Masdividendos

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Probablemente el último reducto de la elegancia y la educación en la inversión. Invertir y prosperar, como estilo de vida. Buscando siempre la excelencia.

  1. Aug 9

    Actualidad Semanal +D. Semana 32/2026

    En 1978, uno de los rascacielos más avanzados de Nueva York estaba lleno de gente cuando su ingeniero descubrió algo que nadie quería descubrir: bajo determinadas condiciones, el edificio podía tener un problema estructural serio. El Citicorp Center acababa de inaugurarse en Manhattan. Era elegante, audaz y técnicamente admirado. Debido a una iglesia situada en una esquina del solar, la torre no podía apoyarse como un edificio convencional, así que William LeMessurier diseñó una solución extraordinariamente ingeniosa. Todo parecía funcionar. Hasta que una pregunta menor obligó a revisar los cálculos. ¿Qué ocurriría si el viento no golpeaba una fachada de frente, sino dos caras del edificio al mismo tiempo? La respuesta fue bastante peor de lo esperado. Algunas cargas eran mucho mayores de lo previsto y ciertas uniones habían sido construidas con pernos en lugar de las soldaduras contempladas inicialmente. El edificio estaba terminado. Estaba ocupado. Y se acercaba la temporada de huracanes. Durante semanas, equipos de soldadores entraron de noche para reforzar la estructura mientras miles de personas regresaban cada mañana a trabajar sin saber que, unas horas antes, alguien había estado intentando asegurarse de que su oficina siguiera en pie. Lo extraordinario no es que un gran ingeniero cometiera un error. Eso ocurre. Lo extraordinario es lo que vino después. LeMessurier tenía todos los incentivos para racionalizar el problema, minimizarlo o convencerse de que la probabilidad era suficientemente pequeña. Su reputación estaba dentro de aquel edificio casi tanto como el acero. Pero hizo algo mucho más difícil: permitió que nueva información cambiara una convicción antigua. Y ahí está la parte que me interesa. Nos gusta pensar que el peligro aparece cuando no sabemos suficiente. Sin embargo, algunos de los mayores riesgos nacen después de haber tenido mucho éxito, cuando la experiencia empieza a parecernos una garantía y confundimos que algo haya funcionado con que hayamos entendido todas las razones por las que funciona. Una estructura puede ser extraordinariamente resistente frente a todos los vientos que hemos previsto y sorprendentemente frágil frente a uno que nunca se nos ocurrió medir. Lo mismo sucede con muchas decisiones. La pregunta incómoda no es «¿por qué creo que tengo razón?». Es otra: ¿Desde qué dirección tendría que venir el viento para demostrar que estoy equivocado? He pensado bastante en esa pregunta preparando el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D. No porque hablemos de rascacielos, sino porque esta semana ofrece varios ejemplos fascinantes de compañías, estrategias e inversores que parecen fuertes por razones que, vistas desde otro ángulo, también pueden hacerlos más frágiles. No voy a contar cuáles. Prefiero que escuchéis el episodio y decidáis por dónde nos viene el viento. ️ Actualidad Semanal +D — *La misma apuesta con quince disfraces*

