Técnica Fórmula 1 · Podcast de F1

Analizamos la F1 al detalle, desde todos los puntos de vista posibles a través de entrevistas y tertulias: noticias, opiniones especializadas, técnica, estadísticas, interpretaciones de la mano de periodistas, ingenieros y pilotos. Pero no sólo de F1 vive el hombre, así que también hablamos del WEC y la Fórmula E. Utiliza https://www.speakpipe.com/tecnicaformula1 para dejarnos en audio las preguntas, sugerencias o temas a tratar en nuestro podcast y con nuestros invitados. Facebook: facebook.com/podcasttecnicaformula1 Twitter: @RaulMolinaRecio

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  1. 3d ago • Subscribers Only

    Episodio 1002 · La previa a Zandvoort y el frenesí en la Indy

    Volvemos de las vacaciones y la gran pregunta es si la lucha entre Mercedes, Ferrari, McLaren y Red Bull se mantendrá tan apretada como antes del parón. ¿Qué dejamos antes de vacaciones? La temporada ha encontrado una igualdad inesperada en la parte alta. Mercedes sigue siendo referencia, Ferrari continúa muy presente, Red Bull no domina como antes pero Verstappen sigue sacando petróleo, y McLaren llega reforzado tras la victoria de Lando Norris en Hungría. Ese es el gran atractivo del campeonato: hay cuatro equipos capaces de discutir cosas importantes. La pena es que la normativa no siempre permita que esa igualdad se vea con naturalidad. Cuando el circuito acompaña, la F1 2026 puede ofrecer buenas carreras. Cuando no, el producto se vuelve mucho más artificial. Pero Zandvoort llega también con un punto de despedida. Todo apunta a que esta será una de las últimas visitas de la Fórmula 1 al circuito neerlandés, cuyo contrato expira a finales de 2026. Desde su regreso en 2021, el Gran Premio de los Países Bajos ha sido uno de los eventos con mayor identidad del calendario, muy ligado a Verstappen y a una afición entregada. La Indy no se fue de vacaciones. Por otro lado, la IndyCar ha vivido unas semanas intensas. La categoría ha presentado el IR-28, el monoplaza que estrenará en 2028 y con el que pretende abrir una nueva etapa técnica. Además, Alex Palou ha vuelto a demostrar por qué está firmando una temporada de enorme nivel: ganó en Portland y, en Ontario, salvó un cuarto puesto de mucho valor después de un fin de semana complicado. Y es que, aunque nos hagan mirar al futuro, el presente de la competición sigue ofreciendo carreras donde la estrategia, la clasificación, el tráfico y la capacidad de supervivencia pesan tanto como la velocidad pura. Palou lo comprobó de primera mano. En Portland, el español volvió a ganar y reforzó su posición en el campeonato. Fue una victoria importante por lo que tiene de control, de ejecución y de continuidad. Palou lleva tiempo demostrando que no necesita carreras caóticas para aparecer. Cuando el coche está, convierte. Y cuando el fin de semana se ordena, suele estar entre quienes mejor lo cierran. Ontario fue otra cosa. Allí tuvo que remar desde mucho más atrás después de un accidente en clasificación que le obligó a salir duodécimo. En una categoría tan igualada como la IndyCar, eso ya condiciona toda la carrera. Si además la estrategia no acompaña, el margen se reduce todavía más. El cuarto puesto final, por eso, debe leerse como un resultado muy valioso. No fue uno de esos domingos cómodos en los que todo sale en la dirección correcta. Fue una carrera de resistencia competitiva, de pelear con uñas y dientes para minimizar daños y evitar que los rivales aprovecharan del todo la oportunidad. Ese tipo de carreras también construyen campeonatos. 2028, un cambio profundo. Mientras tanto, la categoría ya ha enseñado el coche con el que quiere competir a partir de 2028. El IR-28, desarrollado con Dallara, supone un rediseño profundo del monoplaza actual. IndyCar promete un coche más moderno, más seguro, más rápido y con mayor capacidad para favorecer la lucha en pista. Los cambios, como la reducción de peso y la nueva aerodinámica buscan no sólo un coche más rápido, sino uno con el que se pueda competir mejor. Ese mensaje importa mucho. El automovilismo moderno no necesita únicamente monoplazas espectaculares en solitario. Necesita coches capaces de seguirse de cerca, de atacar en curva, de defender en paralelo y de sostener carreras con acción real. En ese sentido, la Indy parece tener claro cuál debe ser el objetivo. El IR-28, como no podía ser de otra forma en este mundo en el que nos ha tocado vivir, también aumentará el protagonismo híbrido. Ahí aparece la gran duda. La hibridación puede enriquecer la competición si se usa como una herramienta para el piloto y los equipos. Pero puede empobrecerla si termina convirtiendo los adelantamientos en una simple cuestión

