Por Yaiza Santos Durante unas horas, recordó, la columna permaneció en la cámara de eco propia de cada periódico, pero el miércoles desbordó todas las barreras. Ya a esa hora, eran reacciones de las reacciones, fotocopias de la fotocopia, con la consiguiente pérdida de calidad. En su mayor parte, de gente que no lee ni ha leído nunca, y que ya tenía su sitio en el viejo ecosistema mediático, la barra del bar. Ahora tienen altavoz, y hasta son parte de la élite. Imaginemos, pidió, a un ministro francés que comente una columna en Le Monde o Le Figaro, como ha hecho Óscar Puente, quien da por hecho que, uno, escribió la columna de antemano dando por hecho que España iba a perder y, dos, se publicó por azares del periódico. Le pasma hasta qué punto se ha extendido esta especie, cuando una mínima comprensión lectora permitía ver la clave del juego en la palabra "eliminación". Pero se negó a explicar. Y reprendió a sus jefes por hacerlo: supone admitir que podría ocurrir un error así. ¡No hay que ceder nunca ante la jauría!. Llamó la atención sobre los vasos comunicantes y hitlerianos que unen a un Ignatius Farray con la ministra Diana Morant, y se divirtió, por lo demás, exhibiendo el bestiario de comentaristas. Ahí están los seniors, como Diego A. Manrique o Antoni Papell; los millenials como Sergio del Molino, explotando por fin, o los muertos vivientes, como Justo Serna, viejo habitual del Nickjournal, y Javier Bauluz, arrastrando su Occidente y su pingüe indiferencia. En otra categoría entran los dudosos, intimidados por el empuje de los histéricos, o los viejos lectores que, en fin, no se dieron cuenta, pero se recuperarán. Y fue así que Espada yiró. Bibliografía: - Arcadi Espada, "Nunca es solo fútbol, recordadlo siempre", EL MUNDO. - Ernesto Hernández Busto, Cerdos y niños. - Para ver: La odisea, de Christopher Nolan. Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.