La ContraCrónica

Un programa que empieza donde otros acaban. Política, economía, análisis y opinión con Fernando Díaz Villanueva.

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  1. 12h ago • Subscribers Only

    Espejismo petrolero

    Donald Trump anunció el viernes el que, según él, es el mayor acuerdo petrolero de la historia. Con este acuerdo Estados Unidos se asegurará el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas sin coste para el contribuyente. Parece algo irresistible, pero la contabilidad falla desde el primer vistazo. EEUU no será propietario de esos barriles, sino accionista de una sociedad con derecho a desarrollar 17 campos repartidos entre la Faja del Orinoco y el lago de Maracaibo. Además, entre un barril bajo tierra y otro listo para embarcar median años de inversión, tecnología y seguridad jurídica, algo que no abunda en Venezuela. El socio elegido es North American Blue Energy Partners, una empresa registrada en Barbados y controlada por Alejandro Betancourt, un empresario enriquecido al calor de los contratos del chavismo e investigado por presunto blanqueo en España y en Suiza. La operación la remató la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono mediante unos warrants que dan al departamento de Defensa derechos sobre la producción futura por una prima simbólica. De los porcentajes de producción que irán a EEUU circulan varias versiones lo que significa que los detalles del acuerdo aún se encuentran lejos de estar cerrados. El calendario explica las prisas. La guerra de Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y las elecciones de medio mandato son en un par de meses. El problema es que la realidad sobre el terreno en Venezuela es muy distinta. Desde la caída de Maduro en enero, ninguna gran petrolera estadounidense se ha metido en aquel país por los riesgos que entraña y porque hay que gastar demasiado dinero para revivir la infraestructura. El país tiene hoy sólo dos taladros de perforación activos frente a los 120 que había en 1998, y produce en torno a un millón de barriles diarios, un tercio de lo de entonces, más o menos lo que extrae Dakota del Norte. Custodia, eso sí, el 17% de las reservas mundiales pero solo aporta el 1% de la producción mundial. Las petroleras son reacias a invertir allí porque las expropiaciones del pasado aún se recuerdan. Todavía hoy ConocoPhillips reclama 12.000 millones de dólares y ExxonMobil otros 1.000. Ante la falta de interés de las grandes petroleras la Casa Blanca está tentando a las más pequeñas dirigidas por gente próxima al presidente, pero incapaces de afrontar los gastos que requerirían desarrollar los proyectos de extracción de crudo pesado en la faja del Orinoco. Hay, además, otro elemento no menor. La Constitución venezolana de 1999 prohíbe de forma explícita transferir unos yacimientos que pertenecen a la República. Delcy Rodríguez es una presidenta ilegítima, gobierna sin haber pasado por las urnas tras heredar el cargo de un presidente hoy preso que robó las elecciones de 2024. En Venezuela todavía quedan unos 380 presos políticos y los principales jerarcas del chavismo como Diosdado Cabello o Vladimir Padrino siguen en el Gobierno. Los negociadores estadounidenses admiten que la estructura societaria privada se eligió para atar a los futuros gobiernos venezolanos, pero eso implica que la democracia no regresará a Venezuela en mucho tiempo, entre otras cosas porque hoy por hoy al Gobierno de Estados Unidos le interesa que se mantenga una dictadura con la que ha terminado asociándose. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 4:00 Espejismo petrolero 33:55 La exaltación de la estelada 45:22 El sanchismo después de Sánchez

  2. 2d ago • Subscribers Only

    La costa no es eterna: una historia del nivel del mar

    El nivel del mar nunca ha estado quieto. La línea de costa que separa la tierra del mar y que aparece dibujada con precisión en los mapas no es una frontera estable, sino la posición que ocupa el océano en este momento concreto dentro de una oscilación que lleva millones de años actuando. Ha estado 100 metros más arriba y 100 más abajo dependiendo de las época. Tres factores determinan el nivel del mar. El primero es el hielo. Cuando el frío se prolonga durante milenios, la nieve se acumula sobre los continentes y forma casquetes de muy espesos. Cada metro cúbico atrapado allí es un metro cúbico que no está en el mar. El segundo es el calor, el agua templada ocupa más volumen que la fría, luego los océanos ocupan más espacio sin haber ganado una sola gota de agua. El tercero es la forma misma de las cuencas oceánicas, que cambian de forma en función de la actividad de las dorsales submarinas. A todo ello se suma que el propio suelo sube y baja después de cada glaciación. Durante la mayor parte de la historia geológica el mar estuvo mucho más alto que hoy. En el Cretácico se encontraba unos 200 metros por encima del actual. Norteamérica partida en dos por un brazo de mar y Europa era un rosario de islas cálidas. En el Plioceno, hace entre 3 y 5 millones de años más de temperatura, el nivel del mar estaba unos 20 metros más arriba que en el momento presente. El péndulo de las glaciaciones trajo muchos cambios a la linea de costa. Hace 125.000 años el mar estaba de 6 a 9 metros por encima del de hoy, pero hace 20.000 años, entre 120 y 130 metros por debajo. Gran Bretaña no era una isla, sino una península, Siberia y Alaska formaban un solo territorio. Las plataformas continentales emergidas sumaban una superficie del tamaño de Europa. Esas plataformas estaban habitadas por seres humanos cuyos campamentos yacen ahora bajo el agua. El deshielo posterior los fue anegando. En tiempos del imperio romano aún el nivel del mar era ligeramente inferior al actual. Desde entonces sube muy lentamente. Desde el siglo XIX el mar ha subido de 20 a 25 centímetros y el ritmo parece que se acelera. Las costas que damos por eternas son solo un fotograma. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/267769

