La ContraCrónica

Un programa que empieza donde otros acaban. Política, economía, análisis y opinión con Fernando Díaz Villanueva.

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  1. 1d ago • Subscribers Only

    Apple contra ChatGPT

    El viernes pasado Apple presentó ante un tribunal federal de California una demanda contra OpenAI por robo de secretos comerciales. La acusación apunta a dos ex empleados de la compañía de Cupertino, Tang Yew Tan, hoy jefe de hardware de OpenAI y antiguo vicepresidente de diseño del iPhone y el Apple Watch, y Chang Liu, ingeniero eléctrico que pasó más de ocho años en Apple antes de marcharse en enero de este año. Ambos habrían orquestado un plan coordinado para sustraer información confidencial destinada a la incursión de OpenAI en el hardware de consumo. Apple no reprocha que OpenAI fiche a sus ingenieros, algo que es legal, sino que estos se llevaran archivos, planos y piezas físicas. Según la demanda, Tan convertía las entrevistas de trabajo en sesiones de extracción de datos, mencionaba proyectos secretos por su nombre en clave y pedía a los candidatos presentaciones técnicas detalladas e incluso piezas reales de Apple, baterías y placas. Uno de los aspirantes confesó que ignoraba que ese material pudiera sacarse del laboratorio. Liu no devolvió su portátil al marcharse de Apple y aprovechó una vulnerabilidad para seguir accediendo a la nube interna mientras ya cobraba de OpenAI, algo que celebró por escrito entre risas. Apple habla también de un manual de evasión que enseñaba a los empleados que se iban a esquivar los controles de seguridad. Más de 400 antiguos trabajadores de Apple están hoy en OpenAI, un éxodo de dimensiones bíblicas. El hecho es que Apple y OpenAI son socios desde 2024 cuando anunciaron la integración de ChatGPT en Siri. El idilio no duró mucho, se torció cuando OpenAI compró io Products, la startup de Jony Ive, por 6.500 millones de dólares. La verdadera razón de la demanda es que OpenAI prepara una nueva clase de dispositivo que aspira a enterrar al teléfono, no a competir con él. Esto inevitablemente recuerda a 2010, cuando Steve Jobs anticipó una guerra termonuclear contra Android por considerarlo un producto robado. La cuestión es que Apple ha sido acusada tantas veces de apropiarse de ideas ajenas que a muchos les resulta sorprendente que el ladrón se rasgue las vestiduras de un modo tan ruidoso. Pero Apple no está en su mejor momento, se ha demostrado incapaz de desarrollar una IA propia y tiene que depender de otros, ahora de ChatGPT y en el futuro del Gemini de Google. La demanda llega en el peor momento para OpenAI que libra batallas legales en varios frentes. Un juez desestimó el 15 de junio una demanda similar de xAI, precedente que ahora puede utilizar a su favor. El Estado de Florida denunció a la empresa el mes pasado por su comercialización agresiva entre menores, y persisten los casos por derechos de autor con periódicos y autores. El caso supone además una transición simbólica. La demanda ha sido una de las últimas decisiones de Tim Cook antes de ceder el mando a John Ternus. Cook se despide lanzando un misil contra un socio convertido en rival. Los pleitos pueden entorpecer al enemigo, pero las guerras se ganan con productos, y ahí Apple lleva tiempo tropezando frente a quien no quiere un teléfono mejor, sino un mundo donde el teléfono ya no haga falta. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:40 Apple contra ChatGPT 32:51 Comodidad y propiedad 36:46 Empresas contra el consumidor 44:49 Volverá el soporte físico

