Puedes Hacerlo

Monica Sosa

El Podcast Puedes Hacerlo brinda apoyo a mujeres espectaculares para lograr su mejor versión. Comparto herramientas que te ayudarán a lograr tu peso ideal y quedarte ahí para siempre. Escúchalo y descubre como cambiando tu manera de pensar, puedes espectacularmente cambiar tu manera de vivir.

  1. 20h ago

    315. Error 4 de 21 "Voy Demasiado Lento, Me Falta Muchísimo"

    315. "Voy demasiado lento… me falta muchísimo." Este es el error 4 de 21 de esta serie especial en donde estamos detectando errores o formas de pensar que nos hacen acumular peso y vivir este camino muchísimo más pesado de lo que realmente necesita ser. Y el pensamiento del que quiero hablar hoy es este: "Voy demasiado lento… me falta muchísimo." Francamente, es muy cómodo y fácil es vivir desde ahí. Y no solamente en el tema del peso. Muchas mujeres vivimos con esta costumbre de enfocarnos automáticamente en lo que falta. En lo que todavía no logramos. En lo que todavía no cambia. En lo que todavía no es suficiente. Y lo más fuerte es que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de cómo nos hablamos. Alguien nos dice: "Oye, qué bien te ves." Y automáticamente respondemos algo como: "Ay no… todavía me falta muchísimo." "Voy súper lento." "Sí… pero todavía no llego." "Te faltan lentes." Como si tuviéramos la necesidad de descontar nuestro propio avance. Y quiero que pauses aquí… Porque esto parece humildad… pero honestamente… ¿de qué nos sirve? ¿De qué nos sirve minimizar nuestros avances? ¿De qué nos sirve descontar el esfuerzo que sí estamos haciendo? ¿De qué nos sirve insistir en aplastarnos a nosotras mismas? Porque si tú misma no reconoces tu crecimiento… tu mente recibe el mensaje de que nada vale la pena. De que nada es suficiente. De que avanzar lento es igual a no avanzar. De que cambiar no cuenta hasta que sea perfecto. Y desde ahí… claro que muchas veces terminamos regresando a espacios de donde supuestamente queremos salir. Porque honestamente… es agotador vivir sintiendo que hagas lo que hagas nunca es suficiente. Y quiero decirte algo importante: No podemos controlarlo todo. No podemos controlar cuánto tarda el cuerpo. No podemos controlar cada resultado. No podemos controlar cada circunstancia. Pero sí podemos trabajar en lo que pensamos. Y sí podemos elegir las acciones que tomamos todos los días. Y aquí está lo poderoso: Porque cuando vivimos pensando: "Voy demasiado lento… me falta muchísimo"… normalmente nos sentimos frustradas. Desanimadas. Impacientes. Y desde ahí… muchas veces dejamos de hacer justo lo que sí te estaba ayudando. Pero cuando nos acostumbramos a reconocer nuestros avances… cuando nos acostumbramos a validar nuestro propio crecimiento… cuando nos acostumbramos a celebrar nuestras pequeñas victorias… Nos vuelvemos muchísimo más constantes. Muchísimo más fuertes. Y totalmente más capaces de sostener este camino. Por eso hoy quiero invitarte a probar algo diferente. La próxima vez que detectes este pensamiento: "Voy demasiado lento… me falta muchísimo"… Pausa. Respira. Y prueba cambiarlo por algo como: "Hoy decido reconocer y celebrar mis pequeñas victorias." Y sí… quizá al principio esto hasta se siente raro. Porque muchas veces estamos más acostumbradas a criticarnos que a reconocernos. Pero quiero invitarte a esforzarte en hacerlo. Esfuérzate en reconocer tus avances. Porque si pausas un momento… vas a encontrar más de una pequeña victoria. Quizá estás tomando más agua. Quizá ya no comes igual por ansiedad. Quizá te recuperas más rápido después de un fin de semana. Quizá ya no te hablas igual. Quizá hoy te rindes menos que antes. Y todo eso cuenta. Todo eso importa. Todo eso es avance. Y honestamente… creo que muchas veces avanzamos lento porque nosotras mismas no nos permitimos avanzar diferente. Porque seguimos viviendo desde la carencia. Desde la crítica. Desde el "todavía no". Y no, no digo que hacer estos cambios sea fácil. A veces hasta da miedo dejar de exigirnos así. A veces sentimos que si dejamos de presionarnos vamos a perder el control. Pero quiero que notes algo: La presión no necesariamente crea mejores resultados. Muchísimas veces… solo crea más cansancio. Por eso este recorrido es tan valioso no hacerlo sola. Porque a veces necesitamos que alguien nos ayude a ver el avance que nosotras mismas no estamos queriendo reconocer. Así es que hoy quiero invitarte a practicar esto: "Hoy decido reconocer y celebrar mis pequeñas victorias." Nota cómo se siente. Nota cómo cambia tu energía. Y nota cómo desde ese espacio… sí se vuelve muchísimo más posible seguir creando cambios reales y sustentables. Gracias por acompañarme en este episodio. Y antes de irte… 🧡 Si sientes que bajar de peso se ha convertido en una batalla… si has probado dietas, productos, empezar "ahora sí" cada lunes… y especialmente si sientes que después de los 40, los cambios hormonales o la menopausia todo se volvió más difícil… quiero regalarte una guía gratuita que preparé para ti: ✨ 3 claves para bajar los últimos 10 kilos sin batallar Es una guía simple, práctica y completamente diferente a otra dieta más. Te comparto las herramientas que más he visto transformar la relación de mis clientas con la comida, con su cuerpo… y con ellas mismas. Descárgala gratis aquí: https://www.monicasosa.com/claves Y disfrutala🧡 Con mi cariño,  Tu coach Mónica

