Hoy os hablo de Plaud, una grabadora que transcribe, resume y trabaja con datos de nuestras reuniones, ponencias, formaciones, llamadas, o lo que surja. Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Estamos ya pleno curso de conducta del consumidor, en el que aprendemos cómo piensan, sienten y actúan los consumidores en el entorno digital actual. Y ahora sí, vamos al lío. Hoy os quiero hablar de Plaud. Aunque técnicamente hace una cosa muy concreta, que es grabar audio y transcribirlo, la cantidad de usos que tiene es absolutamente descomunal. De hecho, al principio pensé que era una de esas herramientas con mucho hype alrededor de la inteligencia artificial. Ya sabéis, típico producto que parece espectacular en YouTube y luego en el día a día queda en nada. Pero esta vez me he encontrado con algo realmente útil. Plaud es una grabadora muy pequeña, muy discreta, que además está vinculada a un servicio de IA. Tú grabas una conversación, una reunión, una clase o un evento, y automáticamente se sincroniza con la nube, genera la transcripción y luego transforma todo eso en distintos formatos. Resúmenes, mapas mentales, listas de puntos clave, tarjetas, actas, informes… incluso usando plantillas creadas por la comunidad. Y claro, cuando empiezas a pensar en posibles usos, se abre un mundo entero. Yo al principio intentaba encontrar una excusa para comprármelo. Finalmente me convencí con la idea de usarlo en eventos y conferencias. Pensé que estaría bien poder asistir a una ponencia sin tener que preocuparme por tomar apuntes. Escuchar de verdad, concentrado al cien por cien, y luego tener todo resumido y ordenado automáticamente. Y madre mía, lo bien que va... La primera gran prueba fue en la Universitat Autònoma de Barcelona, cuando fuimos a visitar el campus porque Jan quiere estudiar Biología Ambiental. Grabé prácticamente dos horas seguidas. Charlas en una sala, conversaciones en pasillos, explicaciones por el campus, laboratorios, exteriores… todo mezclado. Y el resultado fue espectacular. No solamente pilló perfectamente todas las voces, sino que además detectó quién hablaba en cada momento. Y eso está ideal porque luego puedes etiquetar cada voz, y a partir de ahí ya reconoce automáticamente quién es quién en futuras grabaciones. Ahí es donde entendí que el valor real no está solamente en grabar audio. Está en toda la integración y la comodidad del ecosistema. Porque sí, claro, técnicamente podéis hacer algo parecido con el móvil, con Whisper, con ChatGPT y con varias herramientas más. Pero una cosa es que algo sea posible y otra que sea práctico. Con Plaud yo simplemente pulso un botón y me olvido. El cacharro graba durante horas, tiene una batería brutal, no depende del móvil, no interfiere con nada y luego lo sincroniza todo automáticamente. Mientras tanto, yo sigo usando el teléfono para hacer fotos, enviar mensajes o lo que sea. Y además, la calidad de captación es muy buena. En una sala grande, detecta preguntas de personas que están lejos. Diferencia voces. Ordena todo. Lo deja listo para trabajar. También se pueden grabar llamadas telefónicas. O reuniones de obra, para evitar malentendidos posteriores. O incluso visitas médicas, para luego recordar exactamente qué te dijeron. Y para estudiantes me parece directamente espectacular. Poder asistir a clase sin estar constantemente tomando apuntes. Escuchar de verdad al profesor. Hacer preguntas cuando toca. Y luego tener toda la sesión perfectamente transcrita y resumida. Yo personalmente prefiero dedicar toda la atención a escuchar activamente, en lugar de dividir la CPU mental entre escuchar y escribir. Otro detalle muy interesante es el sistema de plantillas. Una vez tienes la transcripción, puedes transformarla de mil maneras distintas. Hay plantillas para reuniones, llamadas, visitas comerciales, médicos, eventos… y la comunidad está creando auténticas virguerías. Algunas generan simples resúmenes, otras montan estructuras muy visuales, con bloques de ideas clave, acciones pendientes, conceptos destacados o pequeños mapas mentales listos casi para meter en una presentación. Y todo esto usando simplemente prompts por debajo. Pero claro, ya preparados, afinados y optimizados. En cuanto al precio, ronda entre los 170 y los 190 euros según el modelo. Luego hay distintos planes para la transcripción. El gratuito incluye 300 minutos al mes, que ya son cinco horas. Luego hay un plan Pro con 1.200 minutos y un ilimitado para quienes realmente le den mucha caña. He hecho números y, si vais a transcribir más de unas 45 horas mensuales, el ilimitado ya sale a cuenta. Pero sinceramente, más allá de los números, lo que me ha sorprendido es lo rápido que se integra en el día a día. Ahora cualquier sitio donde vaya a hablaro, o haya alguien hablando, pienso automáticamente en llevarlo. De hecho, hice incluso la prueba definitiva. Un sábado en casa de mis padres, durante la típica comida familiar. Lo dejé grabando sin decir nada. Luego saqué la transcripción, ejecuté varias plantillas y mostré el resultado a todos, en la tele del comedor. Fue glorioso. Ver cómo reconocía quién había dicho cada cosa, cómo resumía conversaciones familiares y cómo organizaba todo dejó a todo el mundo con la boca abierta. Mi cuñado saltó a Amazon a comprárselo. Y es que esa es la sensación que deja Plaud. Hace algo muy concreto. Pero las posibilidades de uso son prácticamente infinitas. :) Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana con más marketing online. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces… ¡Muy buenos lunes, y mejor semana!