  2. 2d ago • Subscribers Only

    Le Pen y Farage apelan al tribunal popular

    Marine Le Pen y Nigel Farage comparten en estos momentos algo más que su condición de líderes de sendos partidos de derecha identitaria. Ambos han decidido transformar sus problemas judiciales en una prolongada campaña electoral. Cada uno de ellos a su manera y siguiendo su propio estilo. Los dos se presentan a unas elecciones que ellos mismos han rebautizado como referéndums sobre sí mismos y sobre su propia honradez, apelando así a un tribunal mucho más benévolo que el de los jueces, el de sus propios simpatizantes. En el caso de Le Pen un tribunal francés ha confirmado su condena por malversación de fondos del Parlamento Europeo, un desvío que se prolongó durante más de once años y que acabó destinado a gastos ordinarios de la Agrupación Nacional. Lo curioso aquí es la sentencia en sí misma. Los mismos jueces que han ratificado la malversación han levantado la inhabilitación que la dejaba fuera de las presidenciales de 2027. La reducen a quince meses ya cumplidos, pero confirman la sentencia de tres años de prisión, dos de ellos en suspenso y el tercero con una pulsera de vigilancia. Esa misma noche Le Pen recurrió ante el Supremo y proclamó su candidatura por televisión. Su recurso le libra de la pulsera electrónica hasta enero. Es la favorita para las elecciones presidenciales, que se celebrarán a dos vueltas entre abril y mayo. No tiene rivales de peso y Macron no podrá presentarse ya que ha agotado los dos mandatos que fija la ley. Al otro lado del canal de la Mancha Nigel Farage está ensayando una jugada parecida. Hace unos días renunció a su escaño por Clacton para volver a presentarse por la misma circunscripción, adelantándose así a una investigación parlamentaria por un pago de cinco millones de libras que recibió de un multimillonario de las criptomonedas. Farage no niega haber recibido el dinero, asegura que fue un regalo personal sin condiciones. El resto de partidos ha decidido no presentar candidato, de modo que se medirá contra figuras estrafalarias como Count Binface y el Monster Raving Loony Party. Ganará casi con toda seguridad, pero será una victoria pírrica porque las preguntas sobre esa donación seguirán ahí. Pero le servirá para recobrar el foco público que últimamente ha perdido por la crisis dentro del laborismo. El método no es nuevo. Lo inventó Silvio Berlusconi hace tres décadas. Berlusconi convirtió la persecución judicial en bandera y desafió una y otra vez a los jueces italianos. De él bebe hoy media política occidental, empezando por Donald Trump y terminando por Pedro Sánchez, ambos con sus propios enredos legales y ambos decididos a batirse contra los jueces. El mensaje viaja bien porque es idéntico en todas partes. La justicia no juzga, persigue, y el acusado se transforma así en algo parecido a un preso político. Queda por ver si el truco funciona en el Reino Unido y Francia. En el Reino Unido las investigaciones parlamentarias derribaron en el pasado a Boris Johnson por sus fiestas durante la pandemia. En Francia la confianza popular en los jueces sigue siendo muy alta. Pero la desafección hacia los partidos tradicionales abre una grieta por la que se cuelan este tipo de tácticas populistas. Cuanto más pleitos tienen, más creíble resulta el relato de la persecución. Ninguno de los dos habrá resuelto su problema judicial, en el mejor de los casos solo lo habrán sepultado bajo una montaña de votos. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:59 Le Pen y Farage apelan al tribunal popular 35:04 La gran mezquita de Sevilla 40:51 Merz atado a sus socios 48:51 El soporte físico en los juegos de PC

  3. 4d ago • Subscribers Only

    ¿Cámaras dentro del coche?

    Desde este mes ningún turismo, furgoneta, camión o autobús nuevo puede matricularse en la Unión Europea sin ADDW, un sistema avanzado de advertencia de distracciones del conductor. Es una cámara de infrarrojos situada en la columna de dirección, el salpicadero o junto al retrovisor, que sigue la mirada y la posición de la cabeza y avisa cuando la atención visual se desvía demasiado tiempo. La obligación surge del Reglamento 2019/2144, conocido como GSR2, cuyo calendario escalonado arrancó en julio de 2022 y que contempla varios sistemas para incrementar la seguridad al volante como el asistente inteligente de velocidad, la señal de frenado de emergencia, el registrador de incidencias, la interfaz para alcoholímetros antiarranque. El ADDW se ocupa de la distracción visual y dirigir la cámara hacia el conductor. El sistema se activa por encima de 20 km/h y funciona de día y de noche. Entre 20 y 50 km/h alerta si la mirada permanece más de 6 segundos en la zona de distracción, umbral que baja a 3,5 segundos por encima de 50 km/h. El aviso es visual, acústico o háptico. Las motocicletas quedan fuera y la norma no es retroactiva, de modo que su efecto se dejará ver de forma muy gradual en un parque automovilístico como el español que supera los 14 años de antigüedad media. La Comisión atribuye a la distracción entre el 10% y el 30% de los accidentes en Europa y calcula que gracias a este sistema se podrán salvar 25.000 vidas de aquí a 2038. En España la DGT sitúa ese factor en torno al 18% de los siniestros con víctimas y cerca del 30% de los mortales. El sistema no graba ni identifica, procesa los datos en un bucle cerrado y tiene prohibida la biometría. Las críticas se dirigen a la verificación ya que faltan auditorías independientes que se aseguren de que así es. Los críticos también denuncian que ese nuevo sensor incorporado en un lugar tan sensible podría servir para colar servicios comerciales. Para que realmente cumpla su cometido tiene que funcionar bien, porque de lo contrario los falsos avisos terminarán siendo distracciones, que es lo que el sistema pretende evitar.

