Técnica Fórmula 1 · Podcast de F1

Analizamos la F1 al detalle, desde todos los puntos de vista posibles a través de entrevistas y tertulias: noticias, opiniones especializadas, técnica, estadísticas, interpretaciones de la mano de periodistas, ingenieros y pilotos. Pero no sólo de F1 vive el hombre, así que también hablamos del WEC y la Fórmula E. Utiliza https://www.speakpipe.com/tecnicaformula1 para dejarnos en audio las preguntas, sugerencias o temas a tratar en nuestro podcast y con nuestros invitados. Facebook: facebook.com/podcasttecnicaformula1 Twitter: @RaulMolinaRecio

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  1. 2d ago • Subscribers Only

    Episodio 997 · El análisis del GP de Hungría (I)

    Hungría dejó una de esas carreras que ayudan a reconciliarse, aunque sea parcialmente, con la Fórmula 1 de 2026. Sin el superclipping como protagonista absoluto, el Hungaroring permitió ver una prueba intensa, con luchas, estrategias diferentes y una pelea por la victoria que no quedó cerrada hasta muy tarde. Una carrera que toca analizar a fondo en el primer episodio de la semana del Pocast Técnica Fórmula 1. Haciendo los deberes antes del verano. Ganó Lando Norris, y no fue una victoria menor. McLaren ha dado un salto importante y ya no parece un equipo que aparece sólo cuando el circuito se adapta perfectamente a su coche. En Hungría logró la pole, ganó la carrera y confirmó que se mete de lleno en la lucha con Mercedes, Ferrari y Red Bull por las posiciones importantes. Eso es, quizá, lo más interesante de esta temporada. Más allá de todos los problemas de esta normativa, hay campeonato. Y no un campeonato pobre, sino uno con cuatro equipos capaces de pelear por poles, podios y victorias. Mercedes sigue teniendo una referencia enorme en Antonelli, Ferrari ha recuperado presencia con Hamilton y Leclerc, Red Bull sigue siendo competitivo con Verstappen y Hadjar, y ahora McLaren vuelve a golpear con Norris. El resultado final en Budapest habla de esa igualdad. Norris ganó por delante de Hamilton, Leclerc, Antonelli, Verstappen, Hadjar y Russell. Siete pilotos de cuatro equipos distintos en la zona caliente de la carrera. Si uno mira sólo los nombres y las diferencias de rendimiento, la temporada tiene argumentos de sobra para enganchar. El problema es que no siempre la normativa permite que esa igualdad se traduzca en espectáculo. En Hungría, al menos, la pista ayudó. Es un circuito donde adelantar nunca ha sido fácil, pero con más frenadas, menos tiempo a fondo y menos exposición al desastre energético que vimos en Spa. Por eso la carrera pudo respirar mejor. La salida ya alteró el guion. Piastri superó a Norris, que se fue ancho; Verstappen se colocó tercero; Leclerc perdió posiciones tras una mala arrancada; Hamilton quedó por delante del monegasco; Antonelli se situó sexto; y Russell cayó hasta el fondo por un problema técnico que Mercedes reconoció después. En pocos metros, el Gran Premio quedó abierto. La lucha entre Hamilton y Verstappen fue uno de los grandes hilos de la carrera. El Ferrari salió con blandos e intentó el undercut parando pronto, en la vuelta 14, para quitarse de encima al Red Bull. Pero Verstappen volvió a demostrar que, incluso cuando no tiene el coche más rápido, puede sacar petróleo de cualquier oportunidad. Su adelantamiento a Lawson y Hamilton en la vuelta 16 fue una de las maniobras del día. Red Bull también jugó bien con Hadjar. El francés volvió a hacer una carrera muy seria, supo leer su papel y permitió al equipo aprovechar una ventana mínima con sus dos coches en posiciones útiles. No todo fue ritmo puro; hubo también inteligencia estratégica. En una temporada tan comprimida, eso marca diferencias. Ferrari dejó señales mixtas. Hamilton estuvo en la pelea, pero acabó con una sanción de cinco segundos. Leclerc tuvo momentos de mayor ritmo, aunque su carrera volvió a depender mucho del comportamiento de los neumáticos. El propio piloto explicó que había juegos de duros que funcionaban de forma muy distinta dentro del mismo rango, algo que condicionó fases enteras de la prueba. También hubo problemas para McLaren. Piastri se detuvo en la vuelta 56 y abrió la puerta a dudas de fiabilidad justo cuando el equipo parece haber dado un salto competitivo. La victoria de Norris pesa mucho. Sin embargo, si McLaren quiere pelear con regularidad contra Mercedes, Ferrari y Red Bull, necesita que los dos coches puedan cerrar los domingos sin sobresaltos. Antonelli se va cómodo a las vacaciones.