  2. 5d ago • Subscribers Only

    Episodio 1001 · De vuelta y con la previa a Zandvoort

    La Fórmula 1 vuelve del parón de verano con el Gran Premio de los Países Bajos, una cita siempre especial por el ambiente de Zandvoort y por correr en casa de Max Verstappen. Y, después de una semana de vacaciones, justo después del episodio 1.000, el Podcast Técnica Fórmula 1 vuelve para prepararnos. Dónde fijarse este fin de semana. Más allá del ruido naranja de la grada, el fin de semana llega con varios focos deportivos muy claros: comprobar si la igualdad entre los cuatro grandes sigue estrechándose, ver cómo responde McLaren tras su salto reciente y, sobre todo para la afición española, medir si Aston Martin confirma que su reacción de Hungría fue algo más que un espejismo. El equipo de Fernando Alonso afronta Zandvoort como una segunda parte del examen. En Hungría, Aston Martin presentó una evolución profunda y el coche dio un paso adelante evidente. No fue suficiente para devolverlo a la zona noble, ni siquiera para cambiar de golpe una temporada muy difícil, pero sí para alterar el tono. Después de semanas en las que el equipo parecía perdido, el AMR26 empezó a mostrar una dirección técnica más reconocible. Segunda parte del examen. Ahora llega el otro elemento pendiente: la nueva unidad de potencia Honda. La evolución de Hungría afectó sobre todo al plano aerodinámico y de chasis. Zandvoort permitirá comprobar si, con esa base más ordenada y el motor actualizado, Aston Martin puede consolidar el salto y acercarse de forma real a la zona media. No se trata de esperar milagros. El equipo viene de demasiado atrás como para pensar en podios o grandes resultados inmediatos. Pero sí necesita demostrar que puede competir con más dignidad y que el trabajo empieza a tener continuidad. Ese punto es importante también para Alonso. El asturiano debe valorar su futuro en una F1 que cambia mucho y que no siempre está dando motivos para el entusiasmo. Si Aston Martin quiere convencerle de que aún merece la pena seguir, necesita algo más que promesas. Necesita señales en pista. Hungría fue la primera. Zandvoort debería ser la segunda. Un circuito precioso para volver de vacaciones. El circuito neerlandés, además, no es una pista cualquiera. Tiene 4,259 kilómetros, curvas rápidas, zonas peraltadas y una exigencia técnica muy particular. No es un trazado especialmente duro para los frenos – Brembo lo sitúa en un nivel 2 sobre 5 –, pero sí exige equilibrio, confianza en el tren delantero y estabilidad en apoyo. La curva 1 será la frenada más importante, con los coches pasando de unos 323 km/h a 126 km/h en menos de tres segundos. Zandvoort también puede ser interesante para entender mejor esta F1 de 2026. En circuitos como Spa o Silverstone, el clipping y la gestión eléctrica han mostrado la peor cara del reglamento. En Hungría, en cambio, la carrera funcionó mucho mejor porque el trazado redujo parte de esos defectos. Países Bajos debería ofrecer otro escenario intermedio: un circuito donde el pilotaje, la confianza y el equilibrio aerodinámico pueden pesar más que las largas rectas. Por eso el fin de semana tendrá varias lecturas. Para Verstappen, además, será otra oportunidad de responder ante su público en una temporada menos dominante. Para McLaren, una prueba de madurez tras su crecimiento. Para Mercedes y Ferrari, una cita clave antes de que el campeonato entre en su tramo decisivo. Y para Aston Martin, quizá el test más importante desde que presentó su evolución. Hungría permitió creer que el equipo había dejado de ir a ciegas. Zandvoort debe empezar a decir si esa reacción tiene recorrido. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/361567

