Marketing Online

Joan Boluda

Todo lo que siempre has querido saber y nunca te has atrevido a preguntar sobre Marketing Online.

  1. hace 3 h

    3155. Píldoras de inteligencia artificial: Instrucciones globales

    Hoy os cuento cómo definir instrucciones globales en Codex para no tener que repetir en cada proyecto nuestro idioma, nuestras preferencias y nuestra forma de trabajar. Pero antes, recordad que cerramos el curso de segundo cerebro digital. En la novena clase consultamos el cerebro desde Telegram y en la décima creamos un cerebro capaz de leer y escribir información. Con ello completamos todo el recorrido, desde la estructura inicial hasta las interfaces y automatizaciones finales. Ahora sí, vamos al lío. Codex utiliza archivos AGENTS.md para recibir instrucciones permanentes. En la configuración personal podemos escribir nuestras instrucciones globales, que se guardan en ~/.codex/AGENTS.md. Ese archivo se aplica de forma general a los proyectos que abrimos en ese entorno. Ahí podemos indicar, por ejemplo, que siempre queremos las respuestas en español, que los cambios deben verificarse antes de darlos por terminados, que se utilice una estructura concreta para los commits o que el agente nos pida permiso antes de desplegar en producción. Después, cada proyecto puede tener su propio AGENTS.md con reglas específicas: rutas importantes, arquitectura, comandos de comprobación, convenciones de código o criterios para considerar una tarea terminada. Las instrucciones más cercanas al archivo en el que se trabaja pueden concretar o sustituir las generales. La separación es muy útil. En el archivo global ponemos nuestra forma personal de colaborar; en el archivo del proyecto, el conocimiento que pertenece a ese proyecto. Así evitamos copiar las mismas preferencias una y otra vez y, al mismo tiempo, no mezclamos reglas de una web con las de otra. Conviene recordar que cada instalación o entorno tiene su propio directorio de Codex. Si trabajamos en el ordenador local y también en un VPS, las instrucciones globales de uno no aparecen automáticamente en el otro. Tendremos que mantenerlas en ambos sitios o definir un sistema seguro para sincronizarlas. ¿Qué incluiría yo? Idioma, tono, herramientas preferidas, normas de seguridad, rutas habituales, política de commits, comprobaciones obligatorias y cualquier límite que el agente deba respetar. ¿Qué no incluiría? Contraseñas, tokens o claves API. Las instrucciones son contexto de trabajo, no un almacén de secretos. Y como hoy es viernes, este episodio queda abierto para todo el mundo y los suscriptores tenéis un pequeño regalo: una plantilla comprimida para crear vuestras propias instrucciones globales mediante una entrevista guiada. La encontraréis en la zona de descargas. La idea es responder unas preguntas, revisar el resultado y guardar un AGENTS.md adaptado a vuestra forma de trabajar. Un buen archivo de instrucciones no tiene que ser larguísimo. Debe ser claro, práctico y fácil de mantener. Empezad por cinco o seis reglas que realmente os ahorren repeticiones y ampliadlo únicamente cuando detectéis una necesidad recurrente. Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Descansad, desconectad y recargad pilas durante el fin de semana. El lunes volvemos con la última semana de esta edición de verano y cinco nuevas píldoras de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  2. hace 1 día