  2. Jul 20 • Subscribers Only

    Episodio 996 · La previa al GP de Hungría y el Rally de Estonia

    La Fórmula 1 llega a Hungría con una pregunta muy concreta para muchos aficionados españoles: ¿servirá el Hungaroring para que Aston Martin empiece, al menos, a salir del lodo? Después de otro fin de semana durísimo en Bélgica, con Fernando Alonso doblado dos veces y Lance Stroll fuera de carrera, el equipo necesita algo más que promesas. El Podcast Técnica Fórmula 1, en su segundo programa de la semana, nos cuenta qué podríamos esperar del equipo este fin de semana previo a las vacaciones de verano. No se espera un milagro. La situación de Aston Martin es demasiado profunda como para pensar en una transformación inmediata. Pero Hungría aparece como una primera oportunidad para medir si las mejoras previstas empiezan a cambiar el tono de la temporada. El objetivo, de momento, parece modesto: no estar tan lejos, no ser doblado con tanta facilidad y ofrecer a Alonso un coche mínimamente digno antes de la segunda fase de evolución que debería llegar en Zandvoort. El Hungaroring puede ayudar a que la imagen sea algo menos cruel. Es un circuito más lento, revirado, con menos tiempo a fondo que Spa y, en teoría, menos expuesto al superclipping que tanto ha afeado algunos Grandes Premios de esta temporada. Eso no significa que los adelantamientos vayan a ser fáciles. Hungría nunca los ha regalado. Pero quizá permita una Fórmula 1 algo más reconocible, con menos coches levantando en zonas donde el espectáculo queda demasiado castigado. Además, el circuito húngaro tiene una importancia especial este año. Será la última carrera antes del parón de verano y la 41.ª visita de la Fórmula 1 al Hungaroring, que cumple cuatro décadas desde aquel primer Gran Premio de 1986, el primero celebrado más allá del Telón de Acero. Una pista con historia, pero con exigencias muy concretas. Según los datos de Brembo, Hungría será una prueba dura para los frenos. Los pilotos los utilizarán durante un 22% de la carrera, con ocho puntos de frenada por vuelta y una curva 1 especialmente exigente, donde los coches pasarán de más de 330 km/h a menos de 100. En una temporada donde muchas frenadas han perdido intensidad por las características de los nuevos monoplazas, el Hungaroring puede devolver algo de protagonismo a un apartado técnico tradicional. La carrera también será clave para Mercedes, Ferrari y Red Bull. Antonelli llega reforzado tras ganar en Spa y sigue encarando el campeonato con una autoridad impresionante. Ferrari necesita confirmar que su buen momento no depende sólo de circuitos concretos. Y Red Bull debe demostrar que la recuperación vista en Bélgica no fue una reacción aislada. Para todos, Hungría será una última nota antes de las vacaciones. Estonia y el WRC nunca defraudan. Mientras la Fórmula 1 mira hacia Budapest, el Mundial de Rallies viene de una prueba mucho más satisfactoria. El Rally de Estonia dejó la primera victoria de Sami Pajari, uno de los grandes nombres propios de la temporada. El finlandés está firmando una progresión enorme y su triunfo lo mete, incluso, en la conversación del campeonato. Lo que hace unas semanas podía parecer una sorpresa puntual empieza a tomar forma de candidatura seria. Oliver Solberg también salió reforzado con un segundo puesto importante. Después de varios rallies complicados, necesitaba un resultado así para recuperar presencia. Estonia, con su velocidad altísima, sus saltos y su carácter de “mini Mil Lagos”, era un escenario perfecto para marcar diferencias entre quienes tienen confianza plena y quienes dudan una décima de más. Ogier, en cambio, no consiguió todos los puntos que necesitaba. Eso no significa que haya que descartarlo. Con Ogier nunca conviene hacerlo. Sigue ahí, sigue siendo una amenaza y cada rally que disputa puede alterar el equilibrio del Mundial. Pero Estonia recuerda que su remontada, por espectacular que sea, exige una precisión casi perfecta. La temporada entra en un momento decisivo. Y no sólo en la Fórmula 1.