  3. Aug 4 • Subscribers Only

    Episodio 1000 · Domenicali pasa de nosotros

    El fin de semana sin Fórmula 1 no dejó precisamente vacío de motor. Mientras el Mundial de Rallies vivía una de sus pruebas más espectaculares en Finlandia, la IndyCar presentó las primeras líneas de su futuro técnico con el IR-28, el coche que debutará en 2028. Y de eso, del automovilismo buscando cómo combinar emoción, tecnología y credibilidad hablamos en el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1, que llega al episodio 1.000 de su andadura. Finlandia siendo Finlandia. Finlandia volvió a demostrar por qué ocupa un lugar tan especial en el Mundial de Rallies. Es velocidad pura, saltos, confianza y una precisión que no admite dudas. Allí no basta con ir rápido: hay que saber volar. Y en ese escenario, Sami Pajari volvió a dar un golpe enorme con una nueva victoria que confirma su progresión y lo coloca definitivamente como uno de los grandes nombres de la temporada. Lo de Pajari ya no puede leerse como una sorpresa aislada. Venía de ganar en Estonia y, en Finlandia, en casa y ante una afición que entiende cada salto y cada rasante, volvió a responder. Su crecimiento cambia el equilibrio interno de Toyota y altera también la lectura del campeonato. El Mundial ya no puede explicarse únicamente como un duelo entre Elfyn Evans y Sébastien Ogier. Ogier, protagonista, a su pesar. Ogier, precisamente, vivió el otro gran momento del rally, aunque por razones muy distintas. Su accidente fue escalofriante y recordó, una vez más, la dureza de Finlandia. Es un rally fascinante, pero también implacable. A esas velocidades, cualquier error en un salto o en una zona ciega puede convertirse en un golpe muy serio. Habrá que seguir con atención su estado físico y, sobre todo, las consecuencias deportivas de un abandono que llega en una fase decisiva del campeonato. La situación del Mundial queda mucho más abierta y mucho más delicada. Evans sigue obligado a sumar con inteligencia, pero cada vez tiene más rivales cerca. Pajari ha dejado de ser un invitado. Oliver Solberg y Takamoto Katsuta también forman parte de una pelea donde Toyota tiene casi todas las cartas. Hyundai necesita encontrar una forma de interferir de verdad en esa batalla, no sólo aparecer en momentos puntuales. El WRC afronta otro cambio importante. La FIA ha llegado a un acuerdo con un nuevo promotor encabezado por Eric Boullier, conocido por su etapa en Lotus y McLaren en Fórmula 1. La noticia abre más preguntas que respuestas. El Mundial de Rallies necesita promoción, relato, presencia internacional y una estrategia más clara para crecer. Pero no es una categoría fácil de rentabilizar. Ni siquiera Red Bull logró convertirla en un producto plenamente explotable a nivel comercial. La duda es si este nuevo promotor será capaz de hacer más visible el WRC sin desnaturalizarlo. Los rallies no son Fórmula 1. No viven de un estadio cerrado ni de una realización sencilla. Su fuerza está en los tramos, en el paisaje, en la imprevisibilidad, en la épica de pilotos y copilotos enfrentados a carreteras reales. Convertir todo eso en un producto moderno sin perder su esencia será el gran reto. La IndyCar nos presenta su futuro. La IndyCar, por su parte, ha enseñado esta semana una vía muy distinta de mirar al futuro. El nuevo IR-28, desarrollado junto a Dallara, llegará en 2028 con un chasis completamente nuevo, menor peso, más potencia, más seguridad y una aerodinámica diseñada específicamente para mejorar la capacidad de seguir a otros coches. Sólo esa última idea ya marca una diferencia importante: pensar el coche desde el principio para competir mejor. El IR-28 conservará motores V6 biturbo de 2,4 litros, con Chevrolet y Honda comprometidas, y una parte híbrida más protagonista. Ahí aparece también la gran pregunta. La electrificación puede ser una herramienta útil si mejora la competición y amplía las opciones estratégicas.

