Puedes Hacerlo

Monica Sosa

El Podcast Puedes Hacerlo brinda apoyo a mujeres espectaculares para lograr su mejor versión. Comparto herramientas que te ayudarán a lograr tu peso ideal y quedarte ahí para siempre. Escúchalo y descubre como cambiando tu manera de pensar, puedes espectacularmente cambiar tu manera de vivir.

  1. APR 17

    311. Los pensamientos que te impiden bajar de peso

    Hoy, para empezar y para que puedas decidir si te quieres quedar a escuchar este episodio, quiero que te imagines algo. Imagínate que son las 5 de la tarde. Te sientes algo cansada, agobiada por pendientes que tienes en la mente. Tienes planes de cenar a las 7 y media. Tal vez ni siquiera tienes hambre en este momento, pero ves una bolsa de papas. La ves. Te acercas. La tomas. La abres. Comes unas cositas. Se siente muy bien ese crunchy, ese saladito, y comes otras cositas. Luego otras cositas más. Mientras sigues comiendo empiezas a pensar: "Bueno, esto lo comí muy bien… como que ni lo siento". Entonces ya no solo sigues picando al poquito, sino que te vas por un plato y te sirves bien. Y te las preparas además. Les pones salsita. Limoncito. Ya sé que a varias de nosotras se nos hizo agua la boca. Te sientas a comerte esas papas preparadas como Dios manda. Y terminas sintiéndote súper llena. Luego tienes que ponerte a preparar la cena para la familia. Y lo primero que se te viene a la mente es: "Soy un caso perdido." Con ese sentir de que eres un caso perdido, te pones a preparar la cena y decides que no vas a cenar, porque pues no tienes hambre. Cenan todos. Te sientes incómoda en la mesa respondiendo al típico: "¿Tú no vas a cenar?" Luego te vas a dormir con cierta sensación incómoda, porque te sientes inflamada. Y antes de dormir haces un acuerdo contigo misma. Un plan. "Mañana a dieta". "Mañana cierro la boca". Duermes medio más o menos. Y al día siguiente amaneces literalmente decidida. Te repites frases como: "Hoy sí". "Hoy sí voy a comer súper limpio". "Hoy voy a comer súper limitado". "Hoy voy a comer súper saludable". "Hoy voy a hacerlo perfecto". Pasa el día. Tus comidas son light, limitadas, medidas. De repente tienes hambre. Pero tú sigues. Te restringes. Porque en el fondo estás convencida de que eso es lo que te mereces por haberte portado mal. Y tarde o temprano te vuelves a ver atrapada justo en ese mismo lugar. En el espacio de no poder resistir más. Escapas nuevamente. Comes de más. Vuelves a sentir culpa. Y vuelves a compensar. Y así se te pueden ir los días, las semanas y hasta la vida: restringiéndote, escapándote, castigándote, compensando. Si te identificas con esta historia, quédate conmigo. Vamos a hablar de algo que casi nadie considera importante y que es clave para lograr soltar el peso extra, sobre todo si lo que queremos son resultados definitivos. Y esto es desintoxicar y transformar los pensamientos que nos mantienen atrapadas en este ciclo. Te voy a compartir una estrategia muy simple para empezar a romper este ciclo y puedas comprobar que sí puedes bajar de peso, pero no desde el espacio de las restricciones, sino desde un espacio mucho más cómodo. Mira, sé que solemos pensar que el problema es la falta de fuerza de voluntad. Que el problema son nuestros antojos. Esa comida que de repente parece que empieza a hablarnos, como en el ejemplo. Y solemos quedarnos con pensamientos como: "Es que soy débil". "Es que yo no puedo parar". "Es que me encantan las papas". "Es que la comida es adictiva". Pero hoy te invito a considerar algo distinto. ¿Qué tal si ni la falta de fuerza de voluntad ni tus antojos tienen el verdadero poder? Porque mira, por un lado comemos de más por muchos motivos. Muchas de nosotras nos acostumbramos a comer de más por costumbre. Como respuesta a un sinfín de emociones que no estamos acostumbradas a experimentar. Comemos de más cuando estamos cansadas. Cuando estamos contentas. Cuando estamos agobiadas. Cuando estamos aburridas. Cuando estamos tristes. Y luego también nos acostumbramos a juzgarnos. A castigarnos. Y detrás de estas acciones tan automáticas lo que hay son pensamientos. Con lo cual, el verdadero problema son los pensamientos. Esos pensamientos que aparecen antes. Y esos pensamientos que aparecen después. Y ahorita mismo vayamos justo a esos pensamientos que surgen después de comer de más. Pensamientos como: "Soy un caso perdido". "Ya qué, mejor