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Historias exclusivas de misterio, true crime y más

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La ContraHistoria

La historia como no te la contaron en la escuela. Presentado y dirigido por Fernando Díaz Villanueva.

  1. 16H AGO • SUBSCRIBERS ONLY

    La tormenta de fuego

    En enero de 1945 los aliados intuían que la guerra entraba en su recta final, aunque nadie acertaba a fijar la fecha del desenlace. El teatro europeo de operaciones parecía más cerca del final que el del Pacífico. Alemania estaba cercada por el este, el oeste y el sur, mientras que el archipiélago japonés todavía resistía. Aún no se habían librado las batallas de Iwo Jima y Okinawa, por lo que el alto mando estadounidense calculaba que aquello no terminaría hasta mediado el año 1946 a un coste muy elevado en vidas. Lo que sí dominaban los aliados sin discusión era el aire, y de ese dominio surgiría la mayor campaña de bombardeo estratégico de la historia. En el Reino Unido Arthur Harris, al frente del Bomber Command, era partidario del bombardeo de área nocturno, concebido expresamente para incendiar ciudades enteras y romper así la moral de los civiles. Los estadounidense preferían el bombardeo de precisión diurno sobre objetivos industriales bien elegidos con anterioridad. Disponían de ciertos avances como la mira Norden y contaban con buenos cazas de escolta como los Mustang que protegían a los bombarderos. En la Conferencia de Yalta celebrada en febrero Roosevelt y Churchill decidieron desatar una campaña de bombardeos que aliviase presión a los soviéticos en el frente del este impidiendo que el ejército alemán pudiese desplazar tropas y pertrechos hasta allí. Ese mismo mes atacaron con furia Berlín el día 3 y Dresde entre los días 13 y 14 con tres oleadas combinadas que desataron una tormenta de fuego que en su centro superó los 1.500 grados. Unas 25.000 personas murieron en el bombardeo, pero no sería el único. Le siguieron otras ciudades como Pforzheim, Wurzburgo y Magdeburgo que fueron destruidas, incluso en mayor medida que Dresde. Pero lo que marcó la diferencia no fue tanto la destrucción de las ciudades como los ataques sobre la infraestructura ferroviaria, algo que terminó paralizando por completo el Reich. En el Pacífico el cambio vino de la mano de un joven general, Curtis LeMay, que en enero se puso al mando de los B-29 destacados en las islas Marianas. Los fuertes vientos en altura hacían muy difícil el bombardero de precisión sobre Japón. LeMay ordenó volar de noche, a baja altura, sin armamento defensivo a bordo de los aviones y con bodegas repletas de bombas incendiarias M-69. La noche del 9 al 10 de marzo la Operación Meetinghouse incendió 41 kilómetros cuadrados de la ciudad de Tokio y mató entre 80.000 y 125.000 personas en lo que fue el episodio bélico más mortífero no de la guerra, sino de toda la historia. Nagoya, Osaka, Kobe, Yokohama y Kawasaki sufrieron idéntico destino, y luego decenas de ciudades medianas. Pero, pese a la devastación, Japón no se rendía. En Washington se plantearon invadir las islas principales con una gran operación anfibia, pero estimaban que el coste sería altísimo, de hasta un millón de bajas. Fue entonces cuando recurrieron a la bomba atómica que habían desarrollado con el Proyecto Manhattan. El 6 de agosto cayó la primera en Hiroshima, tres días más tarde cayó otra sobre Nagasaki. Entre medias los soviéticos entraron en Manchuria. El día 15 el emperador Hirohito anunció la rendición incondicional. Esta tormenta de fuego plantea preguntas incómodas. Los bombardeos contribuyeron a la victoria si, pero las víctimas civiles superaron las 650.000 en ambos teatros. Harris y LeMay fueron condecorados, y los tribunales de Núremberg y Tokio prefirieron no abrir ese melón. Sucesivos acuerdos sobre el alcance de este tipo de bombardeo vinieron después, pero el debate sigue abierto. En El ContraSello: 0:00 Introducción 4:01 La tormenta de fuego 1:24:41 Joaquín Murat

