La ContraCrónica

Un programa que empieza donde otros acaban. Política, economía, análisis y opinión con Fernando Díaz Villanueva.

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  1. 1d ago • Subscribers Only

    Ormuz a toda costa

    Irán ha descubierto durante estos cinco meses de guerra que no necesitaba ninguna bomba atómica. Su arma decisiva llevaba ahí toda la vida justo a la entrada del golfo Pérsico. Ese arma es el estrecho de Ormuz, una lengua de mar por la que circula en tiempos normales una quinta parte del petróleo y el gas natural de todo el mundo, ha resultado ser el mejor activo militar del régimen. Un accidente de la geografía sumado a unas cuantas baterías de misiles bien colocadas. No han necesitado mucho más. Todo arrancó con el ataque sorpresa que Estados Unidos e Israel lanzaron el 28 de febrero contra las instalaciones nucleares iraníes. En lugar de negociar de rodillas, los ayatolás encontraron en el mapa la palanca que su arsenal ya no les daba. Bastó con hostigar a los mercantes que cruzan Ormuz. El tráfico de crudo en el golfo Pérsico se desplomó hasta rondar el 36% de los niveles previos a la guerra, y cruzar el estrecho se convirtió en una lotería que solo unos pocos navieros quieren jugar apagando el transpondedor. El resto o no cruza o paga en secreto el peaje que exigen los iraníes. Lo que no ha funcionado del todo ha sido el chantaje energético. El barril nunca ha conseguido estabilizarse por encima de los 100 dólares, el umbral que habría forzado la capitulación estadounidense. El mercado ya estaba sobreabastecido, China acumuló reservas tras los ataques de 2025 y luego recortó sus compras de crudo iraní sin dar señales de reanudarlas. La solidaridad antioccidental se evaporó en cuanto empezó a costar dinero. Entretanto, la factura interna de Irán engorda. El FMI proyecta una contracción del 6% este año con una inflación cercana al 70% y escasez de combustible. El régimen se ahorca con la misma soga con la que aprieta el cuello de sus adversarios. El pulso ha abierto una grieta interna entre la Guardia Revolucionaria, que ve en Ormuz lo único que le queda tras el fracaso nuclear, y los sectores moderados que contemplan con angustia el colapso económico inminente. De ahí el extraño baile diplomático de Trump, siempre optimista y siempre amenazante, y de un Marco Rubio más comedido. Irán y Omán negocian un mecanismo de separación de tráfico que en realidad existe desde hace décadas, con entrada por aguas iraníes y salida por las omaníes. El escollo es que Irán sigue insistiendo en cobrar peajes y tanto EEUU y los árabes los rechazan. La duda de fondo es cuánto les durará el arma. El crudo puede desviarse por oleoductos saudíes y emiratíes, aunque siempre expuestos a los hutíes y a los drones. Los derivados y, sobre todo, el gas catarí no tienen alternativa terrestre viable. Más allá de las exportaciones, los países del golfo dependen de Ormuz para importar grano, medicinas o alimentos frescos. Ahí reside la baza más duradera del régimen, que no busca tanto dinero como la condición permanente de guardián del estrecho, alguien con derecho a abrir y cerrar la puerta a capricho. Esa incertidumbre, y no el peaje en si mismo, es la verdadera pesadilla de los países del golfo. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:36 Ormuz a toda costa 36:54 Schengen 44:11 Los problemas de la FIFA 51:37 La IA y los derechos de autor

