Francia hoy

RFI Español

El magacín semanal "Francia hoy" presenta temas de sociedad o política francesa. Profundizamos en cada tema con el análisis de expertos y numerosos testimonios.

  1. APR 13

    Lyon: ¿Espejo de división política en Francia?

    Lyon, capital de la violencia política, feudo de la ultraderecha y ultraizquierda de Francia. Estos son rótulos frecuentes en los medios galos, que resurgieron tras la muerte, en febrero pasado, de un joven militante nacionalista, tras haber sido golpeado por otros militantes de grupos que se presentan como antifascistas. ¿Pero, por qué Lyon, una de las ciudades más opulentas de Francia, se ha convertido en el epicentro de la radicalidad política? RFI viajó a Lyon para intentar obtener respuestas. Los lioneses cuentan una sensación de división, casi abstracta, pero que también se explica de forma geográfica. Lyon, reconocida por su cultura culinaria tradicional, está dividida físicamente por dos ríos, uno de ellos, el Saona, donde los barrios Croix Rousse y Vieux Lyon o Viejo Lyon, se miran cara a cara. “En Lyon solemos decir que existe la colina que trabaja”, relata la activista de izquierda Sylvine Buffaron, quien explica que la colina de la Croix-Rousse, es conocida históricamente como la colina de los trabajadores, de los obreros y los tejedores de seda. “Aún hoy sigue siendo considerada el barrio de la izquierda, donde los neofascistas pueden venir a romper vitrinas, locales sindicales, bares, oficinas de voluntarios, de lugares de solidaridad. Por lo tanto, un barrio que puede ser blanco de ataques”, asegura Buffaron.  Enfrente está el barrio de Fourvière, en los alrededores del Vieux Lyon, “que históricamente se le llamaba la colina que reza, y allí efectivamente, la extrema derecha lo ha convertido en un bastión porque, probablemente, esa historia les decía algo, así que se la han apropiado. Pero, en realidad, desde el principio, hay mucha gente que no está de acuerdo en la colina de Fourvière con esa historia que se estaba escribiendo y ha habido muchos comerciantes que se organizaron y lucharon contra la implantación de estos grupos en el barrio”, indicó Buffaron.  Uno de esos comerciantes es el maestro relojero Philippe Carry. “En 2010 vimos aparecer el primer grupúsculo de extrema derecha radical, pero en el Vieux Lyon siempre ha habido algo de eso, desde hace mucho tiempo, desde los años 70. Sin embargo, cuando llegó ese grupo, que se llamaba “Les Identitaires” (Los Identitarios), atrajo a otros grupúsculos. Y al final, en pocos meses, llegamos a tener cinco grupúsculos diferentes, solo en el Vieux Lyon. Porque competían entre ellos para adueñarse de un barrio. Porque decían que, como era un barrio histórico, el barrio histórico de Lyon, debía pertenecerles”, explicó Carry, agregando que los vecinos, como él, se rebelaron. “Dijimos que no, que este barrio no les pertenece porque la historia es de todos”, agregó. Estos grupos mayoritariamente de extrema derecha han sido disueltos poco a poco, amparados por una ley de 1936, que se creó en respuesta a las manifestaciones violentas de extrema derecha de la época. Los bares, gimnasios o cafés asociados, también han sido cerrados. “Decidí hablar más fuerte y no les gustó” Mientras sonaban las diferentes manecillas de los relojes de su local, Carry recordó que sufrió un ataque en 2017. “Conseguimos que cerraran las salas al mismo tiempo de la disolución, como la de los Remparts. El último grupo que se disolvió fueron ellos. Al cabo de siete años decidí hablar aún más en la prensa. No les gustó que dijera que sus actos eran oscurantistas. En aquella época, se usaba ese término para referirse a los islamistas que cometían atentados. Se decía que era oscurantismo. Pero a ellos no les gustó. Así que vinieron una noche, una semana después del artículo, y me rompieron toda la vitrina. No pudieron entrar en mi casa porque la puerta es blindada, pero lo intentaron. Se fueron contra mi taller y rompieron toda la vitrina. Eso es un acto terrorista”, indicó.  El portal Rue 89 ha documentado 102 acciones violentas entre 2010 y 2025 en Lyon contra personalidades de izquierda o por motivos de raza, cometidos por la extrema derecha. En cuanto a los fallecidos, la investigadora Isabelle Sommier ha documentado 8 muertos por razones ideológicas desde 2022. Sin embargo, la muerte de Quentin Duranque, primera en estos años de un miembro de la derecha radical y aún bajo investigación, dio un giro, al punto de llevar a cabo un minuto de silencio en la Asamblea Nacional. Quienes han estado en la mira de acusaciones con la muerte de Duranque, es la Jeune Garde, un grupo antifascista, disuelto en 2025 y que contaba máximo 200 militantes, según documentó el periódico Le Monde. Buffaron asegura que se trata de un grupo de autodefensa popular ante la violencia de la extrema derecha. “Antes de que se llevara a cabo un trabajo serio, sobre todo por parte de la Jeune Garde, había muchas más agresiones. Así que hay un efecto de autodefensa sobre el terreno y si hablamos de violencia, no se pueden poner estas violencias en el mismo plano. La autodefensa de los antifascistas se produce como reacción a la violencia inicial de los neofascistas de hoy. Por lo tanto, se produce como reacción. Si no hay violencia fascista, no hay violencia en reacción por parte de los antifascistas”, aseguró. ¿La seguridad dejó de estar en manos del Estado en Lyon? ¿Es habitual crear una autodefensa en una ciudad? ¿Acaso la seguridad no debería estar exclusivamente en manos del Estado, según las leyes francesas? El investigador, especialista de extrema derecha europea, Arsenio Cuenca, asegura que “desde un punto de vista legal nadie tiene potestad para organizarse y prevenir ataques violentos o incluso pasar a la acción”. Sin embargo, el reconoce que el ambiente de violencia de Lyon hacía difícil contar con las fuerzas del orden para defenderse de estas agresiones. Varias personalidades académicas o políticas, le apuntan la responsabilidad a las autoridades. Una falla del Estado, al permitir la propagación de dichos grupos extremos. Dice el diputado del partido de izquierda radical La Francia Insumisa, Cyril Guinet. “Creo que Lyon ha estado abandonada durante mucho tiempo por el Estado ante los grupos facciosos de extrema derecha. Les han dejado vía libre durante años, y siempre se ha dicho que Lyon era, en cierto modo, el laboratorio de la extrema derecha europea. Y creo que hoy en día, bueno, estamos pagando esa falta de voluntad política para acabar con los grupos racistas, xenófobos y antisemitas que tienen su base en nuestra ciudad”, indicó.   En un mercado, mientras hacía campaña para su segundo mandato, el alcalde ecologista Gregory Doucet asegura que en la administración local lo han hecho todo. “Desde el inicio de mi mandato, hemos emprendido una acción muy decidida contra los grupúsculos de extrema derecha. He ordenado el cierre de locales y la disolución de grupos. Hemos movilizado todos los recursos a nuestro alcance, es decir, la policía municipal y nuestro sistema de videovigilancia, para identificar a los miembros de la extrema derecha. ¿Por qué? Porque eran los autores de agresiones extremadamente violentas contra personas extranjeras o que ellos suponían extranjeras. Por ejemplo, hemos tenido casos de estudiantes extranjeros que han sido agredidos. También se produjeron agresiones homófobas, sobre todo en algunos barrios de la ciudad; pienso, en particular, en la zona del Viejo Lyon. Por eso quisimos actuar con firmeza contra la extrema derecha”, afirmó.  Doucet dice que lo que alimenta todo este clima de violencia son los discursos de odio, porque antes de la violencia física, ya hay una violencia verbal instalada. Una violencia que sienten en el día a día Julie estudiante de psicología de la Universidad Católica: “Ya no se vota por una causa; de hecho, se vota para bloquear al otro. Y eso crea una división aún mayor en un pueblo o en una ciudad. Me parece una pena porque eso divide aún más a la gente y genera mucha más agresividad. Porque unos no están de acuerdo con los otros, pero hay que darse cuenta que el humano nunca estará de acuerdo fundamentalmente con todo”, señaló con aires de decepción.  “Hay que aprender a convivir todos juntos, si no, nunca saldremos adelante” En las colinas de la Croix Rousse, vive Caroline, quien suele dar su voto a la izquierda y aunque confía que los grupos de extremos son una minoría, dice estar cansada de esa dinámica.  “Es decepcionante. Seguimos en una época en la que intentamos expresarnos mediante la violencia, y ¿para qué sirve eso?, ¿qué sentido tiene? A mí, eso me, me enfurece. Mi enfado la expreso votando. Quizás eso sea lo que haga que las cosas cambien, y no lo que está pasando ahora mismo en las calles de Lyon. La división social está ahí, pero vivimos con ella. Hay que aprender a convivir todos juntos, si no, nunca saldremos adelante”.   Dicho sentimiento también lo comparte Pierre, quien por el contrario suele votar a la derecha: “Creo que lo mejor es dejar de encasillar a la gente y unirnos. En Francia no tenemos un espíritu de consenso. Hablamos de temas como la cultura, la ecología, el desarrollo económico, la vivienda o la seguridad. Son temas que no pertenecen ni a la izquierda ni a la derecha. Corresponde a los partidos de quienes tienen sensibilidades diferentes, ideologías diferentes, pero que también deben movilizarse en torno a todos estos temas. Y hoy en día, si eres de derecha, te centras en la seguridad; si eres de izquierda, te centras en la cultura; pero yo soy de derecha y para mí, la cultura es esencial, al igual que la vivienda. Todos estos temas deben ser abordados por todos los partidos políticos”, enfatizó.  A Lyon la han llamado “capital de la resistencia francesa” por su papel durante la segunda guerra mundial contra la ocupación Nazi, pero ahora también le dicen “capital de violencia política” p

