Tiempo de viajes

Apeadero

Tras más de una década ofreciendo contenidos relacionados con viajes utilizando solo la palabra escrita en el blog Apeadero.es, nos lanzamos a una nueva aventura creando este podcast viajero. Aquí encontrarás anécdotas, recomendaciones de viaje, experiencias, vivencias y también, un poco de información sobre diferentes destinos y actividades viajeras. Los creadores de este podcast somos Ivan y Nuria, dos viajeros valencianos que empezamos a recorrer el mundo hace 20 años y que todavía seguimos realizando grandes viajes cuando nos dejan las autoridades competentes. Viajar es nuestra pasión y queremos compartirla con todo aquél que quiera escucharnos. ¡Vámonos! ¡Es tiempo de viajes!

  1. hace 1 día

    El ansia por viajar

    Seguro que te ha pasado: estás charlando tranquilamente con otros viajeros y, de repente, empiezan a soltar nombres de destinos exóticos y sientes cómo se te activa ese ansia por viajar. Es como si tu cerebro le metiera zoom al mundo de forma automática; pasas de pensar en un país a imaginarte en un cenote concreto o en una calle perdida de una ciudad que ni estaba en tu radar. Esta pulsión mental por descubrir nuevos rincones es algo que nos define y que, a veces, nos hace sentir que el mundo se nos queda pequeño, por mucho que sepamos que tiene miles de kilómetros por recorrer. A veces no hace falta ni hablar con nadie para que aparezca esa necesidad de explorar. Puedes estar tranquilamente trabajando y, sin motivo aparente, acabas abriendo Google Maps o SkyScanner solo por tantear una posibilidad. Es esa curiosidad casi infantil la que nos lleva a pasear virtualmente por ciudades con el Street View o a interesarnos por conceptos como los "Walking Simulators". Al final, buscamos esa dopamina del viaje incluso cuando estamos en el sofá, intentando saciar un hambre de mundo que parece no tener fin, aunque a veces nos planteemos si el metaverso o la realidad virtual podrían ser un sustituto real o simple "metadona" viajera. Desde un punto de vista más clínico, el ansia por viajar no tiene por qué ser algo patológico, aunque la palabra "ansiedad" asuste. Mientras que la ansiedad real es una respuesta de lucha o huida ante una amenaza, lo que sentimos nosotros es más bien una anticipación positiva, como la de los niños la noche de Reyes. Es ese cosquilleo de querer estar ya en el destino, de proyectarnos en el futuro. No llega a interferir en nuestra vida diaria de forma negativa, pero sí que nos mantiene en un estado de alerta constante, buscando siempre la próxima aventura para calmar el mono. La ciencia tiene mucho que decir sobre nuestras ganas de ver mundo. Hay estudios que relacionan directamente la dopamina con la tendencia a la exploración; parece que nuestro cerebro no está diseñado para estar meses mirando la misma pared. Necesitamos ese chute de novedad para sentirnos vivos. Es un rasgo que incluso nos hace debatir si viene de serie en nuestros genes o si es algo puramente cultural influenciado por los referentes que seguimos. Lo que está claro es que, cuando el cuerpo pide kilómetros, es muy difícil decirle que no. Uno de los puntos más interesantes de este sentimiento viajero es que la planificación ya forma parte del viaje. Se ha comprobado que muchos somos incluso más felices durante los meses de preparación que en el propio destino. Ese momento de hacer "click" y comprar un vuelo es pura adrenalina, un alivio inmediato para cualquier ansia por viajar acumulada. Planificar, mirar hoteles y organizar rutas nos permite vivir el viaje mucho antes de poner un pie en el avión, convirtiendo la espera en una fase llena de ilusión y dopamina. Sin embargo, hay que saber distinguir si lo nuestro es amor por descubrir o simplemente ganas de escapar. Existe un impulso de fuga que aparece cuando lo que queremos es huir de una rutina que nos asfixia, y ahí es donde la cosa se puede poner complicada. Viajar para conocer es maravilloso, pero viajar solo para no estar "aquí" puede ser un parche temporal. El verdadero viajero disfruta del camino, pero también sabe gestionar esa vuelta a casa sin que el contraste le genere una crisis existencial cada vez que aterriza. En el fondo, todos tenemos una especie de "Pasapalabra" mental de destinos. Tenemos que ordenar nuestras prioridades porque, seamos realistas, no tenemos 400 años de vida ni energía infinita. Existe una tensión constante entre el tiempo, el dinero y la salud, y eso es lo que alimenta nuestro deseo de quemar suela. Queremos ir a los sitios antes de que se pongan de moda o antes de que el cuerpo nos pida un ritmo más pausado. Esa urgencia por tachar lugares de la lista es lo que nos mantiene activos y siempre con una pestaña del navegador abierta buscando ofertas. Ahora mismo, nosotros estamos en pleno proceso de alimentar esa ansia por viajar con un destino que nos tiene muy motivados para este verano. Entre preparativos de mochilas minimalistas, retos de equipaje y el estudio de rutas aéreas, la emoción está por las nubes. Sabemos que va a hacer calor y que habrá que sudar la camiseta, pero la recompensa de volver a perderse por ciudades vibrantes y paisajes únicos compensa cualquier esfuerzo. La próxima temporada vendrá cargada de historias, pero de momento, nos toca disfrutar de este "pre-viaje" tan intenso. Nos despedimos ya hasta algún día de septiembre, cuando empezará la séptima temporada de Tiempo de Viajes. ¡Buen verano y buenos viajes! Cada jueves tenías un nuevo episodio de esta sexta temporada de Tiempo de Viajes en las principales plataformas de podcasting, pero esta es la última semana. ¡Nos vemos en septiembre!Puedes contactar con nosotros a través de https://apeadero.es y de cualquiera de nuestras redes sociales. Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)El contenido de este podcast se distribuye bajo licencia Creative Commons BY-SA-NC

