IGLESIA DEL REY

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  1. FEB 4

    Una mosca en tu perfume

    Así como las moscas muertas apestan todo un frasco de perfume, una pizca de necedad arruina gran sabiduría y honor. Eclesiastés 10:4 Salomón uso esta gran metáfora para describir. Que pequeños errores, imprudencias o insensateces pueden arruinar una gran reputación, sabiduría o esfuerzo acumulado. Así como una mosca muerta corrompe un perfume costoso, una acción insignificante puede dañar el testimonio o la integridad de una persona honorable.        Sabiduría. ¿Cómo es que las moscas pueden ser atraídas por el perfume? En la antigüedad, los perfumes eran aceites naturales. Si una mosca caía y moría dentro, su descomposición liberaba bacterias que arruinaban la fragancia por completo. Un experto dice que podrías estar atrayendo bichos e insectos sin darte cuenta. ¿Alguna vez te has perfumado durante las vacaciones y has descubierto que los bichos no te dejan en paz? Resulta que podrían estar disfrutando de tu fragancia tanto como tú . “Moscas muertas apestan y echan a perder tu perfume” Significado de la metáfora: El "perfume del perfumista" representa la reputación, sabiduría o unción, mientras que la "mosca muerta" representa la insensatez o una pequeña falta. Lección práctica: Subraya la necesidad de vigilar las acciones pequeñas y no pasar por alto comportamientos insignificantes que pueden tener graves consecuencias. Contexto: En la antigüedad, una sola mosca podía arruinar las costosas esencias que tardaban mucho tiempo en prepararse.  La fragilidad de la reputación: Así como un perfume costoso y bien elaborado puede arruinarse por algo tan pequeño e insignificante como una mosca muerta, el prestigio de una persona sabia puede destruirse por un solo error o una "pequeña locura". La influencia del error: El pasaje advierte que la necedad suele tener un impacto desproporcionado. Un poco de insensatez puede "pesar más" o ser más visible que años de sabiduría y honor acumulados. Vigilancia constante: En términos espirituales, se interpreta como un llamado a cuidar el "testimonio" y la santidad, no bajando la guardia ante pecados que parecen pequeños pero que pueden corromper toda una vida de integridad.

    36 min
  2. JAN 21

    La Palabra de Dios

    Mateo 4:4 (NVI) Jesús respondió: «Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Jesús pronunció estas palabras en el desierto, hambriento, cansado y bajo presión. El enemigo lo tentó a convertir las piedras en pan, apelando a su necesidad física y a su alivio inmediato. Pero Jesús respondió con una verdad poderosa: la vida no se sustenta solo de pan, sino de la Palabra de Dios. En otras palabras, lo que Dios dice importa más que lo que sentimos, lo que vemos o lo que nos falta. Al comenzar este ayuno de 21 días, muchos llegan cansados. Algunos oran oraciones que ya han hecho antes. Otros luchan contra el desánimo. Otros se preguntan en silencio: “¿Cambiará algo algún día?”. Este ayuno comienza con un recordatorio simple pero profundo: Estás a una palabra de distancia. A lo largo de las Escrituras, vemos momentos en los que todo cambió porque Dios habló. María era una joven común y corriente cuando un ángel le entregó una palabra extraordinaria. El futuro de la humanidad pendía de un hilo, y su respuesta fue sencilla pero contundente: «Hágase en mí conforme a tu palabra» (Lucas 1:38). Esa palabra, promesa, cambió su vida para siempre. La fe no se encontraba en comprenderlo todo, sino en confiar en la palabra de Dios. El centurión romano acudió a Jesús desesperado por la sanación de su siervo. No le pidió a Jesús que fuera a su casa. En cambio, le dijo: «Solo di una palabra, y mi siervo sanará» (Mateo 8:8). Jesús se maravilló de su fe. La sanación no requirió proximidad, solo una palabra. Y esa palabra viajó más lejos y más rápido que cualquier presencia física. En la creación, Dios no luchó contra la oscuridad, sino que le habló. «Y dijo Dios: “Sea la luz”; y fue la luz» (Génesis 1:3). La oscuridad no discutió. El caos no se resistió. Una palabra de Dios trajo orden, belleza y vida. Este ayuno no se trata de ganar el favor de Dios. Se trata de preparar tu corazón para escucharlo. Cuando nos negamos el pan natural, declaramos que la Palabra de Dios es nuestra verdadera fuente de vida. Cree que Su Palabra aún tiene poder. Cree que lo que Él dice tiene la autoridad final sobre lo que ves.   Oración de hoy Querido Padre Celestial, Al comenzar este ayuno, aquietamos nuestros corazones ante Ti. Confesamos que hemos buscado la vida en muchos lugares, pero hoy declaramos que Tu Palabra es nuestro verdadero sustento. Habla, Señor, una palabra tuya es suficiente para traer luz a nuestra oscuridad, fuerza a nuestra debilidad y esperanza a nuestra espera. En el nombre de Jesús, oramos. Amén.   Aplícalo hoy Al ayunar, que esta sea tu confesión diaria: No estoy vacío, estoy esperando. No estoy estancado, estoy posicionado. No estoy olvidado, estoy a una palabra de distancia.

    43 min

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