  4. Aug 2 • Subscribers Only

    Episodio 999 · Balance de la primera mitad de la temporada en F1

    La Fórmula 1 se ha ido al parón de verano con una paradoja difícil de ignorar. Deportivamente, la temporada tiene muchos más argumentos de los que parecía al principio: cuatro equipos han entrado ya en la lucha por poles y victorias, hay varios pilotos capaces de ganar y el campeonato mantiene frentes abiertos. Pero, al mismo tiempo, la propia categoría insiste en vender una idea de espectáculo cada vez más alejada de lo que muchos aficionados entendemos por automovilismo. Y eso lo debatimos en el primer episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. Lo que vemos de forma objetiva. El Gran Premio de Hungría dejó una carrera buena, probablemente la mejor forma posible de llegar al descanso. Sin el clipping como protagonista absoluto, vimos luchas, estrategias distintas, tensión y una victoria de Lando Norris que confirma el salto de McLaren. El equipo británico ya no parece un invitado ocasional en la parte alta. Se ha metido de lleno en la conversación junto a Mercedes, Ferrari y Red Bull. Ese es el mejor resumen deportivo de la primera mitad del año: la F1 2026 tiene igualdad. Mercedes sigue siendo la referencia, con Andrea Kimi Antonelli cada vez más fuerte en el campeonato. Ferrari ha encontrado victorias y ritmo con Hamilton y Leclerc, aunque todavía desperdicia demasiados puntos. Red Bull ya no domina, pero Verstappen sigue sacando resultados enormes y Hadjar está aportando mucho más de lo que algunos esperaban. Y McLaren ha llegado justo a tiempo para convertir la lucha en algo más amplio. Y entonces, ¿cuál es el problema? El problema es que esa igualdad no siempre se ve como debería. En circuitos como Hungría, la normativa puede funcionar porque el trazado la protege: más frenadas, menos rectas interminables, menos exposición al agotamiento de la energía eléctrica. Pero en pistas como Spa o Silverstone, la imagen ha sido mucho más preocupante. Coches levantando antes de lo esperado, zonas míticas convertidas en otra cosa y adelantamientos que, en demasiadas ocasiones, parecen rebases por gestión de potencia más que maniobras de pilotaje. Domenicali, para terminar de arreglarlo. Por eso resultan tan desafortunadas las declaraciones de Stefano Domenicali. El máximo responsable de la Fórmula 1 ha defendido que a la gran mayoría del público no le interesa cómo pilota un piloto, sino si adelanta o no. Según esa visión, datos como la gestión de batería, el clipping o el modo en que se construye una maniobra serían casi asuntos de nicho, detalles para aficionados demasiado técnicos. La frase es grave no porque desprecie a cuatro puristas enfadados, sino porque reduce la Fórmula 1 a una sucesión de imágenes llamativas. Como si el automovilismo consistiera únicamente en ver coches rápidos, golpes de efecto y adelantamientos sin contexto. Como si diese igual por qué pasa un piloto a otro. Como si no hubiera diferencia entre una maniobra ganada frenando más tarde, una defensa al límite o un simple exceso momentáneo de potencia disponible. Ese es el fondo del debate. Nadie pide que cada retransmisión sea una clase de ingeniería. Pero ocultar información o considerar irrelevante la explicación técnica empobrece el producto. La Fórmula 1 siempre ha sido espectáculo, sí, pero también tecnología, estrategia, riesgo, precisión y lectura. Si se elimina todo eso para hacerlo más digerible a un público nuevo, quizá lo que queda ya no sea exactamente Fórmula 1. Hungría demostró precisamente lo contrario. La carrera fue buena porque hubo capas: estrategias, tráfico, neumáticos, undercuts, errores, pilotos atrapados en aire sucio y equipos obligados a decidir. Norris ganó porque tuvo ritmo y porque McLaren ejecutó mejor una carrera compleja. Verstappen fue segundo porque convirtió un fin de semana difícil en un gran resultado. Antonelli volvió a sumar como líder. Ferrari perdió una oportunidad. Aston Martin, al menos, enseñó una evolución real después de meses en el fondo.