  3. 3d ago • Subscribers Only

    El robo de Villena

    El robo de una joya arqueológica como el Tesoro de Villena reabre un debate incómodo pero urgente sobre la gestión del patrimonio histórico en España. Mantener piezas de relevancia universal en sus municipios de origen responde a una legítima reivindicación de identidad y apego territorial, pero choca de frente con una realidad material incontestable: la asimetría presupuestaria en materia de seguridad y conservación. Cuando un conjunto que rivaliza con las tumbas reales de Micenas se custodia en instituciones locales dependientes de presupuestos municipales ajustados, el patrimonio queda expuesto a riesgos desproporcionados. Las grandes instituciones estatales cuentan con cámaras acorazadas, vigilancia armada continua, sistemas biométricos y protocolos antiterroristas que un ayuntamiento medio difícilmente puede costear y mantener en el tiempo. Confiar la protección de toneladas de historia y metales preciosos a vitrinas reforzadas estándar, alarmas convencionales o plantillas de vigilancia mermadas roza la negligencia institucional por omisión de recursos. El romanticismo de la descentralización cultural pierde todo su sentido si no viene acompañado de una dotación financiera blindada por parte de las administraciones autonómicas y estatales. No se trata de despojar a los pueblos de su legado para concentrarlo en las grandes capitales, sino de asumir que un museo municipal no puede asumir en solitario la carga de custodiar tesoros que son objetivo primordial de redes organizadas de expolio y tráfico de arte. Si el Estado exige que estas obras permanezcan en su contexto original, debe asumir el coste íntegro de su bunkerización. De lo contrario, la insistencia en retener piezas maestras sin la infraestructura adecuada seguirá siendo una temeridad donde el orgullo local termina jugando a la ruleta rusa con la memoria material de la humanidad.

  4. 4d ago • Subscribers Only

    El despropósito de Ceuta

    El asalto sobre Ceuta del 30 de julio que se tradujo en la entrada ilegal de entre 70.000 y 80.000 personas en la ciudad, es la mayor crisis fronteriza del último medio siglo y, sobre todo, una radiografía del método clásico de gobierno de Pedro Sánchez, el de supeditar cada resorte del Estado (diplomacia, seguridad y hasta la Corona) a su propia supervivencia, apoyándose en la propaganda y en la búsqueda constante de culpables. Para el Gobierno, la responsabilidad siempre es de otros, de la "ultraderecha", del machismo, del cambio climático, de Trump o de Netanyahu. Lo ocurrido en Ceuta nos muestra a un Gobierno que ha renunciado a gobernar para limitarse a perdurar. Como síntoma del desbarajuste con el que se está gestionando esto la ministra de Defensa, Margarita Robles, declaró el lunes en el parlamento que el CNI advirtió con dos días de antelación del asalto. Poco después el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska dijo lo contrario. El fallo, por tanto, no fue de inteligencia sino de voluntad. La cadena de mando no funcionó y el Estado se encontró no con la guardia baja, sino sin guardia de ningún tipo. Sánchez, por su parte, ha preferido marcar un perfil muy bajo, se ha pasado el mes de vacaciones, primero en Lanzarote y luego en Andorra. Han tardado 26 días para comparecer en el Congreso (después de vetar al Senado que no controlan), casi un mes para reunir el Consejo de Seguridad Nacional y 22 días para nombrar un coordinador. El mando único que reclamó desde el primer día el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, se lo negaron para autorizarlo tres semanas después. A eso habría que sumar el intento de instrumentalizar a Felipe VI, sugiriéndole que llamara al rey de Marruecos para agradecer su colaboración, algo que, en todo caso, corresponde al Gobierno y que sirve a la agenda marroquí de desestabilización institucional. De fondo una relación con Marruecos que es de puro servilismo desde que, hace cuatro años, el Gobierno cambió de postura sobre el Sáhara Occidental. A cambio no se ha obtenido nada, ni siquiera un eficaz control migratorio. Marruecos abre o cierra el grifo en función de sus intereses. Pero el Gobierno exculpa una y otra vez al Gobierno marroquí e incluso le elogia públicamente. Entretanto Ceuta sigue desbordada, hay miles de inmigrantes sin identificar, inseguridad, robos violaciones y ciudadanos que se sienten abandonados. El episodio encaja en el patrón habitual de convertir la política exterior en prolongación de la estrategia electoral, presentarse como némesis de Trump, negarse al gasto en Defensa y tejer alianzas con China al margen de Bruselas. Todo ello erosiona la confianza de los aliados europeos justo cuando España más los necesita. La razón última es un Gobierno en minoría y una legislatura muerta. Estos tres años registran un récord de improductividad legislativa, se ha abusado del decreto (168 desde 2018) y hay infinidad de leyes bloqueadas. Un presidente maniatado y deslegitimado dentro busca oxígeno fuera. Cuando no se puede gobernar lo más sensato democrático es devolver la palabra a los ciudadanos, pero por ahí Sánchez no quiere pasar porque eso le sacaría del poder. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:33 El despropósito de Ceuta 33:04 El caso de Lindsay Clancy 42:27 Las largas vacaciones de Pedro Sánchez 47:55 Pateras en Gibraltar