sigo". "Qué mal me porto". "Ya le fallé otra vez a mi cuerpo". "Nunca voy a poder bajar de peso". "Algo está mal conmigo". Estos pensamientos generan sentimientos. Y cuando pensamos así, obviamente no nos sentimos tranquilas. Nos sentimos culpables, frustradas, derrotadas. Observemos este ciclo. Llegamos a comer de más. Sentimos culpa. Luego viene esta necesidad de castigarnos. Nos restringimos. Resistimos. Resistimos. Resistimos. Hasta que ya no podemos más. Porque esto no es vida. Y entonces pensamos: "Me lo merezco". "Solo tantito". "Lo que sea". Y comemos de más otra vez. Y empieza otra vez esta escalera. Conozco muy bien este ciclo. Estuve por años ahí. Y me apasiona acompañar a mujeres a que salgan de este ciclo. Quizás tú que me estás escuchando llevas años viviendo ahí. Intentando hacerlo perfecto. Intentando controlarte. Intentando restringirte más. Y lo que te voy a compartir hoy no es una receta para que sigas ahí restringiéndote. La estrategia que hoy quiero compartir es la siguiente. Para empezar, asegúrate de no estar siguiendo un plan súper restrictivo. Yo sé que funcionan esos planes muy bajos en calorías, esos planes muy limitados. Claro que ayudan a bajar de peso. Pero no es algo sustentable en el tiempo. Busca tener un plan de alimentación que sea sustentable. Pero vamos a la estrategia. Cuando te llegue a pasar que claramente comiste de más (y al escuchar esto quizá lo primero que piensas es: "Mónica, no me estás entendiendo, yo no quiero que me pase esto de comer de más") Amiga, sí te va a pasar. Va a volver a pasar. Y entre más lo aceptes y entre mejor aprendas a resolver esto, menos va a pasar. Algo muy importante: El primer paso no es comer perfecto. El primer paso es hacer un pacto contigo de: hablarte cada día con un poquito más de amor. Cuando te des cuenta de que la conversación que estás teniendo contigo tiene todo menos amor, pausa. Observa los pensamientos que te estás repitiendo. No tienes que repetirte pensamientos limitantes. Puedes empezar con algo simple como: "Esta vez lo voy a hacer diferente". "Quiero aprender a escucharme mejor". "Estoy aprendiendo a hacerlo diferente". Esto te saca de la urgencia del castigo. Y te lleva a una conversación distinta. Quizá el castigo y la restricción no han funcionado. Entonces pregúntate: ¿Qué puede sentarme mejor en este momento? Practica la pausa. Respira. Desde la calma es mucho más fácil descubrir qué es lo que tu cuerpo realmente necesita. Recuerda: no tiene que ser perfecto. Es una práctica continua. Cuando lleguen pensamientos que te digan que necesitas castigarte o restringirte más, no te estreses. Respira. Y cambia la conversación. Algo que quiero contarte: En estos días estoy compartiendo en Instagram un reto de 21 días. Cada día nombramos uno de esos pensamientos que nos acostumbramos a repetir y que nos hacen acumular peso. Y cada día también comparto un pensamiento nuevo. Muchas personas están siguiendo este reto muy fielmente. Y por cierto, quiero agradecerles. Cuando me comparten sus avances me emociona muchísimo y me inspira a seguir compartiendo. Muchas están escribiendo los pensamientos, practicándolos y repitiéndolos. Y han notado que eso les está permitiendo soltar peso extra. Esto me emociona muchísimo. Porque sí, cuando cambiamos el pensamiento, cambia nuestra relación con la comida, con nuestro cuerpo y con nuestro peso. Puedes encontrarme en Instagram como @monicasosacoaching. Sígueme y conéctate con este reto. Creo que lo vas a disfrutar. 🎁 Y además tengo algo más para ti. Quiero invitarte a descargar una guía gratuita que preparé para aprender a escuchar mejor a tu cuerpo. Ahí te explico cómo empezar a distinguir entre hambre física y hambre emocional. Esto es profundamente empoderador. Porque muchas veces seguimos convencidas de que el problema es la falta de fuerza de voluntad, cuando en realidad lo que necesitamos es entender mejor lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo. Puedes descargarla en: www.monicasosa.com/hambre   Ya lo sabes,  todo lo que comparto es solo una invitación a que pruebes y compruebes cómo cambiar nuestra manera de pensar puede cambiar espectacularmente nuestra manera de vivir. Porque sí. Puedes crear tu mejor versión. Y puedes bajar de peso en paz contigo. Gracias por escucharme. Nos vemos en el próximo episodio de Puedes Hacerlo. 🧡 Con cariño,  Tu coach  Mónica Sosa