    1 h
  2. 25 jun

    Eclipse 12A: el turismo astronómico

    El turismo astronómico está a punto de pasar de ser una rareza de cuatro frikis con telescopio a convertirse en uno de esos viajes que todo el mundo quiere contar. En este episodio nos metemos de lleno en el eclipse del 12 de agosto y en todo lo que se está montando alrededor: alojamientos disparados, lugares que empiezan a sonar como “el sitio bueno” para verlo y esa mezcla tan peligrosa entre fenómeno natural único y fiebre viajera. La gracia del turismo astronómico es que no viajas solo para ver una ciudad, un monumento o una playa. Viajas porque el cielo va a hacer algo que no se repite cuando a ti te viene bien. Y eso cambia bastante las reglas del juego. Aquí no vale eso de “ya iré otro año”, porque si el eclipse pasa, pasa. Y si estás en mal sitio, con nubes, con un edificio delante o llegando tarde porque has calculado mal, pues mala suerte. También hablamos de algo que nos parece muy interesante: cómo un evento astronómico puede transformar destinos que normalmente no estarían en la lista de prioridades de casi nadie. De repente, pueblos, zonas rurales y lugares que suelen vivir bastante tranquilos empiezan a aparecer en conversaciones, reservas y mapas. El turismo astronómico tiene ese punto curioso: convierte el cielo en excusa para redescubrir la tierra. Pero no todo es épica, claro. El astroturismo también tiene su parte de planificación, de dudas y de decisiones poco glamurosas. ¿Dónde dormir? ¿Cuánto pagar? ¿Compensa moverse hasta la franja buena? ¿Es mejor buscar un sitio famoso o escapar de la masa? En el episodio vamos tirando de ese hilo sin destripar del todo nuestras conclusiones, porque aquí hay más miga de la que parece. El eclipse sirve además para hablar de otros fenómenos que también mueven a viajeros: lluvias de estrellas, auroras boreales, cielos oscuros, observatorios, desiertos, montañas y esos sitios donde mirar hacia arriba ya forma parte del viaje. El turismo astronómico no va solo de eclipses, aunque un eclipse sea probablemente la puerta de entrada más espectacular para quien nunca se ha planteado viajar por algo que ocurre en el cielo. Una de las cosas que más nos llama la atención es cómo se mezcla la emoción con la logística. Porque sí, suena precioso eso de ver cómo se oscurece el día durante unos segundos, pero luego hay que pensar en carreteras, alojamiento, seguridad, gafas de seguridad, horarios, orientación y hasta en si merece la pena llevar cámara o simplemente vivirlo sin estar peleándote con el móvil. El turismo de eclipses tiene una parte romántica y otra bastante práctica. También hay un punto de hype inevitable. Se nota que el eclipse de 2026 va a mover gente, dinero y expectativas. Y como pasa siempre en los viajes, habrá quien lo organice con cabeza y quien llegue tarde pagando caro por una experiencia peor. En el episodio jugamos un poco con esa tensión entre “esto puede ser inolvidable” y “ojo, que igual se nos está yendo de las manos”. Este capítulo va de turismo astronómico, pero también va de esa forma tan humana de viajar detrás de algo que no controlamos. Un eclipse, unas estrellas o una aurora no se pueden reservar como una habitación de hotel. Puedes prepararte, elegir el sitio, cruzar los dedos y estar allí cuando ocurra. Y quizá precisamente por eso este tipo de viajes enganchan tanto. Cada jueves tienes un nuevo episodio de esta sexta temporada de Tiempo de Viajes en las principales plataformas de podcasting.Puedes contactar con nosotros a través de https://apeadero.es y de cualquiera de nuestras redes sociales. Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)El contenido de este podcast se distribuye bajo licencia Creative Commons BY-SA-NC