    6 min
  2. 3d ago

    313. Error 2 de 21 "Tengo que ponerme a dieta"

    Este es el error 2 de 21 de esta serie especial en donde estamos detectando errores o formas de pensar que nos hacen acumular peso y vivir este camino muchísimo más pesado de lo que realmente necesita ser. Y el error del que quiero hablar hoy es este: "Tengo que ponerme a dieta." Y quizá de entrada esto suena totalmente normal. Porque vivimos escuchando esta frase. La repetimos muchísimo. Y hasta pareciera responsable decirla. "Tengo que ponerme a dieta." "Tengo que controlarme." "Tengo que portarme bien." "Tengo que empezar ahora sí." Pero quiero invitarte a pausar y notar algo… ¿Qué pasa dentro de ti cuando te repites: "Tengo que ponerme a dieta"? Porque cuando yo empecé a detectar el peso que tenía en mi vida el "tengo que"… honestamente fue impactante. Porque el "tengo"… el "debo"… la obligación… cargan muchísimo estrés. Y muchas veces ni siquiera alcanzamos a notar el nivel de tensión con el que vivimos. No podemos ver el estrés dentro de nuestro cuerpo… pero sí podemos sentirlo. Y si pausamos… si conectamos… sí podemos notar la diferencia entre vivir desde: "tengo que" "debo" "regla" "restricción" "obligación" o vivir desde un lugar mucho más conectado con nosotras mismas. Porque cuando vivimos pensando: "Tengo que ponerme a dieta"… muchas veces entramos automáticamente en una dinámica de juicio. De restricción. De controlar. De pelear. Y eso nos desconecta totalmente de nuestro cuerpo. Hoy quiero invitarte a probar algo diferente. La próxima vez que detectes este pensamiento: "Tengo que ponerme a dieta"… Respira… y prueba cambiarlo por algo como: "Escucho a mi cuerpo y lo honro con amor." O un: "Quiero aprender a escuchar a mi cuerpo y lo honro con amor." O incluso: "Yo decido cuidar de mí." Y quizá esto parece algo pequeño… pero no lo es. Porque cambia totalmente la energía desde la cual te relacionas contigo misma… y por supuesto, con la comida. Y algo bien importante: Esto no necesariamente significa que vas a comer algo totalmente diferente. A veces sí cambia la decisión. A veces no. Pero cambia la manera en la que vives la decisión. A lo mejor comes más despacio. A lo mejor escuchas cuando ya estás satisfecha. A lo mejor dejas de vivir una comida como tragedia. A lo mejor dejas de sentir que "ya arruinaste todo". Y poco a poco a comida empieza a tener menos peso en tu vida. Yo me he llegado a sorprender de esto. De cómo hoy ya no vivo atrapada pensando en reglas al comer. O en que si un restaurante no tiene "la opción correcta". O en que si comí perfecto o imperfecto. Y honestamente, eso se siente demasiado ligero. Porque sí, podemos vivir toda la vida en el ciclo de: restringir, escaparnos, culparnos, volver a empezar… O podemos aprender a vivir este camino más en paz. Más conectadas. Más libres. Y desde ahí… crear resultados mucho más sustentables. Así es que hoy solamente quiero invitarte a practicar esto: Detecta el: "Tengo que ponerme a dieta." Y prueba cambiarlo por: "Escucho a mi cuerpo y lo honro con amor." Nota cómo se siente. Nota qué cambia dentro de ti. Y nota cómo pequeños cambios internos pueden empezar a transformar espectacularmente la manera en la que vives. Gracias por acompañarme en este episodio. Y antes de irte, quiero recordarte que preparé una guía gratuita que complementa muchísimo este trabajo interior. ✨ 3 claves para bajar los últimos 10 kilos sin batallar Porque bajar de peso no tiene que sentirse como una pelea eterna contigo misma. Puedes descargarla gratis en: monicasosa.com/claves Con mi cariño, Tu coach Mónica🧡