  4. 5d ago • Subscribers Only

    La rebelión de las máquinas

    El miedo a que nuestras creaciones se rebelen contra nosotros no nació con la inteligencia artificial ni con la revolución industrial, sino en el momento en que el ser humano comprendió que podía fabricar algo más fuerte, más rápido y quizá más listo que él mismo. Toda herramienta prolonga el cuerpo y amplía sus capacidades, pero mientras se limita a la fuerza bruta permanece bajo control. El problema surge cuando alguien imagina una criatura fabricada dotada de algo parecido a la voluntad, porque entonces deja de ser herramienta y se convierte en rival. Esa genealogía del temor tiene raíces muy antiguas. Los griegos imaginaron a Talos, un gigante de bronce que custodiaba las costas Creta, pero no sabía distinguir al invasor del náufrago. Talos solo podía ser desactivado mediante un clavo en su tobillo al que al final tuvieron que recurrir. La tradición judía dio forma al golem, un hombre de barro que se volvía inestable porque carecía de alma. Entre ambos median 2000 años pero ninguna distancia real, porque ambos obedecen la letra de las órdenes e ignoran su espíritu. Después llegaron los autómatas renacentistas y dieciochescos, los relojes con figuras, el pato de Vaucanson y el falso turco ajedrecista, hasta que el telar de Jacquard y la furia de los luditas trasladaron el miedo al terreno económico. En 1818 apareció Frankenstein, una fábula sobre la paternidad irresponsable más que sobre la tecnología, porque la criatura no nace perversa, se rebela contra su creador cuando éste le abandona. Samuel Butler en 1863 imaginó la amenaza se en términos evolutivos, predijo que las máquinas nos domesticarían como si fuésemos animales ya que evolucionaban más rápido que los seres vivos. El paso final llegó en 1920, cuando se acuñó la palabra robot, que significa esclavo. Lo hizo un autor checo llamado Karel Čapek que escribió una obra de teatro en la que los robots se rebelaban contra sus dueños. Luego llegaron Fritz Lang, Asimov y sus tres leyes de la robótica, HAL 9000 de Stanley Kubrick, Skynet, Terminator y Matrix que han ido reelaborando la historia hasta el momento presente en el que nuestro temor está en la inteligencia artificial. Pero los miedos de nuestro tiempo no los han traído los microchips ni los modelos de IA. Los hemos traído nosotros. Cambia el material y el vocabulario, pero la pregunta permanece intacta desde hace miles de años, sabemos crear cosas que nos superan y tememos que un día nos sustituyan y ocupen nuestro lugar.

  5. 6d ago • Subscribers Only

    Videojuegos: adiós al disco

    A finales de junio Rockstar confirmó que el esperado Grand Theft Auto VI llegará el 19 de noviembre, pero sin edición en soporte físico. El estuche que pondrán a disposición de los compradores contendrá solo un código de descarga. Unos días después Sony anunció que dejará de fabricar discos para los videojuegos a partir de 2028, señal inequívoca de que la próxima PlayStation prescindirá del lector óptico en su versión de entrada. Lo cierto es que cada vez se compran menos videojuegos en formato físico. En Estados Unidos los videojuegos en soporte de plástico (discos y cartuchos) facturaron casi 12.000 millones de dólares en 2008, el año pasado solo 1.500 millones, una caída del 90% en 17 años. En España el mercado del videojuego físico cerró 2024 con una caída en las ventas del 18% mientras la venta digital crecía casi un 20%. El sector no pierde dinero, simplemente está adaptándose a los gustos del consumidor. En 2025 el gasto total en videojuegos superó los 60.700 millones y en ecosistemas como el de PlayStation casi del 85% de las ventas ya son digitales. Nada de esto ha ocurrido de un día para otro. Sony, Nintendo y Microsoft llevan unos 20 años promocionando sus tiendas en línea, algo que implicaba dotar a las consolas de conexión a internet y capacidad de almacenamiento propia, eso se hizo con las consolas de séptima generación. La PlayStation 3 abrió el camino en 2006 con la PlayStation Network, ese mismo año Nintendo abrió su Wii Shop Channel, Microsoft lo había hecho con Xbox Live Arcade en 2004, que tuvo su evolución con Games on Demand en 2009. El avance fue tan lento que casi nadie recuerda cuándo dejó de comprar juegos en las tiendas para bajarlos directamente a la consola. En esto de la digitalización la música fue el paciente cero. La iTunes Store popularizó el pago por canción hace casi 25 años y allanó el camino a Spotify o Apple Music, hasta el punto de que hoy casi nadie compra discos compactos y el vinilo sobrevive solo como objeto de culto. El cine siguió por el mismo camino, del VHS al DVD y al Blu-ray, hasta que las plataformas trajeron las suscripciones, un pago mensual que da acceso a un catálogo muy amplio de películas y series. Los libros, que también tienen versiones digitales, son la excepción, porque ahí el papel sigue siendo el soporte principal. El libro impreso es su propia tecnología, no necesita batería ni actualizaciones y ha superado la prueba del tiempo. La industria editorial trabaja con los dos formatos y todo indica que seguirá siendo así. Detrás de este cambio han operado varias fuerzas. Por un lado la tecnología hizo posible la descarga rápida y el almacenamiento, por otro las descargas permiten ganar más dinero a los estudios y controlar mejor las copias, Rockstar, por ejemplo, se ahorra el 30% que cedía a la tienda y el 5% de la fabricación del disco. Por último, el consumidor parece encantado con la inmediatez de disponer del contenido en el acto. El precio de esa comodidad es la propiedad. Quien descarga no compra un objeto sino una licencia personal e intransferible, atada a una cuenta y sujeta a un contrato de usuario final. No puede revender ni prestar, y su acceso depende de que la plataforma siga existiendo. El plástico se despide sin que la mayoría lo eche de menos y quedará, como el vinilo, para quien quiera disponer de una copia física a la que le de un valor más sentimental que práctico. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 4:12 Videojuegos: adiós al disco 39:38 Vikingos y conquistadores

