El invierno lunar uruguayo y la fantasía de irse a un verano eterno, la comodidad cobarde de quedarse y amanecer con todo congelado, vivir con tanta ropa como si fuera una misión de supervivencia y el horóscopo uruguayo de rana, la humedad asesina y el aire que parece agua, las ventanas chorreando y las toallas con olor a fondo de basura, el deshumidificador como héroe doméstico y los inviernos pasados abajo de la cama, el arribismo contagioso de Mariamer y sus hoyuelos sabandijas, los microplásticos que capaz no estaban en todo sino en los guantes y el clásico “doctor, me duele acá”, los estearatos confundidos con microplásticos y comer hamburguesa mientras estudiás muestras, estar regalados como especie y los ángeles de la guarda haciendo horas extra, la madre electrocutada embarazada y el primer ángel trabajando a reglamento, salir rodando del auto por una puerta abierta y sobrevivir al Far West en blanco y negro, investigar el fuego adentro de la heladera y prender fuego la superficie del agua, incendiar el baño con alcohol y cortina de plástico, duchas eléctricas y aires acondicionados explosivos, tormentas en la selva y perderse en la cordillera, niños curiosos que hoy serían un expediente y juegos de química sin nada que explote, bombas brasileras compradas con alfajores y lapiceras BIC convertidas en artefactos de dudosa pedagogía, la matanza temprana de la curiosidad y los fluidos no newtonianos como versión civilizada del peligro, los polímatas y Leonardo Da Vinci como modelo a seguir, la ilusión de separar disciplinas y la lógica de videoclub aplicada al conocimiento, la hiperespecialización y la IA entrando como elefante en biblioteca, saber de comunicación, diseño, foto, guion, edición, redes y un poco de registros akáshicos por las dudas, la matemática como patrones más que como cuentas, engranajes de molinos y pelos repetidos en cabezas uruguayas, ecuaciones que sostienen paradojas y probabilidades que nos hacen mirar al cielo, modelos de lenguaje prediciendo tokens y humanos prediciendo bolazos, discutir con Gemini y quedar con sensación de post pelea, pedir datos verificados y que la IA responda como si hubiera inventado la palabra garantizar, conciencia artificial y respuestas de flan, filosofía, neurociencia y religión entrando juntas por una puerta que antes decía pseudociencia, prompts para que la IA verifique como si fuera a tener una cita, el Lechu Tip sobre ordenar bien las palabras antes de generar pánico social, la responsabilidad afectiva de no decir “te quiero preguntar algo pero no te enojes”, los que mandan “estás por ahí?” sin contexto y merecen un millón de dislikes, los que desaparecen después de iniciar una conversación y el desperdicio contemporáneo de la presencia, el crack de la semana que se encuentra con alguien, charla lindo y no arruina todo diciendo “a ver cuándo nos vemos”, la madurez de dejar una interacción morir dignamente y entender que “me gustaría verte” no es lo mismo que tirar una frase condenada al fracaso. Disclaimer: Los conductores de este podcast no son expertos en nada. Lo que no ofende hoy, puede ofender mañana. No escuche este podcast si está corriendo pa’atrás en chancletas.