    1 h 6 min
  3. 18 jun

    El sur de Vietnam

    Hoy nos metemos de lleno en el sur de vietnam, un destinazo que nos dejó loquísimos cuando lo visitamos en 2016. Es uno de esos sitios donde te gastas lo mismo que en una caña y unas papas aquí, pero allí te da para el hotel, la cena y hasta para salir de mercado nocturno. Aunque se nos quedó pendiente el norte por culpa de la pandemia, esta parte del país es auténtica canela en rama para los que buscan una experiencia de viaje real y vibrante. Si estás pensando en una ruta por la zona, el sur de vietnam tiene un sentido brutal si lo juntas con una visita a Camboya. Como el río Mekong va bajando por ahí, el recorrido fluye solo y te plantas en el Delta casi sin darte cuenta, siguiendo el cauce natural del agua. Además, ahora con el tema de los visados gratuitos para estancias largas es mucho más fácil lanzarse a explorar la zona sur del país sin comerse mucho la cabeza con papeleos ni presupuestos elevados de entrada. Una de las cosas más míticas que puedes hacer en el territorio sureño de Vietnam es pillarte una moto y tirar millas. Nosotros no hicimos el país de punta a punta, pero nos alquilamos unas motillos para movernos por libre unos días y fue una pasada total. No hace falta ser un experto, y esa sensación de libertad recorriendo el sur de vietnam por carreteras espectaculares entre arrozales y selva es algo que te vuela la cabeza. Lo mejor de perderse por la región meridional vietnamita es el factor sorpresa constante. Te sales de la ruta turística principal y de repente te encuentras con templos que tienen budas gigantescos o monjes haciendo sus mantras en un trance que te deja hipnotizado. Es un auténtico privilegio estar en rincones del sur de vietnam donde no ha llegado el turismo de masas y la gente te ayuda de forma colaboradora simplemente porque son así de majos. Y ojo, que en el Vietnam del sur se come de lujo y por cuatro duros en cualquier puesto callejero. Desde los famosos bocadillos "banh mi" con esa herencia francesa hasta esos platos de hierro fundido con forma de vaquita que te sirven la carne ardiendo. La gastronomía en el sur de vietnam es una locura de sabores, con mucho papel de arroz, hierbas frescas y ese jugo de caña con limón que es nuestra bebida preferida del universo. Si hablamos de pasta, el sur de vietnam es probablemente el destino más barato de todo el sudeste asiático. Nosotros yendo en plan "mochilero plus" —comiendo siempre en restaurantes y alquilando motos sin ratonear— nos gastamos una miseria al día por persona. Podéis encontrar hostels que están superbién por lo que os costaría solo la tasa turística en un hotel de Europa, haciendo que viajar por la parte sur vietnamita sea apto para cualquier bolsillo. Para no pifiarla con el tiempo en vuestro viaje al sur de vietnam, lo ideal es ir entre diciembre y febrero. En esos meses te aseguras unos 30 graditos y nada de lluvia, que se está de gloria para moverte. Si os vais en pleno verano, os puede pillar el monzón y eso ya es una lotería, así que planificad bien vuestra incursión en el extremo sur de Vietnam para poder disfrutar a tope de las playas en islas como Phu Quoc. En resumen, el sur de vietnam es aventura pura, gente amable que no te ve como un "dólar con patas" y paisajes que parecen sacados de un documental de los de la sobremesa. Solo necesitáis una mochila ligera, pocas cosas "por si acaso" y una moto para sentir la libertad total en el Delta del Mekong. ¡Nosotros ya estamos mirando vuelos para volver en cuanto podamos, así que no os lo penséis mucho y poneos rumbo al sur de vietnam! Cada jueves tienes un nuevo episodio de esta sexta temporada de Tiempo de Viajes en las principales plataformas de podcasting.Puedes contactar con nosotros a través de https://apeadero.es y de cualquiera de nuestras redes sociales. Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)El contenido de este podcast se distribuye bajo licencia Creative Commons BY-SA-NC