    14 min
  2. MAR 27

    310. Lo valioso de descodificar tu historia con el peso

    Si llevas años intentando bajar de peso, empezando dietas cada lunes y sintiendo que tienes que controlar lo que comes para lograr resultados, este episodio es para ti. Hoy no vamos a hablar de qué comer ni de otra dieta. Vamos a ir mucho más profundo. Vamos a hablar de tu historia con el peso y de por qué descodificarla puede cambiar por completo tu relación con la comida, con tu cuerpo y contigo. Muchas veces creemos que el problema es la comida o que el problema es nuestro cuerpo. Pero en realidad, lo que hay detrás es algo mucho más profundo. Son emociones y sensaciones que se han quedado guardadas en el cuerpo. Sentirte sola, no vista, no escuchada, incomprendida, juzgada o no aceptada. Incluso sentirte en peligro. Todo eso no se queda solo en la mente, se queda en el cuerpo. Y desde ahí, sin darnos cuenta, construimos una historia con el peso. Una historia en donde creemos que necesitamos estar en cierto peso para estar bien, para ser aceptadas o para sentirnos seguras. Desde esa historia empezamos a vivir. Nos comparamos, nos exigimos, tratamos de controlarnos y nos desconectamos de nosotras mismas. Y desde esa desconexión aparece algo que muchas mujeres viven: comer emocional, ansiedad por comer o una relación con la comida que se siente fuera de control. No es falta de disciplina. No es que estés fallando. Es que hay algo dentro de ti que está buscando sentirse diferente. Más en calma, más segura, más contenida. Y ahí es donde la comida deja de ser solo comida. Se vuelve refugio, escape o compañía. Aquí es donde entra un concepto clave: la descodificación. Descodificar es entender el código con el que estás viviendo tu relación con el peso. Es preguntarte qué hay detrás de tu forma de comer, qué estás sintiendo, qué estás necesitando y qué parte de ti no está siendo escuchada. También es cuestionarte si realmente necesitas bajar de peso o si tu cuerpo está en un lugar que ya es adecuado para ti. Porque lo que hoy vives, en algún momento tuvo sentido. Tal vez fue una forma de sentirte segura, de pertenecer, de recibir amor o de protegerte. Ese fue el código que aprendiste. Y es el código que has estado repitiendo. Pero hoy puedes elegir diferente. Cuando empiezas a descodificar, dejas de pelear con la comida y empiezas a comprenderte. Dejas de vivir en automático y empiezas a crear una nueva forma de relacionarte contigo. Y esto no solo cambia tu peso. Cambia tu vida. También cambia lo que transmites a tus hijos. Porque ellos no aprenden de lo que dices, aprenden de lo que ven. Si tú vives en lucha con tu cuerpo, ellos aprenden lucha. Si tú vives con culpa y miedo alrededor de la comida, ellos aprenden eso. Pero si tú cambias, si tú descodificas tu historia, ellos aprenden libertad. Esto no es solo por ti. Es por lo que viene después. En mi caso, durante muchos años probé todo tipo de dietas. Incluso las ajustaba para intentar bajar más rápido. Y eso pasaba en diferentes pesos. Hoy puedo ver que incluso cuando estaba en un peso más bajo, mi intención era siempre la misma: bajar más. Nunca era suficiente. Y eso no tenía que ver con el peso. Tenía que ver con mi historia. Yo pensaba que al pesar menos me iba a sentir más suficiente. Pero eso era un reflejo de la relación que tenía conmigo. Hoy mi relación con mi cuerpo es diferente. Mi peso puede fluctuar, pero ya no lo vivo con miedo. Lo observo con curiosidad. Y algo muy importante: ya no como para bajar de peso. Como para disfrutar, para sentirme bien y para nutrirme. Ese cambio no vino de encontrar la dieta correcta. Vino de descodificar mi historia y crear una nueva. Y hoy quiero dejarte con esta reflexión: ¿Y si el problema no es tu peso, sino la historia que has estado repitiendo sobre tu cuerpo, la comida y tú misma? Y más importante aún, ¿te gustaría cambiarla? Porque sí se puede. No se trata de culpar ni de victimizarnos. Se trata de hacer consciente lo que estás viviendo y abrir la posibilidad de algo diferente. De vivir con más libertad. De tener una relación en paz con la comida. De sentirte bien en tu cuerpo. Si este mensaje resonó contigo, te invito a conocer más sobre Más Allá del Peso. Puedes ir a monicasosa.com/primerafila para enterarte de cuándo abrimos puertas nuevamente. Y por ahora, recuerda esto: Tú ya eres espectacular. Y sí puedes crear esa versión de ti que deseas. Gracias por estar aquí. Te deseo un día, una semana y una vida espectacular. Con mi cariño,  Tu coach Mónica🧡

    10 min
  3. FEB 20

    308. ¿De quién es la culpa de tu peso extra?

