Técnica Fórmula 1 · Podcast de F1

Analizamos la F1 al detalle, desde todos los puntos de vista posibles a través de entrevistas y tertulias: noticias, opiniones especializadas, técnica, estadísticas, interpretaciones de la mano de periodistas, ingenieros y pilotos. Pero no sólo de F1 vive el hombre, así que también hablamos del WEC y la Fórmula E. Utiliza https://www.speakpipe.com/tecnicaformula1 para dejarnos en audio las preguntas, sugerencias o temas a tratar en nuestro podcast y con nuestros invitados. Facebook: facebook.com/podcasttecnicaformula1 Twitter: @RaulMolinaRecio

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  1. Aug 25 • Subscribers Only

    Episodio 1004 · Países Bajos (II), la Indy en Washington y la previa al Rally de Paraguay

    El automovilismo entra en una de esas semanas en las que no hace falta Fórmula 1 para que haya mucho en juego. Zandvoort acaba de dejar una carrera interesante, la IndyCar llega a su tramo decisivo tras un mal día de Alex Palou en Washington y el WRC afronta el Rally de Paraguay con Elfyn Evans cada vez más cerca de convertir la regularidad en título mundial. Un pequeño respiro y enfrentamos el fin de año. La F1 se toma un respiro, pero lo hace después de una carrera que dejó una lectura muy positiva: la parte alta está viva. No hay una sensación clara de dominio absoluto. Mercedes sigue fuerte, Ferrari aparece, McLaren gana, Red Bull puede ser competitivo cuando todo encaja y el resultado cambia de un circuito a otro. En ese contexto, Lando Norris merece una mención especial. El británico ganó en Zandvoort en una carrera que no parecía simplemente de coche dominante. Oscar Piastri sufrió mucho más con el otro McLaren, mientras Norris fue capaz de gestionar, esperar y atacar en el momento justo. Durante mucho tiempo, Norris ha cargado con una etiqueta injusta: rápido, pero quizá no lo bastante duro; talentoso, pero no siempre decisivo. Zandvoort fue una buena respuesta. Su triunfo no llegó desde el ruido, sino desde la constancia. Esa forma de ganar también habla de fuerza mental. Y cuidado, porque Antonelli sigue líder, pero Norris empieza a estar ahí, agazapado, sin hacer demasiado ruido y bastante por encima de su compañero en un momento clave de la temporada. 250 años y un (mal) día. Mientras tanto, Alex Palou vivió en Washington su peor carrera del año. Salía desde la pole, pero el fin de semana se torció por una mezcla de errores propios, decisiones discutibles del equipo y circunstancias de carrera que lo dejaron muy expuesto. La victoria fue para Kyle Kirkwood, incontestable, y sirve para apretar algo el campeonato. Pero sólo algo. Palou sigue teniendo una ventaja importante y el título continúa en sus manos. Lo que Washington recuerda es otra cosa: en IndyCar nunca se puede dar nada por cerrado antes de tiempo. Una bandera amarilla mal situada, una estrategia que no encaja o una carrera caótica pueden complicar incluso el año más dominante. El calendario tampoco permite relajarse. Quedan tres carreras: dos este mismo fin de semana en Milwaukee y la final en Laguna Seca. Milwaukee, además, es un óvalo corto, un escenario donde el tráfico, las neutralizaciones y la lectura de carrera pueden cambiarlo todo muy rápido. Palou no necesita arrasar. Necesita volver a ser Palou: minimizar errores, sumar cuando no se puede ganar y evitar que Kirkwood convierta una esperanza matemática en una presión real. Y después está el WRC. El mundial de Rallies llega a Paraguay con una pregunta cada vez más incómoda: ¿se va a llevar Elfyn Evans este Mundial? La idea habría generado dudas hace unos meses, pero cada rally la hace más plausible. Evans no siempre es el más espectacular, ni el que genera más titulares, pero está siendo constante, inteligente y muy difícil de batir en términos de campeonato. Y cuando el Mundial entra en su fase decisiva, eso pesa mucho. Paraguay será una cita especialmente interesante porque es un terreno nuevo para todos. Cuando no hay tanta memoria acumulada, la adaptación gana importancia. Las notas, la lectura del agarre, la gestión del riesgo y la capacidad de no cometer errores pueden ser más importantes que una décima de velocidad pura. Sami Pajari llega lanzado tras sus victorias recientes y ya no puede tratarse como una sorpresa. Sébastien Ogier necesita reaccionar si quiere seguir vivo en la pelea. Toyota tiene el Mundial muy encarrilado, pero todavía debe ordenar una lucha interna cada vez más compleja. Hyundai, por su parte, necesita algo más que apariciones puntuales: necesita condicionar la carrera.