    1 h 1 min
  4. 11 jun

    El eje cafetero de Colombia

    Si estás pensando en perderte por Colombia, tienes que saber que el eje cafetero es mucho más que una postal diseñada por una oficina de turismo. Pero ojo, detrás de esa fachada idílica late una región que se ha dinamizado por completo gracias al grano y que ha sabido proyectar la esencia del país al mundo entero. Es un destino que engancha desde el primer momento por su exuberancia y su autenticidad. Caminar por la región cafetera es encontrarse con una realidad que va más allá del mítico Juan Valdés. Todavía puedes cruzarte con señores de campo que visten su sombrero y su poncho con un orgullo que no tiene nada de disfraz; es su día a día. Es parte del encanto verlos en los billares al caer la tarde o encontrarte con un ganadero cruzando sus vacas mientras tú vas colgado de un Jeep Willy, esos coches que en España serían para cinco y allí llevan a media población. Es un viaje en el tiempo donde lo tradicional sigue muy vivo en cada rincón del corazón del café. Sobre el presupuesto, hay buenas noticias: moverse por el entorno del eje cafetero es de lo más barato que vas a encontrar en Colombia, especialmente si lo comparas con la zona del Caribe, la realidad es que comer y dormir allí no te va a arruinar. Eso sí, el clima es el responsable de tanto verde; prepárate porque llueve, y a veces con ganas, aunque no hace un frío ni un calor desagradables. Es ese fresquito que te permite sacar la chaqueta después de haber estado sudando en otras latitudes y ese calor que te reconforta. Lo más curioso es que no hace falta que seas un cafetero de pro para disfrutar de esta zona. Hay gente que no toca una taza de café en su vida y sale enamorada de este paisaje cultural cafetero. Pero si te pica la curiosidad, descubrirás que allí el café no se "prepara", se cocina. Existe toda una ciencia detrás, con carreras universitarias de cuatro años y ferias donde se analiza desde la altura del grano hasta la molienda más fina. Y un consejo de experto: si el café es bueno de verdad, ni se te ocurra echarle azúcar, que eso allí es casi un sacrilegio. La naturaleza en este territorio cafetero es, sencillamente, una locura. El verde es tan intenso que parece que le hayan subido la saturación a la realidad. Lugares como el Valle del Cocora son paradas obligatorias, pero la clave está en saber que no todo es un parque temático. Puedes estar rodeado de cafetales inmensos y, si no te fijas, podrías pensar que son simples arbustos en la montaña. Es esa exuberancia tropical la que te deja sin palabras y te hace querer quedarte mucho más tiempo del que tenías planeado en tu itinerario. A la hora de organizar la logística por la zona cafetera de Colombia, surge la gran duda: ¿ciudades base o pueblos con encanto? Muchos eligen Pereira o Armenia por la comodidad de los transportes, pero quedarse en ciudades que son solo núcleos urbanos puede ser un error si buscas alma. Manizales, por ejemplo, sí tiene ese punto especial con su metro aéreo y su vida universitaria, pero nada supera la experiencia de despertar en un pueblito y verlo sin gente a primera hora de la mañana, antes de que lleguen todos los grupos de turistas. Si eres de los que busca algo diferente, el eje cafetero esconde auténticas "hidden gems" que no suelen salir en las guías convencionales. Imagínate cenar en una azotea con vistas de 360 grados o, mejor aún, llegar a una finca remota donde solo se accede a caballo y donde una catarata de 100 metros te da los buenos días cada mañana. Son esos sitios aislados, sin cobertura y con aguas termales propias, los que marcan la diferencia entre un viaje normal y una experiencia que te cambia el ritmo del cuerpo por completo. Hablando del agua caliente, no puedes irte de este destino cafetero sin probar sus fuentes termales. Hay opciones para todos los gustos: desde complejos más familiares con toboganes hasta pozas salvajes en mitad de la nada donde el agua sale directamente de grietas geotérmicas. En cuanto a la seguridad, la región es muy tranquila y la gente es increíblemente acogedora; te acompañan, te explican sus historias y te hacen sentir uno más. Es, sin duda, un lugar para ir con tiempo, dejarse llevar por las curvas de sus carreteras y disfrutar de esos atardeceres que parecen pintados a mano. Cada jueves tienes un nuevo episodio de esta sexta temporada de Tiempo de Viajes en las principales plataformas de podcasting.Puedes contactar con nosotros a través de https://apeadero.es y de cualquiera de nuestras redes sociales. Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)El contenido de este podcast se distribuye bajo licencia Creative Commons BY-SA-NC