    Episodio 308. ¿De quién es la culpa de tu peso extra?  Quédate conmigo en este episodio porque este tema no te lo quieres perder. Es para ti y te va a ayudar no solo a asumir responsabilidad, sino a dar un paso que puede cambiarlo todo. Y antes de entrar al tema, quiero decirte algo importante. Estamos a días de empezar un nuevo recorrido de Más Allá del Peso, que es el espacio ideal para soltar el peso extra y crear tu mejor versión. Si quieres hacerlo acompañada, con guía y con estructura, apúntate hoy mismo en monicasosa.com/primerafila. Ahí te aviso en cuanto abramos puertas. Y ahora sí, vamos al tema. Sé que muy probablemente, desde que viste el título de este episodio pensaste: "Pues sí… la culpa de mi peso extra es mía". Y quizá dentro de ti dices: porque como de más, porque como lo que no debo, porque no tengo horarios, porque como mucho postre, porque tomo vino, porque como harinas. Y sí, esa es la acción que suele estar detrás de los kilos extras. Pero con este episodio quiero irme más allá. Quiero que te preguntes algo con mucha honestidad: ¿qué estás esperando que cambie en tu vida para poder soltar el peso extra? ¿Hay algo que tú sabes que si desapareciera, o si fuera diferente, te haría más fácil comer mejor? ¿Qué es? ¿Es tu edad? ¿Los antojos de tu esposo? ¿Tu trabajo? ¿Tu vida social? ¿El estrés? ¿El país donde vives? ¿Tus hijos? ¿Tus horarios? En mi caso… era vivir en Estados Unidos. Literal. Al mes de llegar aquí subí diez kilos. Diez. Y a quien le contaba me decía: "Ay sí… bienvenida… es que aquí la comida engorda", "Engordas solo de verla", "Las porciones son enormes", "Algo tiene la comida aquí que engorda". Y quizá no todo mundo me lo decía, pero bastaron un par de personas para que eso me retumbara como una verdad absoluta. Recuerdo perfecto que una de ellas me dijo: "Resígnate… eso es solo el principio. Ni luches. Mejor acéptalo, porque aquí así es". Y algo dentro de mí no terminaba de convencerme, porque, perdona, no todas las personas que viven aquí tienen sobrepeso. Pero bueno. Yo trataba de ponerme a dieta, y mi esposo abría botellas de vino, y yo pensaba: no puedo despreciarlo. Empezábamos a conocer gente, íbamos a casas, y yo pensaba: ni modo que no coma lo que me ofrecen. Entonces mi conclusión era: el cambio me hizo engordar y por culpa de mi nueva vida me era imposible bajar de peso. Si a eso le agregamos conversaciones con amigas que decían con total certeza que después de los cuarenta el metabolismo se hace más lento y hasta el aire engorda, pues ya tenía más culpables en la lista. Entonces mi pensar era: si no viviera en Estados Unidos, si mi esposo no fuera tan antojado, si no tuviera tantos compromisos, si fuera más joven, no tendría peso extra. Claro que no me lo decía así, tan literal, pero lo creía. Totalmente. Y aquí pasó algo importante. Había días en que las circunstancias eran "perfectas". Mi esposo se iba de viaje, no tenía compromisos, tenía comida saludable en casa, y aun así yo comía de más. Ahí fue cuando algo dejó de cuadrarme. Porque si el problema era el país, o los antojos de mi esposo, o mi vida social, ¿por qué seguía pasando? Fue entonces cuando empecé a hacer mi diario de alimentos. Y el diario me ayudó a ver algo con mucha claridad: la comida extra no tenía nada que ver con vivir en Estados Unidos, ni con los antojos de mi esposo, ni con mi vida social. Consumía comida extra en momentos que no eran comida. Antes de comer, después de comer, entre comidas. Picoteo constante, snackeo, abrir la alacena sin hambre. Ahí pude reconocer algo clave: mi peso extra era por comer extra. Pero el diario solo me mostró el comportamiento. Lo que realmente cambió todo fue empezar a notar qué estaba sintiendo cuando comía. Empecé a ver que comía cuando estaba sola, cuando estaba incómoda, cuando extrañaba mi vida anterior, cuando estaba aburrida, cuando estaba frustrada. Y ahí entendí algo profundo: comía de más para evitar sentir menos. No es algo consciente. No es "no voy a sentir, mejor como". Es automático. Porque ¿qué es sentir? ¿Qué es permitirte experimentar una emoción? Yo no lo sabía. Ni siquiera me lo cuestionaba. Yo creía que era bueno ser positiva siempre, y me consideraba positiva. Decir "estoy triste" era de quejosas, de negativas. Yo no soy así. Lo paradójico es que no expresaba mis emociones negativas porque no sabía que era necesario, pero bien que me quejaba de todo: del clima, de mi peso, de mi falta de fuerza de voluntad. Y aquí está el mensaje central de este episodio: no es la circunstancia lo que te hace subir de peso, es lo que haces para no sentir lo que esa circunstancia te provoca. Te comparto esto hoy porque quizá tú quieres soltar peso extra. Sientes que cargas kilos que no van contigo, que no te representan. Pero una parte de ti está convencida de que ciertas circunstancias de tu vida tienen que cambiar para que tú puedas bajar de peso. Y otra parte de ti cree que esas circunstancias no van a cambiar, y entonces también cree que no vas a bajar de peso. Si has llegado hasta aquí, sigue conmigo. Respóndete esto con honestidad: ¿a quién le estás echando la culpa de tu peso extra? ¿Qué crees que si cambiara, tú no estarías cargando estos kilos? Nómbralo. Identifícalo. Míralo. Y date cuenta de cuánto poder le estás dando. Y sobre todo, date cuenta de que si eso no cambia, hay algo que sí puedes cambiar tú. Quítale el poder a eso y póntelo tú. Te propongo algo simple y poderoso. Escribe en un papel todas las quejas que tengas de esa situación. Todas, sin filtro. Quejas de tu esposo, de tus hijos, de tus papás, de tu edad, de tu trabajo, de tus horarios, de tu vida social, de lo que sea. Date permiso de quejarte en un espacio seguro. Luego observa lo que sientes. ¿Enojo? ¿Frustración? ¿Resentimiento? ¿Tristeza? Y ahora pregúntate: ¿cuántas veces he comido para no sentir esto? Porque ahí está la raíz. Y hoy puedes hacer una promesa simple: no voy a comer para evitar sentir. Cuando tenga hambre, como. Cuando sienta emoción, respiro. No necesitas que tu vida cambie para cambiar tú. Tenlo presente: Tu si Puedes hacerlo. 🧡 Y si quieres hacerlo acompañada, recuerda que estamos por empezar Más Allá del Peso. Apúntate en monicasosa.com/primerafila. Será un honor acompañarte. Vive Espectacular 🦋 Con mi cariño Tu coach Mónica.

    12 min
  4. FEB 13

    307. 3o de 3 errores por los cuales no logras tu propósito de bajar de peso.