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  2. APR 8

    Marsella Episodio 2: Amine Kessaci, alcalde adjunto propone atacar a la mafia por la billetera

    Amine Kessaci, recién nombrado alcalde adjunto de Marsella y estandarte de la denuncia del poder de la mafia en las barriadas populares del norte abandonadas por el Estado francés, plantea el combate al narcotráfico como delito económico y financiero. El 28 de marzo de 2026, Amine Kessaci recibió del recién electo alcalde marsellés, el socialista Benoit Payan, la banda tricolor. Un rito que convirtió al activista de las barriadas del norte de Marsella a sus 22 años en el alcalde adjunto más joven de la segunda ciudad de Francia. Y en el único representante de elección popular del país rodeado de una decena de escoltas que lo libran de la muerte. “Amine Kessaci ha recibido amenazas. Hay varias investigaciones en curso, que están en manos de nuestra Fiscalía Nacional contra la Delincuencia Organizada porque realmente nos damos cuenta de la gravedad de las amenazas y de lo difícil que es su vida. Las investigaciones deben ser rápidas para que esta familia pueda estar realmente a salvo”, expresó el pasado 31 de marzo Vanessa Perrée, fiscal nacional contra la delincuencia organizada (PNACO). Hace seis años, el hermano mayor de Amine Kessaci apareció calcinado en un auto tras un ajuste de cuentas entre criminales. En octubre pasado, Amine publicó Marsella, seca tus lágrimas. Vivir y morir en tierra de narcotraficantes, una valerosa denuncia del poder de las redes mafiosas en los barrios vulnerables del norte de la ciudad. Un mes más tarde, su hermano menor que preparaba el examen para entrar a la policía fue acribillado por dos hombres en moto. Y Amine condenado a vivir protegido por guardaespaldas. La narcocracia  En su libro, Amine Kessaci define a la ‘narcocracia’ como el poder que tienen los narcotraficantes para influir en las vidas de la gente. “En las series de televisión, los capos tipo Pablo Escobar aparecen como superhéroes, salvadores de la humanidad, personas que hacen cosas ‘que no están bien’, pero que, por otro lado, dan dinero a las familias pobres, medios para renovar escuelas, barrios y ese tipo de cosas. Esta heroización de los narcotraficantes no es buena y debemos trabajar contra ella” afirma el joven autor. Kessaci advierte sobre el reverso de la cara dadivosa de la moneda mafiosa: “es el poder que tienen estas personas sobre la vida de los habitantes de las barriadas: ponen barricadas a la entrada de los barrios, requisan a la gente y dicen: Tú entras, tú no” Como hijo de los barrios vulnerables del norte de Marsella, el joven alcalde adjunto sabe que la mafia no tiene voluntad de remplazar al Estado, pero sí de llenar el vacío donde éste retrocede. “Ellos dicen ‘El Estado existe, pero también nosotros’. Y ese también nosotros, ese paralelismo, es muy peligroso para la democracia, para el Estado de derecho y para las vidas humanas porque esas personas no dudan en matar, disparar a gente en plena calle, asesinar a padres de familia, a hermanos. Eso debe denunciarse”.    La seguridad social del Estado  La abogada penalista especializada en crimen organizado Diana Villegas destaca el carácter social que Amine Kessaci imprime a su discurso sobre la seguridad. “Una vez tuve la ocasión de escucharlo hablar y él reclamaba la presencia de seguridad pública en estos barrios. Lo que es muy extraño es que este llamado de seguridad pública siempre viene de actores políticos con el fin de plebiscitar un discurso generalmente securitario”. Para Villegas, el planteamiento de Amine Kessaci es mucho más profundo: “Él dice que, aunque seamos pobres, necesitamos también un lugar seguro para vivir. Necesitamos condiciones de vida que nos aseguren que cuando salimos a la calle no hay una bala perdida, o que nos van a proponer un trabajo como vendedor o como vigilante del puesto de venta de droga. Es un llamado a que el Estado vuelva a ocupar un lugar que ha perdido”. La cultura de la ilegalidad  "El narcotráfico es la alternativa allí donde el Estado se retira", afirma el ahora alcalde adjunto de Marsella.  Y describe el resultado del despojo que han sufrido los habitantes del norte de la cuidad del sur francés. “Cuando se eliminan escuelas, bibliotecas, oficinas de correos, el transporte de los barrios, se aíslan esos lugares, se crean zonas sin ley donde la República no existe. Esto no es posible para los miles de familias que viven allí y que no le han pedido nada a nadie.  En los barrios hay mucha gente buena, que no causa problemas y que solo pide una cosa: poder vivir”. Autora del libro de El orden jurídico mafioso, estudio sobre la organización criminal de Colombia en los años 80 y 90, Villegas ha estudiado a profundidad el fenómeno en las barriadas pobres de Medellín donde la mafia tomo el control de la población y del territorio.  “El Cártel de Medellín se sustituye en cierto modo, pero no totalmente y de forma un poco hipócrita al Estado tomando la presencia de benefactor, creando empleo, espacios de recreación”. La experta llama a la reflexión a hacer “porque estas organizaciones aprovechan la ausencia o la ausencia a medios términos del Estado y las políticas públicas. A ellos no les interesa una permanencia o lo hacen con la voluntad de reclutamiento, de adhesión social, de legitimación de sus acciones”. Según Villegas lo más preocupante de la presencia de las mafias en las esferas colonizadas por las organizaciones criminales es que “la percepción, la conciencia y la cultura de legalidad en estos espacios cambia. Y va a tomar generaciones para volver a recuperar el referencial estatal y democrático. La alerta que hace Amine en ese sentido me parece justa”. Narcocracia, narcotráfico, mafia ¿Una cuestión semántica?  "En realidad es un tema político", responde el escritor y periodista italiano Roberto Saviano, figura emblemática antimafia.    Investigador invitado al Instituto de criminología y derecho penal de París, Saviano estima que en Francia no se ha llegado en absoluto a una visión compartida de la existencia de una mafia o mafias en el país. “En las entrevistas siempre dirán que aquí hay narcotraficantes, pero no mafia. Pero no es así. Lo dicen porque la expresión ‘mafia’ significa organización que aspira al poder, al control del territorio, al dominio cultural, político y militar.  Mientras el narcotraficante gana dinero en la calle. Por eso, te dicen que en Francia hay narcotraficantes, pero no hay mafia".  La socióloga Claire Duport, que desde hace viente  años realiza investigaciones de campo sobre el tráfico y el consumo de drogas en Transverscité de Marsella y el Observatorio francés de drogas y tendencias adictivas, rechaza hablar de narcotráfico.   “Es un término comunicativo y político. Pero desde la sociología carece de tiene sentido. Sociológicamente, estamos ante una economía de la droga. Se trata de un fenómeno de la economía capitalista globalizada y que, como todos los grandes mercados mundiales, se desarrollan a nivel local. Desde el punto de vista económico, el expendio de venta de droga en la calle es el equivalente a la tienda del barrio. Es un gran mercado internacional en una relación de oferta, demanda, oportunidad y circunstancias que va a desarrollar múltiples comercios”.  Un enemigo atacado por la cola  La narconarrativa en Francia ha convertido al narcotráfico en una de las principales plagas de la sociedad con el corolario de una violencia exacerbada.  Se habla de narcoescoria presente en todas partes, de tsunami, de cárceles de alta seguridad e, incluso, de mexicanización del país. Aunque la tasa de homicidios es veinte veces menor en Francia que en México o Colombia (1,3 por cada 100 000 habitantes en 2023, frente a 24,9 en ambos países), y está en constante descenso reduciéndose a la mitad desde 1990.  Los «ajustes de cuentas entre delincuentes» solo representan el 9 % de las 900 víctimas registradas anualmente en Francia. Presente en Marsella tras el asesinato del hermano de Amine Kessaci en noviembre de 2025, el ministro del ministro del Interior, Laurent Nunez, ex prefecto de policía de París y para quien la guerra contra los narcotraficantes es una prioridad, reiteró que Francia dedica “enormes recursos a la lucha contra el tráfico de estupefacientes en todo el territorio nacional y, en particular, en Marsella, laboratorio de la lucha contra el tráfico de estupefacientes”. Amine Kessaci deplora que esa lucha de los políticos contra el narcotráfico se concentre en la represión a los vendedores de droga callejeros de los barrios populares, especialmente en el norte de Marsella. “El narcotráfico es un fenómeno organizado, estructurado y armado. Esa gente conoce las fallas del sistema, conoce la ley e intenta esquivarla con evasión fiscal, con las mismas fallas de las instituciones”, advierte. Por haber crecido en las populosas urbanizaciones de vivienda social, las llamadas “cités”, y de haber sido testigo de la caída de amigos y de su propio hermano en las redes de los narcotraficantes, el alcalde adjunto de Marsella conoce la manera como los capos le “cuentan mentiras a los jóvenes para reclutarlos prometiéndoles comida y ropa y garantizándoles que van a remplazar el modelo social. ¡Y los responsables políticos diciendo que van a perseguir a los jóvenes que venden en las aceras!, se indigna Kessaci. El modelo mafioso hace parte del sistema Para él, la guerra contra el narcotráfico “se libra en la cartera. Hay que quitarles su fuerza de ataque que es el dinero. Quitarles todos sus bienes.  Hay que atrapar a los cabecillas de las redes, a aquellos que cometen los delitos desde el extranjero, que a miles de kilómetros viven muy bien en Dubái, Tailandia, con autos lindos y casas lujosas. A esa gente nunca se la detiene, ni se la molesta. Solo a los jóvenes dealers que están en las puertas de los edi