  2. Aug 23 • Subscribers Only

    Episodio 1003 ·¿Un buen GP de los Países Bajos?

    La Fórmula 1 volvió del parón de verano con un Gran Premio de los Países Bajos bastante mejor de lo que prometía la sprint. El sábado dejó pocas esperanzas, pero el domingo ofreció una carrera con ritmo, estrategias distintas, adelantamientos de calidad, coches de seguridad virtuales, una bandera roja temprana y una victoria muy seria de Lando Norris. Así que hay mucho que contar en el primer episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. Norris confirma su fuerza tras las vacaciones. El británico ganó por delante de Andrea Kimi Antonelli y George Russell en una carrera que vuelve a reforzar una idea: cuando el clipping no se convierte en protagonista, esta F1 de 2026 puede ofrecer un espectáculo mucho más reconocible. Zandvoort, por sus características, protegió a la categoría de algunos de sus peores defectos. La carrera lo agradeció y nosotros también. Norris fue el gran nombre del domingo. No ganó simplemente porque McLaren tuviera el mejor coche. Su compañero Oscar Piastri sufrió mucho más, especialmente con la degradación, y terminó lejos de la pelea por la victoria. Esa comparación interna da todavía más valor al triunfo de Norris, que supo sostener el ritmo, leer la carrera y atacar cuando llegó el momento. La pasada a Antonelli fue la imagen clave. Mercedes parecía tener la carrera muy bien colocada, pero Norris fue recortando la distancia hasta llegar al ataque. Cuando tuvo la oportunidad, la aprovechó. Y lo hizo ante un piloto que, incluso sin ganar, volvió a salir reforzado. Antonelli sigue dejando señales de piloto especial. Se colocó líder tras la reanudación, gestionó fases difíciles y terminó segundo, ampliando su ventaja en el Mundial. Russell, en cambio, volvió a dejar una sensación más irregular. Había sido fortísimo en la sprint y estuvo cerca de la pole principal, pero el domingo se desdibujó: mala salida, pérdida de posición con Antonelli y una carrera más defensiva que dominante. Verstappen: accidente en la primera vuelta. El Gran Premio cambió muy pronto con el accidente de Max Verstappen en la primera vuelta. El neerlandés, en casa y con la posibilidad de aprovechar un circuito menos dañino para Red Bull, quedó fuera de carrera tras estrellarse y provocar la bandera roja. Fue un golpe enorme para Zandvoort y para un equipo que sigue dependiendo demasiado de la inspiración de sus pilotos. Después, la carrera tuvo muchas capas. Piastri adelantó a Russell con neumáticos duros en una maniobra magnífica. Leclerc y el australiano protagonizaron una de las mejores luchas del día. Ferrari tuvo ritmo, con vuelta rápida incluida de Leclerc, pero volvió a quedarse con la sensación de que podía haber sacado más. Hamilton acabó cuarto y Leclerc quinto, pegados a Russell. Mercedes, Ferrari y McLaren estuvieron muy cerca en algunos momentos, y esa es una de las mejores noticias del campeonato: la parte alta sigue abierta. No siempre gana el mismo equipo, no siempre manda el mismo coche y cada circuito altera el equilibrio. Aston Martin se levanta. Para la afición española, la otra gran noticia fue Aston Martin. Fernando Alonso terminó noveno y sumó dos puntos en una carrera que confirma que el equipo ha dado un paso adelante real. La nueva unidad de potencia Honda era uno de los focos del fin de semana, pero el resultado no se explica sólo por motor. El coche también funcionó bien aerodinámicamente y, sobre todo, cuidó las gomas. Alonso hizo el stint más largo con neumático blando, una señal muy significativa. Si un coche degrada mucho, eso es imposible. Por eso el noveno puesto tiene más valor del que indica la clasificación: Aston Martin no sólo encontró algo de rendimiento, también mostró una base más equilibrada y capaz de sostener el neumático. Luego están, claro, las manos de Alonso. En un coche que sigue lejos de la zona noble, el asturiano volvió a maximizar lo que tenía. Pero esta vez no fue sólo supervivencia. Hubo una mejora real detrás.