  3. Jul 19 • Subscribers Only

    Episodio 995 · El análisis del GP de Bélgica

    Spa-Francorchamps debía ser uno de los grandes exámenes de la Fórmula 1 de 2026. Y lo fue. Y, a juicio del equipo del Podcast Técnica Fórmula 1, lo suspendió. ¿Demasiado estrictos? Para juzgar habrá que escuchar el primer episodio de la semana. Estrategia, sí. Emoción, ninguna. El Gran Premio de Bélgica dejó una carrera con interés, con estrategia, con tensión y con una nueva victoria de Andrea Kimi Antonelli. Pero también volvió a enseñar el gran problema de esta normativa: los adelantamientos por pura gestión de potencia siguen siendo difíciles de disfrutar. No fue una mala carrera. Conviene dejarlo claro. Spa tuvo momentos, alternativas y una clasificación final que confirma que el campeonato sigue vivo. Pero ver cómo algunos de los puntos más míticos del circuito pierden parte de su esencia por la manera en que los coches gestionan la energía eléctrica deja una sensación amarga. Spa es velocidad, desnivel, riesgo controlado y confianza. Si ahí los monoplazas tienen que levantar demasiado pronto, algo importante se rompe en la relación entre la pista y el espectáculo. Antonelli, mientras tanto, sigue a lo suyo. El italiano de Mercedes ganó en Bélgica, se convirtió en el vencedor más joven en la historia de Spa y dio otro paso importante hacia el campeonato. Tiene el mejor coche, sí, pero también está demostrando una madurez impropia de su edad. Se ha adaptado mejor que nadie a esta Fórmula 1 y, sobre todo, no está cometiendo errores. Mercedes, sin embargo, volvió a mostrar las dos caras de su temporada. Por un lado, el rendimiento sigue ahí: Antonelli hizo la pole, ganó la carrera y confirmó que el coche alemán continúa siendo la referencia. Por otro, George Russell abandonó en un fin de semana en el que, más allá de las explicaciones oficiales, quedó la sensación de que el nerviosismo tuvo mucho que ver. En un campeonato largo, la fiabilidad y la cabeza pesan tanto como la velocidad. Ferrari volvió a salir reforzada. Charles Leclerc terminó segundo y Lewis Hamilton cuarto, en una carrera que confirma que la Scuderia ha encontrado una base mucho más competitiva que al inicio de la temporada. Quizá no tenga todavía la regularidad de Mercedes, pero ya no parece un equipo condenado a esperar errores ajenos. Puede estar cerca, puede presionar y puede aprovechar cualquier grieta. Red Bull también dejó señales positivas. Max Verstappen acabó tercero y Hadjar firmó una gran remontada hasta la sexta posición, un resultado importante para el primer equipo. Después de semanas de dudas, el coche no parece completamente perdido, aunque sigue lejos de transmitir la autoridad de otros años. Verstappen continúa siendo una amenaza, pero Red Bull necesita convertir sus picos de rendimiento en una tendencia más estable. McLaren quedó algo más difuminada. Piastri fue quinto y Norris séptimo, con vuelta rápida final incluida, pero el equipo sigue sin terminar de transformar su velocidad en resultados realmente contundentes. Está cerca, sí, pero en una temporada tan apretada eso no siempre basta.