    1 h
  5. 4 jun

    El ciclo del viajero

    ¿Te has parado a pensar alguna vez en cómo ha cambiado tu forma de ver el mundo con los años? Hoy nos metemos de lleno en lo que llamamos el ciclo del viajero, una especie de hoja de ruta evolutiva que casi todos seguimos sin darnos cuenta. Es como el ciclo de vida de cualquier bicho: naces, creces, viajas de una forma, luego de pronto... vas mutando. Esta evolución no es algo al azar, sino que responde a nuestras propias etapas vitales, y entender en qué punto estás puede cambiarte por completo la película de tu próxima escapada. Todo suele empezar en esa fase exploratoria, cuando eres un mochilero puro y duro que se come el mundo con cuatro duros. Es el arranque del ciclo vital del viajero, donde lo que prima es el low cost, el dormir donde cuadre y ese espíritu de que todo es posible. Esos primeros viajes, ya sea con 16 o con 18 años, son los que marcan el nacimiento de nuestra identidad en ruta, antes de que las facturas y las responsabilidades empiecen a asomar la patita. Pero claro, la vida sigue y el proceso evolutivo de quien viaja también. De repente, te ves en pareja o con peques, y ahí es donde el mundo camper suele entrar con fuerza. Ya no buscas la aventura extrema de la mochila, sino esa "predecibilidad" y comodidad que te da llevar la casa a cuestas. En esta etapa del itinerario vital viajero, las prioridades cambian: buscas destinos más cercanos, viajes más cortos pero más frecuentes, y esa sensación de hogar que solo te da tu propia furgoneta o autocaravana. Lo bueno es que esta teoría sobre el ciclo del viajero no es solo una flipada nuestra; nos hemos puesto a hurgar en los datos del INE y en estadísticas reales para ver si lo que pensamos cuadra con la realidad. Resulta que hay patrones clarísimos según la edad y la situación personal. No viaja igual alguien de 25 que todavía vive con sus padres que una pareja de prejubilados con el nido vacío. El desarrollo del perfil viajero está súper ligado a cuánto dinero tienes en el bolsillo y, sobre todo, a cuánto tiempo libre puedes gestionar. La cosa se pone interesante cuando metes a la Inteligencia Artificial de por medio. Hemos estado "espiando" nuestro propio ciclo del viajero a través de una charla larguísima con la IA, tratándola casi como si fuera un oráculo. Es alucinante lo que sabe de nosotros y cómo es capaz de predecir hacia dónde vamos. Nos ha soltado unas cuantas verdades sobre cómo idealizamos los viajes y cómo la realidad —especialmente la parte más escatológica de vivir en una furgo— a veces nos pone los pies en el suelo dentro de esta trayectoria viajera. Avanzando en el tiempo, llegamos a esa fase donde los hijos ya vuelan solos. Aquí el ciclo del trotamundos vuelve a dar un giro: recuperas la libertad, el presupuesto suele ser más holgado y el cuerpo te pide hoteles de más estrellas, pero quizás menos trote físico. Ya no estás para subir al Torre del Paine como un loco, pero sí para disfrutar de estancias largas y empaparte de la cultura local. Es una revitalización en toda regla del estilo de vida viajero, buscando la calidad sobre la cantidad. Pero ojo, que la IA nos ha propuesto unos escenarios de futuro que nos han dejado locos. ¿Te imaginas acabar el ciclo del viajero montando una comunidad en un pueblo abandonado del interior o en un rincón perdido de Tailandia? Hablamos de proyectos que mezclan el naturismo, los talleres de ahorro, la autosuficiencia y el contacto humano real. Es esa idea de crear un "hogar" para viajeros jubilados (o no tanto) donde las letrinas y los paneles solares conviven con las partidas de cartas y la buena comida de mercado. Al final, cada uno tiene que descubrir en qué punto del ciclo del viajero se encuentra y hacia dónde quiere que le lleve el viento. Ya sea que estés ahorrando para tu primer gran viaje internacional o que estés mirando parcelas en el monte para retirarte con tu camper, lo importante es no dejar de moverse. No os perdáis el podcast de esta semana porque analizamos todo esto y mucho más, lanzando preguntas que os van a hacer reflexionar sobre vuestro propio futuro en la carretera. ¡Nos vemos en el próximo capítulo! Cada jueves tienes un nuevo episodio de esta sexta temporada de Tiempo de Viajes en las principales plataformas de podcasting.Puedes contactar con nosotros a través de https://apeadero.es y de cualquiera de nuestras redes sociales. Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)El contenido de este podcast se distribuye bajo licencia Creative Commons BY-SA-NC