  3. Aug 18 • Subscribers Only

    Episodio 1002 · La previa a Zandvoort y el frenesí en la Indy

    Volvemos de las vacaciones y la gran pregunta es si la lucha entre Mercedes, Ferrari, McLaren y Red Bull se mantendrá tan apretada como antes del parón. ¿Qué dejamos antes de vacaciones? La temporada ha encontrado una igualdad inesperada en la parte alta. Mercedes sigue siendo referencia, Ferrari continúa muy presente, Red Bull no domina como antes pero Verstappen sigue sacando petróleo, y McLaren llega reforzado tras la victoria de Lando Norris en Hungría. Ese es el gran atractivo del campeonato: hay cuatro equipos capaces de discutir cosas importantes. La pena es que la normativa no siempre permita que esa igualdad se vea con naturalidad. Cuando el circuito acompaña, la F1 2026 puede ofrecer buenas carreras. Cuando no, el producto se vuelve mucho más artificial. Pero Zandvoort llega también con un punto de despedida. Todo apunta a que esta será una de las últimas visitas de la Fórmula 1 al circuito neerlandés, cuyo contrato expira a finales de 2026. Desde su regreso en 2021, el Gran Premio de los Países Bajos ha sido uno de los eventos con mayor identidad del calendario, muy ligado a Verstappen y a una afición entregada. La Indy no se fue de vacaciones. Por otro lado, la IndyCar ha vivido unas semanas intensas. La categoría ha presentado el IR-28, el monoplaza que estrenará en 2028 y con el que pretende abrir una nueva etapa técnica. Además, Alex Palou ha vuelto a demostrar por qué está firmando una temporada de enorme nivel: ganó en Portland y, en Ontario, salvó un cuarto puesto de mucho valor después de un fin de semana complicado. Y es que, aunque nos hagan mirar al futuro, el presente de la competición sigue ofreciendo carreras donde la estrategia, la clasificación, el tráfico y la capacidad de supervivencia pesan tanto como la velocidad pura. Palou lo comprobó de primera mano. En Portland, el español volvió a ganar y reforzó su posición en el campeonato. Fue una victoria importante por lo que tiene de control, de ejecución y de continuidad. Palou lleva tiempo demostrando que no necesita carreras caóticas para aparecer. Cuando el coche está, convierte. Y cuando el fin de semana se ordena, suele estar entre quienes mejor lo cierran. Ontario fue otra cosa. Allí tuvo que remar desde mucho más atrás después de un accidente en clasificación que le obligó a salir duodécimo. En una categoría tan igualada como la IndyCar, eso ya condiciona toda la carrera. Si además la estrategia no acompaña, el margen se reduce todavía más. El cuarto puesto final, por eso, debe leerse como un resultado muy valioso. No fue uno de esos domingos cómodos en los que todo sale en la dirección correcta. Fue una carrera de resistencia competitiva, de pelear con uñas y dientes para minimizar daños y evitar que los rivales aprovecharan del todo la oportunidad. Ese tipo de carreras también construyen campeonatos. 2028, un cambio profundo. Mientras tanto, la categoría ya ha enseñado el coche con el que quiere competir a partir de 2028. El IR-28, desarrollado con Dallara, supone un rediseño profundo del monoplaza actual. IndyCar promete un coche más moderno, más seguro, más rápido y con mayor capacidad para favorecer la lucha en pista. Los cambios, como la reducción de peso y la nueva aerodinámica buscan no sólo un coche más rápido, sino uno con el que se pueda competir mejor. Ese mensaje importa mucho. El automovilismo moderno no necesita únicamente monoplazas espectaculares en solitario. Necesita coches capaces de seguirse de cerca, de atacar en curva, de defender en paralelo y de sostener carreras con acción real. En ese sentido, la Indy parece tener claro cuál debe ser el objetivo. El IR-28, como no podía ser de otra forma en este mundo en el que nos ha tocado vivir, también aumentará el protagonismo híbrido. Ahí aparece la gran duda. La hibridación puede enriquecer la competición si se usa como una herramienta para el piloto y los equipos. Pero puede empobrecerla si termina convirtiendo los adelantamientos en una simple cuestión