  5. Jul 29 • Subscribers Only

    Episodio 998 · El anális del GP de Hunfgría (II) y la previa al Rally de Finlandia (+ cometarios de oyentes)

    El Gran Premio de Hungría dejó varias noticias importantes, pero una de las más esperadas estaba lejos de la victoria: Aston Martin llegó a Budapest con un coche profundamente renovado y, por primera vez en mucho tiempo, con señales reales de mejora. Otro de los temas estrella de esta semana y que se trata a fondo en el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. No fue un milagro. Tampoco podía serlo. El equipo venía de una situación durísima, con carreras en las que Fernando Alonso había terminado doblado dos veces y con un coche que parecía incapaz de competir incluso con rivales de la zona baja. Pretender que una evolución aerodinámica colocara de golpe al Aston Martin en la pelea por podios habría sido vender humo. Pero el avance existió. Y eso importa. La mejora fue amplia, no un simple retoque. El coche apareció renovado en distintas áreas y, sobre todo, funcionó. El resultado todavía no basta para hablar de resurrección, pero sí para cambiar el tono del análisis: Aston Martin ya no parece exactamente el equipo desorientado de semanas anteriores, ese conjunto que iba de un lado a otro sin una dirección reconocible. No ha sido una casualidad. Un salto técnico de este tipo no se consigue por casualidad. Para evolucionar un coche de forma tan amplia y que las piezas trabajen con cierta coherencia, los departamentos tienen que estar coordinados. Puede faltar mucho, pero al menos ya se percibe un hilo. Una buena noticia, si pensamos en la situación desde la que partía el equipo. La lectura debe ser prudente. Hungría es un circuito muy particular, más lento, más revirado y menos dependiente de la velocidad pura que Spa. Además, Aston Martin todavía no cuenta con el nuevo motor que debería llegar en Zandvoort. Por eso la valoración más justa tendrá que hacerse después del parón, cuando el coche tenga también esa segunda pieza del plan. Aun así, Budapest permite hablar de un equipo que empieza a levantarse. No para luchar por victorias, ni siquiera necesariamente por puntos de forma regular, sino para salir del ridículo competitivo en el que había caído. Y no hacer más el rídiculo es un gran paso para un equipo que aspiraba (y sigue aspirando) a todo. También cambia la percepción interna. Los grandes saltos técnicos no sólo se miden en décimas. Se miden en moral, en confianza y en la sensación de que el trabajo de fábrica empieza a tener sentido. Para Alonso, para Stroll y para todo el grupo humano de Aston Martin, Hungría podía ser un punto de ruptura, de inflexión. No será la solución final, pero sí una muy buena señal de por dónde hay que seguir construyendo. Mientras, en el WRC, llegamos a Finlandia. Mientras la Fórmula 1 empieza a mirar hacia el parón de verano, el Mundial de Rallies afronta una de sus citas más espectaculares: Finlandia. Para qué negarlo, junto a Montecarlo y Japón, y quizás por encima de ellas, una de mis citas preferidas. Si Estonia ya fue una prueba rápida, el Rally de Finlandia es otra dimensión. Saltos, pistas rapidísimas, confianza absoluta en las notas y una exigencia extrema para pilotos y copilotos. Además, llega con el campeonato al rojo vivo: Sami Pajari viene de ganar en Estonia y de meterse en la conversación del Mundial con una progresión que ya no puede considerarse casual. Elfyn Evans sigue liderando, pero no puede limitarse eternamente a conservar. Ogier no consiguió en Estonia todos los puntos que necesitaba, aunque con él nunca conviene hacer cuentas definitivas. Y Solberg, después de su segundo puesto, vuelve a tener argumentos para creer. Finlandia obliga a arriesgar. No es un rally para especular demasiado si se quiere pelear por el título. La velocidad es tan alta y las diferencias pueden ser tan pequeñas que cualquier duda se paga. Pero también es una prueba donde el exceso de ambición puede acabar en un error enorme. Ese equilibrio entre atacar y sobrevivir será una de las claves.

