Durante una intervención en el programa Hoy por Hoy Valladolid de la Cadena SER, José Lagunar de AutoFM, abordó una de las tragedias que se repiten cada verano en distintos países, incluido España: el fallecimiento de niños por golpe de calor tras quedar olvidados en el interior de un vehículo. La conversación surgió a raíz del reciente caso ocurrido en Galicia, donde un menor de dos años perdió la vida después de permanecer varias horas dentro de un coche. Aunque este tipo de sucesos suelen percibirse como hechos aislados, la realidad es que se repiten año tras año y afectan a familias de todo tipo, sin relación con la capacidad o responsabilidad de los padres o cuidadores. Durante la entrevista, Lagunar explicó que entre 2020 y 2021, junto con la Sociedad Española de Atención al Paciente Crítico, desarrolló un estudio técnico para analizar cómo aumenta la temperatura en el interior de un vehículo estacionado al sol. Los resultados desmontan la creencia de que este riesgo solo existe cuando las temperaturas exteriores son extremadamente altas. Según los datos obtenidos, con apenas 22 o 23 grados en el exterior, un vehículo puede alcanzar los 49 grados en su interior en solo una hora y llegar a los 60 grados en dos horas. Esto supone un incremento de hasta 26 grados respecto a la temperatura ambiente, convirtiendo el habitáculo en un entorno incompatible con la supervivencia de un niño pequeño. A partir de los 42 grados de temperatura corporal, se produce muerte celular y daños en órganos vitales. Los bebés y niños pequeños son especialmente vulnerables debido a que su sistema de termorregulación aún no está completamente desarrollado, por lo que son incapaces de adaptarse a cambios bruscos de temperatura con la misma eficacia que un adulto. Además, insistió en que estos casos no deben asociarse a negligencias conscientes, sino a situaciones cotidianas en las que una alteración de la rutina, una llamada de trabajo o una distracción pueden hacer que un padre o un abuelo olviden temporalmente la presencia del menor en el vehículo. Como medida preventiva, propuso un consejo tan sencillo como eficaz: colocar siempre el teléfono móvil debajo de la silla infantil, independientemente de que el niño viaje o no en el coche. De esta forma, el conductor se verá obligado a acercarse al sistema de retención infantil al abandonar el vehículo y será mucho más difícil olvidar la presencia del menor. Además, esta práctica tiene un beneficio añadido, ya que dificulta el acceso al teléfono durante la conducción y contribuye a evitar distracciones al volante. La entrevista también puso el foco en otros colectivos vulnerables, como las personas mayores y las mascotas, que pueden sufrir consecuencias similares al permanecer en un vehículo cerrado expuesto al sol. En este sentido, Lagunar recordó que cualquier ser vivo está expuesto a un riesgo extremo en estas circunstancias y señaló que muchas veces los menores afectados permanecen dormidos durante los primeros minutos, lo que dificulta aún más que puedan alertar de la situación mientras la temperatura aumenta progresivamente. Se advierte de otro riesgo menos conocido: introducir a un bebé en una silla infantil que ha permanecido varias horas expuesta al calor dentro de un coche estacionado al sol. En estos casos, recomendó cubrir siempre el sistema de retención infantil cuando el vehículo esté aparcado, especialmente la hebilla metálica y las superficies de contacto, utilizando una funda específica o incluso un parasol. Asimismo, aconsejó climatizar el habitáculo durante al menos quince minutos antes de sentar al menor, asegurándose de que tanto el aire interior como la propia silla hayan alcanzado una temperatura segura.