    Si no has escuchado los episodios anteriores, te recomiendo hacerlo. Vas a ver que este episodio sí que cierra el círculo. Y quiero decirte que estoy muy emocionada de cerrar esta serie contigo, hablándote hoy de un error que casi nadie nombra, pero que para mí es uno de los más importantes. Este error no se vé, no se nota, pero pesa muchísimo. El error es creerte tu historia… y tratar de hacerlo sola. Y quiero explicártelo de una manera muy simple. Estamos muy acostumbradas a pedir ayuda para muchas cosas. Sabemos que necesitamos apoyo. Contratamos entrenadores cuando queremos aprender a hacer ejercicio, buscamos nutriólogos para que nos digan qué comer, tomamos clases o cursos cuando necesitamos aprender algo nuevo. Pero hay algo para lo que casi nunca pedimos apoyo, y es para aprender a manejar nuestra mente. Y mira, sin darnos cuenta, vivimos solas con nuestros pensamientos. Dime si esto te suena familiar: "Estoy estancada." "A mí hasta el aire me engorda." "Me cuesta muchísimo bajar de peso." "Subo súper rápido y bajo bien lento." "Es que a mi edad ya no se puede." "Mis antojos me traicionan." "¿Para qué me esfuerzo si no se nota?" "Seguro estoy haciendo algo mal." "Soy un caso perdido." ¿Te suena familiar alguno de estos pensamientos? Quiero decirte algo muy importante: el problema no es que estos pensamientos aparezcan. Eso es totalmente humano. El problema es que te los creas. Porque cuando te los crees, empiezas a actuar desde ahí y se convierten en tu historia, en tu realidad. Cuando te crees la historia de "estoy estancada", comes desde la frustración. Cuando te crees la historia de "a mi edad ya no se puede", te desconectas de la intención de cuidarte. Cuando te crees la historia de "nada me funciona", te rindes, incluso cuando ya estabas avanzando. Y pasa algo verdaderamente triste. Te saboteas sin darte cuenta. No porque no puedas lograrlo, no porque no quieras, sino porque te quedas sola con tus pensamientos, con tu mente, que realmente no ha sido entrenada para acompañarte. Y no es que tú no seas capaz de cambiar tus pensamientos. No es que tú no seas capaz de ver las cosas diferente. Es que cuando estamos dentro de la historia, no podemos verla completa. A mí me pasa. Aun teniendo todas las herramientas que tengo, aun llevando años en este camino, yo también me compro mis historias. Me creo un montón de mentiras que no me sirven… pero me las compro y las convierto en mi realidad. Historias de exigencia. Historias de no soy suficiente. Historias de no soy buena mamá, no soy buena hija, no soy buena esposa, no soy buena amiga. Historias de no debería estar batallando con esto. Y benditas coaches que he tenido, porque son ellas las que me sacan de ahí. Tener una coach me ha cambiado la vida. Y acudo a ella no porque yo no sepa cómo cambiar mis pensamientos, no porque sea poco inteligente o porque sea débil, sino porque necesito a alguien que me ayude a ver lo que mi mente está distorsionando, lo que mi mente se está creyendo, las mentiras que me estoy contando y las historias que estoy haciendo realidad. Mi coach me ayuda a ver mis avances cuando yo solo veo lo que estoy haciendo mal o lo que me falta hacer. Me ayuda a cuestionar la historia que me estoy contando. Me ayuda a regresar a la verdad. Me ayuda a conectar con mi espectacularidad, con mi forma única de ser. Y te lo digo con toda honestidad: no lo podemos hacer solas todo el tiempo, especialmente cuando queremos crear resultados diferentes. Si queremos cambiar nuestros resultados y nuestra historia con el peso, con el cuerpo y con la comida, hacerlo solas es prácticamente garantía de seguir generando los mismos resultados de siempre. Porque este tema es mucho más que un número en la báscula. Es mucho más que qué comer. Este tema incluye emociones, identidad, expectativas y heridas. Considéralo. Quizá este sea el error que has estado cometiendo y que no te ha permitido cumplir tu propósito de bajar de peso. Quizá lo que necesitas no es más fuerza de voluntad. No es conocer otra dieta. No es exigirte más. Lo que necesitas es acompañamiento. Necesitas a alguien que te acompañe a lograr tu meta. Que te ayude a conectar con tu porqué. Que te invite a parar y a generar claridad cuando estés confundida, decepcionada o frustrada. Necesitas un espacio seguro. Un espacio con alguien que crea en ti. Un espacio donde puedas compartir tus pensamientos, sacarlos, mirarlos, dejar de pelearte con ellos y dejar de creértelos. Necesitas a alguien que sepas que no te va a juzgar por lo que piensas. Alguien que crea en ti. Que te ayude a creer en ti. Que te ayude a no rendirte. Necesitas dejar de hacerlo sola. Y si mientras escuchabas este episodio sentiste un "sí, esta soy yo", si reconociste que este ha sido tu error, creerte tu historia y tratar de hacerlo sola, quiero invitarte a dar el siguiente paso. Apúntate en monicasosa.com/primerafila para que puedas unirte a Más Allá del Peso en cuanto abramos las puertas de ese espacio. Yo estaré encantada de acompañarte en este camino. De verdad, será un honor. Es mi pasión hacerlo. Te acompaño a lograr esa meta que tanto deseas. Te acompaño a aprender a mantenerte ahí, en paz con tu cuerpo, con la comida y enamorada de ti misma. Te acompaño a que pruebes y compruebes de lo que eres capaz cuando empiezas a creer en ti. Y si decides no hacerlo conmigo, busca a alguien. No lo hagas sola. Te lo vas a hacer más fácil… y mucho más disfrutable. Y hasta aquí dejamos este episodio. Si por alguna razón no has escuchado los episodios 305 y 306, te invito a que los escuches. Y antes de despedirme, quiero pedirte un favor. Si te gusta este podcast, déjame por ahí cinco estrellitas y un review en Apple Podcasts, en Spotify o en la plataforma donde me escuches. Eso me ayuda muchísimo a llegar con este mensaje a más mujeres espectaculares como tú. Con mis deseos de que tengas una semana, un día y una vida espectacular. Con mi cariño,  Tu coach Mónica🧡