  2. 2d ago • Subscribers Only

    La factura oculta de la IA

    Los datos de PIB en Estados Unidos del segundo trimestre confirman que la economía sigue creciendo a pesar de la guerra de Irán y la subida del petróleo. Eso sí, de forma más suave. El producto interior bruto creció un 1,5% interanual, medio punto menos que en el trimestre anterior y por debajo del 1,8% que esperaban los analistas. Ese crecimiento descansa sobre una sola apuesta, la inteligencia artificial. La construcción de centros de datos, el empleo que arrastra y la revalorización bursátil de fabricantes de chips como Nvidia explican en torno a un tercio del crecimiento trimestral. Una única actividad que hace tres años apenas figuraba en la contabilidad nacional sostiene ahora un tercio del PIB de la primera potencia mundial. El motor es el gasto en centros de datos, naves climatizadas repletas de servidores. El gasto empresarial ligado a la inteligencia artificial se acerca a los 1,5 billones de dólares interanuales, frente al billón escaso de hace dos años. Las cinco grandes tecnológicas prevén invertir cerca de 4 billones de aquí a 2029. Pero no toda la construcción va tan bien. La construcción de naves y fábricas no relacionadas con la inteligencia artificial ha caído 22% interanual, justo cuando el Gobierno presiona para repatriar fábricas. Los materiales de construcción acumulan subidas superiores al 55% desde 2020, y algunos equipos como los transformadores se han encarecido un 70% en los últimos cinco años. La fiebre por la inteligencia artificial también ha hecho subir los chips de memoria, cuyo precio está por las nubes. Fabricantes como Samsung, SK Hynix y Micron están haciendo su agosto. Venden rápidamente todo lo que sale de la cadena de producción a casi cualquier precio. La memoria del tipo DDR5 ha subido un 400% en un año, un kit de dos módulos que costaba 200 euros el verano pasado supera ahora los 1.000. El iPhone encarna mejor que nadie la factura que se traslada al consumidor final. Fabricar el modelo base del próximo iPhone 18 Pro costará un 25% más y eso se dejará notar en los precios de venta al público. Con semejantes subidas en los precios el mayor temor ahora es la inflación. La Reserva Federal ha mantenido el tipo de referencia entre el 3,5% y el 3,75%, pero con fricciones internas. Buena parte de los suministros para que los centros de datos funcionen se importan, de modo que una parte del gasto no computa como crecimiento interno. Estados Unidos ha importado en los últimos cinco meses unos 90.000 millones de dólares en equipos electrónicos solo desde Taiwán, frente a los 20.000 del año anterior. El comercio exterior ha restado de hecho un punto al PIB trimestral. El otro pilar que explica la euforia está en la bolsa. La riqueza neta de los hogares estadounidenses alcanza ya los 174 billones de dólares, y ese efecto riqueza sostiene el consumo. El gasto infla la bolsa, la bolsa infla el patrimonio y el patrimonio infla el consumo. La rueda, no obstante, podría empezar a girar en sentido contrario. Buena parte de la inversión se financia con deuda, con emisiones de bonos continuas y cada vez más elevadas. La inteligencia artificial ya funcionando también encarece ciertos servicios. Delta se valdrá de un novedoso algoritmo para fijar precios dinámicos en las tarifas, un algoritmo que personalizaría los precios con una precisión de la que carecen los algoritmos actuales. Estados Unidos, en definitiva, se ha subido a un caballo muy rápido sin saber del todo hacia dónde galopa. Las caídas de los caballos rápidos, cuando llegan, también lo son. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 4:06 La factura oculta de la IA 32:11 La difícil relación en el estrecho 40:19 ¿Le debe algo Pedro Sánchez a Marruecos? 46:54 La isla de los faisanes y el peñón de Vélez de la Gomera