  4. Aug 16 • Subscribers Only

    Episodio 1001 · De vuelta y con la previa a Zandvoort

    La Fórmula 1 vuelve del parón de verano con el Gran Premio de los Países Bajos, una cita siempre especial por el ambiente de Zandvoort y por correr en casa de Max Verstappen. Y, después de una semana de vacaciones, justo después del episodio 1.000, el Podcast Técnica Fórmula 1 vuelve para prepararnos. Dónde fijarse este fin de semana. Más allá del ruido naranja de la grada, el fin de semana llega con varios focos deportivos muy claros: comprobar si la igualdad entre los cuatro grandes sigue estrechándose, ver cómo responde McLaren tras su salto reciente y, sobre todo para la afición española, medir si Aston Martin confirma que su reacción de Hungría fue algo más que un espejismo. El equipo de Fernando Alonso afronta Zandvoort como una segunda parte del examen. En Hungría, Aston Martin presentó una evolución profunda y el coche dio un paso adelante evidente. No fue suficiente para devolverlo a la zona noble, ni siquiera para cambiar de golpe una temporada muy difícil, pero sí para alterar el tono. Después de semanas en las que el equipo parecía perdido, el AMR26 empezó a mostrar una dirección técnica más reconocible. Segunda parte del examen. Ahora llega el otro elemento pendiente: la nueva unidad de potencia Honda. La evolución de Hungría afectó sobre todo al plano aerodinámico y de chasis. Zandvoort permitirá comprobar si, con esa base más ordenada y el motor actualizado, Aston Martin puede consolidar el salto y acercarse de forma real a la zona media. No se trata de esperar milagros. El equipo viene de demasiado atrás como para pensar en podios o grandes resultados inmediatos. Pero sí necesita demostrar que puede competir con más dignidad y que el trabajo empieza a tener continuidad. Ese punto es importante también para Alonso. El asturiano debe valorar su futuro en una F1 que cambia mucho y que no siempre está dando motivos para el entusiasmo. Si Aston Martin quiere convencerle de que aún merece la pena seguir, necesita algo más que promesas. Necesita señales en pista. Hungría fue la primera. Zandvoort debería ser la segunda. Un circuito precioso para volver de vacaciones. El circuito neerlandés, además, no es una pista cualquiera. Tiene 4,259 kilómetros, curvas rápidas, zonas peraltadas y una exigencia técnica muy particular. No es un trazado especialmente duro para los frenos – Brembo lo sitúa en un nivel 2 sobre 5 –, pero sí exige equilibrio, confianza en el tren delantero y estabilidad en apoyo. La curva 1 será la frenada más importante, con los coches pasando de unos 323 km/h a 126 km/h en menos de tres segundos. Zandvoort también puede ser interesante para entender mejor esta F1 de 2026. En circuitos como Spa o Silverstone, el clipping y la gestión eléctrica han mostrado la peor cara del reglamento. En Hungría, en cambio, la carrera funcionó mucho mejor porque el trazado redujo parte de esos defectos. Países Bajos debería ofrecer otro escenario intermedio: un circuito donde el pilotaje, la confianza y el equilibrio aerodinámico pueden pesar más que las largas rectas. Por eso el fin de semana tendrá varias lecturas. Para Verstappen, además, será otra oportunidad de responder ante su público en una temporada menos dominante. Para McLaren, una prueba de madurez tras su crecimiento. Para Mercedes y Ferrari, una cita clave antes de que el campeonato entre en su tramo decisivo. Y para Aston Martin, quizá el test más importante desde que presentó su evolución. Hungría permitió creer que el equipo había dejado de ir a ciegas. Zandvoort debe empezar a decir si esa reacción tiene recorrido. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/361567