  5. 5d ago • Subscribers Only

    Cortoplacismo y propaganda

    Sánchez ha prorrogado sus vacaciones unos días, pero el lunes ya no podrá escapar más. Regresa con Ceuta al rojo vivo y una lista de tareas económicas pendientes de las que apenas se habla, opacadas por la corrupción o la inmigración. Detrás del triunfalismo oficial se esconde una economía disfuncional que se nota cada vez que se va a comprar. El economista Santiago Sánchez analiza en VozPópuli las cinco facturas que el presidente deberá afrontar en otoño. La primera son los Presupuestos Generales del Estado: el Gobierno ha fijado un techo de gasto récord de 226.032 millones sin mayoría para aprobarlos. Desde 2023 solo los prorroga, pese a que la Constitución exige presentarlos anualmente. Bruselas exige disciplina: la deuda supera el 100 % del PIB y solo los intereses cuestan 42.000 millones al año. La segunda factura es la inflación, un 3,6 % frente al 2,6 % de la eurozona, que erosiona el poder adquisitivo. El sistema eléctrico muestra las consecuencias de sustituir política energética por ideología: se desperdician miles de GWh renovables mientras se recurre al gas, y el calendario de cierre nuclear carece de lógica. La tercera es la productividad estancada desde 2019; el empleo crece sobre todo por la incorporación de extranjeros, elevando el PIB sin mejorar la renta por habitante. La cuarta, los fondos europeos: 78.000 millones recibidos sin que se vean aún resultados claros en inversión o industria. Sánchez convertirá cada problema en relato de éxito, pero no los resolverá. Su prioridad es permanecer en el poder para gestionar los frentes judiciales. Lo que nos espera es más cortoplacismo y propaganda. - Las cinco facturas que esperan a Sánchez este otoño de Santiago Sánchez - https://www.vozpopuli.com/opinion/analisis/las-cinco-facturas-que-esperan-a-sanchez-este-otono.html