    5 min
  3. 4d ago

    312. Error 1 de 21 "Para mi es más difícil bajar de peso que para alguien más"

    Episodio número 312. Este es el día 1 de una serie especial de 21 episodios que empiezo a compartir hoy. Este episodio se titula: "Para mí es mucho más difícil bajar de peso que para otras personas." Y durante los próximos 21 días voy a estar compartiendo contigo una serie especial de episodios cortitos en donde vamos a estar detectando pensamientos que nos hacen acumular peso. Hace tiempo compartí esta serie en Instagram, que por cierto si aún no me sigues aquí está el enlace para seguirme en instagram https://www.instagram.com/monicasosacoach Te comparto que las mujeres que se dieron la oportunidad de realmente reflexionar y practicar estos pensamientos experimentaron cambios espectaculares. Así es que hoy quiero invitarte a que te des la oportunidad de descubrir el gran poder que hay en la transformación de nuestros pensamientos. Porque yo estoy convencida de algo: La transformación de nuestros pensamientos es clave en el logro del peso ideal en paz. Y cuando hablo de pensamientos que nos hacen acumular peso, no me refiero a que hay pensamientos malos y pensamientos mágicos… ni a que nos enfoquemos solamente en pensar positivo. Me refiero a que el gran poder está en detectar esos pensamientos que repetimos tanto… que terminan impactando la manera en la que nos sentimos, la manera en la que nos relacionamos con nosotras mismas, la manera en la que nos cuidamos, la manera en la que comemos, y la manera en la que vivimos este camino. Porque después de más de 8 años acompañando mujeres a lograr su peso ideal, he comprobado algo: Lo que más pesa no son esos kilos extras… ni esa comida cargada de carbohidratos… Son los pensamientos que repetimos todos los días. Y cuando los detectamos… cuando los soltamos… creamos verdadera ligereza en nuestra vida. Y el pensamiento en el que te invito a reflexionar el día de hoy es este: "Para mí es mucho más difícil bajar de peso que para otras personas." Y puede ser que este pensamiento no sea totalmente falso. Con esta reflexión no pretendo negar la dificultad que has experimentado en tu camino. Pero nota que cuando te quedas con este pensamiento: "Para mí es mucho más difícil bajar de peso que para otras personas"… y te lo repites una y otra y otra vez… el camino se hace realmente más pesado. Y poco a poco esto se convierte en tu absoluta verdad. ¿Notas si por ahí ha ido tu historia? Hoy quiero invitarte a soltar este pensamiento… que quizá solo te enfoca en desanimarte más que en cuidarte. Nota el poder que este pensamiento tiene en ti. Respira… déjalo ir… respira nuevamente… Y disponte a repetirte un pensamiento diferente. Prueba algo como: "Con la experiencia que tengo hoy, sé tomar mejores decisiones para mí." Y nota cómo este pensamiento cambia totalmente tu sentir. Este pensamiento: "Con la experiencia que tengo hoy, sé tomar mejores decisiones para mí"… te abre a ver tu camino con otra mirada. Te permite reconocer que tu camino está lleno de experiencias y aprendizajes únicos… experiencias y aprendizajes que nadie más tiene más que tú… Y te abre al: "Sí puedo crear esa mejor versión de mí." Con la experiencia que tengo hoy, sé tomar mejores decisiones para mí. Repítelo tres veces después de mí… Y sí… quizá se siente raro repetir esto. Y está bien. No estamos acostumbradas a hablarnos así. Pero empieza a practicarlo. Y goza probar esas nuevas acciones que tú misma te sientas llamada a tomar desde este espacio. Por ahora me despido. Mantente alerta de los siguientes episodios y no olvides seguirme en instagram https://www.instagram.com/monicasosacoach  Seguiremos comprobando cómo es que, cambiando nuestra manera de pensar, podemos cambiar espectacularmente nuestra manera de vivir. Vive espectacular. Bye bye. PD. Antes de irte… 🧡 Si sientes que bajar de peso se ha convertido en una batalla… si has probado dietas, productos, empezar "ahora sí" cada lunes… y especialmente si sientes que después de los 40, los cambios hormonales o la menopausia todo se volvió más difícil… quiero regalarte una guía gratuita que preparé para ti: ✨ 3 claves para bajar los últimos 10 kilos sin batallar Es una guía simple, práctica y completamente diferente a otra dieta más. Te comparto las herramientas que más he visto transformar la relación de mis clientas con la comida, con su cuerpo… y con ellas mismas. Descárgala gratis aquí: monicasosa.com/claves Con cariño,  Tu coach Mónica