  5. Aug 4 • Subscribers Only

    Episodio 1000 · Domenicali pasa de nosotros

    El fin de semana sin Fórmula 1 no dejó precisamente vacío de motor. Mientras el Mundial de Rallies vivía una de sus pruebas más espectaculares en Finlandia, la IndyCar presentó las primeras líneas de su futuro técnico con el IR-28, el coche que debutará en 2028. Y de eso, del automovilismo buscando cómo combinar emoción, tecnología y credibilidad hablamos en el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1, que llega al episodio 1.000 de su andadura. Finlandia siendo Finlandia. Finlandia volvió a demostrar por qué ocupa un lugar tan especial en el Mundial de Rallies. Es velocidad pura, saltos, confianza y una precisión que no admite dudas. Allí no basta con ir rápido: hay que saber volar. Y en ese escenario, Sami Pajari volvió a dar un golpe enorme con una nueva victoria que confirma su progresión y lo coloca definitivamente como uno de los grandes nombres de la temporada. Lo de Pajari ya no puede leerse como una sorpresa aislada. Venía de ganar en Estonia y, en Finlandia, en casa y ante una afición que entiende cada salto y cada rasante, volvió a responder. Su crecimiento cambia el equilibrio interno de Toyota y altera también la lectura del campeonato. El Mundial ya no puede explicarse únicamente como un duelo entre Elfyn Evans y Sébastien Ogier. Ogier, protagonista, a su pesar. Ogier, precisamente, vivió el otro gran momento del rally, aunque por razones muy distintas. Su accidente fue escalofriante y recordó, una vez más, la dureza de Finlandia. Es un rally fascinante, pero también implacable. A esas velocidades, cualquier error en un salto o en una zona ciega puede convertirse en un golpe muy serio. Habrá que seguir con atención su estado físico y, sobre todo, las consecuencias deportivas de un abandono que llega en una fase decisiva del campeonato. La situación del Mundial queda mucho más abierta y mucho más delicada. Evans sigue obligado a sumar con inteligencia, pero cada vez tiene más rivales cerca. Pajari ha dejado de ser un invitado. Oliver Solberg y Takamoto Katsuta también forman parte de una pelea donde Toyota tiene casi todas las cartas. Hyundai necesita encontrar una forma de interferir de verdad en esa batalla, no sólo aparecer en momentos puntuales. El WRC afronta otro cambio importante. La FIA ha llegado a un acuerdo con un nuevo promotor encabezado por Eric Boullier, conocido por su etapa en Lotus y McLaren en Fórmula 1. La noticia abre más preguntas que respuestas. El Mundial de Rallies necesita promoción, relato, presencia internacional y una estrategia más clara para crecer. Pero no es una categoría fácil de rentabilizar. Ni siquiera Red Bull logró convertirla en un producto plenamente explotable a nivel comercial. La duda es si este nuevo promotor será capaz de hacer más visible el WRC sin desnaturalizarlo. Los rallies no son Fórmula 1. No viven de un estadio cerrado ni de una realización sencilla. Su fuerza está en los tramos, en el paisaje, en la imprevisibilidad, en la épica de pilotos y copilotos enfrentados a carreteras reales. Convertir todo eso en un producto moderno sin perder su esencia será el gran reto. La IndyCar nos presenta su futuro. La IndyCar, por su parte, ha enseñado esta semana una vía muy distinta de mirar al futuro. El nuevo IR-28, desarrollado junto a Dallara, llegará en 2028 con un chasis completamente nuevo, menor peso, más potencia, más seguridad y una aerodinámica diseñada específicamente para mejorar la capacidad de seguir a otros coches. Sólo esa última idea ya marca una diferencia importante: pensar el coche desde el principio para competir mejor. El IR-28 conservará motores V6 biturbo de 2,4 litros, con Chevrolet y Honda comprometidas, y una parte híbrida más protagonista. Ahí aparece también la gran pregunta. La electrificación puede ser una herramienta útil si mejora la competición y amplía las opciones estratégicas.