    7 min
  5. FEB 6

    306. 2o de 3 errores por los cuales no logras tu propósito de bajar de peso.

    Seguimos con esta serie de episodios sobre los errores que no te dejan cumplir tu propósito de bajar de peso, y hoy quiero hablarte de uno que es muy común pero también muy frustrante: seguir buscando la dieta maravillosa y milagrosa que si funcione. Creo que todas podemos coincidir en que la mayoría de las dietas funcionan, sí y solo si, las sigues al pie de la letra. El problema es que en el fondo no queremos vivir siguiendo una dieta para siempre, queremos libertad, queremos flexibilidad, queremos una forma de comer que sí quepa en nuestra vida real. Y aquí es donde empiezan los problemas, porque muchas veces nos planteamos seguir un plan, una dieta, una estructura, pero casi inmediatamente aparece este pensamiento: ¿y si me da un antojo?, ¿y si no puedo controlarlo?, ¿y si un día no puedo cumplir?, y sin darnos cuenta empezamos a hacer negociaciones, le cambiamos cosas, le ajustamos reglas, le buscamos excepciones y luego decimos "esta dieta no funciona". Notemos que, muchas veces no es que la dieta no funcione, es que no queremos soltar el comer para tapar emociones, no queremos soltar ese comer para calmar, ese comer para distraer, ese comer porque tengo antojo y siento que no puedo con él. Y entonces pasa algo bien curioso, queremos un plan, pero que no nos incomode, queremos un plan, pero que no nos confronte, queremos un plan, pero que no nos pida renunciar a nada, y así no se puede construir un cambio real. Para mí una de las claves más importantes no es encontrar la dieta perfecta, es encontrar tu forma de comer ideal para ti. Una forma de comer que sí sea tu plan ideal cuando cumple con esta brújula, con esta clave que yo llamo SÍ ES. S de sustentable. Sustentable para ti, para tu estilo de vida real. Í de incómodo, lo suficientemente incómodo para que te encuentres con el sentimiento que estás evadiendo y le des la vuelta al antojo enfrentando eso que hoy no quieres sentir. E de eficiente, muy alineado a la versión de ti que quieres construir, no a la versión que solo quiere sentirse bien hoy. S de sí seguirlo, que al reconocerlo puedas disponerte a decir: sí, esto sí lo puedo seguir. Porque tu plan ideal no es el más perfecto, es el que sí es para ti. Y aquí quiero decirte algo muy importante, sí, hay una incomodidad necesaria, sí, hay momentos en los que vas a sentir antojo, sí, hay momentos en los que vas a tener que elegir no comértelo, y esto no es castigo, esto es amor propio, porque renunciar a un antojo no es renunciar a tu libertad, es elegirte, es decirte a ti misma: sí puedo sostener esta pequeña incomodidad porque lo que quiero para mi vida es más grande que este momento. Y quiero dejarte hoy una sola estrategia muy concreta, nada más una, muy simple pero muy poderosa, cada vez que tengas un antojo pregúntate esto: ¿esto que quiero comer me acerca a la mujer que quiero ser o solo me está ayudando a no sentir lo que estoy sintiendo ahorita?, y no para juzgarte, para observarte, para empezar a distinguir hambre real, emoción, cansancio, costumbre, ansiedad. Si decides comértelo, que sea una elección, no una negociación interna, no un ya qué, no un automático.  Y si decides no comértelo, permítete sentir la incomodidad, no pasa nada, no te va a romper, no te va a quitar nada, te está entrenando, porque lo que de verdad necesitas no es más reglas, es aprender a sostener la incomodidad necesaria para construir la vida que sí quieres. Y si hoy te das cuenta de que lo que más te cuesta no es qué comer sino dejar de negociar contigo cada vez que aparece un antojo, entonces quiero invitarte a dar el siguiente paso, si quieres acompañamiento real para dejar de comer por emociones y construir tu propia forma de comer, una que sí puedas sostener, te espero en monicasosa.com/primerafila, estaré encantada de acompañarte en tu camino. Gracias por estar aquí y recuerda, no necesitas la dieta perfecta, necesitas aprender a elegirte incluso cuando incomoda. Vive espectacular. Con mi cariño,  Tu coach Mónica Sosa

    8 min
  6. JAN 30

    305. 1o de 3 errores por los cuales no logras tu propósito de bajar de peso.