  3. 3d ago • Subscribers Only

    Infantino y los límites de la FIFA

    El Mundial de este verano en Norteamérica ha batido todos los récords de audiencia, asistencia e ingresos. En persona vieron los partidos casi siete millones de personas y por televisión más de 5.000 millones. Todo eso es dinero, mucho dinero, tanto como 15.000 millones de dólares para la FIFA, muy por encima de las previsiones más optimistas que había hecho su presidente, Gianni Infantino. Quizá por eso mismo guardaba en la recámara un plan muy ambicioso y también un tanto temerario. El plan, que se filtró a la prensa, consistía en segregar los derechos comerciales de sus campeonatos más rentables y traspasarlos a una empresa de nueva creación, FIFA Forward Enterprise, que se encargaría de las retransmisiones, los patrocinios, las entradas, las licencias y la la organización de los Mundiales. En torno al 20% de esa empresa, que estimaban que podría valer 20.000 millones de dólares, sería propiedad de inversores privados. La alegría duró sólo tres días. El primer problema fue la compañía elegida. Al frente del grupo inversor figuraba Thrive Capital, la firma de Joshua Kushner, hermano de Jared, el yerno de Donald Trump. El parentesco bastó para enfadar a los críticos, ya irritados con la familiaridad que muestra Infantino con Trump allá donde se encuentran. Todo lo habían preparado en secreto durante meses, con JPMorgan tasando la operación y sin que el consejo de la FIFA, las confederaciones ni las 211 federaciones nacionales supieran nada. Infantino pensaba presentarlo este mes con medio mundo de vacaciones, hasta que la filtración del informe de JPMorgan lo estropeó todo. El modelo no es nuevo, y ahí saltaron las alarmas. Uno de los arquitectos, Greg Maffei, ya reconvirtió hace unos años la Fórmula 1 en una máquina de hacer dinero. El otro precedente, el del PGA Tour de golf, servía de advertencia de que al final los inversores privados terminan decidiéndolo todo. La promesa de más dinero para todos seguramente trajese Mundiales reservados solo a los países ricos, muchas más competiciones y entradas más caras. Que la FIFA jurase que iba a mantener el control absoluto era difícil de creer en un organismo que semanas antes se había plegado a Trump para revisar una tarjeta roja en un partido. La UEFA rechazó el plan de plano. Sus 55 federaciones, España incluida, acordaron boicotear todas las competiciones de la FIFA mientras la propuesta siguiera viva. Como el próximo Mundial se juega en España y Portugal, eso equivalía a cancelar la próxima cita mundialista. Se sumaron otras voces, desde el primer ministro británico Andy Burnham hasta el desacreditado Sepp Blatter, erigido curiosamente ahora en guardián de la pureza del fútbol. A todos les vino a la cabeza la Superliga de 2021, tras la que también estaba JPMorgan y que se desinfló en muy poco tiempo. El viernes por la noche, 72 horas después de la filtración, Infantino tiró la toalla. Pero lo que le decidió no fueron los ataques externos, sino el fuego amigo. Dimitió Carlos Cordeiro, su enlace con la Casa Blanca. El director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, llegó incluso a acusar a su jefe de impulsar un proyecto de una sola persona y de haberles engañado a todos. La retirada no resuelve el fondo del asunto, solo lo aplaza. La idea de sacar más partido al fútbol sigue intacta. Infantino, blindado por el voto de las pequeñas federaciones, no tiene hoy rival. Este fracaso le ha demostrado que existen límites, pero marcados no tanto por la lógica financiera como por la vieja política del fútbol, capaz todavía de decir que no. Por ahora. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 4:15 Infantino y los límites de la FIFA 34:00 Incentivos migratorios 43:26 La reclamación de las Malvinas

  4. 3d ago • Subscribers Only

    Mentiras sobre Ceuta

    Han pasado unos días desde la entrada masiva de aproximadamente cincuenta mil personas en Ceuta y, ante este suceso, tanto el gobierno marroquí como el español han construido un relato lleno de falsedades. Mientras Marruecos se victimiza por las trágicas muertes en el mar, el Ejecutivo español se dedica a mentir descaradamente para tapar su ineficacia y proteger la imagen de Pedro Sánchez. La primera gran mentira es que la crisis se resolvió en cuestión de horas. La realidad es muy distinta, ya que una gran parte de los inmigrantes regresó por su propio pie, otros fueron expulsados por el ejército, y todavía queda un número indeterminado de personas escondidas en Ceuta o que ya han cruzado a la península, lo que supone un grave riesgo de seguridad. Tampoco es cierto que los servicios de inteligencia no detectaran la avalancha. En una dictadura tan vigilada como la marroquí, es imposible que el gobierno no supiera que decenas de miles de personas se agolpaban en la frontera; de hecho, los utilizaron como peones políticos. Si el CNI español no lo vio venir, demuestra una alarmante incompetencia o una grave negligencia impulsada por las órdenes de desproteger la frontera. Además, nos intentan vender que esto ha sido una catástrofe humanitaria, cuando en realidad es una tragedia provocada intencionadamente por la agenda política de Marruecos, que no valora la vida de sus ciudadanos. Tampoco es verdad que Sánchez haya salido reforzado o que haya solucionado la crisis de forma brillante, como afirman desde su entorno. Lejos de ser un éxito, Marruecos ha logrado su verdadero objetivo: demostrar al mundo que puede saturar nuestra frontera cuando quiera y poner el debate sobre Ceuta en la prensa internacional. Al final, Sánchez ha quedado en evidencia y más aislado que nunca en Europa, dejándonos con una crisis mal gestionada y llena de incógnitas sobre cuántos entraron, cuántos siguen aquí y cuántos perdieron la vida.

