El realizador mexicano Bruno Santamaría abre este martes con su película “Seis meses en el edificio rosa con azul” la 14ª edición del Festival “Viva México” que tiene lugar en el cine Luminor Hôtel de Ville de París. Pero antes ha estado con Jordi Batallé en El invitado de RFI. Bruno Santamaría Razo (Ciudad de México, 1986) es un realizador, cinefotógrafo, guionista y montajista mexicano. Su trayectoria se ha desarrollado principalmente en el cine documental, aunque en 2026 presentó su primer largometraje de ficción, Seis meses en el edificio rosa con azul, seleccionado en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Formación y primeros años Santamaría Razo estudió Comunicación en el ITESM y posteriormente la Licenciatura en Cinematografía, con especialidad en fotografía, en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Además de su trabajo como realizador, ha ejercido como director de fotografía y ha impartido clases de documental y cinefotografía en instituciones y programas como el CCC, la UNAM FES Aragón, la Escuela Veracruzana de Cine Luis Buñuel, Ambulante Más Allá y DocsMX. Su carrera profesional en la fotografía cinematográfica comenzó a adquirir visibilidad a mediados de la década de 2010. Entre sus primeros trabajos destaca la fotografía de Ayotzinapa: crónica de un crimen de Estado (2014), dirigida por Xavier Robles. También participó como fotógrafo en películas como Artemio, El actor principal, Lo mejor que puedes hacer con tu vida y Cuadros en la oscuridad. Inicio como director: Médula y Margarita En 2014 debutó como director con el cortometraje Médula. Posteriormente realizó Margarita (2016), su primer largometraje documental. La película nació de una relación de aproximadamente 15 años entre el realizador y su protagonista, Margarita, una mujer que vivía en las calles de Ciudad de México. Margarita fue presentada en el Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsMX) y obtuvo, entre otros reconocimientos, una Mención Especial del Premio Mezcal en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y una mención en el Zanate Festival de Cine Documental Mexicano. La película ya muestra una de las preocupaciones centrales de Santamaría: acercarse a personas situadas en los márgenes sociales y explorar su intimidad sin reducirlas a una condición de vulnerabilidad. Cosas que no hacemos Su segundo largometraje, Cosas que no hacemos (Things We Dare Not Do, 2020), consolidó su reconocimiento internacional. La película sigue a Arturo/Dayanara, un adolescente de 16 años que vive en un pequeño pueblo de la costa del Pacífico mexicano y que desea poder vestirse de mujer y expresar abiertamente su identidad. La película tiene una fuerte dimensión de observación social: a través de la experiencia de Arturo, Santamaría aborda el machismo, la violencia, la identidad de género, la homosexualidad y las dificultades para expresar el deseo en comunidades pequeñas. Al mismo tiempo, conserva una mirada cercana y afectiva hacia sus personajes. El filme tuvo una trayectoria especialmente destacada en festivales. . Su trabajo como cinefotógrafo Aunque es conocido internacionalmente sobre todo por sus películas como director, Santamaría ha desarrollado una importante carrera paralela como director de fotografía. Su filmografía incluye trabajos en documentales, ficción y cortometrajes, entre ellos Artemio (2017), Cuadros en la oscuridad (2017), El actor principal (2019), Vivos (2020), Mi pecho está lleno de centellas (2024) y otros proyectos. Esta doble condición de director y fotógrafo es importante para entender su cine: sus películas se apoyan mucho en la observación de los rostros, los espacios cotidianos, la intimidad familiar y la relación entre los personajes y su entorno. Seis meses en el edificio rosa con azul En 2026 Santamaría dio un paso decisivo con Seis meses en el edificio rosa con azul (Six Months in a Pink and Blue Building), su primer largometraje de ficción. La película, coproducción entre México, Brasil y Dinamarca, fue seleccionada en Competencia de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2026, donde tuvo su estreno mundial. La historia está inspirada directamente en la infancia del propio director. Ambientada en el México de comienzos de los años noventa, sigue a Bruno, un niño de 11 años que comienza a descubrir sus sentimientos hacia su mejor amigo Vladimir justo cuando su padre recibe un diagnóstico de VIH. La familia intenta proteger a los niños del miedo y el dolor mediante la música, las fiestas y una aparente alegría permanente. La película mezcla memoria autobiográfica, ficción y elementos documentales. Para construirla, Santamaría revisó fotografías, videos y recuerdos familiares, intentando llenar con imaginación los vacíos de su memoria infantil. Incluso rodó parte de la película en la escuela a la que asistió durante su infancia. En Cannes, el director explicó que la película nace de una necesidad de regresar a un periodo de su vida que durante años no había podido comprender plenamente. El VIH, el miedo, el estigma hacia la homosexualidad y los silencios familiares aparecen así filtrados por la mirada de un niño. La película también fue programada en el Festival de San Sebastián 2026, dentro de Horizontes Latinos. Tiene una duración de 105 minutos y cuenta con fotografía de Fernando Hernández García y montaje de Andrea Rabasa Jofre, Bruno Santamaría Razo y Marilia Moraes. Una obra marcada por la intimidad En conjunto, el cine de Bruno Santamaría Razo se caracteriza por una aproximación íntima, sensible y humanista. Tanto Margarita como Cosas que no hacemos se acercan a personajes cuya identidad, deseo o forma de vida entra en tensión con las normas sociales. Con Seis meses en el edificio rosa con azul, esa búsqueda se vuelve autobiográfica: el director pasa de observar las experiencias de otras personas a reconstruir una parte de su propia infancia. Por ello, puede considerarse un cineasta interesado particularmente en la identidad, el deseo, la memoria, la familia, la vulnerabilidad y aquello que permanece oculto dentro de la vida cotidiana. El propio Festival de Cinélatino de Toulouse ha descrito su trabajo como un cine que explora las capas más íntimas y frágiles de personas en búsqueda de reconocimiento de su identidad.