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  3. MAR 30

    Blitz Society: el templo parisino del ajedrez, entre relojes y copas de vino

    Bajo el murmullo constante de las calles parisinas, en el corazón del circuito intelectual de la ciudad, un bar redefine el "deporte ciencia". Aquí, el silencio de la estrategia convive con el tintineo de las copas y la rapidez del cronómetro. Disfrute del reportaje radial utilizando el botón Escuchar. París no solo se camina, se piensa. En una zona céntrica, cerca de la Casa de América Latina, existe un refugio donde cada segundo cuenta y se libran batallas épicas en silencio... o entre copas de vino. El sonido de la ciudad —ese rumor de pasos y tráfico que caracteriza a la capital francesa— se queda en la puerta al entrar en un universo distinto. “Soy jugador de ajedrez amateur, investigador y un fan absoluto de este deporte", se presenta Damia Benet, un español radicado en Francia. "Estamos en la Blitz Society. Es la típica zona con edificios históricos súper bonitos de París, pero lo que pasa aquí adentro es otra historia. Vamos a conocerlo”. Al cruzar la puerta, el ambiente cambia. El sonido de los platos y las conversaciones animadas delata que, antes que nada, este es un lugar de encuentro social. Guirma Brice, responsable del establecimiento, explica que la estética del local no es casualidad. “Es un lugar muy antiguo”, comenta Brice mientras señala la arquitectura que los rodea. “Hecho de piedra, de madera, de materiales brutos. Casi no pudimos hacer reformas porque el suelo y las paredes tienen historia. Queríamos reproducir la atmósfera de los parques de Nueva York, pero bajo la calidez de un bar”. Esa inspiración en los espacios públicos neoyorquinos se fusiona con la elegancia rústica de París. Para los aficionados, el diseño es un imán: “Al entrar, a mano derecha, ves un tablero que parece una máquina de arcade de los 80, con joysticks. Es el sitio idóneo”, añade Damia. Del Jardín del Luxemburgo a la mesa del bar La mayoría de los practicantes del deporte ciencia que hoy pasan horas mirando las 64 casillas de cada mesa —porque aquí, literalmente, cada mesa es un tablero— ya conocían la disciplina en los parques, donde la práctica es común y gratuita. El referente más cercano es el Jardín del Luxemburgo, un espacio bucólico en el mismo barrio donde, entre árboles y jubilados, nace la pasión de muchos. Es el caso de Adrien, uno de los habituales de la Blitz Society. “Descubrí el ajedrez sobre tablero en el Luxemburgo en 2017. Antes solo jugaba por internet, con piezas virtuales. Pasar a tocar piezas de verdad fue un cambio lógico”, relata. Sin embargo, el bar ha atraído a una comunidad que ha explotado recientemente. Ya no son solo los veteranos del parque. “Hay una nueva ola de jóvenes. Vienen por los YouTubers o por la serie Gambito de Dama”, explica Adrien. “Cada vez que vengo hay caras nuevas, gente que nunca se había acercado a un tablero. Eso le da luz al juego”. El "Blitz": Tres o cinco minutos de adrenalina En la Blitz Society se puede elegir el tono de la batalla. Damia Benet, quien se interesó por el ajedrez mucho antes de que se pusiera de moda en las redes sociales, explica que este rincón parisino le permite hablar un lenguaje universal: la notación algebraica (esa que identifica las casillas con letras y números). “Aquí he jugado dos tipos de torneos: homologados y no homologados”, cuenta Damia. “Cuando es homologado por la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez), no hay música y la gente no toma alcohol normalmente, aunque se puede. Luego están los no homologados, más para relajarme, bebiendo una cerveza. Aquí se pueden jugar los dos”. Pero el verdadero rey de la casa es el ritmo que da nombre al local. “El Blitz es el ritmo de tiempo que significa que tienes unos tres minutos o unos cinco minutos por jugador para hacer los movimientos de principio al final de la partida”, explica Damia tras pedir un agua con gas en la barra. De bar a sala de juego Cuando se acerca la hora del torneo, el ambiente se transforma. El tintineo de las copas deja paso al sonido seco de las piezas de madera golpeando los tableros. Los inscritos —esta noche son 34— dejan sus platos a medio comer y sus copas a un lado para conocer a su primer rival tras el sorteo de mesas. Mientras los meseros terminan de limpiar y acomodar las sillas, el bar termina su metamorfosis. La calidez del ambiente social se tensa con la concentración competitiva. Los relojes están listos, las miradas fijas en el tablero y, por unos minutos, el mundo exterior desaparece. Organizar este caos requiere una figura silenciosa: el árbitro. Esta noche se encarga el francés Pierre Lariviere, de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). “Mi trabajo es registrar a los jugadores, ajustar los relojes y lanzar las rondas. Aquí todo es mucho más relajado. Incluso los torneos oficiales tienen un aire distinto”, comenta Pierre mientras observa la sala. El árbitro es quien media cuando los nervios afloran. “A veces hay litigios por un movimiento o un empate. Los jugadores pueden ponerse tensos. Pero al final, se resuelve mirando contra quién jugaron. El que enfrentó a rivales más fuertes, gana. Es un sistema de puntos llamado ELO”. El ELO es el sueño o la pesadilla de millones de ajedrecistas. Es la medida de la fuerza de un jugador: si ganas, subes; si pierdes, bajas. Actualmente, el trono mundial lo ocupa el noruego Magnus Carlsen (2.869 puntos en categoría Blitz), seguido en Latinoamérica por el mexicano José Martínez Alcántara (2.663 puntos). Sin embargo, en el torneo de los miércoles, el ELO no es lo único que está en juego; la paciencia también se pone a prueba. “En torneos no homologados hay dos tipos de jugadores: el que se concentra y el que te pincha”, explica Damia. “Hay expertos en soltar comentarios para sacarte de quicio y terminas haciendo una jugada mala por la distracción”. Inicia el torneo. El árbitro Lariviere verifica las mesas y da luz verde desde un sillón, mientras saborea una limonada. El verdadero juez ahora es el reloj digital de doble esfera que preside cada mesa, marcando el ritmo frenético del Blitz. Inician las blancas con aperturas clásicas como la Italiana; responden las negras con la Siciliana. Entre partida y partida, los alfiles y caballos se convierten en piezas de ataque indomables. Damia comienza con fuerza en la mesa 4. Después de ganar las primeras partidas, Damia llega a la mesa 1, donde se sientan los líderes. Si gana, es el campeón y se lleva un bono del bar. “En la última partida entregué una pieza para romper su defensa. Tuve el ataque ganador, pero con la presión del reloj no encontré la jugada precisa. Perdí. Pero estuve muy cerquita”. Enamorarse jugando ajedrez El torneo termina, pero la noche es joven. Al ritmo del jazz de All Blues, la Blitz Society revela su otra cara: la de centro social. “Vemos muchísimos dates, primeras citas”, confiesa Guirma Brice. El ajedrez es la excusa perfecta. En una mesa, Luka, profesor de ajedrez, guía a Morgane. “Si me dejas mucho espacio, me escaparé... ¡Bravo Morgane! Acabas de hacer tu primer jaque mate con tu reina”, celebra Luka. “Nos encontramos en Tinder hace una semana y su propuesta de cita fue venir aquí”, cuenta Morgane. “Me está enseñando y creo que es un buen partido”. La estrategia de Luka parece funcionar mejor que cualquier apertura italiana. Incluso las celebridades se rinden al encanto del lugar. Natalie Portman ha sido vista entre sus muros de piedra, y el gigante de la NBA, Victor Wembanyama, también dejó su huella. “Fue una noche privada. ¡Apenas cabía por la puerta! Tenía que agacharse para todo, pero jugó varias partidas. Fue muy simpático”, recuerda Brice. Al final de la noche, surge la pregunta inevitable: ¿ganan siempre las blancas por salir primero? Damia sonríe: “En principio, las blancas están un poquito mejor en la posición inicial, pero es un margen muy pequeñito. Los mejores del mundo saben cómo explotarlo, pero otros como yo... pues no tiene por qué ganar”. Realización sonora: Pierre Zanutto