  5. 4d ago • Subscribers Only

    El desastre de Ceuta

    El jueves pasado unas 50.000 personas cruzaron a nado la frontera entre España y Marruecos en Ceuta en solo unas horas. Fue de tal calibre el asalto que las autoridades locales, las fuerzas de seguridad del Estado quedaron por completo desbordabas. Se trata del episodio fronterizo más grave que sufre España desde la marcha verde sobre el Sáhara en 1975. Y no solo por la magnitud del colapso fronterizo en sí, sino porque ha proyectado ante el mundo la imagen de una frontera exterior de la UE que se viene abajo sin que el gobierno haga nada para impedirlo. Ese mismo gobierno estaba de vacaciones y solo unos días antes su presidente había dado un discurso triunfalista sobre el curso político. El primer reproche que se debe hacer al gobierno afecta a la gestión inmediata. Actuaron tarde y mal pese al goteo previo de llegadas y a las peticiones de auxilio del gobierno ceutí, que pidió que se desplegase el ejército mucho antes. En cuanto a Marruecos no solo toleró, sino que alentó el asalto para exhibir su capacidad de presión. Aquí, además, no hay posibilidad de endosar la culpa a ninguna administración autonómica porque la integridad de las fronteras es competencia exclusiva del Estado. Nadie ha explicado por qué se produjo semejante cadena de negligencias. Han culpado a una sentencia del Supremo de hace un mes sobre la ley de extranjería que, al parecer, circuló por las redes marroquíes durante días. De modo que, o hubo un fallo clamoroso de inteligencia, o simplemente desidia al no cambiar la ley ni instalar a tiempo las barreras que sí se colocaron a toda prisa este fin de semana. Sánchez calificó lo ocurrido como un ataque a la integridad territorial del país sin nombrar al atacante. Al mismo tiempo desplazaba el foco hacia unas mafias que nada tuvieron que ver en esto. Para nadar unos minutos no hacen falta mafias, un asalto como el del jueves además arruina su negocio. Lo de Ceuta fue un acto de guerra híbrida, bien calibrado y organizado por un vecino que tensa la cuerda en todos los frentes, desde el narcotráfico en el estrecho hasta la ofensiva con el mundial de fútbol de 2030. La onda expansiva ha abierto una fractura en la UE, pero en la dirección contraria a la que esperaba el Gobierno. En lugar de apoyo se ha encontrado con que 22 Estados, encabezados por Italia y Dinamarca, han remitido una carta que supone una enmienda a la totalidad a la política migratoria española. Tampoco es de extrañar, poco antes el propio Sánchez había acusado a algunos socios de egoísmo porque Italia suspendió temporalmente Schengen y el polaco Donald Tusk recordaba los miles de millones que ha invertido Polonia en la custodia de su frontera oriental. El desencuentro no es nuevo, es la factura final tras varios años yendo por libre, alejándose de sus aliados tradicionales mientras jugaba al izquierdismo de salón. Este episodio ha desnudado toda la política migratoria española en solo unas horas. Una política que funciona sobre la improvisación, que lo confía todo a regularizaciones periódicas y a la externalización de la frontera sur con Marruecos, un régimen que ni es fiable ni comparte los mismos objetivos que España. La regularización en marcha, con ya más de un millón de solicitudes, es una muestra de esa improvisación permanente, esta vez en clave de política interna. El problema de fondo es que todos los gobiernos españoles desde hace tres décadas han abordado este problema como una cruzada moral cuando se trata de una cuestión económica. Las sociedades abiertas no dejan de serlo por debatir de inmigración, sino por renunciar a ordenarla, que es lo que no se ha querido hacer aquí. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 4:14 El desastre de Ceuta 36:25 La frontera de Ceuta y Melilla 45:39 Malvinas 50:18 La frontera de los Andes #FernandoDiazVillanueva #ceuta #inmigracion ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/267769