  6. 5d ago • Subscribers Only

    El muro no funciona en Alemania

    El próximo 6 de septiembre Sajonia-Anhalt, uno de los Länder más pobres de la antigua Alemania Oriental, celebra unas elecciones regionales que han puesto en vilo a todo el país. Las encuestas dan a Alternativa por Alemania (AfD) más del 40% de los votos, un resultado que les dejaría a las puertas de gobernar en solitario un parlamento regional por primera vez en su historia. Pero lo que se dirime allí no es tanto que pasará con ese Estado federado, sino si sigue valiendo una estrategia que la clase política alemana practica contra este partido de derecha identitaria desde hace años. Esa estrategia se conoce Brandmauer, el cortafuegos que compromete a todos los demás partidos a no pactar jamás con AfD ni gobiernos ni leyes. La CDU formalizó la doctrina en tiempos de Merkel, y, algo que nació como una línea roja para debilitar a AfD, se ha transformado en el principio organizador de la vida política alemana. Se descartan medidas que tendrían mayoría solo porque AfD las votaría, se les niega la vicepresidencia del Bundestag y a sus diputados se les aplica un aislamiento que roza en ocasiones la mala educación. La pregunta es si todo esto ha servido para algo. Medido por su objetivo último, el de hacer de AfD un partido menos atractivo para el votante, el cortafuegos ha fracasado. Hace un año Merz prometió reducir su voto a la mitad endureciendo el discurso migratorio y gobernando con eficacia. La inmigración irregular se ha desplomado, pero AfD ha duplicado su apoyo y ronda el 29% nacional, seis puntos por delante de los democristianos. Mientras en Italia, Países Bajos, Suecia o España la derecha identitaria se ha ido moderando tan pronto como se acercaba al poder, AfD ha recorrido el camino inverso, se ha radicalizado aún más mientras veía como su esperanza de voto aumentaba. El muro retira los incentivos para moderarse. El votante apoya a AfD sin riesgo sabiendo que nunca cargarán con el desgaste de gobernar. El aislamiento les regala su mejor argumento, la prueba de que existe un sistema de partidos cartelizado que se coaliga una y otra vez para dejarles fuera. Detrás del muro, entretanto, pueden prometer cualquier cosa sin rendir cuentas ni resolver sus propias contradicciones internas. Para la CDU el cortafuegos ha terminado convirtiéndose en una trampa. Les obliga a buscar socios solo a su izquierda, incluso en Die Linke, lo que enfurece a sus bases y les impide desplegar su programa. Cada transgresión, como la de Turingia en 2020 o la legislación migratoria les ha salido cara. La realidad es que luego, ya sobre el terreno, en muchos municipios y Länder del este, el muro es pura ficción porque son muchos los diputados y concejales que tiene AfD y hay que contar con ellos. Podrían condicionar el cortafuegos a que se moderasen, pero eso es precisamente lo que AfD no desea hacer ahora que la suerte le sonríe. Repensar las coaliciones y disputarle el terreno de las ideas parece lo más sensato, aunque nadie se atreve a intentarlo. El resultado es que trece años después de su fundación, AfD puede llegar a gobernar un Land a solas y sin haber cedido un milímetro. El muro que debía contenerles ha terminado convirtiéndoles en el partido más votado de Alemania. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:40 El muro no funciona en Alemania 35:26 El ático de Ayuso 40:01 Guerra de drones 49:07 ¿Por qué EEUU no responde con enjambres de drones en Irán?

  7. 6d ago • Subscribers Only

    Divorcio comercial en Norteamérica

    El comercio entre Canadá y Estados Unidos mueve entre 800.000 y 900.000 millones de dólares cada año. Funciona desde hace años a las mil maravillas gracias a la cercanía geográfica, la infraestructura compartida, el idioma común y unos estándares empresariales similares. Ambas economías no solo intercambian productos terminados, también los fabrican juntas. La industria del automóvil, por ejemplo, está tan entrelazada que las piezas cruzan la frontera varias veces, el energético también, Canadá aporta cerca del 60% de las importaciones de petróleo estadounidense. Esa relación, ya deteriorada desde el año pasado, se rompió la madrugada de este sábado. Minutos antes de expirar el plazo fijado por Trump, las conversaciones se interrumpieron porque los negociadores canadienses decidieron levantarse de la mesa. El primer ministro Mark Carney aplicó su máxima de que mejor es ningún acuerdo que uno malo. Días antes, Trump había anunciado precipitadamente un acuerdo que rebajaba los aranceles del acero y aluminio (del 50% al 25%) y del automóvil (del 25% al 15%). Pero una serie de detalles hizo que descarrilase en el último momento. Los fabricantes de derivados del acero y el aluminio exigieron mantener los aranceles sobre los transformados. A ello se sumaron exigencias de última hora sobre los etiquetados en francés, una lengua que es oficial en la provincia de Quebec, y sobre el automóvil, donde Estados Unidos se empeñó en excluir a los camiones medianos y pesados del alivio arancelario. Carney lo denunció como una cuestión de soberanía con una frase corta y sentenciosa: "pedían demasiado y ofrecían muy poco”. Trump recurrió a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, algo que nunca se había empleado antes, alegando discriminación comercial. La excusa es muy débil. El déficit comercial que Estados Unidos tiene con Canadá se debe en exclusiva a las importaciones de crudo pesado para el que muchas refinerías estadounidenses, especialmente del medio oeste, están adaptadas desde hace mucho tiempo. El daño inmediato es relativamente asumible, afecta al 5% de las exportaciones y eleva el tipo efectivo del 5% al 7,5%, pero desigual, los plásticos, los químicos, la madera y la maquinaria cargarán con lo peor. Lo más grave es la desconfianza que se ha instalado en la relación bilateral en un momento económicamente muy delicado para Canadá. La represalia, prevista para el 8 de septiembre, podría empujar la inflación hasta el 4% y destruir unos 90.000 empleos. Carney disfruta por ahora de un amplio apoyo interno pero tiene que equilibrar un tablero político muy complejo. En octubre se celebrará un referéndum en Alberta en el que podrían plantearse la independencia y poco antes habrá elecciones provinciales en Quebec y los nacionalistas encabezan las encuestas. Su apuesta consiste en ganar tiempo. Ha retrasado dos semanas las represalias y espera que las elecciones de medio mandato devuelvan a Trump a la mesa de negociación. Pero es una apuesta, no una certeza. La firmeza tiene fecha de caducidad y esa viene marcada por el bolsillo de los canadienses. Carney ha comprado tiempo a cambio de dinero, y ese tiempo solo juega a su favor si Trump lo ve muy negro en noviembre. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:50 Divorcio comercial en Norteamérica 36:06 Legalización y narcotráfico 42:04 ¿Por qué no llegan pateras a Gibraltar? 47:09 Capacidad de atención en los jóvenes