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  4. MAR 17

    Marsella Episodio 1: Amine Kessaci, el joven candidato a las municipales bajo protección policial

    "El narcotráfico es la alternativa donde el Estado se retira", afirma el joven activista de las barriadas del norte de Marsella. Dos hermanos asesinados. El primero estaba involucrado con la mafia. El segundo iba a entrar a la policía. Su libro Marsella, seca tus lágrimas. Vivir y morir en tierra de narcotraficantes es un testimonio humanista de gran fuerza politica. Amine está obligado a vivir protegido por guardaespaldas. ►► Para escuchar el reportaje, hacer click en el ícono play ►► En el cruce de la célebre avenida Canebière, símbolo del puerto milenario de Marsella, con la avenida Roma se encuentra la sede de la Primavera marsellesa, una coalición de partidos de izquierda, ecologistas y ciudadanos que apoyan la candidatura del alcalde Benoît Payan para su reelección en las elecciones municipales de marzo 2026. En el interior de la sede está el candidato Amine Kessaci. Tiene 22 años, una militancia social y ecologista curtida y un puñado de escoltas. Han intentado silenciar a sangre y fuego su voz que desnuda los estragos del tráfico de drogas en las barriadas de la periferia norte de Marsella, los grandes olvidadas por el Estado francés. Amine denuncia la injusticia de su situación: “Yo no he atacado a nadie, no he atacado a personas. Ataqué a un sistema, al abandono del Estado. Quiero que se encuentren soluciones para que la gente pueda vivir. Y me condenaron por primera vez en 2020 cuando mataron a mi hermano y lo quemaron; porque a mi hermano lo encontraron quemado dentro de un automóvil.  ¿Y ante eso, querían que me callara? Ahora han asesinado a mi hermano pequeño Mehdi porque buscan matarme a mí. ¿Y ante eso, quieren que no hable?” Primer crimen transversal de nuestros tiempos Roberto Saviano, figura emblemática de la lucha contra la mafia, fue invitado este año como investigador por el Instituto de criminología y derecho penal de París. Refiriéndose a los asesinatos de los dos hermanos Kessaci, el periodista y escritor italiano afirma que se trata del “primer crimen transversal de la Francia moderna”. Saviano explica que “las ejecuciones transversales siempre se producían entre criminales, en la época de la French Connection. Ahora están ocurriendo con la nueva mafia francesa matando a un chico inocente". El autor de Gomorra precisa que "no habrían matado al segundo hermano de Amine Kessaci, el hermano inocente, si su primer hermano asesinado no hubiera estado involucrado con los criminales porque “eso hizo que la organización mafiosa considerara a esa familia como una familia bajo sus reglas". Romper la omertà o ley de silencio En octubre de 2025, tres años después el asesinato de su hermano Brahim, Amine Kessaci publicó Marsella, seca tus lágrimas. Vivir y morir en tierra de narcotraficantes, implacable denuncia del poder que han recuperado las redes mafiosas tras el abandono estatal de las barriadas populares en el norte de la segunda ciudad de Francia. Un mes después, Mehdi, su hermano menor que preparaba el examen para entrar a la policía, fue acribillado por dos hombres armados en moto.   “Este joven es un símbolo. Él dice que en ese territorio sí se puede hablar. Es mucho más peligroso que cualquier periodista porque demuestra que dentro del territorio puedes rebelarte”, afirma Saviano El periodista Roberto Saviano también se rebeló en su Nápoles natal contra la Camorra, la poderosa mafia italiana. En 2006, publicó Gomorra, una formidable investigación que denuncia el horror de esos clanes mafiosos insertos en el engranaje institucional, empresarial y vital de la sociedad.     Con dos décadas de diferencia, Saviano y Kessaci rompieron la omertà o la ley de silencio que cubre a la mafia.  Ambos fueron amenazados de muerte y obligados a vivir bajo protección policial. El joven marsellés habla de esa condena injusta: “Me condenaron a vivir mi duelo y también a vivir bajo arresto domiciliario, a una vida en la que cambio de apartamento cada dos días. Tengo guardaespaldas que me rodean. Casi una decena. Me desplazo en un auto blindado y llevo un chaleco antibalas. Es injusto que, con 22 años, sea el objetivo de los grandes narcotraficantes. Solo por haber escrito tres líneas en un libro”.  "El narcotráfico es la consecuencia de la injusticia social" Fabrice Lextrait, artífice del arte y la cultura en Marsella, descubrió desde las primeras páginas del libro de Amine una obra literaria con un alcance político muy fuerte, afirma. “El libro de Amine Kessaci es un testimonio humanista de lo que la sociedad actual de Marsella puede hacer en una familia popular como la suya: en la vida de un joven que se convirtió en delincuente, su primer hermano asesinado por la mafia. Un segundo hermano, víctima de una injusticia absoluta, diferente de la primera, pero siempre en el registro de la injusticia. Y luego él, que con todo eso, tendrá que seguir su camino junto a su madre”, dice el fundador de la icónica Friche la Belle de Mai en Marsella. En el prisma de Lextrait la obra de Kessaci igualmente es un testimonio de los sobrevivientes, de cómo aquellos que deben hacer el duelo también deben velar por que ese duelo no se repita en otras familias. Finalmente, Lextrait subraya en la obra de Amine el enfoque que el joven autor da al fenómeno del narcotráfico: "Lo que explica Amine Kessaci con gran contundencia política es que el narcotráfico no es la causa, sino la consecuencia. Y que nuestra sociedad debe buscar la verdadera causa en la injusticia social que sumerge a los jóvenes en manod de individuos que logran manipularlos para hacer su fortuna y riqueza personal".    El Estado es responsable      "Yo digo que este país es responsable, quizá no culpable, pero sí responsable. Responsable de haberte puesto en peligro, de habernos dejado solos”, reza en uno de los pasajes del libro de Amine Kesacci. El autor explica que el Estado no pone un arma en la cabeza de la gente para obligarla a traficar con droga, pero que “El Estado es responsable de haber permitido que estos jóvenes caigan en el narcotráfico, de haber permitido que no exista ninguna alternativa económica al tráfico de drogas y que,en cambio, exista esa economía subterránea mediante la retirada de los servicios públicos, la falta de acción política en ese ámbito, la falta de lucha contra la pobreza, contra el desempleo. Todo esto conduce a la situación en la que estamos hoy”. Como muchos de los jóvenes que viven en los suburbios del norte, Amine proviene de los cientos de miles de inmigrantes argelinos que desde mediados de los años 60 desembarcaron en el puerto de Marsella para trabajar en Francia. “Nuestros padres, cuando llegaron con las primeras oleadas de inmigración, fueron los peones, las hormigas obreras de Francia. Todos esos padres inmigrantes que trabajaron en las rotondas, que construyeron   carreteras, ciudades… fontaneros, albañiles, que hicieron todos esos trabajos duros y terminaron sus vidas enfermas, cansados, con la espalda destrozada. A todos esos padres no se les preguntó qué querían, si querían otra opción. Era eso o nada. Y ellos aceptaron ese papel, y formaron familias. Y, luego, ¿no se les da nada a cambio?”, dice. Servicios públicos desmantelados Los suburbios de la periferia norte de la segunda ciudad de Francia son de los más pobres del país. Tras la proliferación de colmenas de vivienda popular en la década de los 80, las llamadas ‘cités’, sus habitantes han sido poco a poco desmantelados de los servicios públicos básicos que son vectores de desarrollo. "Cuando se eliminan escuelas, bibliotecas, oficinas de correos, el transporte de los barrios, se aíslan esos lugares, se crean zonas sin ley donde la República no existe. Esto no es posible para los miles de familias que viven allí que no causan problemas y solo piden una cosa: poder vivir”, denuncia Amine. Para este hijo de las barriadas vulnerables de Marsella, la exclusión social a las que han sido sometidos sus habitantes alcanzó su momento culmen en la década de los años 2000, bajo la gestión de Nicolas Sarkozy, primero como ministro del interior y, luego, presidente de la república. "Yo culpo a NIcolas Sarkozy. El decidió retirar los servicios públicos y la policía de proximidad. Los mismos que abogan por la represión y la seguridad total, destruyeron la fuerza disuasoria que tenía la policía en esos barrios. Ese señor eliminó la imagen de lo que podría ser el Estado de derecho en las barriadas populares. Por cierto, su eslogan era los vamos a limpiar con hidro lavadoras". La frase de Nicolas Sarkozy evocaba a una limpieza social en los barrios  más desfavorecidos de Francia -donde existen muchas viviendas sociales y viven comunidades de inmigrantes- y a cuyos habitantes trató de "escoria". Su ofensiva retórica y represiva en materia de seguridad no frenó el avance de la venta de drogas ilícitas en el norte de Marsella. “Donde yo vivía, la red de drogas estaba delante de la puerta del bloque. Incluso, entraban cuando hacía frío. Así que nos saludábamos, nos conocíamos”, relata Belaid Aroun, activista social y empresario marsellés que nació y creció en el distrito 15 e Marsella, símbolo de la fractura entre el norte y el sur de la ciudad. La red de transporte empezó a funcionar apenas en 2020. “Los traficantes de drogas en mi barrio estaban mucho más presente que los servicios públicos. Ellos formaban parte integrante de la vida social. Incluso en las celebraciones, pagaban las fiestas del barrio, los regalos de Navidad. Es muy difícil poder esquivarlos porque, en realidad, son amigos. Hemos crecido con ellos. Algunos no son de Marsella, pero vienen a trabaja en las redes. Y físicamente están con nosotros”, dice. Un problema que oculta otros El fenómeno de la venta de drogas en las barriadas del norte es, s