    1 h 1 min
  6. 28 may

    Elige tu destino: hantavirus o petroleo caro

    ¡Menudo lío se ha montado con las noticias viajeras de esta semana! Entre que parece que el mundo se acaba cada dos por tres y que la actualidad vuela, nos hemos encontrado con el famoso hantavirus ocupando titulares. Aunque a ratos parezca que estamos ante un nuevo confinamiento, la realidad del virus este es que, aunque mata bastante más que otros virus conocidos, por ahora la vigilancia epidemiológica lo mantiene a raya sin que cunda el pánico total por un contagio descontrolado entre humanos. Eso sí, el susto de que esta enfermedad pudiera llegar a zonas como Canarias ha estado ahí, aunque parece que finalmente ha quedado en nada y se puede viajar con tranquilidad. La reflexión que nos deja este brote de hantavirus es lo mucho que nos movemos hoy en día en comparación con otros siglos. Ahora no es que contagies a tu vecino, es que un pasajero con el hanta puede plantarse en la otra punta del mundo en cuestión de horas, lo que convierte la expansión de epidemias en un riesgo global constante. La OMS le sigue la pista a este patógeno hantavírico en viajeros de doce países para frenar su avance, especialmente después de ver cómo los cruceros, con tanta gente en poco espacio, se convierten en focos donde este tipo de bichejos campan a sus anchas. Pero ojo, que no todo es hablar de infecciones por hantavirus, porque en Europa se respira un ambiente raruno con el posible racionamiento de combustible antes de verano. Entre el consumo energético de la inteligencia artificial y los jaleos en el estrecho de Ormuz, ya se empieza a decir que si la subida de precios no frena el gasto, vendrán las cuotas duras por matrícula. A ver cómo nos apañamos para mover la furgoneta o si nos suspenden los vuelos a última hora, porque como no tengas un seguro cancelable, te comes las reservas con patatas. Hablando de barcos, el tema de la salubridad y la ventilación es un clásico, sobre todo si te toca una de esas cabinas de "clase baja" sin ventanas o con la vista obstruida por una viga. Y es que, más allá del miedo a los hantavirus en alta mar, el verdadero "timo" a veces está en las ofertas de cruceros por cien euros que luego te clavan propinas obligatorias nada más subir al barco. Además, la seguridad en el mar sigue dando sustos, como el naufragio de una familia valenciana en Indonesia en una ruta que, aunque parezca inofensiva al ir costeando, puede volverse catastrófica por unas olas imprevistas. En el mundo del buceo también han saltado chispas con accidentes feos en Maldivas, pero claro, si te metes a hacer espeleobuceo ya sabes que estás en el deporte más peligroso del mundo. Cualquier fallo en una cueva y se acabó lo que se daba. Al final, viajar te permite tomar perspectiva y probarte "gafas de otros colores", viendo cómo en otros sitios, como en Tailandia, mantienen una calma muy diferente a la nuestra ante las tragedias. Eso sí, hay cosas que no cambian: el filtro de los periodistas siempre tira hacia lo negativo. Por otro lado, parece que la gente ha perdido un poco el norte con el tema de los selfies y las apuestas tontas. Una turista se ha llevado una receta de cinco mil euros por tocarle los cataplines a la estatua de Neptuno en Florencia, que ya le vale. Y ni hablemos del tal Johnny Somali, el streamer ese que se dedica a provocar por el mundo y que ahora va a chupar cárcel en Corea del Sur por hacer deep fakes y burlarse de monumentos sagrados. Al final, los coreanos no se han andado con chiquitas y lo han metido directamente en el registro de delincuentes sexuales. Para los que buscáis chollos de verdad, hay una aerolínea en Sudamérica que ha sacado un pase anual para volar sin límites por unos cuatrocientos euros, lo cual suena a gloria si vas a estar un año recorriendo Argentina o Chile. Eso sí, tened cuidado con las power banks, porque desde marzo está prohibido usarlas durante el vuelo y no puedes llevar más de dos encima. Son normativas que casi nadie conoce hasta que te explota algo en el bolso y te buscan un problema gordo por desobedecer. Cada jueves tienes un nuevo episodio de esta sexta temporada de Tiempo de Viajes en las principales plataformas de podcasting.Puedes contactar con nosotros a través de https://apeadero.es y de cualquiera de nuestras redes sociales. Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)El contenido de este podcast se distribuye bajo licencia Creative Commons BY-SA-NC