  6. Aug 2 • Subscribers Only

    Episodio 999 · Balance de la primera mitad de la temporada en F1

    La Fórmula 1 se ha ido al parón de verano con una paradoja difícil de ignorar. Deportivamente, la temporada tiene muchos más argumentos de los que parecía al principio: cuatro equipos han entrado ya en la lucha por poles y victorias, hay varios pilotos capaces de ganar y el campeonato mantiene frentes abiertos. Pero, al mismo tiempo, la propia categoría insiste en vender una idea de espectáculo cada vez más alejada de lo que muchos aficionados entendemos por automovilismo. Y eso lo debatimos en el primer episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. Lo que vemos de forma objetiva. El Gran Premio de Hungría dejó una carrera buena, probablemente la mejor forma posible de llegar al descanso. Sin el clipping como protagonista absoluto, vimos luchas, estrategias distintas, tensión y una victoria de Lando Norris que confirma el salto de McLaren. El equipo británico ya no parece un invitado ocasional en la parte alta. Se ha metido de lleno en la conversación junto a Mercedes, Ferrari y Red Bull. Ese es el mejor resumen deportivo de la primera mitad del año: la F1 2026 tiene igualdad. Mercedes sigue siendo la referencia, con Andrea Kimi Antonelli cada vez más fuerte en el campeonato. Ferrari ha encontrado victorias y ritmo con Hamilton y Leclerc, aunque todavía desperdicia demasiados puntos. Red Bull ya no domina, pero Verstappen sigue sacando resultados enormes y Hadjar está aportando mucho más de lo que algunos esperaban. Y McLaren ha llegado justo a tiempo para convertir la lucha en algo más amplio. Y entonces, ¿cuál es el problema? El problema es que esa igualdad no siempre se ve como debería. En circuitos como Hungría, la normativa puede funcionar porque el trazado la protege: más frenadas, menos rectas interminables, menos exposición al agotamiento de la energía eléctrica. Pero en pistas como Spa o Silverstone, la imagen ha sido mucho más preocupante. Coches levantando antes de lo esperado, zonas míticas convertidas en otra cosa y adelantamientos que, en demasiadas ocasiones, parecen rebases por gestión de potencia más que maniobras de pilotaje. Domenicali, para terminar de arreglarlo. Por eso resultan tan desafortunadas las declaraciones de Stefano Domenicali. El máximo responsable de la Fórmula 1 ha defendido que a la gran mayoría del público no le interesa cómo pilota un piloto, sino si adelanta o no. Según esa visión, datos como la gestión de batería, el clipping o el modo en que se construye una maniobra serían casi asuntos de nicho, detalles para aficionados demasiado técnicos. La frase es grave no porque desprecie a cuatro puristas enfadados, sino porque reduce la Fórmula 1 a una sucesión de imágenes llamativas. Como si el automovilismo consistiera únicamente en ver coches rápidos, golpes de efecto y adelantamientos sin contexto. Como si diese igual por qué pasa un piloto a otro. Como si no hubiera diferencia entre una maniobra ganada frenando más tarde, una defensa al límite o un simple exceso momentáneo de potencia disponible. Ese es el fondo del debate. Nadie pide que cada retransmisión sea una clase de ingeniería. Pero ocultar información o considerar irrelevante la explicación técnica empobrece el producto. La Fórmula 1 siempre ha sido espectáculo, sí, pero también tecnología, estrategia, riesgo, precisión y lectura. Si se elimina todo eso para hacerlo más digerible a un público nuevo, quizá lo que queda ya no sea exactamente Fórmula 1. Hungría demostró precisamente lo contrario. La carrera fue buena porque hubo capas: estrategias, tráfico, neumáticos, undercuts, errores, pilotos atrapados en aire sucio y equipos obligados a decidir. Norris ganó porque tuvo ritmo y porque McLaren ejecutó mejor una carrera compleja. Verstappen fue segundo porque convirtió un fin de semana difícil en un gran resultado. Antonelli volvió a sumar como líder. Ferrari perdió una oportunidad. Aston Martin, al menos, enseñó una evolución real después de meses en el fondo.