    1h 33m
  2. MAY 14 • SUBSCRIBERS ONLY

    El fin de la esclavitud

    La esclavitud fue una institución milenaria y universal. Existió en todas las civilizaciones a lo largo y ancho del mundo. Da igual donde y cuando miremos. La encontramos en Sumeria, en la antigua Roma, en el islam y en los imperios prehispánicos de América. Nadie la cuestionaba y parecía que iba a existir siempre. Pero entre finales del siglo XVIII y finales del XIX esa estructura se desmoronó. Las raíces del movimiento abolicionista se encuentran en el cristianismo, que aceptó la esclavitud, pero no entre cristianos. En la Edad Media la esclavitud se redujo mucho en Europa occidental, pero resurgió con fuerza tras la llegada de los portugueses al golfo de Guinea y de los españoles al continente americano. Isabel la Católica prohibió esclavizar a los indígenas, pero no a los africanos, lo que permitió que los españoles primero y luego las potencias europeas con intereses en América empezasen a llevar esclavos desde África dando origen a la trata atlántica. El abolicionismo en América surgió entre entre los cuáqueros. En el siglo XVIII se sumaron predicadores como John Newton, autor de Amazing Grace, y filósofos ilustrados como Locke, Montesquieu, Rousseau, Voltaire y Kant, que ofrecieron a la causa de la abolición un fundamento racional y secular. El Reino Unido, curiosamente la mayor potencia esclavista de la época, fue quien más esfuerzos hizo por acabar con la esclavitud. El caso Somerset de 1772 liberó a los esclavos en suelo inglés. Años más tarde la Sociedad para la Abolición, fundada en 1787, creo la campaña política moderna con panfletos, medallones, boicots y peticiones al parlamento. Crearon también un nuevo género, el de los testimonios de antiguos esclavos. Algunos como los de Olaudah Equiano, Quobna Cugoano, Ignatius Sancho y Mary Prince conmovieron a la opinión pública y fueron de vital importancia para influir sobre la agenda legislativa. En el Parlamento un diputado llamado William Wilberforce fue quien se encargó de dar la batalla durante casi 20 años hasta lograr la prohibición de la trata en 1807. La Royal Navy comenzó a patrullar las costas africanas para capturar a los barcos negreros. La diplomacia británica, entretanto, presionaba a las potencias coloniales para que ilegalizasen la compra de esclavos. En 1833 el parlamento aprobó la Slavery Abolition Act que liberó a los 800.000 esclavos del imperio. Los dueños fueron indemnizados con una suma tan elevada que el Gobierno británico tuvo que pedir el dinero prestado. Francia abolió definitivamente la esclavitud en 1848, los Países Bajos en 1863, Portugal en 1869. Estados Unidos resolvió la cuestión en el campo de batalla con una una guerra civil que alumbró la Decimotercera Enmienda de 1865. En España la abolición llegó primero a Puerto Rico en 1873 y luego a Cuba en 1886, tras el sistema transitorio del patronato. Brasil hizo lo propio en 1888, pero aquello costó el trono a los Braganza. El proceso coincidió con la revolución industrial, pero las plantaciones en las Antillas eran rentables. Había algo más que empujó esta idea, el convencimiento íntimo de aquellos europeos de que la esclavitud era incompatible con la dignidad humana. Eso persuadió a las mismas sociedades que se beneficiaban de ella para que renunciaran voluntariamente a una institución milenaria en apenas cinco generaciones. En El Contrasello: 0:00 Introducción 3:50 Abolición de la esclavitud 1:15:16 La desamortización de Mendizábal Bibliografía: "Breve historia de la esclavitud” de James Walvin - https://amzn.to/42AhJUr “Slavery: A World History” de Milton Meltzer - https://amzn.to/439sSM8 “Slavery: A World History” de Milton Meltzer - https://amzn.to/439sSM8 “The slave trade” de Hugh Thomas - https://amzn.to/4wMgTlB “Esclavitud. Una historia de la humanidad” de Michael Zeuske - https://amzn.to/4d8n9w6