    3154. Píldoras de inteligencia artificial: Ventanas separadas

    Hoy os cuento una forma muy práctica de trabajar con varios proyectos de Codex a la vez: sacar los chats activos a ventanas separadas y distribuirlos por el escritorio. Pero antes, recordad que seguimos con el curso de segundo cerebro digital. En la séptima clase conectamos archivos de Google Drive y en la octava creamos una interfaz desde la que consultar todo el conocimiento acumulado. Pasamos de nutrir el cerebro a empezar a utilizarlo de una forma cómoda. Ahora sí, vamos al lío. La aplicación de escritorio permite abrir el chat activo en una ventana independiente. También podemos activar la opción de mantenerla siempre visible, algo especialmente útil cuando queremos vigilar una tarea mientras trabajamos en otra aplicación. Esto cambia bastante la experiencia cuando tenemos más de un proyecto en marcha. En lugar de entrar y salir continuamente de la barra lateral, podemos colocar una ventana para cada tarea activa. Si disponemos de un segundo monitor, todavía mejor: dejamos allí dos o tres procesos y vemos inmediatamente cuál continúa trabajando, cuál ha terminado y cuál necesita una respuesta. Para mí, la ventaja principal es el control. Cada ventana se convierte en una pequeña mesa de trabajo dedicada a un objetivo. En una puedo tener una revisión de código, en otra la preparación de contenidos y en otra una automatización que tarda unos minutos en ejecutarse. Eso sí, no recomiendo abrir diez ventanas. A partir de cierto punto, la solución vuelve a convertirse en ruido. Lo ideal es reservar este sistema para las dos o tres tareas que requieren seguimiento y mantener el resto ordenado dentro de sus proyectos. También ayuda definir muy bien el objetivo de cada chat. Una ventana debe representar una tarea concreta, no una conversación interminable donde mezclamos cuestiones distintas. Cuando termina, revisamos el resultado, cerramos o archivamos el chat y liberamos ese espacio para la siguiente tarea. Si trabajamos con un portátil y una sola pantalla, podemos combinar las ventanas con las mascotas o con las notificaciones del sistema. Así no necesitamos tenerlo todo visible permanentemente: recibimos una señal cuando Codex necesita nuestra atención y volvemos en ese momento. Otras herramientas de agentes ofrecen formas distintas de dividir o seguir varias sesiones, y estas interfaces irán evolucionando. Lo importante no es una disposición concreta, sino crear un sistema en el que las tareas paralelas sigan siendo visibles, distinguibles y fáciles de retomar. Probadlo con dos chats. Separadlos, asignad a cada uno un resultado claro y observad cuánto tiempo ahorráis al no navegar constantemente entre conversaciones. A veces una mejora aparentemente visual acaba teniendo un impacto enorme en el flujo de trabajo. Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana viernes con la última píldora de inteligencia artificial de la semana. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  3. hace 2 días

    3153. Píldoras de inteligencia artificial: Organizar proyectos

    Hoy os cuento cómo organizo mis proyectos y chats en Codex para encontrar rápidamente lo importante y evitar que la barra lateral se convierta en un cajón de sastre. Pero antes, recordad que avanzamos con el curso de segundo cerebro digital. En la quinta clase incorporamos podcasts transcritos y en la sexta sincronizamos contenido de WordPress. De este modo, el cerebro deja de ser un almacén estático y empieza a nutrirse de fuentes que ya forman parte de nuestro negocio. Ahora sí, vamos al lío. Cuando empezamos a utilizar Codex solemos tener pocos chats y todo resulta fácil de localizar. Pero a medida que abrimos proyectos, probamos ideas y mantenemos tareas en paralelo, la lista crece. Si no aplicamos un criterio, acabamos perdiendo tiempo buscando aquella conversación en la que habíamos tomado una decisión importante. Lo primero es trabajar por proyectos. Cada proyecto debe corresponder a un producto, una web, una automatización o un contexto con sentido propio. Así, los chats quedan agrupados con sus archivos e instrucciones, y podemos plegar los proyectos que no estamos usando para reducir ruido visual. Después utilizo los nombres como si fueran etiquetas de resultado. En lugar de dejar títulos genéricos, prefiero algo como «Corregir checkout móvil», «Preparar campaña de septiembre» o «Importar episodios del podcast». Un buen nombre explica qué se pretende conseguir y hace que la búsqueda posterior sea mucho más rápida. También podemos fijar proyectos y chats importantes. Yo reservaría esta opción para dos o tres elementos que realmente necesitemos tener siempre a mano. Si lo fijamos todo, nada destaca. Para el resto, la actividad reciente y la búsqueda son suficientes. Cuando una conversación ha terminado y ya no necesito verla cada día, la archivo. No significa borrarla, sino sacarla del espacio de trabajo activo. Y si quiero recuperar algo concreto, utilizo la búsqueda con Cmd+G en Mac o Ctrl+G en Windows. Un título claro vuelve a ser clave en ese momento. Las opciones de ordenación o agrupación pueden variar según la versión de la aplicación, pero el criterio permanece: pocos proyectos prioritarios fijados, nombres orientados a resultados, chats cerrados archivados y una separación clara entre contextos. Además, intento no reutilizar eternamente una conversación para asuntos distintos. Si cambia el objetivo, creo un chat nuevo dentro del mismo proyecto. Esto facilita que Codex mantenga el foco, que yo pueda revisar lo ocurrido y que cada conversación tenga un principio y un final reconocibles. Organizarse así puede parecer una tarea menor, pero reduce muchísimo la fricción. En lugar de preguntarnos dónde estaba aquello, abrimos el proyecto adecuado, localizamos el resultado y seguimos trabajando. Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana jueves con otra píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  4. hace 3 días