  7. Jul 29 • Subscribers Only

    Episodio 998 · El anális del GP de Hunfgría (II) y la previa al Rally de Finlandia (+ cometarios de oyentes)

    El Gran Premio de Hungría dejó varias noticias importantes, pero una de las más esperadas estaba lejos de la victoria: Aston Martin llegó a Budapest con un coche profundamente renovado y, por primera vez en mucho tiempo, con señales reales de mejora. Otro de los temas estrella de esta semana y que se trata a fondo en el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. No fue un milagro. Tampoco podía serlo. El equipo venía de una situación durísima, con carreras en las que Fernando Alonso había terminado doblado dos veces y con un coche que parecía incapaz de competir incluso con rivales de la zona baja. Pretender que una evolución aerodinámica colocara de golpe al Aston Martin en la pelea por podios habría sido vender humo. Pero el avance existió. Y eso importa. La mejora fue amplia, no un simple retoque. El coche apareció renovado en distintas áreas y, sobre todo, funcionó. El resultado todavía no basta para hablar de resurrección, pero sí para cambiar el tono del análisis: Aston Martin ya no parece exactamente el equipo desorientado de semanas anteriores, ese conjunto que iba de un lado a otro sin una dirección reconocible. No ha sido una casualidad. Un salto técnico de este tipo no se consigue por casualidad. Para evolucionar un coche de forma tan amplia y que las piezas trabajen con cierta coherencia, los departamentos tienen que estar coordinados. Puede faltar mucho, pero al menos ya se percibe un hilo. Una buena noticia, si pensamos en la situación desde la que partía el equipo. La lectura debe ser prudente. Hungría es un circuito muy particular, más lento, más revirado y menos dependiente de la velocidad pura que Spa. Además, Aston Martin todavía no cuenta con el nuevo motor que debería llegar en Zandvoort. Por eso la valoración más justa tendrá que hacerse después del parón, cuando el coche tenga también esa segunda pieza del plan. Aun así, Budapest permite hablar de un equipo que empieza a levantarse. No para luchar por victorias, ni siquiera necesariamente por puntos de forma regular, sino para salir del ridículo competitivo en el que había caído. Y no hacer más el rídiculo es un gran paso para un equipo que aspiraba (y sigue aspirando) a todo. También cambia la percepción interna. Los grandes saltos técnicos no sólo se miden en décimas. Se miden en moral, en confianza y en la sensación de que el trabajo de fábrica empieza a tener sentido. Para Alonso, para Stroll y para todo el grupo humano de Aston Martin, Hungría podía ser un punto de ruptura, de inflexión. No será la solución final, pero sí una muy buena señal de por dónde hay que seguir construyendo. Mientras, en el WRC, llegamos a Finlandia. Mientras la Fórmula 1 empieza a mirar hacia el parón de verano, el Mundial de Rallies afronta una de sus citas más espectaculares: Finlandia. Para qué negarlo, junto a Montecarlo y Japón, y quizás por encima de ellas, una de mis citas preferidas. Si Estonia ya fue una prueba rápida, el Rally de Finlandia es otra dimensión. Saltos, pistas rapidísimas, confianza absoluta en las notas y una exigencia extrema para pilotos y copilotos. Además, llega con el campeonato al rojo vivo: Sami Pajari viene de ganar en Estonia y de meterse en la conversación del Mundial con una progresión que ya no puede considerarse casual. Elfyn Evans sigue liderando, pero no puede limitarse eternamente a conservar. Ogier no consiguió en Estonia todos los puntos que necesitaba, aunque con él nunca conviene hacer cuentas definitivas. Y Solberg, después de su segundo puesto, vuelve a tener argumentos para creer. Finlandia obliga a arriesgar. No es un rally para especular demasiado si se quiere pelear por el título. La velocidad es tan alta y las diferencias pueden ser tan pequeñas que cualquier duda se paga. Pero también es una prueba donde el exceso de ambición puede acabar en un error enorme. Ese equilibrio entre atacar y sobrevivir será una de las claves.