    Actualidad Semanal +D. Semana 32/2026
  2. Aug 1

    Actualidad Semanal +D. Semana 31/2026

    Durante más de dos años, la obra de arte más famosa del mundo estuvo escondida en el dormitorio de un hombre que no sabía muy bien qué hacer con ella. Lo verdaderamente extraño es que, antes de desaparecer, la Mona Lisa ni siquiera era la pintura más célebre del Louvre. Se convirtió en un fenómeno mundial cuando dejó de estar allí. El 21 de agosto de 1911, Vincenzo Peruggia, un trabajador italiano que había realizado labores en el museo, descolgó el cuadro, lo sacó del edificio y lo ocultó en su apartamento de París. La noticia recorrió el mundo; los periódicos reprodujeron aquel rostro enigmático una y otra vez, la policía interrogó incluso a Pablo Picasso y miles de personas acudieron al Louvre, no para contemplar una obra maestra, sino para mirar el espacio vacío que había dejado en la pared. El museo había perdido un cuadro y, sin proponérselo, había creado una celebridad. Cuando la pintura regresó en 1914, ya no volvió como una obra más de Leonardo da Vinci. Regresó convertida en la Mona Lisa: un icono internacional cuya ausencia había despertado más curiosidad que siglos enteros de presencia silenciosa. Es una historia sobre arte, pero también sobre atención. Las personas rara vez sentimos curiosidad por aquello que está completamente explicado; nos atraen los huecos, las contradicciones y las piezas que no encajan. Una puerta cerrada genera más conversación que una habitación abierta, y una pared vacía puede resultar más fascinante que el cuadro que antes colgaba de ella. Los mercados funcionan de una manera parecida, aunque con menos mármol y bastante más ansiedad. Cada semana recibimos una avalancha de titulares, cifras y explicaciones aparentemente definitivas. Varias empresas pueden contar una historia casi idéntica, utilizar las mismas palabras y prometer el mismo futuro, pero terminar la sesión bursátil en direcciones opuestas. La diferencia decisiva suele encontrarse en aquello que no aparece en el titular: una cifra ausente, una promesa que todavía no se ha convertido en prueba, un riesgo que parecía pequeño hasta que alguien necesitó vender o una contradicción que el consenso había decidido ignorar porque estaba demasiado ocupado contemplando el cuadro. Por eso, el episodio de esta semana de **Actualidad Semanal +D** no es una lista de noticias ni una excursión guiada por los movimientos del mercado. Es una búsqueda de esas paredes vacías: los detalles que explican por qué compañías que parecían participar en la misma historia recibieron veredictos radicalmente distintos, cómo alguien puede comprender el futuro y, aun así, no sobrevivir al presente, y por qué el mercado suele cambiar de opinión justo cuando todos creen haber entendido sus reglas. Porque la curiosidad financiera no consiste en saber qué ha sucedido. Consiste en detectar qué falta en la explicación que todo el mundo ha aceptado. El nuevo episodio ya está disponible. Procurad no mirar únicamente el cuadro.

    Actualidad Semanal +D. Semana 31/2026
  3. Jul 26

    Actualidad Semanal +D. Semana 30/2026

    Durante unas horas, Wall Street decidió que una empresa valía menos que las acciones que poseía en una de sus propias filiales, lo cual no significa que el mercado infravalorase ligeramente el resto del negocio, sino que, al aplicar una aritmética bastante elemental, estaba atribuyendo un valor negativo a sus oficinas, sus patentes, sus clientes y todo aquello que no formaba parte de aquella participación. Ocurrió en el año 2000, cuando 3Com sacó a Bolsa una pequeña parte de Palm, el fabricante de aquellas agendas electrónicas que, antes de que los teléfonos inteligentes redujeran nuestra memoria a una función externalizada, parecían destinadas a reemplazar el papel, el calendario y quizá también la conversación. La demanda fue tan intensa que Palm llegó a alcanzar una valoración cercana a los 54.000 millones de dólares, pese a que 3Com, que todavía conservaba la inmensa mayoría de la compañía, cotizaba por bastante menos. La contradicción no estaba escondida en una nota al pie, no exigía dominar un modelo de valoración especialmente sofisticado y tampoco dependía de información privilegiada. Bastaba con conocer cuántas acciones de Palm seguían perteneciendo a 3Com, multiplicarlas por su precio de mercado y comparar el resultado con la capitalización de la matriz. Aun así, y aunque miles de inversores podían observar el absurdo con absoluta nitidez, la discrepancia persistió durante meses. Quienes intentaron aprovecharla descubrieron una de las lecciones más ingratas de los mercados: tener razón sobre el valor no implica necesariamente poder beneficiarse del precio. Existían restricciones para vender determinadas acciones, la oferta disponible era reducida y el entusiasmo comprador se concentraba precisamente en el activo que resultaba más difícil arbitrar, de modo que una anomalía evidente pudo mantenerse porque los participantes capaces de detectarla no tenían la libertad, el capital o el tiempo necesarios para corregirla. Tendemos a imaginar la Bolsa como una gran calculadora que recibe información y produce precios razonables, cuando en realidad se parece más a una subasta en la que cada participante llega condicionado por incentivos distintos, límites regulatorios, horizontes incompatibles y obligaciones que, con frecuencia, tienen poco que ver con su opinión sobre el negocio. Algunos compran porque consideran que una empresa generará más caja en el futuro; otros, porque un índice les obliga a replicar una posición, porque necesitan cubrir un riesgo creado en otro mercado o porque temen que mañana aparezca alguien dispuesto a pagar todavía más. Por eso, cuando una acción protagoniza un movimiento extraordinario, la primera pregunta no siempre debería ser cuánto vale la compañía, ya que antes conviene averiguar qué clase de comprador está impulsando el precio, cuánto capital puede movilizar y qué ocurrirá cuando deje de estar obligado —o simplemente dispuesto— a seguir comprando. Esa pregunta, que parece técnica pero en realidad habla de incentivos, restricciones y naturaleza humana, ocupa el centro del nuevo episodio de Actualidad Semanal +D. No vamos a revelar aquí los protagonistas ni los mecanismos concretos, porque parte del interés consiste precisamente en descubrir cómo una historia que parecía pertenecer a la exuberancia del año 2000 ha regresado con nuevos nombres, instrumentos más complejos y una apariencia lo bastante moderna como para que muchos no reconozcan el patrón. La tecnología cambia, los mercados inventan vocabulario y cada generación está convencida de haber encontrado una forma inédita de enriquecerse; sin embargo, la curiosidad, el miedo a quedarse fuera y la necesidad de encontrar a alguien que compre después siguen funcionando con una puntualidad casi ofensiva. La cuestión, por tanto, no es sólo si una acción puede seguir subiendo, sino quién comprará la siguiente cuando tú ya hayas comprado la tuya.

