La tertulia de esRadio reivindica el brillante legado de Manuel Summers y el humor irreverente que consagró al cuarteto pop. En esta nueva entrega del programa Par Impar, los presentadores Juanma González y Dani Palacios viajan en el tiempo hasta el año 1987 para analizar uno de los mayores fenómenos de la cultura pop española: la película Sufre Mamón. Para este viaje nostálgico, cuentan con la participación del crítico Gonzalo Contreras, un apasionado seguidor del grupo Hombres G y colaborador habitual del espacio. Durante la charla, se repasa la importancia de aquel año en el que, a pesar de competir en las pantallas con superproducciones internacionales de la talla de Atracción Fatal, Los Intocables o Arma Letal, el verdadero rey de la taquilla en España fue el largometraje musical protagonizado por la célebre banda liderada por David Summers. Los integrantes del podcast coinciden en que Hombres G no es solo un grupo musical, sino un pilar fundamental para entender la música popular española. Su capacidad para conectar con el público ha trascendido generaciones, logrando que tanto los jóvenes de la época como las nuevas hornadas de oyentes conozcan al dedillo himnos como Devuélveme a mi Chica o Venezia. Los ponentes comparan el calado de sus canciones con el de mitos internacionales como los Beatles o David Bowie, señalando que la banda madrileña posee al menos una quincena de temas atemporales que forman parte del patrimonio emocional de millones de personas, independientemente de sus gustos musicales particulares. Uno de los aspectos más analizados en el programa es la figura del director del filme, Manuel Summers, padre de David Summers. El cineasta, a menudo infravalorado por la crítica de su tiempo por su transición hacia un cine más comercial, es reivindicado en la tertulia como un creador brillante y un cronista excepcional de la sociedad de su época. A lo largo de su carrera, Summers destacó no solo en el ámbito cinematográfico, sino también en el humor gráfico y la sátira en publicaciones históricas como La Codorniz o Hermano Lobo. Su habilidad para conectar con las masas se tradujo en éxitos colosales de taquilla, convirtiendo películas como Adiós, Cigüeña, Adiós o La Niña de Luto en auténticos hitos sociales. Durante el coloquio, se destaca el marcado contraste entre la propuesta estética de Hombres G y la sofisticación de la movida madrileña. Mientras que formaciones como Alaska y los Pegamoides o Radio Futura apostaban por una cuidada puesta en escena de influencia punk y vanguardista, Hombres G irrumpió con una imagen de sencillez absoluta, vistiendo vaqueros y polos normales. Esta aparente falta de pretensiones, sumada a unas melodías frescas y directas que hablaban de problemas cotidianos, supuso una revolución de buen rollo que sintonizó de inmediato con el sentir de una juventud que buscaba divertirse sin excesivas complicaciones intelectuales. El análisis de Sufre Mamón, actualmente disponible en la plataforma Netflix, se detiene en varias de sus escenas más gamberras, cuya incorrección política las haría hoy del todo impensables. Los tertulianos recuerdan entre risas las bromas pesadas gastadas a los sacerdotes del colegio católico, el desternillante destino del mono teñido de verde o el descontrol en las aulas con el lanzamiento de palomas, perros y gatos. Estas secuencias, que beben directamente del espíritu de las comedias adolescentes americanas al estilo de Porkys, reflejan una época de libertad creativa y un sentido del humor irreverente que hoy en día difícilmente superaría los filtros de la censura social contemporánea. La película también destaca por la genialidad de sus personajes secundarios, entre los que sobresale el villano de la función, Ricky Lacoste. Interpretado de forma hilarante por un primo de David Summers, este personaje encarna al típico pijo arrogante que intenta robarle la novia al protagonista, Marta, papel interpretado por Marta Madruga, pareja real del cantante en la vida real. El grupo rememora con humor la escena del concierto en la que Ricky canta la hilarante balada Piensa en mi Almohada mientras el público le abuchea al grito de idiota y gilipollas, un momento que consagra el tono festivo y autoparódico de una producción que no se tomaba a sí misma demasiado en serio. Para finalizar, los participantes del programa de esRadio analizan la evolución del grupo tras el estreno de la secuela Suéltate el Pelo en 1988 y su posterior separación en 1993. Su regreso triunfal en 2003 con el disco Peligrosamente Juntos y el éxito del sencillo Lo Noto demostró que el fenómeno fan seguía plenamente vigente, uniendo a padres e hijos en conciertos multitudinarios. Esta capacidad de resistencia al paso del tiempo consagra a Hombres G como una leyenda viva de la historia del pop en España, un grupo cuya música sigue despertando una profunda y alegre nostalgia en varias generaciones de españoles.