  8. Jul 27 • Subscribers Only

    Episodio 997 · El análisis del GP de Hungría (I)

    Hungría dejó una de esas carreras que ayudan a reconciliarse, aunque sea parcialmente, con la Fórmula 1 de 2026. Sin el superclipping como protagonista absoluto, el Hungaroring permitió ver una prueba intensa, con luchas, estrategias diferentes y una pelea por la victoria que no quedó cerrada hasta muy tarde. Una carrera que toca analizar a fondo en el primer episodio de la semana del Pocast Técnica Fórmula 1. Haciendo los deberes antes del verano. Ganó Lando Norris, y no fue una victoria menor. McLaren ha dado un salto importante y ya no parece un equipo que aparece sólo cuando el circuito se adapta perfectamente a su coche. En Hungría logró la pole, ganó la carrera y confirmó que se mete de lleno en la lucha con Mercedes, Ferrari y Red Bull por las posiciones importantes. Eso es, quizá, lo más interesante de esta temporada. Más allá de todos los problemas de esta normativa, hay campeonato. Y no un campeonato pobre, sino uno con cuatro equipos capaces de pelear por poles, podios y victorias. Mercedes sigue teniendo una referencia enorme en Antonelli, Ferrari ha recuperado presencia con Hamilton y Leclerc, Red Bull sigue siendo competitivo con Verstappen y Hadjar, y ahora McLaren vuelve a golpear con Norris. El resultado final en Budapest habla de esa igualdad. Norris ganó por delante de Hamilton, Leclerc, Antonelli, Verstappen, Hadjar y Russell. Siete pilotos de cuatro equipos distintos en la zona caliente de la carrera. Si uno mira sólo los nombres y las diferencias de rendimiento, la temporada tiene argumentos de sobra para enganchar. El problema es que no siempre la normativa permite que esa igualdad se traduzca en espectáculo. En Hungría, al menos, la pista ayudó. Es un circuito donde adelantar nunca ha sido fácil, pero con más frenadas, menos tiempo a fondo y menos exposición al desastre energético que vimos en Spa. Por eso la carrera pudo respirar mejor. La salida ya alteró el guion. Piastri superó a Norris, que se fue ancho; Verstappen se colocó tercero; Leclerc perdió posiciones tras una mala arrancada; Hamilton quedó por delante del monegasco; Antonelli se situó sexto; y Russell cayó hasta el fondo por un problema técnico que Mercedes reconoció después. En pocos metros, el Gran Premio quedó abierto. La lucha entre Hamilton y Verstappen fue uno de los grandes hilos de la carrera. El Ferrari salió con blandos e intentó el undercut parando pronto, en la vuelta 14, para quitarse de encima al Red Bull. Pero Verstappen volvió a demostrar que, incluso cuando no tiene el coche más rápido, puede sacar petróleo de cualquier oportunidad. Su adelantamiento a Lawson y Hamilton en la vuelta 16 fue una de las maniobras del día. Red Bull también jugó bien con Hadjar. El francés volvió a hacer una carrera muy seria, supo leer su papel y permitió al equipo aprovechar una ventana mínima con sus dos coches en posiciones útiles. No todo fue ritmo puro; hubo también inteligencia estratégica. En una temporada tan comprimida, eso marca diferencias. Ferrari dejó señales mixtas. Hamilton estuvo en la pelea, pero acabó con una sanción de cinco segundos. Leclerc tuvo momentos de mayor ritmo, aunque su carrera volvió a depender mucho del comportamiento de los neumáticos. El propio piloto explicó que había juegos de duros que funcionaban de forma muy distinta dentro del mismo rango, algo que condicionó fases enteras de la prueba. También hubo problemas para McLaren. Piastri se detuvo en la vuelta 56 y abrió la puerta a dudas de fiabilidad justo cuando el equipo parece haber dado un salto competitivo. La victoria de Norris pesa mucho. Sin embargo, si McLaren quiere pelear con regularidad contra Mercedes, Ferrari y Red Bull, necesita que los dos coches puedan cerrar los domingos sin sobresaltos. Antonelli se va cómodo a las vacaciones.

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