  8. Aug 23 • Subscribers Only

    Ceuta y el Gran Marruecos

    El pasado viernes el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, reivindicó el “derecho histórico y geográfico” que presuntamente tiene su país sobre las ciudades de Ceuta y Melilla. No es algo nuevo, la reclamación de estas dos ciudades forma parte de lo que se conoce como “Gran Marruecos” un proyecto geopolítico que aspira a reunir bajo la soberanía del reino alauí un amplio territorio del noroeste de África. El primero en formularlo fue Allal El Fassi, fundador del Partido Istiqlal que, en la primera mitad del siglo XX, articuló esa idea como bandera del nacionalismo marroquí. Para sus defensores, el fin de los protectorados francés y español en 1956 debía ser solo el primer paso hacia la recuperación de unas tierras que consideran históricamente marroquíes. El fundamento de esta reivindicación se apoya sobre las grandes dinastías medievales. Almorávides, almohades y benimerines proyectaron desde el actual Marruecos su poder sobre buena parte del Magreb, y en algunos periodos alcanzaron incluso el África subsahariana y la península ibérica. A esa continuidad territorial se sumaba el vínculo religioso y político de la baya, el juramento de fidelidad que las tribus prestaban al sultán. Los partidarios del Gran Marruecos toman esos lazos como prueba de una soberanía previa que trascendía las fronteras trazadas por las potencias coloniales. El mapa original de las reivindicaciones incluía el Sáhara Occidental, la totalidad de Mauritania, franjas del oeste y suroeste de Argelia, el norte de Malí y, en el flanco septentrional, Ceuta, Melilla. Algunas corrientes más exaltadas han llegado incluso a incluir a las islas Canarias, aunque esto nunca se ha convertido en una reivindicación oficial. Tras la independencia el nuevo reino intentó dar contenido práctico a ese ideario. La guerra de Ifni en 1957 enfrentó a Marruecos con España en el sur, la guerra de las Arenas en 1963 les enfrentó con la recién independizada Argelia por la delimitación fronteriza. En Rabat tardaron años en reconocer a Mauritania, a la que tenían por parte de su territorio. El episodio más conocido fue en 1975 con la Marcha Verde, la movilización de cientos de miles de civiles hacia el entonces Sáhara español. Eso precipitó la retirada de España y la posterior ocupación marroquí del territorio disputándoselo a la población local representada por el Frente Polisario. Hoy Marruecos controla la mayor parte del Sáhara Occidental. Esta política de hechos consumados ha ido ganando apoyo internacional. Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí en 2020 y España dos años más tarde. El Frente Polisario y Argelia, su principal valedor, mantienen su rechazo y reclaman un referéndum de autodeterminación. El otro frente que tienen abierto es el de Ceuta y Melilla. No se trata de una amenaza militar inminente, sino de una reclamación de fondo que en Rabat no abandonan y que activan cuando les conviene para obtener concesiones o presionar a España. No importa que ambas ciudades sean españolas desde hace 500 años y que la comunidad internacional las reconozca como tales. Es en ese punto es donde se inscribe el asalto del pasado 30 de julio. Para tratar este tema, que tiene mucha miga y requiere tratarlo con calma y conocimiento, vuelve a La ContraCrónica Julio González, un analista muy fino que lleva unos meses sin pasar por aquí. #FernandoDiazVillanueva #ceuta #marruecos ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/267769

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