  6. Jul 27 • Subscribers Only

    Episodio 997 · El análisis del GP de Hungría (I)

    Hungría dejó una de esas carreras que ayudan a reconciliarse, aunque sea parcialmente, con la Fórmula 1 de 2026. Sin el superclipping como protagonista absoluto, el Hungaroring permitió ver una prueba intensa, con luchas, estrategias diferentes y una pelea por la victoria que no quedó cerrada hasta muy tarde. Una carrera que toca analizar a fondo en el primer episodio de la semana del Pocast Técnica Fórmula 1. Haciendo los deberes antes del verano. Ganó Lando Norris, y no fue una victoria menor. McLaren ha dado un salto importante y ya no parece un equipo que aparece sólo cuando el circuito se adapta perfectamente a su coche. En Hungría logró la pole, ganó la carrera y confirmó que se mete de lleno en la lucha con Mercedes, Ferrari y Red Bull por las posiciones importantes. Eso es, quizá, lo más interesante de esta temporada. Más allá de todos los problemas de esta normativa, hay campeonato. Y no un campeonato pobre, sino uno con cuatro equipos capaces de pelear por poles, podios y victorias. Mercedes sigue teniendo una referencia enorme en Antonelli, Ferrari ha recuperado presencia con Hamilton y Leclerc, Red Bull sigue siendo competitivo con Verstappen y Hadjar, y ahora McLaren vuelve a golpear con Norris. El resultado final en Budapest habla de esa igualdad. Norris ganó por delante de Hamilton, Leclerc, Antonelli, Verstappen, Hadjar y Russell. Siete pilotos de cuatro equipos distintos en la zona caliente de la carrera. Si uno mira sólo los nombres y las diferencias de rendimiento, la temporada tiene argumentos de sobra para enganchar. El problema es que no siempre la normativa permite que esa igualdad se traduzca en espectáculo. En Hungría, al menos, la pista ayudó. Es un circuito donde adelantar nunca ha sido fácil, pero con más frenadas, menos tiempo a fondo y menos exposición al desastre energético que vimos en Spa. Por eso la carrera pudo respirar mejor. La salida ya alteró el guion. Piastri superó a Norris, que se fue ancho; Verstappen se colocó tercero; Leclerc perdió posiciones tras una mala arrancada; Hamilton quedó por delante del monegasco; Antonelli se situó sexto; y Russell cayó hasta el fondo por un problema técnico que Mercedes reconoció después. En pocos metros, el Gran Premio quedó abierto. La lucha entre Hamilton y Verstappen fue uno de los grandes hilos de la carrera. El Ferrari salió con blandos e intentó el undercut parando pronto, en la vuelta 14, para quitarse de encima al Red Bull. Pero Verstappen volvió a demostrar que, incluso cuando no tiene el coche más rápido, puede sacar petróleo de cualquier oportunidad. Su adelantamiento a Lawson y Hamilton en la vuelta 16 fue una de las maniobras del día. Red Bull también jugó bien con Hadjar. El francés volvió a hacer una carrera muy seria, supo leer su papel y permitió al equipo aprovechar una ventana mínima con sus dos coches en posiciones útiles. No todo fue ritmo puro; hubo también inteligencia estratégica. En una temporada tan comprimida, eso marca diferencias. Ferrari dejó señales mixtas. Hamilton estuvo en la pelea, pero acabó con una sanción de cinco segundos. Leclerc tuvo momentos de mayor ritmo, aunque su carrera volvió a depender mucho del comportamiento de los neumáticos. El propio piloto explicó que había juegos de duros que funcionaban de forma muy distinta dentro del mismo rango, algo que condicionó fases enteras de la prueba. También hubo problemas para McLaren. Piastri se detuvo en la vuelta 56 y abrió la puerta a dudas de fiabilidad justo cuando el equipo parece haber dado un salto competitivo. La victoria de Norris pesa mucho. Sin embargo, si McLaren quiere pelear con regularidad contra Mercedes, Ferrari y Red Bull, necesita que los dos coches puedan cerrar los domingos sin sobresaltos. Antonelli se va cómodo a las vacaciones.