    Actualidad Semanal +D. Semana 30/2026
  4. Jul 19

    Actualidad Semanal +D. Semana 29/2026

    En 1911, dos expediciones salieron hacia el Polo Sur. Una llegó antes y regresó con todos sus hombres. La otra llegó treinta y cuatro días después y murió durante el camino de vuelta. La diferencia no fue el valor, porque a nadie le faltaba valor cuando avanzaba a cuarenta grados bajo cero; fue algo mucho menos cinematográfico y bastante más útil: una de las expediciones había dejado espacio para equivocarse. Roald Amundsen estudió durante años cómo sobrevivían los pueblos del Ártico, eligió perros y esquís, situó depósitos de comida a intervalos prudentes y marcó cada uno con una línea de banderas tan amplia que resultaba difícil pasarlo de largo incluso con mala visibilidad. Robert Falcon Scott, en cambio, mezcló caballos, vehículos motorizados y fuerza humana, confió en equipos que no habían sido probados suficientemente y calculó las provisiones con un margen que habría parecido razonable en un despacho, pero que resultó grotescamente pequeño cuando el clima dejó de comportarse como una hoja de cálculo. Scott no era menos valiente que Amundsen. Probablemente necesitó serlo mucho más, que es precisamente el problema. El heroísmo suele recibir estatuas porque nadie levanta monumentos a quien evitó la catástrofe mediante una planificación aburrida. Sin embargo, cuando una estrategia necesita actos heroicos para funcionar, quizá no estemos ante una gran estrategia, sino ante una mala idea vestida para la posteridad. Amundsen alcanzó el Polo, regresó sin perder a un solo hombre y anotó que el éxito había acompañado a quien había previsto bien. Scott llegó después, encontró la bandera noruega y comprendió que había perdido la carrera. Durante el regreso, el frío, el hambre y el agotamiento hicieron el resto. Su historia acabó convertida en una epopeya nacional; la de Amundsen, en una lección de logística. Los seres humanos tenemos esa curiosa inclinación: admiramos más el sufrimiento visible que la prudencia que consigue evitarlo. En los mercados ocurre algo parecido. Nos fascinan las empresas que prometen hazañas, los directivos que hablan como exploradores y las inversiones que exigen imaginar un mundo completamente nuevo. Prestamos menos atención a las provisiones, al coste del viaje y al margen disponible cuando algo inevitablemente sale peor de lo previsto. Confundimos una gran ambición con una gran inversión y, cuando aparecen los problemas, llamamos “visión de largo plazo” a lo que a veces no era más que haber salido sin comida suficiente. El nuevo episodio de Actualidad Semanal +D trata, en el fondo, sobre esa diferencia: la que existe entre conquistar el Polo y asegurarse de volver; entre una historia que merece ser contada y una decisión que merece ser financiada. Porque el futuro siempre seduce desde lejos. Lo interesante empieza cuando alguien pregunta quién ha preparado los depósitos para el regreso.