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  5. MAR 10

    Renuncias masiva de alcaldes en Francia, una alerta para la democracia

    Un fenómeno inédito en Francia envuelve las elecciones municipales que tienen lugar el 15 y 20 de marzo: la renuncia masiva de alcaldes. 2189 dimitieron de sus cargos entre 2020 y 2025. Según el estudio realizado por el Centro de Investigaciones Políticas Cevipof y la Asociación de Alcaldes de Francia (AMF), esta ola de dimisiones de alcaldes revela la fragilidad del cargo y las dificultades para ejercerlo. ¿Cómo explicar este fenómeno? Escuchen el reportaje de Angélica Perez ►►►Para escuchar el reportaje sonoro, hacer click en el ícono play►►► La pesquisa realizada por el Cevifof, laboratorio de investigación política de la facultad de Science Po, y la Asociación de alcaldes de Francia (AMF) condujo a un hallazgo preocupante para la salud de la democracia local: De los 35 mil alcaldes municipales elegidos para el mandato 2020-2026, más de uno renunció cada día durante ese sexenio. “Para mí, esto no es indicativo de una democracia municipal en crisis. Es indicativo de la gran dificultad que supone comprometerse durante un periodo muy largo con unas funciones un tanto invisibles, en la sombra”, afirma Martial Foucault, director del estudio. El investigador y los estudiantes a su cargo pusieron la lupa en la demcracia local, fueron departamento por departamento del país, devoraron las páginas de la prensa regional y entrevistaron a los protagonistas buscando las razones que motivaron esa ola de dimisiones. Dificultad para crear consenso “La primera causa de dimisiones son los desacuerdos, las disensiones y los conflictos dentro del consejo municipal. Una vez elegidos los alcaldes, deben trabajar con su equipo y descubren que no siempre están de acuerdo. Y eso lleva a muchos concejales a dimitir”, explica Foucault. La renuncia de los concejales se traduce en falta de quorum y, en consecuencia, lleva a organizar nuevas elecciones. El ajedrez político cambia radicalmente: “el alcalde tendrá que enfrentarse  a sus antiguos compañeros, que antes estaban con él y ahora se le opondrán. A menudo, el alcalde sale derrotado. Tras esta derrota, prefiere dimitir antes que estar solo en la oposición dentro del concejal municipal”, explica el investigador. 31% %, es decir un tercio del total de las renuncias, estuvieron motivadas en la dificultad del alcalde para construir consenso en el consejo municipal a fin de sacar adelante los proyectos a los que se comprometió. El profesor subraya que “Ningún alcalde tiene un poder innato para crear consenso. Eso es algo que se aprende, que requiere mucho diálogo e intercambio. Hay que convencer a los miembros de una mayoría de que, en ciertos temas, hay que llegar a compromisos”. Renuncias pactadas La segunda causa la ola de renuncias concierne a alcaldes reelectos en 2020 que previamente a las votaciones habían tomado la decisión de retirarse una vez estuvieran ejerciendo su nuevo mandato. ¿Por qué? La investigación observó que se trata de alcaldes que ya habían ejercido tres o cuatro mandatos y no deseaban uno más. Pero no había candidatos voluntarios. Entonces decidieron aceptar con la condición de retirarse a mitad de mandato. “Desde mi punto de vista, es una organización que plantea un problema democrático, porque significa que los votantes no son convocados a nuevas elecciones. Es un acuerdo interno. A menudo, los ciudadanos lo saben, pero a veces no”. La salud de los acaldes, tercera causa 13% de los alcaldes dejaron sus cargos en el último sexenio por problemas de salud física y mental. “El promedio de edad de los alcaldes en Francia es de 60 años. Hay alcaldes muy mayores que enfrentan problemas de salud. Y algunos prefirieron renunciar para cuidarse o tratarse”, explica el director del estudio. La fatiga moral y mental fue la otra causa de estas renuncias: “Observé que los alcaldes utilizan palabras que nunca usaban. Se habla, al igual que en el mundo laboral, del agotamiento de los alcaldes, de cansancio, de fatiga", dice Foucault. “No es tanto la función en sí misma, sino la acumulación de responsabilidades y de organización de vida que les impide seguir siendo la persona a la que siempre se puede recurrir y siempre está dispuesta a responder”, precisa.  Electos en confinamiento para gestionar la crisis Las municipales francesas de 2020 se dieron en condiciones inéditas y caóticas. En pleno pánico por el coronavirus y con una abstención que batió récords, 90 por ciento de los alcaldes fueron elegidos en primera vuelta el 15 de marzo. Al día siguiente, el presidente de Francia Emmanuel Macron le anunció al país "Estamos en guerra contra un enemigo invisible". Y decretó el primer confinamiento.    Efecto inmediato: Los equipos municipales que ganaron esas elecciones no pudieron celebrar su victoria. “La celebración presencial es un primer momento importante porque van a estar juntos durante seis años para gobernar una ciudad. Y al día siguiente, hay que ponerse manos a la obra ”, estima el profesor universitario Martial Foucaut. En este caso, no pudieron empezar a trabajar porque fue imposible constituir los consejos municipales pues, para ello, hay que estar presente físicamente. “Fueron los alcaldes aún en ejercicio, algunos de ellos derrotados en las urnas, los que tuvieron que gestionar los asuntos hasta septiembre y, por lo tanto, durante seis meses, los consejos municipales no pudieron cohesionarse como equipo” Para el director de la investigación, esta situación tuvo repercusiones en la dinámica del colectivo durante estos seis años. “Creo que las condiciones en las que comenzaron tuvieron un impacto en este fenómeno de dimisiones. Porque renunciaron alcaldes, pero también miles de concejales municipales”. Se trata, pues, de alcaldes y consejeros municipales que habían tenido tenido que gestionar la crisis sanitaria y económica generada con la epidemia del coronavirus. “Muchos alcaldes estaban descontentos con la falta de reconocimiento del Ejecutivo, del primer ministro, del presidente de la República. Consideran que siempre han respondido a las solicitudes para gestionar las crisis, pero que cuando estas terminan, se ignoran sus reivindicaciones. Los alcaldes se dicen: «Los franceses confían en nosotros. ¿Puede el Estado, el ejecutivo, en sus declaraciones públicas, confiar también en nosotros? Ahí es donde existe un malestar bastante fuerte” . Perfiles de comunas y alcaldes La red administrativa francesa esta compuesta por 35 mil comunas. Un numero enorme. Para hacerse una idea: El 45 % de las comunas de Europa están en Francia. El estudio encontró que el fenómeno de las renuncias en masa de alcaldes y consejeros municipales se concentró en comunas grandes y medianas que cuentan con tres mil a cinco mil habitantes y entre 25 y 30 consejeros La investigación también observó que los alcaldes que renunciaron durante el mandato 2020-2026 eran pensionados, alrededor de los 66 años de edad, sin distinción de género, y que habían ejercido al menos una vez el cargo. Un perfil que se ajusta al de diputados, senadores o consejeros regionales. Y, sin embargo, no se presenta casi ninguna renuncia de estos cargos que también ejercen un poder de representación.    “Para mí, la cuestión no es tanto el tamaño de los municipios, sino la forma en que se ejerce y se practica la democracia local”, asegura el director de la investigación. Según él, la explicación de que las dimisiones afecten sobre todo a los alcaldes radica en una práctica del poder. “Creo que eso es lo importante, porque entre las decenas de alcaldes a los que he entrevistado hay un sentimiento muy fuerte de decepción y ninguno está contento con dimitir. No he conocido a ninguno que diga que ahora la vida va a ser maravillosa porque ya no es alcalde. Hay una constatación de fracaso y, a veces, introspección. Y además están muy apegados a su municipio”. Soledad, falta de medios y de formación   El peso de la responsabilidad de gestionar prácticamente solos su comuna, la falta de medios y la agresividad de los habitantes hicieron insostenible el mandato para los alcales de pueblos pequeños.   Durante los años que lleva investigando la democracia local, Foucault ha podido constatar que el alcalde de los municipios pequeños no cuenta con el apoyo de colaboradores o funcionarios territoriales. “A menudo está solo con un secretario o una secretaria de la alcaldía, dos o tres días a la semana. Y se le pide que domine el código de urbanismo, el código medioambiental, el código general de las colectividades territoriales, las cuestiones patrimoniales y de policía administrativa”. Si el alcalde no se ha preparado en el pasado -por ejemplo, como concejal, - y si no cuenta con ayuda, se encuentra en un mundo totalmente nuevo y se siente perdido. “Puede parecer sorprendente, pero los alcaldes no están formados para desempeñar esta función. Algunos son agricultores, otros profesores, responsables de una asociación etc, que se comprometen con un proyecto en el que creen firmemente para transformar su pequeña o gran ciudad. Y de repente, se les dice: has ganado las elecciones, ahora eres alcalde”. Trabajo de día, mandato de noche El cine francés ha contribuido a la representación del alcalde municipal como alguien a quien la gente cruza en la calle, en las fiestas comunales, en su despacho, una suerte de personaje ambulante siempre disponible. Otra es la realidad de las comunas de hoy en Francia “Esta representación casi campechana de los alcaldes, ha cambiado mucho. La realidad es que gran parte de los alcaldes de los municipios no pasan el día en su alcaldía porque la mayoría suelen tener una actividad profesional paralela”, afirma Foucault. Y explica que se dedican al cargo o muy temprano en la mañana, hasta las 8:30 a.m., y luego tienen su trabajo, o bien muy tarde por la