  7. Jul 20 • Subscribers Only

    Episodio 996 · La previa al GP de Hungría y el Rally de Estonia

    La Fórmula 1 llega a Hungría con una pregunta muy concreta para muchos aficionados españoles: ¿servirá el Hungaroring para que Aston Martin empiece, al menos, a salir del lodo? Después de otro fin de semana durísimo en Bélgica, con Fernando Alonso doblado dos veces y Lance Stroll fuera de carrera, el equipo necesita algo más que promesas. El Podcast Técnica Fórmula 1, en su segundo programa de la semana, nos cuenta qué podríamos esperar del equipo este fin de semana previo a las vacaciones de verano. No se espera un milagro. La situación de Aston Martin es demasiado profunda como para pensar en una transformación inmediata. Pero Hungría aparece como una primera oportunidad para medir si las mejoras previstas empiezan a cambiar el tono de la temporada. El objetivo, de momento, parece modesto: no estar tan lejos, no ser doblado con tanta facilidad y ofrecer a Alonso un coche mínimamente digno antes de la segunda fase de evolución que debería llegar en Zandvoort. El Hungaroring puede ayudar a que la imagen sea algo menos cruel. Es un circuito más lento, revirado, con menos tiempo a fondo que Spa y, en teoría, menos expuesto al superclipping que tanto ha afeado algunos Grandes Premios de esta temporada. Eso no significa que los adelantamientos vayan a ser fáciles. Hungría nunca los ha regalado. Pero quizá permita una Fórmula 1 algo más reconocible, con menos coches levantando en zonas donde el espectáculo queda demasiado castigado. Además, el circuito húngaro tiene una importancia especial este año. Será la última carrera antes del parón de verano y la 41.ª visita de la Fórmula 1 al Hungaroring, que cumple cuatro décadas desde aquel primer Gran Premio de 1986, el primero celebrado más allá del Telón de Acero. Una pista con historia, pero con exigencias muy concretas. Según los datos de Brembo, Hungría será una prueba dura para los frenos. Los pilotos los utilizarán durante un 22% de la carrera, con ocho puntos de frenada por vuelta y una curva 1 especialmente exigente, donde los coches pasarán de más de 330 km/h a menos de 100. En una temporada donde muchas frenadas han perdido intensidad por las características de los nuevos monoplazas, el Hungaroring puede devolver algo de protagonismo a un apartado técnico tradicional. La carrera también será clave para Mercedes, Ferrari y Red Bull. Antonelli llega reforzado tras ganar en Spa y sigue encarando el campeonato con una autoridad impresionante. Ferrari necesita confirmar que su buen momento no depende sólo de circuitos concretos. Y Red Bull debe demostrar que la recuperación vista en Bélgica no fue una reacción aislada. Para todos, Hungría será una última nota antes de las vacaciones. Estonia y el WRC nunca defraudan. Mientras la Fórmula 1 mira hacia Budapest, el Mundial de Rallies viene de una prueba mucho más satisfactoria. El Rally de Estonia dejó la primera victoria de Sami Pajari, uno de los grandes nombres propios de la temporada. El finlandés está firmando una progresión enorme y su triunfo lo mete, incluso, en la conversación del campeonato. Lo que hace unas semanas podía parecer una sorpresa puntual empieza a tomar forma de candidatura seria. Oliver Solberg también salió reforzado con un segundo puesto importante. Después de varios rallies complicados, necesitaba un resultado así para recuperar presencia. Estonia, con su velocidad altísima, sus saltos y su carácter de “mini Mil Lagos”, era un escenario perfecto para marcar diferencias entre quienes tienen confianza plena y quienes dudan una décima de más. Ogier, en cambio, no consiguió todos los puntos que necesitaba. Eso no significa que haya que descartarlo. Con Ogier nunca conviene hacerlo. Sigue ahí, sigue siendo una amenaza y cada rally que disputa puede alterar el equilibrio del Mundial. Pero Estonia recuerda que su remontada, por espectacular que sea, exige una precisión casi perfecta. La temporada entra en un momento decisivo. Y no sólo en la Fórmula 1.