    7 min
  4. Apr 17

    311. Los pensamientos que te impiden bajar de peso

    Hoy, para empezar y para que puedas decidir si te quieres quedar a escuchar este episodio, quiero que te imagines algo. Imagínate que son las 5 de la tarde. Te sientes algo cansada, agobiada por pendientes que tienes en la mente. Tienes planes de cenar a las 7 y media. Tal vez ni siquiera tienes hambre en este momento, pero ves una bolsa de papas. La ves. Te acercas. La tomas. La abres. Comes unas cositas. Se siente muy bien ese crunchy, ese saladito, y comes otras cositas. Luego otras cositas más. Mientras sigues comiendo empiezas a pensar: "Bueno, esto lo comí muy bien… como que ni lo siento". Entonces ya no solo sigues picando al poquito, sino que te vas por un plato y te sirves bien. Y te las preparas además. Les pones salsita. Limoncito. Ya sé que a varias de nosotras se nos hizo agua la boca. Te sientas a comerte esas papas preparadas como Dios manda. Y terminas sintiéndote súper llena. Luego tienes que ponerte a preparar la cena para la familia. Y lo primero que se te viene a la mente es: "Soy un caso perdido." Con ese sentir de que eres un caso perdido, te pones a preparar la cena y decides que no vas a cenar, porque pues no tienes hambre. Cenan todos. Te sientes incómoda en la mesa respondiendo al típico: "¿Tú no vas a cenar?" Luego te vas a dormir con cierta sensación incómoda, porque te sientes inflamada. Y antes de dormir haces un acuerdo contigo misma. Un plan. "Mañana a dieta". "Mañana cierro la boca". Duermes medio más o menos. Y al día siguiente amaneces literalmente decidida. Te repites frases como: "Hoy sí". "Hoy sí voy a comer súper limpio". "Hoy voy a comer súper limitado". "Hoy voy a comer súper saludable". "Hoy voy a hacerlo perfecto". Pasa el día. Tus comidas son light, limitadas, medidas. De repente tienes hambre. Pero tú sigues. Te restringes. Porque en el fondo estás convencida de que eso es lo que te mereces por haberte portado mal. Y tarde o temprano te vuelves a ver atrapada justo en ese mismo lugar. En el espacio de no poder resistir más. Escapas nuevamente. Comes de más. Vuelves a sentir culpa. Y vuelves a compensar. Y así se te pueden ir los días, las semanas y hasta la vida: restringiéndote, escapándote, castigándote, compensando. Si te identificas con esta historia, quédate conmigo. Vamos a hablar de algo que casi nadie considera importante y que es clave para lograr soltar el peso extra, sobre todo si lo que queremos son resultados definitivos. Y esto es desintoxicar y transformar los pensamientos que nos mantienen atrapadas en este ciclo. Te voy a compartir una estrategia muy simple para empezar a romper este ciclo y puedas comprobar que sí puedes bajar de peso, pero no desde el espacio de las restricciones, sino desde un espacio mucho más cómodo. Mira, sé que solemos pensar que el problema es la falta de fuerza de voluntad. Que el problema son nuestros antojos. Esa comida que de repente parece que empieza a hablarnos, como en el ejemplo. Y solemos quedarnos con pensamientos como: "Es que soy débil". "Es que yo no puedo parar". "Es que me encantan las papas". "Es que la comida es adictiva". Pero hoy te invito a considerar algo distinto. ¿Qué tal si ni la falta de fuerza de voluntad ni tus antojos tienen el verdadero poder? Porque mira, por un lado comemos de más por muchos motivos. Muchas de nosotras nos acostumbramos a comer de más por costumbre. Como respuesta a un sinfín de emociones que no estamos acostumbradas a experimentar. Comemos de más cuando estamos cansadas. Cuando estamos contentas. Cuando estamos agobiadas. Cuando estamos aburridas. Cuando estamos tristes. Y luego también nos acostumbramos a juzgarnos. A castigarnos. Y detrás de estas acciones tan automáticas lo que hay son pensamientos. Con lo cual, el verdadero problema son los pensamientos. Esos pensamientos que aparecen antes. Y esos pensamientos que aparecen después. Y ahorita mismo vayamos justo a esos pensamientos que surgen después de comer de más. Pensamientos como: "Soy un caso perdido". "Ya qué, mejor sigo". "Qué mal me porto". "Ya le fallé otra vez a mi cuerpo". "Nunca voy a poder bajar de peso". "Algo está mal conmigo". Estos pensamientos generan sentimientos. Y