    3152. Píldoras de inteligencia artificial: Git

    Hoy os recomiendo incorporar Git a todos vuestros proyectos con inteligencia artificial para revisar, guardar y recuperar cada cambio con tranquilidad. Pero antes, recordad que seguimos con el curso de segundo cerebro digital. En la tercera clase aprendemos a subir información desde una web y en la cuarta nutrimos el cerebro con vídeos de YouTube. Dos fuentes distintas que convertimos en conocimiento consultable. Ahora sí, vamos al lío. Git es un sistema de control de versiones. Dicho de forma sencilla, nos permite ver qué archivos han cambiado, revisar cada modificación y guardar puntos concretos de la evolución del proyecto mediante commits. Si algo sale mal, podemos entender qué ocurrió y recuperar una versión anterior sin depender de nuestra memoria. Conviene aclarar una cosa: Git no guarda mágicamente cada movimiento. Primero inicializamos el repositorio con git init, después trabajamos, revisamos los cambios y finalmente creamos un commit. Cada commit es una instantánea identificada y comentada del proyecto en ese momento. Esto encaja especialmente bien con los agentes de inteligencia artificial. Un agente puede modificar muchos archivos en pocos segundos y el resultado puede parecer correcto a primera vista. Con Git podemos inspeccionar el diff, ver exactamente qué ha tocado y decidir si aceptamos esos cambios, los corregimos o los descartamos. Mi consejo es hacer commits pequeños y con un propósito claro. Por ejemplo: «Añadir formulario de contacto», «Corregir validación del correo» o «Actualizar instrucciones del proyecto». Cuanto más concreta sea cada unidad, más fácil será revisar el historial y volver atrás si aparece un problema. Después está GitHub, que no es lo mismo que Git. Git trabaja en nuestro equipo; GitHub puede alojar una copia remota del repositorio. Al hacer push, enviamos allí los commits y ganamos una capa adicional de colaboración y disponibilidad. Para proyectos privados o de clientes, comprobad siempre que el repositorio tenga la visibilidad adecuada. Y mucho cuidado con los secretos. Claves API, contraseñas, tokens o archivos .env no deben subirse al repositorio. Añadidlos al .gitignore y revisad los cambios antes de cada commit. Tampoco trataría GitHub como única copia de seguridad: es una pieza excelente del sistema, pero los datos importantes merecen una estrategia de copia adicional. La idea clave es que Git nos da trazabilidad y control. Nos permite experimentar con más tranquilidad, encargar tareas más ambiciosas a un agente y mantener siempre una historia comprensible de lo que se ha hecho. Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana miércoles con una nueva píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  5. hace 4 días