    59 min
  7. 21 may

    El síndrome del horizonte infinito con Gen Viajero

    Seguro que alguna vez te ha pasado: estás en un lugar increíble, con unas vistas de escándalo, pero tu cabeza ya está volando 200 kilómetros más allá. Es esa sensación de que lo que tienes delante no es suficiente porque la siguiente parada promete ser aún mejor. En este nuevo episodio, charlamos con Lidia y Pedro de Gen Viajero sobre lo que significa vivir atrapados por el horizonte infinito, una especie de ansiedad viajera que nos impide disfrutar del "aquí y el ahora" porque estamos más pendientes del próximo punto en el mapa que de la mariposa que nos revolotea al lado. Recordad que podéis seguir a Pedro y Lidia en Youtube, Instagram, Facebook o Tiktok. Este concepto, que incluso tiene su propio nombre técnico, describe a la perfección ese ansia por tachar lugares de una lista interminable. A veces, cuando estrenamos nuestra casa con ruedas, caemos en la trampa de querer verlo todo y acabamos por no ver nada. Esa perspectiva infinita de destinos nos empuja a hacer viajes tipo "gincana", donde el objetivo es acumular kilómetros y fotos en lugar de vivencias reales. Es el gran dilema entre el ansia de llegar y el placer de estar, algo que nos afecta a todos los que buscamos la libertad en la carretera. En el podcast profundizamos en cómo el slow travel es la mejor medicina contra este horizonte lejano que nos obsesiona. Hablamos de cómo, a pesar de tener un vehículo que te permite improvisar, muchas veces nos autoimponemos horarios de crucero o de viaje mochilero con transbordos. La clave está en aprender a romper esa inercia de planificación extrema para darnos permiso de quedarnos en un sitio que nos ha flipado, aunque eso signifique no llegar a la meta que habíamos marcado en el GPS. No podemos ignorar la presión de las redes sociales, que alimentan constantemente ese horizonte sin fin de imágenes idílicas. A veces intentamos replicar itinerarios de influencers que viven 365 días en su furgo, olvidando que nuestra realidad de vacaciones o fines de semana es distinta. Esa comparación constante nos genera un estrés innecesario, empujándonos hacia una línea del horizonte inalcanzable donde parece que si no publicas la foto más espectacular, el viaje no ha valido la pena. Un punto muy tierno y revelador de la charla es cómo viajar con mascotas nos ayuda a aterrizar. Cuando llevas gatos o perros a bordo, sus ritmos te obligan a detenerte. Ellos no entienden de checklists ni de ese horizonte infinito de monumentos; ellos entienden de olores, de paseos tranquilos y de siestas al sol. Adaptar el viaje a sus necesidades es, curiosamente, una de las mejores formas de curarse de esa prisa irracional y empezar a saborear cada parada de una forma mucho más auténtica. También le damos un repaso a la "Cara B" de la vida camper, porque no todo es bucólico frente a ese horizonte infinito de puestas de sol. Hablamos de multas, de normativas de circulación que parecen ir en nuestra contra y de esos momentos en los que el mundo exterior se empeña en romper tu tranquilidad. La libertad es real, sí, pero es una libertad con matices que hay que conocer para no llevarse sorpresas cuando aparcas tu refugio en lo que creías que era el sitio perfecto. Para los más curiosos, entramos en detalles técnicos sobre cómo configurar una furgoneta pensando en la comodidad total. ¿Es mejor una cocina gigante o un salón donde quepan todos los amigos? Discutimos cómo el espacio interior influye en nuestra capacidad para gestionar ese ansia de horizonte. Al final, tener una "casa de campo" móvil que se adapte a tus necesidades reales es lo que te permite disfrutar del viaje sin sentir que te falta algo constantemente. Cerramos este episodio invitándote a practicar el "dolce far niente", el placer de no hacer nada. A veces, lo más revolucionario que puedes hacer en tu viaje es aburrirte soberanamente mirando las estrellas o leyendo un libro, sin sentir la culpa de estar perdiéndote ese horizonte infinito de actividades programadas. Si quieres descubrir cómo cambiar el chip y empezar a dirigir tu vida (y tu furgo) sin seguir puntos ciegos en un mapa, no te puedes perder esta charla llena de anécdotas y reflexiones viajeras. Cada jueves tienes un nuevo episodio de esta sexta temporada de Tiempo de Viajes en las principales plataformas de podcasting.Puedes contactar con nosotros a través de https://apeadero.es y de cualquiera de nuestras redes sociales. Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)El contenido de este podcast se distribuye bajo licencia Creative Commons BY-SA-NC