cuando pensamos así, obviamente no nos sentimos tranquilas. Nos sentimos culpables, frustradas, derrotadas. Observemos este ciclo. Llegamos a comer de más. Sentimos culpa. Luego viene esta necesidad de castigarnos. Nos restringimos. Resistimos. Resistimos. Resistimos. Hasta que ya no podemos más. Porque esto no es vida. Y entonces pensamos: "Me lo merezco". "Solo tantito". "Lo que sea". Y comemos de más otra vez. Y empieza otra vez esta escalera. Conozco muy bien este ciclo. Estuve por años ahí. Y me apasiona acompañar a mujeres a que salgan de este ciclo. Quizás tú que me estás escuchando llevas años viviendo ahí. Intentando hacerlo perfecto. Intentando controlarte. Intentando restringirte más. Y lo que te voy a compartir hoy no es una receta para que sigas ahí restringiéndote. La estrategia que hoy quiero compartir es la siguiente. Para empezar, asegúrate de no estar siguiendo un plan súper restrictivo. Yo sé que funcionan esos planes muy bajos en calorías, esos planes muy limitados. Claro que ayudan a bajar de peso. Pero no es algo sustentable en el tiempo. Busca tener un plan de alimentación que sea sustentable. Pero vamos a la estrategia. Cuando te llegue a pasar que claramente comiste de más (y al escuchar esto quizá lo primero que piensas es: "Mónica, no me estás entendiendo, yo no quiero que me pase esto de comer de más") Amiga, sí te va a pasar. Va a volver a pasar. Y entre más lo aceptes y entre mejor aprendas a resolver esto, menos va a pasar. Algo muy importante: El primer paso no es comer perfecto. El primer paso es hacer un pacto contigo de: hablarte cada día con un poquito más de amor. Cuando te des cuenta de que la conversación que estás teniendo contigo tiene todo menos amor, pausa. Observa los pensamientos que te estás repitiendo. No tienes que repetirte pensamientos limitantes. Puedes empezar con algo simple como: "Esta vez lo voy a hacer diferente". "Quiero aprender a escucharme mejor". "Estoy aprendiendo a hacerlo diferente". Esto te saca de la urgencia del castigo. Y te lleva a una conversación distinta. Quizá el castigo y la restricción no han funcionado. Entonces pregúntate: ¿Qué puede sentarme mejor en este momento? Practica la pausa. Respira. Desde la calma es mucho más fácil descubrir qué es lo que tu cuerpo realmente necesita. Recuerda: no tiene que ser perfecto. Es una práctica continua. Cuando lleguen pensamientos que te digan que necesitas castigarte o restringirte más, no te estreses. Respira. Y cambia la conversación. Algo que quiero contarte: En estos días estoy compartiendo en Instagram un reto de 21 días. Cada día nombramos uno de esos pensamientos que nos acostumbramos a repetir y que nos hacen acumular peso. Y cada día también comparto un pensamiento nuevo. Muchas personas están siguiendo este reto muy fielmente. Y por cierto, quiero agradecerles. Cuando me comparten sus avances me emociona muchísimo y me inspira a seguir compartiendo. Muchas están escribiendo los pensamientos, practicándolos y repitiéndolos. Y han notado que eso les está permitiendo soltar peso extra. Esto me emociona muchísimo. Porque sí, cuando cambiamos el pensamiento, cambia nuestra relación con la comida, con nuestro cuerpo y con nuestro peso. Puedes encontrarme en Instagram como @monicasosacoaching. Sígueme y conéctate con este reto. Creo que lo vas a disfrutar. 🎁 Y además tengo algo más para ti. Quiero invitarte a descargar una guía gratuita que preparé para aprender a escuchar mejor a tu cuerpo. Ahí te explico cómo empezar a distinguir entre hambre física y hambre emocional. Esto es profundamente empoderador. Porque muchas veces seguimos convencidas de que el problema es la falta de fuerza de voluntad, cuando en realidad lo que necesitamos es entender mejor lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo. Puedes descargarla en: www.monicasosa.com/hambre   Ya lo sabes,  todo lo que comparto es solo una invitación a que pruebes y compruebes cómo cambiar nuestra manera de pensar puede cambiar espectacularmente nuestra manera de vivir. Porque sí. Puedes crear tu mejor versión. Y puedes bajar de peso en paz contigo. Gracias por escucharme. Nos vemos en el próximo episodio de Puedes Hacerlo. 🧡 Con cariño,  Tu coach  Mónica Sosa