    1h 26m
  3. MAY 14 • SUBSCRIBERS ONLY

    Prodigioso Turing

    Alan Turing fue uno de los grandes cerebros privilegiados que alumbró el siglo XX. De ese cerebro salieron algunas de las ideas sobre las que se sostiene nuestro mundo. Sin sus aportes a las matemáticas, ni los ordenadores, ni los teléfonos móviles, ni internet existirían tal y como hoy los conocemos. Criado en Inglaterra mientras sus padres residían en la India, Turing mostró desde niño una inteligencia fuera de lo común. En el internado de Sherborne se enamoró de Christopher Morcom, un compañero cuya muerte prematura por tuberculosis le empujó a preguntarse sobre la relación entre la mente y la materia. En 1931 ingresó en el King's College de Cambridge, donde compaginó las matemáticas con el atletismo, disciplina que casi le lleva a los Juegos Olímpicos de 1948. En 1936 publicó el artículo que cambió la historia de la informática. Para responder al problema de la decisión planteado por David Hilbert, imaginó una máquina abstracta capaz de ejecutar cualquier cómputo definible mediante reglas. Demostró además que podía construirse una máquina universal capaz de imitar a cualquier otra. Aquella idea es el plano teórico del ordenador moderno y la raíz de toda la informática que nos rodea. Cuando estalló la guerra se incorporó al complejo secreto de Bletchley Park. Allí, junto a Gordon Welchman, diseñó la Bomba, un artefacto electromecánico que con que el consiguieron romper el cifrado de la máquina Enigma que utilizaban los alemanes para transmitir órdenes. Esa información, conocida como Ultra, permitió ganar la batalla del Atlántico, asegurar el desembarco de Normandía y acortar la contienda en dos o tres años. De su cabeza salió también Colossus, la que seguramente fue la primera computadora electrónica programable. Después de la guerra trabajó en el diseño del primer ordenador británico y, ya en la universidad de Manchester, siguió haciéndose preguntas. En 1950 publicó en la revista Mind un texto de gran importancia sobre máquinas pensantes en el que propuso el juego de la imitación, hoy llamado Test de Turing, la partida de nacimiento de la inteligencia artificial. En 1952 formuló su modelo de la morfogénesis, en el que explicaba matemáticamente cómo dos sustancias químicas pueden generar manchas, rayas y espirales. Aquel mismo año tras un robo en su casa confesó ante la policía una relación íntima con otro hombre. Juzgado por indecencia grave, le dieron a elegir entre ir a la cárcel o someterse a un tratamiento hormonal. Le retiraron la habilitación de seguridad y le aislaron. El 8 de junio de 1954 apareció muerto en su cama con una manzana envenenada con cianuro a medio comer en su mesilla. Tenía 41 años. El secreto oficial que pesaba sobre las actividades en Bletchley imposibilitó durante años conocer con detalle su importante contribución a la victoria. Fue a partir de los años 70 cuando empezó a ocupar el lugar que merecía. La película “Descifrando Enigma” de 2014 terminó de popularizar su figura. Antes, en 2009, el Gobierno británico pidió disculpas por aquel juicio y en 2013 Isabel II le concedió el perdón real póstumo, Nada de eso le devolvió la vida, pero cada vez que encendemos un ordenador o conversamos con una inteligencia artificial jugamos, sin saberlo, a una versión perfeccionada del juego que él imaginó. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/298566