    1 h
  8. 14 may

    Colombia, la tierra del café

    Empezamos fuerte desvelando el secreto que teníamos guardado: Colombia ha sido el destino elegido para esta Semana Santa. Este rincón del mundo está pegando fuerte y ya lo avisamos como uno de los lugares más interesantes para este 2026. La verdad es que viajar por tierras colombianas no defrauda a nadie; al revés, te deja con la boca abierta porque es un país que, aunque no esté siempre en el radar de todo el mundo como primera opción, te acaba ganando por goleada desde el primer momento. Una de las cosas que más preocupa a todos los viajeros al pensar en Colombia es el tema de la seguridad. Comparado con otros destinos vecinos, nos ha parecido un sitio mucho más tranquilo y relajado de lo que la gente piensa. No vas por ahí con el miedo en el cuerpo por los famosos secuestros; la gente hace su vida normal y tú, como viajero, te sientes bien acogido. Colombia sorprende positivamente, rompiendo muchos de esos prejuicios que todavía algunos arrastran y que no tienen nada que ver con la realidad actual. Si hablamos de llenar el buche, la gastronomía de Colombia es contundente a más no poder. El famoso "corrientazo" o el menú ejecutivo son los reyes de la mesa, con su sopa, su proteína y esos acompañamientos de hidratos como la yuca o el patacón que te dejan nuevo. Eso sí, para los que se saturen de tanta carne y arroz, siempre hay opciones internacionales como las pizzas, que tienen un toque artesano y un olor a horno de leña que ya nos gustaría ver en muchos sitios. ¡Comer en territorio colombiano es barato, variado y muy rico! En cuanto a dónde dormir, el alojamiento en Colombia ofrece de todo: desde "homestays" muy auténticas en casas de locales hasta hostales con jacuzzis que tienen su aquel y su historia. Lo mejor es que los precios son de risa comparados con lo que pagamos en Europa, permitiéndote darte algún que otro capricho sin arruinar el presupuesto del viaje. Hay que tener ojo con lo que reservas para que no te den gato por liebre, pero en general, la oferta hotelera colombiana está muy bien y es muy accesible. Moverse por Colombia es toda una aventura, pero resulta mucho más fácil de lo esperado. A veces sale más a cuenta pillar un vuelo interno con alguna low cost que pegarse una pechada de horas en un autobús por esas carreteras de montaña. Para las ciudades, el truco del almendruco es usar aplicaciones para pedir transporte; te ahorras líos y los precios de los taxis colombianos son tan bajos que te permiten moverte con una comodidad total sin tener que estar pendiente de horarios de metros o buses. Lo que más nos ha flipado es el contraste brutal que tiene la geografía colombiana. Es como visitar varios países en uno solo: tienes el Caribe con sus aguas de siete colores, el Eje Cafetero con ese verde que parece de película y ciudades inmensas como Medellín o Bogotá que son puro desarrollo y rascacielos. Cruzar un túnel y encontrarte de repente con una metrópoli gigantesca encajonada entre montañas es una de esas experiencias visuales que solo te regala el suelo colombiano. El arte y la música lo impregnan absolutamente todo en Colombia. No son solo los murales y graffitis espectaculares que han transformado barrios enteros en galerías al aire libre, sino el ritmo que suena en cada esquina, quieras o no. En la zona rural, por ejemplo, te encuentras con esos billares llenos de paisanos con sombrero y poncho que parecen sacados de una película de vaqueros, viviendo su cultura de forma superauténtica. La identidad colombiana es vibrante, colorida y se siente en cada paso que das por sus calles. Si estás buscando un destino que te vuele la cabeza, Colombia es el lugar ideal ahora mismo. Su gente es, sin duda, lo mejor que tiene el país: son abiertos, habladores y siempre están dispuestos a echarte una mano de forma desinteresada. Todavía nos queda mucho que desgranar sobre ciudades coloniales como Cartagena o los increíbles museos de la capital, así que estad atentos porque lo que hemos descubierto en este viaje por la república colombiana es solo la punta del iceberg. Cada jueves tienes un nuevo episodio de esta sexta temporada de Tiempo de Viajes en las principales plataformas de podcasting.Puedes contactar con nosotros a través de https://apeadero.es y de cualquiera de nuestras redes sociales. Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)El contenido de este podcast se distribuye bajo licencia Creative Commons BY-SA-NC

    1 h 3 min

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Tras más de una década ofreciendo contenidos relacionados con viajes utilizando solo la palabra escrita en el blog Apeadero.es, nos lanzamos a una nueva aventura creando este podcast viajero. Aquí encontrarás anécdotas, recomendaciones de viaje, experiencias, vivencias y también, un poco de información sobre diferentes destinos y actividades viajeras. Los creadores de este podcast somos Ivan y Nuria, dos viajeros valencianos que empezamos a recorrer el mundo hace 20 años y que todavía seguimos realizando grandes viajes cuando nos dejan las autoridades competentes. Viajar es nuestra pasión y queremos compartirla con todo aquél que quiera escucharnos. ¡Vámonos! ¡Es tiempo de viajes!

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