    Actualidad Semanal +D. Semana 29/2026
  5. Jul 12

    Actualidad Semanal +D. Semana 28/2026

    En 1943, Lockheed necesitaba construir un avión a reacción que parecía casi imposible. El encargo era urgente y el calendario, absurdo: apenas unos meses para diseñar y entregar un prototipo. Kelly Johnson reunió a un pequeño grupo de ingenieros, los apartó del resto de la empresa y redujo la burocracia al mínimo. Trabajaron en un edificio improvisado junto a una fábrica de plásticos cuyo olor era tan insoportable que alguien acabó bautizando el lugar como *Skunk Works*. De allí salió un avión revolucionario y, con el tiempo, una de las divisiones más legendarias de la industria aeroespacial. La historia suele utilizarse para hablar de innovación, pero a mí me interesa por otra razón: cuando algo importante cambia de verdad, las estructuras existentes suelen tardar demasiado en entenderlo. Los organigramas, los presupuestos y las categorías mentales fueron diseñados para el mundo anterior, de modo que las oportunidades más interesantes suelen aparecer precisamente donde alguien empieza a romper esas categorías. Esta semana, al repasar los mercados, me encontré varias veces con esa sensación. Empresas que ya no son lo que el mercado cree que son, industrias que están descubriendo dónde reside realmente su poder y negocios que parecen estar compitiendo en un sector cuando, en realidad, la batalla importante se libra en otro. No voy a destripar las historias del nuevo episodio de Actualidad Semanal +D, porque la gracia está precisamente en ir descubriendo las conexiones. Pero hay una pregunta que lo atraviesa todo y que merece quedarse rondando por la cabeza: ¿Cuántas empresas seguimos valorando por el negocio que fueron, mientras el verdadero negocio se está construyendo en otra parte? A veces el futuro no llega haciendo ruido. A veces lleva años delante de nosotros, pero seguimos mirándolo con el nombre equivocado.

    Actualidad Semanal +D. Semana 28/2026
  6. Jul 5

    Actualidad Semanal +D. Semana 27/2026

    Esta semana en Actualidad Semanal +D... Hay empresas que pasan media vida intentando que el mercado olvide lo que fueron. A veces lo consiguen. A veces no. Y a veces, que es lo verdaderamente interesante, el mercado tarda tanto en darse cuenta del cambio que deja una oportunidad escondida a plena vista. Esta semana tenemos un pequeño desfile de fantasmas corporativos, empezando por el más evidente: BlackBerry. Sí, BlackBerry, la del teclado físico, la del ejecutivo contestando correos en 2007 con la solemnidad de quien cree estar salvando el capitalismo desde el asiento trasero de un taxi. Pues bien, ha presentado resultados muy serios, y lo relevante ya no tiene nada que ver con teléfonos, sino con QNX, el software que corre dentro de millones de coches y que podría convertirse en una pieza clave de la inteligencia artificial física. Pero BlackBerry no viene sola. Nike también ha pasado por caja, y el mercado le ha recordado algo bastante cruel: una marca legendaria ayuda, pero no basta si el crecimiento empieza a parecer normalito. Comcast, por su parte, ha decidido que mezclar conectividad con Hollywood quizá no era una sinergia, sino una convivencia incómoda con demasiadas facturas compartidas. Rocket Lab ha comprado Iridium para acercarse, aunque sea de lejos y con prismáticos, al modelo SpaceX. Y Meta, después de gastarse una fortuna bíblica en infraestructura de inteligencia artificial, intenta convencer a los inversores de que ese capex no era una hoguera ceremonial, sino una futura línea de ingresos. Así que hoy vamos a hablar de empresas intentando escapar de su propio pasado sin disfrazarse de lo que no son. BlackBerry quiere dejar de ser un teclado. Nike quiere demostrar que todavía puede ser Nike. Comcast se divorcia para ver si las partes valen más que el matrimonio. Rocket Lab compra una órbita. Meta intenta alquilar la nube que le sobra. Y el mercado, menos romántico que un auditor con jet lag, sólo hace una pregunta: “muy bien todo esto, pero ¿quién paga?”. ¿TE LO VAS A PERDER?