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  6. 12/28/2025

    Adiós a Brigitte Bardot: la BB del cine y la canción francesa

    Iniciales BB, son las iniciales de Brigitte Bardot, mujer que inspiró a los más grandes compositores y realizadores franceses. Esta es su historia, con la música como hilo conductor. Dos letras  BB basta para nombrar a la mujer que fue una referencia en la sociedad y la cultura. Su busto fue elegido para representar el símbolo de la república francesa. Un busto que fue conocido y reconocido en todo el mundo. Brigitte Bardot, la joven actriz de clase acomodada y conservadora fue adulada y expuesta a la luz sin concesiones a penas salió de la adolescencia en los anos 50. Se convirtió se convirtió en un modelo de libertad para las mujeres durante 3 décadas. “Et dieu crea la femme” pone en escena a una joven francesa apasionada por el amor y a vida. Mujer superficial para algunos, mujer libre para otros. El fenómeno BB y su exposición mediática inspiraron incluso a Simone de Beauvoir, figura del feminismo francés quien escribió: Brigitte Bardot es “tanto depredadora como víctima de sus depredadores”. Extracto de la película Le Mépris de Jean-Luc Godard (1963), junto a Michel Piccoli, obra que consolidó la fama de Brigitte Bardot a nivel mundial. Sin embargo, la película fue financiada con la condición de incluir escenas de Bardot desnuda, una exigencia de los productores estadounidenses, en detrimento tanto del director como de la actriz. Jean-Luc Godard tuvo que añadir la célebre escena de Bardot desnuda, pero para atenuarla recurrió al uso de filtros de colores. Brigitte Bardot convivió veinte años con esa imagen ambivalente de mujer liberada y, al mismo tiempo, de objeto sexual. “Mi vida es como una gran celda, agradable, pero una prisión al fin y al cabo. Mi vida no me pertenece, le pertenece a todo el mundo. El público me atribuye palabras que no digo, actos que no son míos. Tengo la sensación de no ser libre. Lo único que deseo es que hablen menos de mí. Vivo con las persianas y las cortinas cerradas, porque en el techo de enfrente me esperan los fotógrafos”, dijo en una entrevista para la radiotelevisión pública. Ya en los años sesenta, Brigitte Bardot venía alertando sobre su situación y el constante acoso del público y de los medios de comunicación. Después de veinte años de carrera cinematográfica, decidió poner fin a los rodajes y a la vida pública, por culpa —o gracias— a una cabra. La película L’Histoire très bonne et très joyeuse de Colinot Trousse-Chemise, una comedia ligera, fue la última de su carrera, en 1973. Brigitte Bardot tenía entonces 38 años y su decisión fue irrevocable: nunca volvió a los escenarios. Eligió a los animales como su nuevo público, casi como un rechazo a los seres humanos… al rechazo de una sociedad que la utilizó como una mascota, un animal de zoológico, como señalaron algunos especialistas. Ella misma lo resumió así: «He dado mi cuerpo a los hombres y mi alma a los animales». En 1977, desde La Madrague —su casa en Saint-Tropez—, creó la Fundación Brigitte Bardot para luchar contra el sufrimiento animal, ya fuera doméstico o vinculado a la producción de carne y pieles. Entre los episodios más mediáticos de su militancia figura su viaje al Polo Norte, en territorio canadiense, para denunciar la matanza de crías de foca destinadas al comercio de sus pieles. De regreso a Francia, y gracias al apoyo del gobierno de Valéry Giscard d’Estaing, el Parlamento aprobó una ley que prohíbe el comercio de productos derivados de la caza de focas. Sin embargo, con el paso del tiempo, Brigitte Bardot dejó de recibir el respaldo de los presidentes posteriores, y su fundación continuó funcionando principalmente gracias a donaciones y a la apertura de refugios, mientras que el maltrato animal dejó de figurar entre las prioridades políticas. «Cuando escucho a estos políticos prometernos maravillas sin hacer nada… Ninguno, ni de derecha, ni de izquierda ni de centro, habla realmente de ese problema: la causa animal o la mejora de la condición animal en Francia. ¡Esto me escandaliza!», afirmó en una ocasión. Escándalo parece ser una palabra que la describe bastante bien. La militante comenzó escandalizando con su imagen de mujer libre, considerada por muchos como frívola y superficial, al tiempo que fascinaba a ciertos intelectuales. Sin embargo, el escándalo estalló también en reiteradas ocasiones a raíz de sus declaraciones racistas y homófobas. Sus vínculos cercanos con círculos de poder de la extrema derecha francesa tampoco fueron bien recibidos. El impacto de estas declaraciones fue tal que, en algunas alcaldías, se retiraron los bustos de Brigitte Bardot que la representaban como Marianne. Para muchos, Brigitte Bardot pasó entonces a encarnar la deshonra. Brigitte Bardot fue condenada en varias ocasiones por la justicia francesa por injuria racial y por incitación al odio. Sin embargo, al final de su vida, la diva tenía en la mira a una impresionante cantidad de personalidades, entre ellas Emmanuel Macron y su entonces ministro de Transición Ecológica, el ecologista Nicolas Hulot, a quien calificó de «cobarde». Diva, musa, símbolo sexual, figura considerada superficial, referente del feminismo y de la libertad, racista, precursora en la lucha contra el maltrato animal, pecadora, ícono cultural… Cada cual se quedará con la BB que prefiera recordar. Lo cierto es que no hubo una sola, sino varias vidas de Brigitte Bardot.