  6. Jul 30 • Subscribers Only

    La tentación cesarista

    La república romana nació en el año 509 a.C, cuando los patricios expulsaron a Tarquinio el Soberbio. Crearon entonces un sistema pensado para que nadie concentrara demasiado poder. El Senado, las magistraturas colegiadas y anuales, los comicios, los tribunos de la plebe, todo un andamiaje que funcionó durante más de tres siglos y que empezó a resquebrajarse en el año 133 a.C con la muerte de Tiberio Sempronio Graco a manos de un grupo de senadores. A aquello le sucedió un siglo largo de convulsiones que concluyó con un solo hombre que reinstauró la monarquía aunque manteniendo los ropajes de la república. Comparar la república romana con nuestras democracias liberales es arriesgado, pero a la vez irresistible. Roma no era una democracia moderna, era una oligarquía con fachada popular, sin partidos ni sufragio universal y sostenida sobre esclavos. Pero en aquellos hombres reconocemos gestos, formas y vicios que nos suenan mucho. La polarización que envenena el debate, el líder que se presenta como encarnación del pueblo, la violencia política y la erosión silenciosa de las instituciones. A partir de un punto los optimates y populares dejaron de ser tendencias para convertirse en ejércitos morales que veían en el adversario a un enemigo que debía ser destruido. Cuando las instituciones se agrietan aparece el hombre providencial. Mario fue cónsul siete veces y privatizó de hecho el ejército al vincular a los soldados con el general que les prometía tierras. Sila marchó sobre Roma en el año 88 a.C e inauguró las proscripciones. Después llegaron Pompeyo y César, todos ellos salvadores del caos que ellos mismos habían ido creando. Las instituciones seguían existiendo, pero cada vez más vacías por dentro. El Senado fue perdiendo su autoridad, los comicios se manipulaban, las magistraturas caían siempre en los mismos, las conquistas territoriales hacían ricos a unos romanos, pero a otros les empobrecían. Todo convergía en un punto, la pérdida de fe en el sistema. Agotados de guerras civiles y corrupción, los romanos aceptaron con alivio la paz que ofrecía Augusto a cambio de sumisión, una monarquía disfrazada de república restaurada. Nadie quiso destruir la república, todos decían actuar en su nombre, pero entre todos la desmontaron pieza a pieza. De ahí podemos extraer algunas lecciones muy valiosas. Las democracias rara vez mueren de un golpe seco. Mueren por acumulación de decisiones tomadas por gente convencida de tener razón, generalmente con mucho apoyo popular. La historia no se repite, pero rima, nosotros tenemos el precedente que a los romanos les faltó. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/267769

  7. Jul 29 • Subscribers Only

    Todos contra Anthropic

    Anthropic ha pasado en unos pocos años de ser el gran reformador de la inteligencia artificial a ser el gran sospechoso. Fundada en 2021 por Dario Amodei y otros ex empleados de OpenAI, Anthropic se presentaba como la conciencia moral de la inteligencia artificial, el laboratorio que anteponía la prudencia a la ambición. Hoy buena parte de Silicon Valley la mira con recelo y constatan que es como cualquier otra, una empresa que compite con las mismas armas que las demás, solo que envueltas en el celofán de las buenas intenciones. El primer aldabonazo llegó en abril con Claude Design, un competidor directo de Figma cuyo consejero delegado, Dylan Field, reprochó en público la falta de sinceridad de un socio con el que habían estado trabajando mano a mano. En junio se sumó Fable 5, la versión restringida del modelo Mythos, que degrada en silencio ciertas respuestas, no admite retención cero de datos y guarda las conversaciones con los usuarios durante 30 días. Al mismo tiempo Amodei se ha puesto en contra de los modelos de pesos abiertos, más baratos y difíciles de controlar. Lo que muchos sospechan es que está creando un pánico para después ofrecerse a resolverlo. El calendario tampoco ayuda, la compañía planea salir a bolsa en otoño y esos modelos abiertos amenazan sus elevados márgenes. Nvidia, Microsoft, Meta, OpenAI, Google y más de 70 empresas han hecho pública una carta abierta en la que defienden los modelos abiertos. Eso ha dejado a Anthropic prácticamente sola. Amodei no ha tardado en responder arguyendo que su oposición se debe a que quiere evitar que gobiernos autoritarios amenacen la seguridad nacional. El otro campo de batalla es China. Hace dos meses, en una carta dirigida a dos senadores, Anthropic acusaba a Alibaba del mayor ataque de destilación del que se tiene noticia. Al parecer Alibaba creo unas 25.000 cuentas falsas que hicieron 29 millones de preguntas a Claude para extraerle información sobre sus mejores capacidades. Lo curioso aquí es que la propia Anthropic ha destilado todo internet sin pagar derechos de autor y ahora exige a los chinos un respeto por la propiedad intelectual que ellos no tuvieron con nadie. Detrás de esta guerra de los pesos abiertos, a las grandes de la inteligencia artificial se les mueve el suelo bajo los pies, pero por otra cosa bien distinta. Están perdiendo mercado. Como veíamos en el programa del lunes, sus clientes han descubierto que no necesitan gastar una fortuna en tokens de un mismo proveedor y están empezando a repartir su consumo entre modelos más caros y capaces y otros más baratos para tareas rutinarias. Así se entiende mejor la doble cruzada que ha emprendido Anthropic contra la destilación china y contra los modelos abiertos. Ambas apuntan al mismo blanco, la competencia barata que machaca sus márgenes, envuelta, eso sí, en el noble lenguaje de la seguridad nacional. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:21 Todos contra Anthropic 31:28 El responsable del incendio de Ávila 37:55 La despoblación rural 43:27 Medios e IA

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