    Bienvenida a esta secuencia de episodios que había planeado compartir contigo para empezar el año. Hoy lo estoy compartiendo a finales del mes de enero y estoy convencida de que este es el momento ideal para que lo escuches. Este episodio ya lo había grabado. De hecho, es el primero de una secuencia de tres. Antes de viajar a Monterrey por la boda de mi hija Mariana, grabé tres episodios con toda la intención de volver a la regularidad del podcast. Era una serie titulada: 3 errores por los cuales no logras cumplir tu propósito de bajar de peso. Mi plan era muy claro: editarlos durante los vuelos y distribuirlos después. Pero al revisar los audios, me encontré con algo que no esperaba. Estaban totalmente en blanco. Y te confieso algo con mucha honestidad: mis primeros pensamientos fueron muy duros conmigo misma. 🗯️ "Todo mi trabajo para nada." 🗯️ "Ya empecé mal el año." Y justo ahí hice algo que tantas veces comparto con las mujeres que acompaño. Me detuve. Dejé de pelear con la realidad y traté de ser lo más amorosa y paciente conmigo misma que pude ser. Porque cuando se trata de los errores o fallas de quienes queremos, lo tenemos muy claro. Sabemos que fallar, caer o retroceder no significa que seamos fracasadas. Significa que lo estamos intentando. Y sabemos también que lo único que sí garantiza no lograr lo que queremos es rendirnos. Así que aquí estoy, renovando mi meta de compartir contigo un episodio semanal este año, abrazando toda imperfección. Te comparto esto como una invitación para que, si tú en el camino hacia la meta de lograr tu peso ideal no vas perfecto, pauses, respires profundo, conectes con ese deseo que hay en tu corazón de sí lograrlo y te quedes conmigo. Vamos al tema. Hoy quiero compartirte: La parte 1 de esta secuencia de episodios. Un primer error que puede no dejarte cumplir tu propósito de bajar de peso. Un error muy común, un error silencioso, un error que yo misma cometí durante muchos años. Y es algo tan simple como no tener claridad en tu meta ni un por qué poderoso. Porque mira, durante mucho tiempo de mi vida me la pasé diciendo: "Quiero bajar de peso". Eso parece algo claro, pero si somos honestas, ¿qué significa eso exactamente? Para muchas de nosotras, un día significa querer bajar doce kilos. Otro día significa que con quitarme la lonjita estoy bien. Que con que no me queden los pantalones tan apretados me conformo. Después pienso que cinco kilos sería ideal. Al día siguiente me digo que con tres estoy bien. Luego me convenzo de que eso es pura vanidad y decido que ya no me importa tanto. Y después me veo en una foto, no soporto lo que veo y digo: "Ahora sí, ya basta". ¿Te suena? A lo que me refiero es a que puede ser que no logres soltar ese peso extra no por falta de ganas ni por falta de capacidad, sino por falta de claridad. No es que no quieras bajar de peso y no es que no seas capaz de bajar de peso, aunque te cueste creerlo. Considéralo. Puede ser que tu cerebro no sepa exactamente qué quieres. Que lo tengas completamente confundido. Cuando no hay claridad, el cerebro no sabe hacia dónde ir. En la toma de pequeñas decisiones puede sentirse como un carro que arranca con una dirección, a medio camino se la cambias, luego le pones otra totalmente opuesta y después quieres regresar rápido a la primera. Sin dirección no hay camino claro y mucho menos un camino que se disfrute. Y algo que acentúa esta falta de claridad es el segundo gran tema de este error: el por qué. Muchas veces nos planteamos bajar de peso en automático. Empieza el año y ya. "Este año sí." ¿Pero por qué? Muchas veces ni lo pensamos. Solo nos lo planteamos. "Porque siempre lo he dicho." "Porque todo mundo espera que baje de peso." "Porque ya debería." "Porque no me gusta cómo me veo." "Porque mis hijos." Y te invito a considerar algo muy importante. Un por qué que viene de la culpa, del deber o de la expectativa de otros no se sostiene. Ese por qué cansa. Ese por qué pesa. Ese por qué no acompaña cuando el proceso se vuelve incómodo. Esto es algo que trabajo muchísimo con las mujeres que acompaño y hace una gran diferencia en el camino. Asegurarnos de que su por qué realmente les guste, que se sienta lleno de amor hacia ellas, que esté actualizado con quienes son hoy y con quienes se sienten llamadas a ser. Toma esto como una recomendación. Clarifícate qué es exactamente lo que quieres lograr y por qué quieres hacerlo. Asegúrate de que sea un por qué del presente, que sea tuyo, que se sienta vivo hoy y que tenga lo que yo llamo GOTAM, gotitas de amor. No es lo mismo decir: "Quiero bajar de peso para que mis hijos no se avergüencen de mí." "Quiero bajar de peso porque soy la más gorda de mis amigas." A decir: 🧡 "Quiero bajar de peso porque quiero ser un ejemplo para mis hijos y me quiero." 🧡 "Porque quiero honrar el regalo de mi vida." 🧡 "Porque siento que mi versión del futuro me lo va a agradecer." 🧡 "Porque quiero sentirme bien en mi cuerpo." ¿Notas la diferencia? Uno nace del miedo, del juicio y de la exigencia. 🧡 El otro nace del amor y del compromiso amoroso contigo. Así que hoy te invito a reflexionar en esto. Si no has podido soltar ese peso extra, no es que no seas capaz ni que estés descompuesta por la edad que tienes o por los años que llevas intentando. Puede ser simplemente porque tu meta y tu por qué no están claros ni alineados contigo hoy. Y eso se puede trabajar. Lo puedes hacer hoy mismo. Regálate un tiempo para preguntarte y responderte con honestidad qué es lo que quieres con respecto a este tema del peso, de tu cuerpo y de la relación que tienes con la comida y contigo misma. ¿Cuál es esa posibilidad que realmente quieres contemplar para ti? ¿Cuál se siente alineada con quien eres hoy? ¿Es un rango de peso, una talla de ropa, ciertos hábitos? ¿Cuáles son y por qué los quieres? Clarifica estas respuestas, tenlas presentes y conecta con ellas todos los días. Notarás la diferencia en tu camino y en la permanencia de los resultados que vayas logrando. Y quiero decirte que si quieres acompañamiento para clarificar tu meta y construir un por qué poderoso, actual y lleno de amor, puedes accesar a 👉 monicasosa.com/primerafila  Esto te permitirá entrar en primera fila al espacio de acompañamiento que ofrezco, donde aprenderás y comprobarás que sí puedes soltar ese peso extra que ya no te representa, dejar de comer de más por emociones y crear tu mejor versión. Estaré encantada de acompañarte en tu camino. Me despido como siempre muy agradecida contigo que me escuchas. Deseo que tengas un día, una semana y una vida espectacular. Hasta la próxima. Con cariño,  Tu coach Mónica