  6. Jul 7 • Subscribers Only

    Un plan para Alemania

    El Gobierno de Friedrich Merz acaba de presentar un paquete de 34 medidas económicas al que han bautizado como “Programa para la recuperación y el empleo", un intento de sacar de la parálisis a una economía que encadena tres años consecutivos rozando el crecimiento cero. La urgencia es política además de económica. La popularidad del canciller se ha desplomado hasta el punto de que solo el 13% de los alemanes aprueba su gestión. AfD, entretanto, lidera las encuestas y acaricia la mayoría absoluta en los estados del este que votan este otoño. La atonía económica de Alemania obedece a factores externos e internos. Desde fuera el ascenso industrial de China y los aranceles de Donald Trump han afectado mucho a la industria, que siempre ha estado volcada en la exportación. Dentro del país décadas de regulaciones, costes laborales altos, energía cara e infraestructuras deterioradas han convertido a la que fue locomotora económica de Europa en una economía enferma, poco competitiva y muy burocratizada. El plan de Merz tiene cierto sabor liberal. En la parte fiscal, las rentas bajas y medias notarán el alivio desde el año próximo gracias a mínimos exentos más altos, la rebaja costará al Estado unos 10.000 millones de euros anuales, que se financiarán subiendo impuestos a las rentas más altas y recortando deducciones a autónomos y a los conocidos como mini-jobs. Para las pensiones retrasarán la edad de la jubilación de los 67 a los 70 años. El mercado laboral se flexibilizará, despedir será más sencillo y se ampliará la duración máxima de los contratos temporales hasta los 48 meses. La medida más polémica afecta a las bajas por enfermedad, que exigirán certificado desde el primer día para reducir un absentismo que Merz considera excesivo e incompatible con la competitividad. La otra pata del plan es la guerra contra la burocracia. Se suprimirán algunos trámites, se relajarán los requisitos de protección de datos para las pymes y se establecerá que cualquier solicitud administrativa quede concedida automáticamente si la administración no responde en 4 meses. La propia plantilla pública se reducirá un 8%. Para la energía no han encontrado una solución viable que la abarate en el corto plazo. Alemania cerró sus nucleares y esa factura seguirán pagándola. Lo que si quiere el gobierno es que se construya más vivienda y a eso le pondrán facilidades. Pero este plan tiene también un trasfondo intervencionista y nacionalista. El “Deutschlandfonds” tomará participaciones estratégicas de ciertas empresas, se acelerarán los aranceles antidumping frente a China y se plantean transferencias tecnológicas obligatorias en algunos sectores. La contradicción salta a la vista. Un mismo plan predica el libre comercio mientras levanta barreras contra su competidor más temido, algo que Merz justifica con las palabras mágicas de soberanía económica y digital. La reacción empresarial ha sido tibia, para la patronal es un buen comienzo pero insuficiente. El plan permite además dos lecturas, una para cada uno de los dos partidos del gobierno de coalición. El SPD lo está vendiendo como justicia social y la CDU como desregulación. Queda por ver si estas 34 medidas despiertan al gigante. La historia nos enseña que los grandes planes de reformas rara vez producen milagros inmediatos y que su éxito depende de la constancia aplicándolos. Merz no gobierna sobre la Alemania confiada de hace 25 años cuando se implementaron las reformas Hartz, sino sobre un país envejecido, inquieto y tentado por los extremos del espectro político. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 4:21 Un plan para Alemania 37:42 El fin del formato físico

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