    3151. Píldoras de inteligencia artificial: Pets

    Hoy os cuento cómo funcionan las Pets de Codex, unas mascotas virtuales que, además de hacer compañía, permiten saber de un vistazo qué está haciendo cada chat. Pero antes, recordad que esta semana empieza el curso de segundo cerebro digital. Hoy tenemos las dos primeras clases: en la primera creamos un cerebro con Vector Stores y en la segunda levantamos toda la estructura desde Codex. Empezamos desde cero y acabamos con una base preparada para recibir información. Ahora sí, vamos al lío. Las Pets viven en la aplicación de escritorio de Codex. Se activan desde los ajustes y aparecen como un pequeño personaje animado que acompaña al chat. También podemos despertarlas u ocultarlas con el comando /pet. La gracia no está únicamente en que sean monas. La mascota cambia de comportamiento según el estado del chat: puede indicar que Codex está trabajando, que necesita una respuesta, que ha terminado o que se ha quedado bloqueado. Si tenemos varias tareas abiertas, esto nos permite detectar de un vistazo cuál reclama nuestra atención sin entrar una por una. Para mí, ese es el verdadero valor. Cuando una herramienta trabaja en segundo plano durante unos minutos, es muy fácil olvidarse de ella. La mascota convierte ese estado invisible en algo presente en pantalla. Si necesita una aclaración, la vemos esperando; si sigue trabajando, continúa con su animación; y si ya ha terminado, sabemos que podemos volver a revisar el resultado. Además, podemos crear una mascota propia desde Ajustes → Pets → Create your own pet. Codex instala una habilidad específica, hatch-pet, que nos ayuda a definir el aspecto y las animaciones. Incluso recuerda la posición en la que la dejamos, de modo que podemos colocarla donde moleste menos dentro de nuestro flujo de trabajo. Evidentemente, no es una función imprescindible. Si nos distrae, la ocultamos y listo. Pero si trabajamos con varios chats, automatizaciones o tareas largas, puede ser una forma muy agradable de saber qué está ocurriendo sin estar comprobándolo constantemente. Mi recomendación es probarla durante unos días y valorar si aporta claridad. No hace falta convertir el escritorio en un zoo. Una mascota bien colocada puede ser suficiente para avisarnos de que Codex necesita algo mientras nosotros seguimos con otra tarea. Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana martes con otra píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  6. 21 ago