    10 min
  7. 12/23/2025

    304. Navidad y Fiestas decembrinas: cambia el traje de grinch por el de tu Mejor Versión

    En este episodio te invito a vivir la Navidad y estas fiestas decembrinas desde un lugar distinto. No enfocada en la comida, ni en el peso, sino en la relación que tienes contigo misma cuando te encuentras frente al espejo. Muchas mujeres llegan a estas fechas cansadas, inflamadas, frustradas y con la sensación de haberlo intentado todo sin lograr los resultados que querían.   En este episodio hablo del Grinch que aparece en el espejo. Esa voz interna que solo señala defectos, que magnifica la inflamación, el cansancio, la cara redonda, las arrugas, los brazos, el vientre y que nos hace sentir que algo está mal con nosotras. Comparto mi experiencia personal llegando a muchas Navidades sintiéndome frustrada conmigo misma, creyendo que era incapaz, inconstante o que estaba descompuesta, a pesar de saber qué hacer y haber invertido tiempo y dinero en intentarlo. Reflexionemos juntas sobre cómo la culpa suele estar mal asignada. No es la Navidad, no es la comida y no eres tú. El verdadero problema es la conversación interna que sostenemos frente al espejo y durante todo el día. Esa conversación dura, cruel y exigente que jamás toleraríamos escuchar de alguien más, pero que nos repetimos a nosotras mismas sin cuestionarla. Comparto cómo  en mi caso, el cambio real no empezó con bajar de peso ni con hacer otra dieta, sino con detener esa conversación interna y empezar a practicar pensamientos distintos, aunque al inicio se sintieran falsos. Así como durante años nos repetimos pensamientos que no eran verdad y aun así los creímos, también podemos elegir pensamientos que nos coloquen en un espacio de mayor cuidado y amor. En este episodio te comparto un ejercicio muy sencillo y poderoso frente al espejo. Elegir de una a tres afirmaciones y repetirlas tres veces, tres veces al día durante esta temporada. Afirmaciones como: "Tengo un cuerpo gracias!" "habito un cuerpo saludable y bello", "veo belleza en cada parte de mí", "es fácil y divertido cuidar de mí",  "te amo bonita". Si te identificas con lo que estoy compartiendo en este episodio, te invito a probarlo, y nota que te propongo esto, no para convencerte, sino para dejar de atacarte y empezar a habitarte desde la gratitud. Este episodio es una invitación a cambiar el traje del Grinch por el de tu mejor versión. A recordar que el cuidado, el movimiento, la alimentación y los hábitos que sí se sostienen nacen desde el amor por estar viva y no desde el castigo, ni de la imposición, ni de la comparación. Si quieres cambiar los resultados que hoy no te gustan, el primer paso es cambiar la conversación que tienes contigo. Si este episodio resonó contigo, te invito a suscribirte al podcast para que no te pierdas los próximos episodios, donde compartiré claves para crear tu versión más espectacular este 2026.   A continuación te comparto el enlace para que te suscribas gratis al podcast: https://www.monicasosa.com/podcast  Y si te nace dejarme un review en Apple Podcasts, te lo agradezco de corazón. Me ayuda muchísimo a que este mensaje llegue a más mujeres que lo necesitan. Que tengas una muy feliz navidad🎄 Con cariño, Tu coach Mónica Sosa 🧡🦋

    11 min
4.8
out of 5
67 Ratings

About

El Podcast Puedes Hacerlo brinda apoyo a mujeres espectaculares para lograr su mejor versión. Comparto herramientas que te ayudarán a lograr tu peso ideal y quedarte ahí para siempre. Escúchalo y descubre como cambiando tu manera de pensar, puedes espectacularmente cambiar tu manera de vivir.