    14 min
  5. Mar 27

    310. Lo valioso de descodificar tu historia con el peso

    Si llevas años intentando bajar de peso, empezando dietas cada lunes y sintiendo que tienes que controlar lo que comes para lograr resultados, este episodio es para ti. Hoy no vamos a hablar de qué comer ni de otra dieta. Vamos a ir mucho más profundo. Vamos a hablar de tu historia con el peso y de por qué descodificarla puede cambiar por completo tu relación con la comida, con tu cuerpo y contigo. Muchas veces creemos que el problema es la comida o que el problema es nuestro cuerpo. Pero en realidad, lo que hay detrás es algo mucho más profundo. Son emociones y sensaciones que se han quedado guardadas en el cuerpo. Sentirte sola, no vista, no escuchada, incomprendida, juzgada o no aceptada. Incluso sentirte en peligro. Todo eso no se queda solo en la mente, se queda en el cuerpo. Y desde ahí, sin darnos cuenta, construimos una historia con el peso. Una historia en donde creemos que necesitamos estar en cierto peso para estar bien, para ser aceptadas o para sentirnos seguras. Desde esa historia empezamos a vivir. Nos comparamos, nos exigimos, tratamos de controlarnos y nos desconectamos de nosotras mismas. Y desde esa desconexión aparece algo que muchas mujeres viven: comer emocional, ansiedad por comer o una relación con la comida que se siente fuera de control. No es falta de disciplina. No es que estés fallando. Es que hay algo dentro de ti que está buscando sentirse diferente. Más en calma, más segura, más contenida. Y ahí es donde la comida deja de ser solo comida. Se vuelve refugio, escape o compañía. Aquí es donde entra un concepto clave: la descodificación. Descodificar es entender el código con el que estás viviendo tu relación con el peso. Es preguntarte qué hay detrás de tu forma de comer, qué estás sintiendo, qué estás necesitando y qué parte de ti no está siendo escuchada. También es cuestionarte si realmente necesitas bajar de peso o si tu cuerpo está en un lugar que ya es adecuado para ti. Porque lo que hoy vives, en algún momento tuvo sentido. Tal vez fue una forma de sentirte segura, de pertenecer, de recibir amor o de protegerte. Ese fue el código que aprendiste. Y es el código que has estado repitiendo. Pero hoy puedes elegir diferente. Cuando empiezas a descodificar, dejas de pelear con la comida y empiezas a comprenderte. Dejas de vivir en automático y empiezas a crear una nueva forma de relacionarte contigo. Y esto no solo cambia tu peso. Cambia tu vida. También cambia lo que transmites a tus hijos. Porque ellos no aprenden de lo que dices, aprenden de lo que ven. Si tú vives en lucha con tu cuerpo, ellos aprenden lucha. Si tú vives con culpa y miedo alrededor de la comida, ellos aprenden eso. Pero si tú cambias, si tú descodificas tu historia, ellos aprenden libertad. Esto no es solo por ti. Es por lo que viene después. En mi caso, durante muchos años probé todo tipo de dietas. Incluso las ajustaba para intentar bajar más rápido. Y eso pasaba en diferentes pesos. Hoy puedo ver que incluso cuando estaba en un peso más bajo, mi intención era siempre la misma: bajar más. Nunca era suficiente. Y eso no tenía que ver con el peso. Tenía que ver con mi historia. Yo pensaba que al pesar menos me iba a sentir más suficiente. Pero eso era un reflejo de la relación que tenía conmigo. Hoy mi relación con mi cuerpo es diferente. Mi peso puede fluctuar, pero ya no lo vivo con miedo. Lo observo con curiosidad. Y algo muy importante: ya no como para bajar de peso. Como para disfrutar, para sentirme bien y para nutrirme. Ese cambio no vino de encontrar la dieta correcta. Vino de descodificar mi historia y crear una nueva. Y hoy quiero dejarte con esta reflexión: ¿Y si el problema no es tu peso, sino la historia que has estado repitiendo sobre tu cuerpo, la comida y tú misma? Y más importante aún, ¿te gustaría cambiarla? Porque sí se puede. No se trata de culpar ni de victimizarnos. Se trata de hacer consciente lo que estás viviendo y abrir la posibilidad de algo diferente. De vivir con más libertad. De tener una relación en paz con la comida. De sentirte bien en tu cuerpo. Si este mensaje resonó contigo, te invito a conocer más sobre Más Allá del Peso. Puedes ir a monicasosa.com/primerafila para enterarte de cuándo abrimos puertas nuevamente. Y por ahora, recuerda esto: Tú ya eres espectacular. Y sí puedes crear esa versión de ti que deseas. Gracias por estar aquí. Te deseo un día, una semana y una vida espectacular. Con mi cariño,  Tu coach Mónica🧡