    3150. Píldoras de inteligencia artificial: Bases de datos de desarrollo y producción

    Hoy os cuento cómo separo las bases de datos de desarrollo y producción para probar cambios sin poner en peligro los datos reales. Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Hoy finaliza el curso de storytelling en crowdfunding. Esta mañana veremos las victorias y esta tarde los aprendizajes que cierran la historia. ¡A por él! Ahora sí, vamos al lío. Hoy es viernes y durante la edición de verano dejaré la publicación en abierto, pero todos los suscriptores encontraréis una skill relacionada con la píldora de hoy en la zona de descargas del campus. Cuando desarrolláis una aplicación, los archivos resultan fáciles de entender. Tenéis una copia en el entorno de desarrollo, realizáis los cambios, los probáis y finalmente desplegáis la versión nueva en producción. La base de datos plantea una decisión más delicada. ¿Debe el entorno de desarrollo conectarse directamente a la base de datos real o debe utilizar una base separada? Durante un tiempo utilicé una única base de datos por comodidad. Así, al abrir la aplicación local veía los usuarios, contenidos y datos más recientes. No necesitaba mantener dos copias ni preparar información de prueba. El problema aparece en cuanto el desarrollo modifica la estructura o escribe datos. Imaginad que una columna llamada nombre pasa a llamarse username. El código local ya conoce el cambio, pero el código publicado todavía busca la columna anterior. Como ambos entornos comparten la base de datos, producción deja de funcionar antes de que hayáis desplegado el código nuevo. Y ese es el caso amable. Una prueba puede borrar registros, ejecutar una migración incorrecta o alterar información de clientes reales. La comodidad deja de compensar rápidamente. Por eso recomiendo tener una base de datos para desarrollo y otra para producción. Además, conviene utilizar la misma tecnología en ambos lados. Si producción trabaja con PostgreSQL o Supabase, el entorno de desarrollo debería parecerse todo lo posible. Utilizar SQLite porque resulta sencillo puede ocultar diferencias que solo aparecerán al desplegar. Para disponer de datos realistas podéis generar periódicamente una copia o dump de producción hacia desarrollo. Pero hacedlo siempre en una sola dirección, conservad una copia de seguridad y anonimizad los datos personales o sensibles cuando no sean imprescindibles para la prueba. Los cambios de estructura deberían quedar definidos mediante migraciones repetibles. Primero se prueban en desarrollo y después se aplican de manera controlada en producción. Así el código y la base de datos evolucionan juntos y podéis saber exactamente qué transformación se ha realizado. También conviene recordar que Git protege el código, no el contenido vivo de una base de datos. Para los datos necesitáis copias de seguridad, snapshots, migraciones comprobadas y un procedimiento real de recuperación. Para facilitar este proceso he preparado una skill que explica al agente cómo separar ambos entornos, utilizar la misma tecnología y actualizar la copia de desarrollo sin poner en riesgo producción. Los suscriptores podéis descargarla desde la zona de descargas. Entregad el ZIP a vuestro agente, pedidle que lo revise y aplique las instrucciones al proyecto. Antes de ejecutar nada, comprobad qué datos copiará, dónde los guardará y cómo protegerá la información sensible. Espero que os sea útil para trabajar con datos realistas sin convertir cada prueba local en una operación sobre clientes reales. Separar desarrollo y producción requiere un poco más de preparación, pero evita sustos muchísimo más caros. :) Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Es viernes, o sea que ya sabéis lo que toca: descansad, relajaros y recargad pilas, aunque estemos en pleno agosto. Regresamos el lunes con más y mejor: la edición de verano del podcast de Marketing Online. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces... ¡Muy buen fin de semana!

  7. 20 ago

    3149. Píldoras de inteligencia artificial: /project y /clear

    Hoy os presento dos comandos muy sencillos para moveros entre proyectos y empezar una conversación con el contexto completamente limpio. Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Esta semana estamos con el curso de storytelling en crowdfunding. Esta mañana veremos la fase de superación y esta tarde cómo incorporar los fracasos a la historia. ¡A por él! Ahora sí, vamos al lío. El primer comando es /project. En la app de Codex permite escoger el proyecto en el que queréis iniciar una nueva conversación. Esto resulta especialmente útil cuando tenéis muchos proyectos en la barra lateral. En mi caso puedo acumular varias decenas y, como los ordeno por uso reciente, no siempre encuentro rápidamente el que necesito. Al ejecutar /project aparece el selector. Empezáis a escribir una parte del nombre, la lista se filtra y podéis escoger el resultado con el teclado. Así salto directamente a Boluda.com, Sara, PrestoCast o cualquier otro proyecto sin recorrer toda la barra lateral. También podéis iniciar una conversación sin proyecto cuando solo queréis comentar una idea que no necesita acceder a archivos ni conservar contexto compartido. La clave es utilizar un proyecto cuando el trabajo depende de una carpeta, unas instrucciones o unas fuentes comunes, y prescindir de él cuando se trata de una consulta aislada. El segundo comando es /clear. Su disponibilidad y comportamiento exactos dependen del agente y de la superficie. En los entornos donde está disponible, sirve para descartar el contexto actual y empezar una conversación limpia. La CLI de Codex, por ejemplo, limpia la interfaz y crea un chat nuevo. Aquí conviene tener cuidado, porque no estamos hablando de compactar. /compact conserva un resumen con las decisiones importantes. /clear, en cambio, parte de cero. Después no podéis escribir «como íbamos diciendo», porque el nuevo contexto ya no sabe a qué os referís. Puede ser útil cuando habéis dedicado una conversación larga a explorar alternativas y finalmente ya tenéis clarísimo qué queréis construir. Antes de limpiar, guardad la decisión en un documento o copiad el encargo final. Después iniciáis el contexto nuevo y entregáis únicamente las instrucciones necesarias para ejecutar. Es como el dispositivo de Men in Black: vosotros recordáis lo que habéis decidido, pero el agente empieza sin toda la charla anterior. Esto puede ahorrar contexto y evita que pruebas, dudas descartadas o caminos abandonados condicionen la implementación. No lo utilicéis si todavía necesitáis información de la conversación actual. Y tampoco lo confundáis con archivar o borrar permanentemente un chat guardado; cada producto puede gestionar el historial de una manera distinta. Así pues, /project os ayuda a llegar rápidamente al espacio correcto y /clear permite empezar de cero cuando ya no necesitáis el contexto anterior. Dos instrucciones muy básicas, pero tremendamente prácticas. :) Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana viernes con más píldoras de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces... ¡Muy buenos días!

