operación falle a mitad del proceso. Una de mis funciones favoritas es la simulación con dry run. Podemos pedirle que calcule qué copiaría, movería o borraría sin tocar todavía ningún archivo. Revisamos el resultado, detectamos si falta espacio o si una regla incluye algo que no debería y solo entonces autorizamos la ejecución real. Las operaciones pueden programarse mediante cron, temporizadores de systemd o scripts. Así podemos enviar facturas a una carpeta cada noche, archivar resultados una vez por semana o trasladar automáticamente archivos que aparecen en un directorio concreto. La herramienta también puede servir archivos mediante HTTP, WebDAV, FTP, SFTP, NFS o DLNA. Esto permite exponer una carpeta local o remota para que otras personas o dispositivos accedan al contenido. En lugar de recurrir siempre a un servicio de transferencia externo, podemos crear una dirección propia para compartir determinados archivos. Otra posibilidad consiste en combinar varios almacenamientos detrás de una única ubicación virtual. Los documentos pueden estar repartidos entre Drive, Box, Dropbox u otros servicios, mientras nosotros trabajamos con una vista unificada. Conviene definir bien las reglas porque los datos continúan viviendo en proveedores distintos. Cada backend dispone de capacidades diferentes. Algunos permiten enlaces públicos, copias internas, movimiento de carpetas o información de cuota y otros no. Rclone conoce esas diferencias y utiliza las funciones disponibles, pero no convierte todos los proveedores en servicios idénticos. Con Google Drive, por ejemplo, podemos escoger permisos de acceso para Rclone que van desde solo lectura hasta control completo de los archivos. Os recomiendo conceder el alcance mínimo necesario y proteger muy bien la configuración, porque contiene los tokens que permiten entrar en el almacenamiento. Para tareas de administración avanzada de Workspace sigo teniendo GAM7, del que os hablé hace unos días. Rclone es fantástico para transportar, comprobar y organizar archivos. GAM está pensado para gestionar usuarios, grupos y configuraciones administrativas. Podemos combinar ambos cuando un proceso necesita las dos capacidades. Lo que antes exigía aprender comandos o entrar en varios paneles ahora se lo puedo explicar a Codex. Le digo de dónde salen los archivos, dónde deben terminar, qué filtros aplicar y si quiero conservar o borrar el origen. El agente prepara la configuración, ejecuta primero una simulación y me pide confirmación para aquello que pueda destruir datos. En definitiva, Rclone es una navaja suiza para los archivos de la nube. Copia, mueve, sincroniza, verifica, cifra, monta y sirve contenido entre una gran variedad de almacenamientos. Resulta especialmente útil para migraciones grandes, procesos automáticos y flujos en l

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