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  7. 12/01/2025

    La tormenta del gigante del "fast fashion" Shein en Francia salpica América Latina

    La presencia de Shein en Francia ha exacerbado el debate sobre el "fast fashion" y la regulación de estas compras vía plataformas digitales, como parte de una industria que es acusada de dañar el medioambiente y atentar contra los derechos humanos. La polémica se ha extendido a Latinoamérica, donde ya varios países avanzan en leyes de regulación y/o imposición. En la llamada capital de la moda, la apertura de la primera tienda física del gigante del "fast fashion" (moda rápida) Shein ha generado dos frentes: sus clientes y quienes consideran su presencia en Francia diabólica. Pero la polémica va más allá y ha exacerbado una pregunta que trasciende fronteras: ¿Cómo se regula esta industria que es señalada de contaminar y vulnerar derechos humanos? Latinoamérica se une a la ola de regulación Latinoamérica se une al movimiento de regulación al "fast fashion" Francia, que fue pionera en la materia al aprobar la ley contra el ultra fast fashion que impacta sobretodo gigantes como Shein o Temu, según Javier Guevara, investigador y analista jurídico de normativas innovadoras, que publica actualizaciones legales junto a la Universidad Externado de Colombia. “La ley francesa del ultra fast fashion fue la que abrió toda esta discusión a nivel mundial, pero las nuevas legislaciones responden a un contexto global donde el sector textil es el que está generando más del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo”, agregó Guevara. En Latinoamérica se nota un impacto después de que Francia lo hiciera, “porque se comienza a hablar del tema”, indica Guevara, explicando que en Argentina la Cámara de indumentaria trabaja en un proyecto para regular las plataformas de ultra fast fashion, “con propuestas que incluyen todo lo que es la aplicación de impuestos y aranceles buscando proteger a la industria nacional”. También enumera el caso de Colombia que, aunque reconoce que los esfuerzos han sido más a nivel local, se han anunciado ajustes impositivos para la importación de prendas, buscando frenar el impacto en los productores locales. En Ecuador, desde junio de 2025, se está buscando aplicar un impuesto de 20 dólares por paquete a las compras de ropa desde el extranjero y en México se aumentaron los aranceles de las importaciones de pequeños paquetes de textiles del 19% al 33.5%, explicó el investigador, agregando que todos son esfuerzos para frenar este fenómeno de consumo masivo. El jurista destaca a Chile como el país más avanzado de la región en la materia que, además de los aranceles, contempla los textiles en una ley de responsabilidad extendida del productor para reducir los residuos. En América Latina, el consumo de estas marcas ha tenido un aumento exponencial. Es el caso de Argentina que, en lo que va del año, registró un aumento del 237% en compras vía plataformas digitales como Shein, Temu o Aliexpress, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos. El papel protagónico de la publicidad En Colombia, el sector textil ya ha alertado del peligro para su industria, pues consumidoras como Dayana también se han dejado conquistar por los gigantes chinos. “Usualmente suelo comprar en Shein y en Temu, pues la mayoría de mi círculo compra ahí y las veces que he comprado, todo ha salido bien. El tema de reembolsos, también la información cuando es ropa, las tallas, cuando es un objeto. Hay especificaciones muy claras en cuanto al tamaño y las medidas. Entonces me ha aparecido confiable”, indicó la cliente de 23 años. Ella cuenta que la publicidad de las redes sociales la llevó a acercarse a estas marcas, principalmente en el caso de Temu. Pues dichas plataformas han jugado un papel clave en la transformación del consumo, según encontró Guevara en sus últimas investigaciones. “La llegada masiva de las redes sociales hizo un cambio en el paradigma del consumo que no se veía hace 5 o 10 años; el poder acceder a una red social donde el producto llega muy rápido y muy barato”, señaló el investigador. Para él, también habría que examinar los contenidos publicitarios de “lo que nos venden como moda o ese aumento de publicidad agresiva sobre lo que es la moda, sobre la necesidad de consumir muchas prendas todo el tiempo, de estar a última moda”. Olivier Urrutia, delegado general de la Delegación del Comercio Cooperativo en Francia, también destaca la importancia de vigilar estos anuncios, algo que contempla la ley francesa. “Esa ley obliga a las plataformas a respetar unas normativas, como por ejemplo limitar los efectos de la publicidad, pero también obligarlas al respeto de la protección de datos personales de los consumidores”. La polémica de Shein en Francia Sin duda, el paso de Francia a intentar regular la industria del ultra fast fashion ha puesto a Shein en el foco, y este ha respondido con una provocación al instalar su primera tienda física en la capital de la moda, estima Pierre Condamine, responsable de campaña de la ONG Les Amis de La Terre (Amigos de la Tierra). “Esta apertura es un intento por parte de Shein de legitimarse, de mostrarse irreprochable. En Francia, Shein ha sido muy criticada por ser una marca que solo opera en línea, que no paga impuestos y que no crea puestos de trabajo y ahora lo que hace Shein es intentar responder a eso. Esto forma parte de una estrategia de comunicación en un momento en el que son objeto de la ley fast fashion, pero es un modelo dañino y es necesario regularlo”, señaló. Aunque Shein abrió sus puertas en París, en los célebres almacenes BHV a principios de noviembre, aún sigue siendo parte del debate público y su expansión en el resto del país se ha visto frenada. Algunos sectores piden retirarla totalmente, ciertas marcas de lujo han decidido abandonar el edificio negándose a ser sus vecinos, mientras clientes como Manel se alegran de poder comprar en directo: “Yo pido por la página web, es asequible y nos permite ahorrar dinero, pero lo que crea esta polémica es la brecha entre el lujo y lo barato, ellos no quieren que gente como nosotros acceda a esos privilegios”. Comprar bonito a bajos precios, es la razón principal que dicen tener los clientes tanto de Francia como de Latinoamérica a la hora de dirigirse al gigante Shein, que Mathilde Pousseo, delegada del colectivo francés Ethique sur l’étiquette (Etica en la etiqueta), juzga por sus prácticas laborales. “Shein es realmente el modelo que menos respeta los derechos de los trabajadores a quienes somete a una presión terrible y luego vemos claramente que los precios bajos se traducen en una merma de los derechos de los trabajadores en todos los eslabones de la cadena” indicó. Para ella, el modelo económico es muy frágil y “está destinado al fracaso, pero también es responsabilidad de las personas tomar conciencia de que lo que compran es malo para la salud. Se trata de productos fabricados esencialmente con hidrocarburos y sabemos lo que hay detrás, como disruptores endocrinos, PFAS y otras sustancias que son realmente perjudiciales para el medio ambiente, pero sobre todo para la salud”, indicó. Diferentes organizaciones como Public Eye han denunciado abuso laboral de la marca con jornadas de 75 horas semanales, bajos salarios y problemas de seguridad. La precariedad laboral del "fast fashion" no es un secreto, asegura el jurista Guevara, aunque reconoce que es imposible de regular: “muchas veces ni siquiera se sabe de dónde vienen esas prendas, porque lo que hacen esas empresas es hacer unos grandes pedidos que llegan a sus filiales y ellos las redistribuyen. Entonces el rastro es muy difícil de perseguir” señaló. ¿Comprar es un acto político? Para Urrutia, la polémica de Shein es el pico de un dilema que también es moral en la sociedad actual. “Los consumidores estamos atrapados entre el dilema moral de respetar o no las condiciones de los trabajadores y la calidad de los productos y el medio ambiente, con el poder de compra. Como hay una crisis económica y una bajada del poder adquisitivo, pues la gente tiene que reflexionar sobre si se privilegia el volumen de compra o  la responsabilidad de lo que se está comprando, es un dilema que está atrapando cada vez más a las sociedades desarrolladas”, explicó. El gigante del "fast fashion" lleva la bandera de toda una industria de moda rápida que es acusada de competencia desleal, dañar el medio ambiente, tener prácticas laborales precarias y mucho más. La regulación marca un punto de inflexión, pero como dicen los expertos, es difícil vigilarlo todo y más en un contexto de crisis económica. La decisión final queda entonces en manos de los consumidores, ¿pero es posible comprar como un acto político?