  8. Jul 19 • Subscribers Only

    Episodio 995 · El análisis del GP de Bélgica

    Spa-Francorchamps debía ser uno de los grandes exámenes de la Fórmula 1 de 2026. Y lo fue. Y, a juicio del equipo del Podcast Técnica Fórmula 1, lo suspendió. ¿Demasiado estrictos? Para juzgar habrá que escuchar el primer episodio de la semana. Estrategia, sí. Emoción, ninguna. El Gran Premio de Bélgica dejó una carrera con interés, con estrategia, con tensión y con una nueva victoria de Andrea Kimi Antonelli. Pero también volvió a enseñar el gran problema de esta normativa: los adelantamientos por pura gestión de potencia siguen siendo difíciles de disfrutar. No fue una mala carrera. Conviene dejarlo claro. Spa tuvo momentos, alternativas y una clasificación final que confirma que el campeonato sigue vivo. Pero ver cómo algunos de los puntos más míticos del circuito pierden parte de su esencia por la manera en que los coches gestionan la energía eléctrica deja una sensación amarga. Spa es velocidad, desnivel, riesgo controlado y confianza. Si ahí los monoplazas tienen que levantar demasiado pronto, algo importante se rompe en la relación entre la pista y el espectáculo. Antonelli, mientras tanto, sigue a lo suyo. El italiano de Mercedes ganó en Bélgica, se convirtió en el vencedor más joven en la historia de Spa y dio otro paso importante hacia el campeonato. Tiene el mejor coche, sí, pero también está demostrando una madurez impropia de su edad. Se ha adaptado mejor que nadie a esta Fórmula 1 y, sobre todo, no está cometiendo errores. Mercedes, sin embargo, volvió a mostrar las dos caras de su temporada. Por un lado, el rendimiento sigue ahí: Antonelli hizo la pole, ganó la carrera y confirmó que el coche alemán continúa siendo la referencia. Por otro, George Russell abandonó en un fin de semana en el que, más allá de las explicaciones oficiales, quedó la sensación de que el nerviosismo tuvo mucho que ver. En un campeonato largo, la fiabilidad y la cabeza pesan tanto como la velocidad. Ferrari volvió a salir reforzada. Charles Leclerc terminó segundo y Lewis Hamilton cuarto, en una carrera que confirma que la Scuderia ha encontrado una base mucho más competitiva que al inicio de la temporada. Quizá no tenga todavía la regularidad de Mercedes, pero ya no parece un equipo condenado a esperar errores ajenos. Puede estar cerca, puede presionar y puede aprovechar cualquier grieta. Red Bull también dejó señales positivas. Max Verstappen acabó tercero y Hadjar firmó una gran remontada hasta la sexta posición, un resultado importante para el primer equipo. Después de semanas de dudas, el coche no parece completamente perdido, aunque sigue lejos de transmitir la autoridad de otros años. Verstappen continúa siendo una amenaza, pero Red Bull necesita convertir sus picos de rendimiento en una tendencia más estable. McLaren quedó algo más difuminada. Piastri fue quinto y Norris séptimo, con vuelta rápida final incluida, pero el equipo sigue sin terminar de transformar su velocidad en resultados realmente contundentes. Está cerca, sí, pero en una temporada tan apretada eso no siempre basta.

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