    1 hr
  4. MAY 7 • SUBSCRIBERS ONLY

    La conquista de Gran Canaria

    El redescubrimiento de las Canarias por parte de los europeos se produjo durante el siglo XIV. Una serie de expediciones mallorquinas, portuguesas, italianas y castellanas tocaron las costas insulares con diversos propósitos, desde la captura de esclavos hasta la evangelización. La presencia castellana se afianzó con la expedición de Jean de Béthencourt y Gadifer de la Salle entre 1402 y 1405, que ocuparon las islas de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro para convertirlas en señoríos castellanos. A mediados del siglo XV, La Palma, Tenerife y Gran Canaria seguían siendo independientes. Gran Canaria, la tercera isla más extensa del archipiélago, estaba dividida en dos guanartematos, el de Telde y el de Gáldar. Aquellos canarios tenían una sociedad relativamente compleja que vivía de la agricultura y la ganadería caprina. Era además una isla fácil de defender por su gran tamaño y su abrupto relieve. Pero los castellanos estaban determinados a conquistar la isla porque era de gran valor estratégico para controlar las rutas marítimas hacia el África occidental. Tenía además un potencial azucarero similar al de Madeira, una isla más al norte que los portugueses habían convertido en un próspero ingenio. El tratado de Alcazobas, firmado en 1479 tras la guerra de sucesión castellana, permitió a los Reyes Católicos concentrarse en las Canarias a cambio de reconocer la primacía portuguesa en Madeira, las Azores, Cabo Verde y el golfo de Guinea. La Corona decidió entonces asumir directamente la conquista de Gran Canaria como una empresa propia. La primera fase comenzó en junio de 1478 con el desembarco de Juan Rejón en La Isleta, donde fundó el Real de Las Palmas. La batalla del Guiniguada enfrentó a las tropas castellanas con los canarios mandados por el guanarteme de Gáldar y por el caudillo Doramas. Pese a la bravura indígena, la superioridad técnica castellana se impuso. Las disputas internas culminaron con la ejecución del alcaide Pedro de Algaba por orden de Rejón, que sería asesinado posteriormente en La Gomera por agentes de Hernán Peraza. En 1480 la reina Isabel intervino nombrando a Pedro de Vera, un jerezano curtido en la frontera granadina, que abandonó la idea de batirse con los canarios en campo abierto. En su lugar se decantó por avanzar hacia el interior de la isla fortificándose por el camino. Junto a eso de Vera explotó en su beneficio las rivalidades internas, se atrajo aliados indígenas y contó con la labor evangelizadora de fray Juan de Frías, lo que anticiparía los métodos que aplicarían décadas después Hernán Cortés y Francisco Pizarro en las Indias. La conquista concluyó entre 1482 y 1483. La captura del caudillo Tenesor Semidán, al que bautizaron en Castilla como don Fernando Guanarteme, resultó de una importancia capital. Guanarteme se encargó de ir convenciendo a los isleños para que no resistiesen a la conquista. Pero no lo consiguió con todos. Los irreductibles, capitaneados por Bentejuí y el faycán de Telde, se atrincheraron en Ansite. Rodeados por las tropas castellanas el 29 de abril de 1483 se arrojaron al vacío antes de rendirse. La Corona procedió entonces al repartimiento de tierras, introdujo la caña de azúcar y se formó una sociedad mestiza con colonos peninsulares y de otras partes de Europa. De aquel crisol humano y cultural surgiría la Gran Canaria moderna. Para hablar de esta conquista nos acompaña hoy en La ContraHistoria Carlos Pérez Simancas, nuestro experto en historia de las Canarias con quien ya vimos hace tiempo la conquista de la isla vecina, la de Tenerife, que se realizó unos años después. Bibliografía: “La Conquista de Canarias” de Rubén Sáez Abad - https://amzn.to/4nfXc0N “Conquista de las siete islas de Canaria” de Antonio M. López Alonso - https://amzn.to/4uEUt3P “Guanches. Mito y realidad” de Jonás Pérez-Camacho - https://amzn.to/4f7su8b “Mitomancia” de Carlos Pérez Simancas - https://amzn.to/3QWh799 #FernandoDiazVillanueva #canarias #grancanaria

    1h 19m
  5. MAY 7 • SUBSCRIBERS ONLY

    La torre de Hércules

    La Torre de Hércules, ubicada a corta distancia del centro de La Coruña, es el único faro de origen romano que sigue en activo, una rareza histórica que la ha convertido en símbolo de la ciudad y en Patrimonio de la Humanidad desde 2009. Bajo su revestimiento neoclásico se conserva el núcleo romano del siglo II, levantado por el arquitecto Cayo Sevio Lupo durante para señalizar la ruta marítima que unía la Bética con Britania. Una inscripción votiva al pie del monumento, dedicada a Marte Augusto, certifica su autoría, un caso no demasiado común en la arquitectura hispanorromana. Tras la caída del imperio el faro siguió funcionando de manera intermitente. Suevos, visigodos y vikingos lo utilizaron, los cronistas medievales lo mencionaron en multitud de ocasiones con los nombres de Faro Bregancio o Castelo Velho. La leyenda de Hércules y su lucha contra el gigante Gerión, recogida en la Estoria de España de Alfonso X y en la Crónica General, terminó por dar nombre al monumento y configuró el escudo municipal con la torre, la calavera y las tibias cruzadas. Durante los siglos XIV y XV el edificio se deterioró mucho, perdió la rampa helicoidal exterior y las losas de revestimiento. En 1684 se reactivó como faro con una linterna de aceite, pero la intervención decisiva llegó con Carlos III, que en 1788 encargó al ingeniero Eustaquio Giannini una restauración total. Giannini revistió el núcleo romano con sillería de granito neoclásica y le instaló una luminaria moderna. Ya en el siglo XIX se integró en la red estatal de faros, le instalaron una lente Fresnel en 1847 y se electrificó en 1921. Hoy depende de la Autoridad Portuaria coruñesa y su luz de 4 destellos blancos cada 20 segundos alcanza 23 millas náuticas. Cumple, en definitiva, la misma función para la que fue concebido hace casi dos milenios. Es también un atractivo turístico de primer orden, uno de los más populares de Galicia ya que atesora, aparte de mucha historia, infinidad de leyendas. Ningún otro faro europeo ha sido testigo de tanto como el de La Coruña, quizá por eso casi nadie se refiere a él como un simple faro. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/298566

    46 min
  6. MAY 5 • SUBSCRIBERS ONLY

    ¿Era Colón valenciano?