  8. 19 ago

    3148. Píldoras de inteligencia artificial: Permisos

    Hoy os cuento cómo ajusto los permisos de Codex para que pueda avanzar con autonomía sin tocar producción alegremente. Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Esta semana estamos con el curso de storytelling en crowdfunding. Esta mañana veremos el papel de los colegas y amigos, y esta tarde los problemas que pueden aparecer al construir la historia de una campaña. ¡A por él! Ahora sí, vamos al lío. Un agente no se limita a contestar preguntas. Puede leer y modificar archivos, ejecutar comandos, conectarse a servicios y realizar cambios reales. Por eso es importante decidir qué autonomía necesita en cada momento. Codex separa esta cuestión en dos partes. Las aprobaciones determinan cuándo debe detenerse para pediros permiso. El sandbox establece qué archivos, directorios y recursos puede alcanzar aunque quiera continuar. En la app podéis encontrar perfiles como Ask for approval, Approve for me, Full access y perfiles personalizados, dependiendo de vuestra configuración. En la CLI podéis abrir el selector mediante /permissions. Cuando empecé, utilizaba siempre la opción más restrictiva. El problema es que el agente se detenía continuamente para preguntar si podía leer un archivo, modificar otro o conectarse a un servicio. Me marchaba pensando que la tarea estaba avanzando y, al regresar, descubría que llevaba una hora esperando la primera confirmación. Además, cuando aparece el mismo aviso treinta veces, acabáis aceptándolo por inercia sin leerlo. Y eso tampoco aporta demasiada seguridad. Actualmente prefiero dar autonomía suficiente dentro de proyectos que conozco y controlo, pero mantengo una frontera mucho más estricta alrededor de producción. Si una operación va a desplegar, modificar datos reales o afectar a usuarios, quiero revisarla expresamente. Esto no significa que todo el mundo deba activar Full access. Ese modo elimina las restricciones del sandbox y debe reservarse para entornos en los que entendéis perfectamente el alcance. Para la mayoría de trabajos, el acceso de escritura limitado al proyecto ofrece un equilibrio mucho más razonable. Si necesitáis un comportamiento específico, podéis definir perfiles en config.toml y añadir reglas que permitan, pregunten o prohíban determinados prefijos de comandos. Por ejemplo, podéis autorizar el trabajo local y exigir confirmación para las órdenes utilizadas en un despliegue. También podéis reforzar esa frontera mediante instrucciones permanentes y hooks, como vimos la semana pasada. Cada capa cumple una función distinta: los permisos limitan, las reglas controlan comandos concretos y las instrucciones recuerdan cómo queréis trabajar. Git ayuda a deshacer cambios en el código, pero no convierte producción en un lugar seguro para experimentar. Una web rota durante diez minutos sigue estando rota para todos sus usuarios, y una operación sobre la base de datos puede requerir algo más que volver a un commit anterior. Mi recomendación es que escojáis el perfil más estrecho que permita completar la tarea sin interrupciones absurdas. Dad libertad dentro del entorno de desarrollo y mantened producción detrás de una revisión consciente. :) Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana jueves con más marketing online veraniego. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces... ¡Muy buenos días!

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