    Actualidad Semanal +D. Semana 27/2026
  7. Jun 30

    Club +D: Complejidad con Diana Damas de Diego

    En esta conversación hacemos una primera aproximación, junto a Diana Damas de Diego, al fascinante y escurridizo mundo de la complejidad. Partiendo del libro Complexity: A Guided Tour de Melanie Mitchell, analizamos la diferencia entre complicado y complejo, el fenómeno de la emergencia, cómo navegar la incertidumbre y por qué el mundo actual parece cada vez más impredecible. Con ejemplos de Dungeons & Dragons, hormigas, empresas, ciudades, fútbol y vida cotidiana, abordamos cómo pasar de lo caótico a lo gestionable y la importancia del factor humano en los sistemas complejos. Citas destacadas • “La incertidumbre no se elimina, se navega.” • “Las organizaciones suelen ser más tontas que la suma de las inteligencias de quienes las componen.” • “Todos los modelos son erróneos, pero algunos son útiles.” • “La gente no es idiota; hace lo que es funcional en su contexto.” Palabras clave complejidad, complicado, complejo, caótico, Cynefin, emergencia, Melanie Mitchell, sistemas complejos, factor X, Dungeons & Dragons, Moneyball, escala, descentralización, incertidumbre, antropología, incentivos, Game Master, comunidad, globalización, sostenibilidad, navegación de la incertidumbre Temas centrales • Diferencia entre simple, complicado, complejo y caótico (framework Cynefin de Snowden) • El fenómeno de la emergencia y por qué el todo es más que la suma de las partes • Reduccionismo cartesiano vs. enfoques holísticos y relacionales • Escala, jerarquías y flujos de información en empresas y ciudades • El rol crítico del factor humano (relaciones, incentivos y comunicación) • Aplicaciones prácticas en empresas, equipos y sociedad • Cómo construir “playbooks” (reglas del juego) en un mundo acelerado y globalizado • La importancia de la tribu, la escucha y la adaptación en entornos de alta incertidumbre Recursos recomendados Libros • Complexity: A Guided Tour – Melanie Mitchell (libro central del episodio) • Scale – Geoffrey West • Más allá de los límites del crecimiento – Donella Meadows et al. • Pensar en sistemas – Donella Meadows • Vacas, cerdos, guerras y brujas – Marvin Harris • Moneyball – Michael Lewis (y la película con Brad Pitt) Otros • Framework Cynefin (Snowden) – https://franciscocarcamo.com/modelo-cynefin-framework/ • Artículo “Shakespeare en la jungla” – Laura Bohannan https://koralieucm.wordpress.com/wp-content/uploads/2010/09/hamlet-en-la-selva-laura-bohannan.pdf • Conferencias de Geoffrey West (YouTube) Comunidades y enlaces • Comunidad CPS (Complex Problem Solving) – https://www.comunidadcps.es/ • Máster en Resolución de Problemas Complejos (CPS) - https://www.unir.net/ciencias-sociales/master-problem-solving/ • Generalismo y vision multidisciplinar – https://www.generalismo.com Perfiles • Diana Damas de Diego – Experta en productividad, Storytelling y comunicación. Consultora estratégica en Singular Solving, compatibiliza esta actividad con la asesoría en distintas compañías, la formación. Ingeniera forestal de formación y futura antropóloga de vocación. https://www.linkedin.com/in/diana-damas-de-diego/

    Club +D: Complejidad con Diana Damas de Diego

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