    Una de las hipótesis más novedosas sobre el origen de Cristóbal Colón es la que afirma que el navegante era valenciano, no genovés tal y como se cree. Hay una serie de elementos que apoyan esta teoría empezando por el análisis lingüístico de los escritos de Colón, donde abundan giros y estructuras que coinciden con el valenciano de la época, lo que indica que esta era su lengua materna antes que el castellano o cualquier dialecto italiano. Colón, de hecho, nunca empleó el italiano en sus documentos, lo que refuerza la sospecha de un origen hispánico mantenido en secreto por motivos políticos o simplemente porque se trataba de un judeoconverso de baja condición. Otro de los pilares que sustentan esta hipótesis es el decisivo papel de Luis de Santángel, escribano de ración de los Reyes Católicos y valenciano de origen judío, que fue el principal motor financiero del primer viaje hacia las Indias. El apoyo económico valenciano no fue algo circunstancial, sino el resultado de los vínculos muy cercanos que Colón con los prósperos mercaderes del Reino de Valencia. Pero lo que ha hecho ganar adeptos a esta teoría son los estudios genéticos que varias universidades han realizado sobre los restos de Colón conservados en la catedral de Sevilla. Esos análisis indican que Colón proviene de la península ibérica, más concretamente de la región levantina. Me he desplazado hasta Valencia para hablar en persona con uno de sus principales defensores, Juan García Sentandreu, que ha escrito varios libros sobre este tema y que lo ha investigado personalmente a fondo. Dos de ellos están disponibles en estos momentos: - "Cristóbal Colón, judeoconverso valenciano y español" - https://amzn.to/3RplCcn - "El origen de Cristóbal Colón. Código Valencia" - https://amzn.to/4wiTkAA ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/298566

    1h 4m
  7. APR 30 • SUBSCRIBERS ONLY

    La isla ferroviaria

    Durante casi dos siglos la península ibérica ha sido una isla ferroviaria. La causa son los 233 milímetros de diferencia entre el ancho ibérico (1.668 mm) y el ancho internacional (1.435 mm) que es el que hay en la mayor parte de Europa. Esa decisión, tomada en 1844 por una comisión presidida por el ingeniero Juan Subercase, partió de dos justificaciones. Por un lado pensaban que la para gestionar mejor la difícil orografía española las locomotoras deberían tener calderas mayores y, con ello más potencia. Por otro preveía que el continente acabaría adoptando anchos más amplios. La historia desmintió ambas previsiones ya que Europa se uniformó en torno al estándar inglés dejando a España y Portugal aisladas. A pesar de que existe la leyenda de que se escogió ese ancho por miedo a una invasión francesa no hay nada de eso. Ningún documento oficial menciona razones defensivas y, además, para frenar a un invasor habría que haber elegido un ancho más estrecho, no más amplio. Las consecuencias se han dejado sentir hasta el momento presente. La ruptura de carga en las estaciones fronterizas encarecía el comercio exterior y restaba competitividad a la economía española. Los pasajeros tenían que cambiar de tren en la frontera y eso añadía tiempo a los trayectos. Pero, como la red se construyó de forma muy rápida, cuando se encontraron con el problema ya era tarde. Convertirla al ancho internacional hubiese sido muy caro y las obras de adaptación habrían ocasionado un trastorno aún mayor. En 1988 se decidió construir la nueva línea de alta velocidad Madrid-Sevilla en ancho internacional. Aquella decisión, tomada casi a hurtadillas con la vista puesta en la Expo 92, abrió la era del AVE, que pasaría desde entonces a convivir con los trenes de ancho ibérico. Esa convivencia entre ambos anchos se resolvió con ingeniería española. Talgo desarrolló su sistema de rodadura desplazable en los años 60 y tiempo después lo haría CAF. Hoy ambas tecnologías son patentes españolas exportadas a países que tienen problemas similares de distintos anchos de vía. Estos sistemas de cambio de ancho han permitido que los trenes Alvia puedan circular por las dos redes. Pero en España hay más anchos que el ibérico y el internacional. También existe una red de ancho métrico y una gran variedad de anchos que emplean los tranvías, los sistemas de Metro, los trenes mineros y los turísticos. Ese mosaico de anchos ferroviarios ha hecho de España un caso único en Europa.