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  8. 11/03/2025

    La Parranda Venezolana resuena en un barco anclado en el corazón de París

    El tercer martes de cada mes, hay una cita exclusiva con la música venezolana en un péniche al borde de la Villette, en el noreste de París. Reportaje de Mariana Rivera Ramírez para RFI A orillas de la red fluvial parisina, diversas péniches —pequeños barcos, tipo crucero— forman parte del paisaje de la ciudad. Al menos una decena de estas barcazas, ancladas en las cuencas y canales del distrito XIX de París, suelen estar reservadas para proyectos artísticos: desde incubadoras culturales, cine, teatro y otras  artes escénicas. Pero, una de ellas, es realmente especial para la comunidad venezolana: la Péniche Anako. En este barquito amarrado a la dársena del Bassin de la Villette, músicos y personas amantes de los ritmos tradicionales de la patria de Bolívar, se reúnen, cada mes, para armar la denominada Parranda Vénézuélienne.  Una pareja de con una larga y reconocida trayectoria en la música tradicional venezolana, es la artífice de este encuentro musical: Cristobal Sotony Hayley Soto. Ella es cantante, se encarga de la programación de los conciertos y de la curaduría de los artistas. “Se nos ocurrió que podía ser este este formato: hacer un concierto de 45 minutos y después que la gente en general, no solamente los alumnos, sino otras personas, pudieran integrarse y hacer música venezolana”, explica Hayley.  Leer tambiénMontevideo retumba en París con los tambores del candombe Su esposo, Cristóbal, es un franco-venezolano que nació y creció en París, a los 20 años se fue a vivir a Caracas, la capital de la tierra de su padre; él es multiinstrumentista y ahí desarrolló una prolífica carrera como mandolinista y como maestro de música tradicional. Años después, a su regreso a tierras francesas, fundó la Asociación Sonar en París para darle continuidad a su labor de enseñanza y difusión de las músicas tradicionales. Sonar es el preámbulo de la Parranda Vénézuélienne. “Ahora somos varios los que damos clases en el local nuestro, organizamos hace más de 20 años un curso de verano. Todos los años son más o menos unos 30, 40 alumnos que pasan una semana…Y eso es música de las 09:00 hasta las 23:00 de la noche mínimo”, detalla Cristóbal.  Semillas venezolanas en la capital francesa El curso intensivo anual de la Asociación Sonar, que se realiza a las afueras de París, es un punto de convergencia para la música tradicional venezolana en este lado del mundo y todo un semillero de proyectos musicales. De ahí surgió el Collectif Bululú, un grupo que toca y expone variedad de ritmos venezolanos en París. Sus integrantes son cuatro jóvenes de Venezuela y dos franceses, quienes son alineación fija en las jam de las parrandas. La venezolana Rossmary Rangel, canta y toca la tambora y la bandola en el Colectivo, pero también tiene su proyecto propio como flautista, con el cual presentó su nuevo disco “Guayayo Project” en la Parranda del pasado mes de junio. “Vengo de otro mundo que es el mundo de las orquestas”, cuenta la artista a RFI, en medio de un ensayo que tuvo junto a sus colegas de Bululú en una sala de la Asociación Sonar en París, previo a ese espectáculo. La música popular es pan de cada día de las y los venezolanos, sin importar la escuela musical donde se aprenda. “Ya tú ves orquestas de cuatro, orquestas de mandolina, arpa, maracas (…) Entonces, no hay una cuestión de que la música popular esté alejada o que sea para un grupo específico de gente. Aquí nosotros hemos cultivado esa tradición desde muy pequeños… Yo crecí incluso tocando música un poco más académica en formación, pero siendo música venezolana”, agrega Rangel. El Sistema de Orquestas venezolano sin duda ha sido ejemplar y un gran promotor de la cultura musical del país. Se trata de un programa social, educativo y cultural, fundado por el maestro José Antonio Abreu en 1975. Este modelo, reconocido mundialmente, ha impactado la vida de miles de jóvenes, como fue el caso de Rossmary. “En todas las casas usualmente hay un cuatro”  Más allá de la música formal, la música tradicional es una vena que atraviesa la idiosincrasia de este país suramericano. Muchas de las festividades venezolanas están asociadas a celebraciones católicas y suelen estar acompañadas con ritmos tradicionales. En diciembre, por ejemplo, cuando las familias se reúnen a cocinar hallacas, las gaitas, las parrandas y los aguinaldos son tan esenciales como los ingredientes mismos de ese platillo navideño. Dariana López, la cantante, compositora y cuatrista del grupo, recalca que “Venezuela es un país que en donde la música tiene como una plaza muy importante en la vida diaria, mucha gente canta y toca sin ser forzosamente músico profesional (...) en todas las casas usualmente hay un cuatro. El cuatro es el instrumento tradicional por excelencia de Venezuela”. Leer tambiénEn París, tras la huella de la zampoña Esa pequeña guitarra de cuatro cuerdas es por tanto, infaltable en las parrandas y de ahí se van sumando todos los demás “desde mandolinas, maracas, bajo, contrabajo, guitarra… Una variedad de instrumentos tradicionales venezolanos: las maracas, la bandola… cantidad de instrumentos de percusión, detalla Daniel Uzcategui, el cuatrista principal y arreglista del Colectivo Bululú. Para formar parte de la programación de la Parranda, cada proyecto debe tener un mínimo de madurez musical y cumplir con el requisito indispensable: hacer música venezolana. “Que además no es tan conocida, digamos, como otras músicas como la música brasileña, por ejemplo, como la misma música colombiana que tienen más espacios donde se hacen en diferentes sitios. Hay muchas ruedas de samba, hay muchas ruedas de cumbia, pero parrandas venezolanas por el momento hay solo una”, recalca López. Esa exclusividad de la que habla Dariana, es la que hace tan especial la cita musical en la péniche, pues más allá de ser un lugar de encuentro para la comunidad venezolana, es una fiesta de ritmos y un punto de convergencia multicultural. La Parranda intenta abarcar el diverso y rico abanico de géneros musicales que tiene Venezuela. “Por supuesto, se hace mucho joropo llanero, que es como el más conocido, que involucra el arpa y algunas veces la bandola. Está el merengue venezolano que digamos que eso no va a faltar nunca (...) es como que un género muy característico de Venezuela”, ejemplifica López. “La música no la define el pasaporte” La cosmopolita París, sin duda es cómplice de todo ello. Ofrece un escenario idóneo para el público de distintas edades y procedencias. Anabel es venezolana y visita, desde Panamá, a su hija Eliana que está radicada en Francia. Ella asegura que la música tradicional es lo que te conecta con tu identidad: “Me ha hecho regresar a un pasado que dejé en mi país”, comenta tras asistir a la Parranda Venezolana. Para algunas personas locales ya es una cita habitual en la capital francesa. Francis, un músico francés enamorado de la música venezolana, acude todos los meses con su guitarra a la Parranda: “soy guitarrista y puedo tocar esas cosas que yo tocaba hace muchos años”. Brillitte, también francesa, es otra asistente ferviente: “Encontré al maestro Cristóbal Soto y empecé a tocar cuatro (...) y realmente es una fecha que no podemos faltar. Cada mes hay que venir porque es un momento único de música”. La paradoja de la música es que por un lado refuerza la identidad de una nación pero, al mismo tiempo, difumina las fronteras, porque como dice Cristóbal: “La música no la define el pasaporte, la define las ganas y el conocimiento del estudiarla, trabajarla, practicarla y compartirla”.  Ese sentimiento lo comparte Daniel, desde su experiencia en el Colectivo Bululú: “se elimina ese límite entre el que es venezolano y el que es francés, y es como que se te olvida cuando estás tocando. Cuando yo estoy tocando con Adrien, cuando yo estoy tocando con Juliette, cuando yo estoy tocando con Marina, con Dariana, no pienso que Juliette es venezolana o francesa. Es como un sitio donde esa barrera, como geográfica, de un pasaporte se borra”. Ese impulso por compartir la música es lo que ha mantenido a Cristóbal y a Hayley constantes con su proyecto pedagógico de transmisión de las músicas tradicionales, por más de 20 años en este lado del Atlántico. “Es que está viva en nosotros. Es parte de nuestras vidas (...) No hay ninguna meta otra que disfrutar de eso que conocemos y que nos gusta compartir,  reflexiona el maestro Cristóba Tras cinco años en París, esa vitalidad también atraviesa a Dariana. Cada vez que toca, las montañas de su natal Mérida, se sienten más cerca: “Hacer música tradicional venezolana aquí es una manera también que me permite seguir conectando con eso que dejé allá, ¿no? Gracias a la música tradicional venezolana, yo he creado esta red que me hace seguir sintiéndome en casa”. La Péniche Anako es administrada por una asociación de armenios y gracias a la alianza con la Asociación Sonar, esta fiesta musical venezolana ya es una cita fija en la agenda mensual desde hace más de una década. Cada tercer martes del mes La Parranda Venezolana resuena al borde de la Villette y es una parada obligatoria para músicos, personas curiosas y amantes de las músicas latinoamericanas.

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