    10 min
  6. Feb 20

    308. ¿De quién es la culpa de tu peso extra?

    Episodio 308. ¿De quién es la culpa de tu peso extra?  Quédate conmigo en este episodio porque este tema no te lo quieres perder. Es para ti y te va a ayudar no solo a asumir responsabilidad, sino a dar un paso que puede cambiarlo todo. Y antes de entrar al tema, quiero decirte algo importante. Estamos a días de empezar un nuevo recorrido de Más Allá del Peso, que es el espacio ideal para soltar el peso extra y crear tu mejor versión. Si quieres hacerlo acompañada, con guía y con estructura, apúntate hoy mismo en monicasosa.com/primerafila. Ahí te aviso en cuanto abramos puertas. Y ahora sí, vamos al tema. Sé que muy probablemente, desde que viste el título de este episodio pensaste: "Pues sí… la culpa de mi peso extra es mía". Y quizá dentro de ti dices: porque como de más, porque como lo que no debo, porque no tengo horarios, porque como mucho postre, porque tomo vino, porque como harinas. Y sí, esa es la acción que suele estar detrás de los kilos extras. Pero con este episodio quiero irme más allá. Quiero que te preguntes algo con mucha honestidad: ¿qué estás esperando que cambie en tu vida para poder soltar el peso extra? ¿Hay algo que tú sabes que si desapareciera, o si fuera diferente, te haría más fácil comer mejor? ¿Qué es? ¿Es tu edad? ¿Los antojos de tu esposo? ¿Tu trabajo? ¿Tu vida social? ¿El estrés? ¿El país donde vives? ¿Tus hijos? ¿Tus horarios? En mi caso… era vivir en Estados Unidos. Literal. Al mes de llegar aquí subí diez kilos. Diez. Y a quien le contaba me decía: "Ay sí… bienvenida… es que aquí la comida engorda", "Engordas solo de verla", "Las porciones son enormes", "Algo tiene la comida aquí que engorda". Y quizá no todo mundo me lo decía, pero bastaron un par de personas para que eso me retumbara como una verdad absoluta. Recuerdo perfecto que una de ellas me dijo: "Resígnate… eso es solo el principio. Ni luches. Mejor acéptalo, porque aquí así es". Y algo dentro de mí no terminaba de convencerme, porque, perdona, no todas las personas que viven aquí tienen sobrepeso. Pero bueno. Yo trataba de ponerme a dieta, y mi esposo abría botellas de vino, y yo pensaba: no puedo despreciarlo. Empezábamos a conocer gente, íbamos a casas, y yo pensaba: ni modo que no coma lo que me ofrecen. Entonces mi conclusión era: el cambio me hizo engordar y por culpa de mi nueva vida me era imposible bajar de peso. Si a eso le agregamos conversaciones con amigas que decían con total certeza que después de los cuarenta el metabolismo se hace más lento y hasta el aire engorda, pues ya tenía más culpables en la lista. Entonces mi pensar era: si no viviera en Estados Unidos, si mi esposo no fuera tan antojado, si no tuviera tantos compromisos, si fuera más joven, no tendría peso extra. Claro que no me lo decía así, tan literal, pero lo creía. Totalmente. Y aquí pasó algo importante. Había días en que las circunstancias eran "perfectas". Mi esposo se iba de viaje, no tenía compromisos, tenía comida saludable en casa, y aun así yo comía de más. Ahí fue cuando algo dejó de cuadrarme. Porque si el problema era el país, o los antojos de mi esposo, o mi vida social, ¿por qué seguía pasando? Fue entonces cuando empecé a hacer mi diario de alimentos. Y el diario me ayudó a ver algo con mucha claridad: la comida extra no tenía nada