    52 min
  8. APR 30 • SUBSCRIBERS ONLY

    Lanzas, sangre y honor

    Todos hemos oído hablar de los torneos medievales, incluso los hemos podido ver en el cine. Aparecieron en la Francia del siglo XI. En esos primeros tiempos se les conocía como melé y eran simples peleas, batallas en miniatura que se libraban a campo abierto con armas afiladas, cargas a galope, heridos y en ocasiones también muertos. Aquellas melés servían para mantener engrasada la maquinaria de guerra en tiempos de paz ,y para que se luciesen los mejores caballeros de cada señorío. La Iglesia condenaba la práctica, pero sin demasiado éxito ya que pronto empezaron a verse melés por toda la Europa occidental. Ya en el siglo XIII la melé fue cediendo terreno a la justa, un combate singular y teatralizado entre dos caballeros separados por una liza de madera. Aquella barrera, creada por por los italianos del siglo XIV, reducía el riesgo de morir en combate y permitía que la justa se convirtiese en un gran espectáculo que congregaba a multitudes. El torneo se transformó así en un escaparate cortesano con heraldos que anunciaban a los contendientes, damas que entregaban los premios, y un código heráldico fácilmente reconocible que permitía saber el linaje de cada caballero aunque llevase el yelmo cerrado. El honor era lo que estaba en juego, aunque, eso sí, las justas de los siglos XIV y XV movían ya una cantidad de dinero considerable. En origen los caballeros iban armados con una simple cota de malla, poco a poco fueron adoptando piezas duras, primero de cuero hervido y luego de metal. La armadura de los siglos XV y XVI estaba ya muy trabajada. Para las justas se fabricaban en los talleres de Milán o Augsburgo armaduras de placas que cubrían en cuerpo entero. Esas armaduras llegaron a alcanzar precios de escándalo, pero los caballeros pagaban gustosos. Maximiliano de Habsburgo dio nombre a la modalidad estriada, la cumbre de las armaduras que llegó justo cuando la pólvora y las armas de fuego portátiles empezaron a cambiar la cara a la guerra. Pero el torneo era también un negocio. Los rescates que pedían los vencedores, los caballos destreros criados en Flandes o en Andalucía y los séquitos que acompañaban a los caballeros movían fortunas y trastornaban la vida de las ciudades que acogían una justa durante semanas. Organizar un buen torneo otorgaba un gran prestigio al anfitrión y dejaba mucho dinero allá donde se celebraba. A mediados del siglo XVI empezaron a decaer y su declive fue muy rápido. Los arcabuces y mosquetes hicieron de la armadura algo inútil, disciplinados cuerpos de infantería como los tercios desplazaron a la caballería pesada y la nobleza empezó a perder el interés en participar directamente en las guerras. Hubo también un desgraciado accidente. En 1559 durante una justa que celebraba en París el matrimonio de Felipe II de España e Isabel de Valois, el rey de Francia murió a consecuencia de las heridas tras medirse con el conde de Montgomery. Su viuda, Catalina de Médici prohibió los torneos en toda Francia y a partir de ahí fueron perdiendo atractivo. Pero de los torneos medievales nos queda más de lo que pensamos. La heráldica pervive hasta nuestros días, también la idea caballeresca del juego limpio y el respeto al adversario. Para hablar de este tema tan sugerente vuelve a La ContraHistoria Yeyo Balbás, alguien para quien la edad media no tiene secreto alguno. Bibliografía: “Libro de la orden de caballería” de Ramón Llull - https://amzn.to/425KmZu “Tournaments: Jousts, Chivalry and Pageants in the Middle Ages” de Richard Barber y Juliet Baker - https://amzn.to/4cH8mZ0 “Chivalry” de Maurice Keen - https://amzn.to/4tDTOPL “Libro del passo honroso” de Suero de Quiñones - https://amzn.to/3PcW3dV

    1h 21m

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