que ver con vivir en Estados Unidos, ni con los antojos de mi esposo, ni con mi vida social. Consumía comida extra en momentos que no eran comida. Antes de comer, después de comer, entre comidas. Picoteo constante, snackeo, abrir la alacena sin hambre. Ahí pude reconocer algo clave: mi peso extra era por comer extra. Pero el diario solo me mostró el comportamiento. Lo que realmente cambió todo fue empezar a notar qué estaba sintiendo cuando comía. Empecé a ver que comía cuando estaba sola, cuando estaba incómoda, cuando extrañaba mi vida anterior, cuando estaba aburrida, cuando estaba frustrada. Y ahí entendí algo profundo: comía de más para evitar sentir menos. No es algo consciente. No es "no voy a sentir, mejor como". Es automático. Porque ¿qué es sentir? ¿Qué es permitirte experimentar una emoción? Yo no lo sabía. Ni siquiera me lo cuestionaba. Yo creía que era bueno ser positiva siempre, y me consideraba positiva. Decir "estoy triste" era de quejosas, de negativas. Yo no soy así. Lo paradójico es que no expresaba mis emociones negativas porque no sabía que era necesario, pero bien que me quejaba de todo: del clima, de mi peso, de mi falta de fuerza de voluntad. Y aquí está el mensaje central de este episodio: no es la circunstancia lo que te hace subir de peso, es lo que haces para no sentir lo que esa circunstancia te provoca. Te comparto esto hoy porque quizá tú quieres soltar peso extra. Sientes que cargas kilos que no van contigo, que no te representan. Pero una parte de ti está convencida de que ciertas circunstancias de tu vida tienen que cambiar para que tú puedas bajar de peso. Y otra parte de ti cree que esas circunstancias no van a cambiar, y entonces también cree que no vas a bajar de peso. Si has llegado hasta aquí, sigue conmigo. Respóndete esto con honestidad: ¿a quién le estás echando la culpa de tu peso extra? ¿Qué crees que si cambiara, tú no estarías cargando estos kilos? Nómbralo. Identifícalo. Míralo. Y date cuenta de cuánto poder le estás dando. Y sobre todo, date cuenta de que si eso no cambia, hay algo que sí puedes cambiar tú. Quítale el poder a eso y póntelo tú. Te propongo algo simple y poderoso. Escribe en un papel todas las quejas que tengas de esa situación. Todas, sin filtro. Quejas de tu esposo, de tus hijos, de tus papás, de tu edad, de tu trabajo, de tus horarios, de tu vida social, de lo que sea. Date permiso de quejarte en un espacio seguro. Luego observa lo que sientes. ¿Enojo? ¿Frustración? ¿Resentimiento? ¿Tristeza? Y ahora pregúntate: ¿cuántas veces he comido para no sentir esto? Porque ahí está la raíz. Y hoy puedes hacer una promesa simple: no voy a comer para evitar sentir. Cuando tenga hambre, como. Cuando sienta emoción, respiro. No necesitas que tu vida cambie para cambiar tú. Tenlo presente: Tu si Puedes hacerlo. 🧡 Y si quieres hacerlo acompañada, recuerda que estamos por empezar Más Allá del Peso. Apúntate en monicasosa.com/primerafila. Será un honor acompañarte. Vive Espectacular 🦋 Con mi cariño Tu coach Mónica.

    12 min
4.8
out of 5
67 Ratings

About

El Podcast Puedes Hacerlo brinda apoyo a mujeres espectaculares para lograr su mejor versión. Comparto herramientas que te ayudarán a lograr tu peso ideal y quedarte ahí para siempre. Escúchalo y descubre como cambiando tu manera de pensar, puedes espectacularmente cambiar tu manera de vivir.