  4. Jul 15 • Subscribers Only

    Episodio 994 · La previa a Bélgica (II), al Rally de Estonia y la Indy en Nashville

    La Fórmula 1 regresa esta semana en Spa-Francorchamps, y eso siempre debería ser una buena noticia. El Gran Premio de Bélgica llega en uno de los circuitos más esperados del calendario, pero también en un momento en el que la categoría todavía intenta convencer al aficionado de que los coches de 2026 pueden ofrecer carreras reconocibles en los grandes escenarios. Y ese será tan sólo el primer tema a tratar en el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. Spa será una prueba exigente. La recta de Kemmel, las zonas de alta velocidad y la longitud del trazado pondrán bajo la lupa el despliegue eléctrico de las nuevas unidades de potencia. La pregunta es evidente: ¿veremos una carrera fluida o volverán a aparecer de forma demasiado visible el clipping y el superclipping? La Fórmula 1 viene de varios fines de semana en los que los equipos han ido aprendiendo a gestionar mejor la energía. Los adelantamientos ya no dependen siempre de una diferencia brutal de potencia disponible, y algunos duelos han empezado a tener más lectura táctica. Pero Spa es otra cosa. Si hay un circuito capaz de desnudar las virtudes y defectos de esta generación de coches, es éste. Pero el fin de semana no será sólo Fórmula 1. El Mundial de Rallies llega a Estonia, una de las pruebas más rápidas y espectaculares del calendario. Es un rally muy distinto al Acrópolis: menos supervivencia pura sobre piedra y calor, más velocidad, confianza, saltos y precisión a altísima velocidad. Estonia suele premiar a los pilotos capaces de atacar sin perder limpieza. Las pistas rápidas exigen mucha seguridad en el coche, notas perfectas y una capacidad enorme para mantener ritmo sin cometer errores. En ese contexto, la figura de Sébastien Ogier vuelve a aparecer como una de las grandes claves. Ogier sigue intentando una remontada que parecía improbable hace no tanto. Cada rally que disputa altera el equilibrio del campeonato, porque no corre simplemente para estar: corre para ganar. Estonia, por sus características, no será una prueba sencilla para él, pero su estado de forma obliga a tomarlo siempre en serio. Toyota, Hyundai y M-Sport llegan con desafíos distintos. Toyota tiene estructura, profundidad y pilotos capaces de marcar diferencias. Hyundai necesita mantener la solidez mostrada recientemente y convertir ritmo en resultados. M-Sport, por su parte, buscará aprovechar un rally donde la confianza puede abrir oportunidades si los favoritos fallan. Estonia no es una prueba cómoda para nadie, y menos para quienes todavía están construyendo experiencia en rallies tan rápidos. Terminar, aprender y evitar errores graves puede ser tan importante como buscar un resultado brillante. La tercera cita del fin de semana, en Nashville. Y es que este fin de semana tendremos la IndyCar en un superspeedway trioval rapidísimo. El Nashville Superspeedway tiene 1,33 millas, superficie de hormigón, forma de D y 14 grados de peralte. La carrera será de 300 vueltas y casi 400 millas, un formato donde la estrategia, el tráfico y las neutralizaciones pueden cambiarlo todo. En un óvalo así, la IndyCar suele vivir en el filo. La velocidad es constante, los márgenes son mínimos y cualquier error puede provocar una cadena de consecuencias. Para Alex Palou, cada carrera en óvalo es una oportunidad de seguir protegiendo su ventaja en el campeonato, pero también un terreno donde los rivales pueden recortar si la prueba se vuelve imprevisible. Lo que vimos el pasado fin de semana. El fin de semana llega, además, con el eco reciente del Mundial de Resistencia en São Paulo. BMW ganó las 6 Horas en una lucha muy apretada con Ferrari y Cadillac, con menos de siete segundos entre los tres primeros. Fue la segunda victoria de la marca bávara en la temporada y una señal más de lo abierta que está la categoría Hypercar. El contraste con Toyota fue llamativo. Después de ganar Le Mans, la marca japonesa sufrió en Interlagos y quedó lejos de la pelea principal.

  5. Jul 13 • Subscribers Only

    Episodio 993 · La previa al GP de Bélgica (I)

    La Fórmula 1 vuelve esta semana en uno de esos circuitos que no necesitan presentación. Spa-Francorchamps es historia, velocidad, desnivel, clima imprevisible y una de las pistas favoritas de pilotos y aficionados. Sin embargo, volvemos a lo que llevamos temiendo (y sufriendo) toda la temporada: veremos un espectáculo o la F1 dará “el espectáculo”. Pronósticos en el primer episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. Pregunta de examen. Spa llega este año con una pregunta incómoda: ¿qué imagen darán los nuevos coches de 2026 en un trazado tan exigente para la unidad de potencia? El Gran Premio de Bélgica aparece después de una semana de descanso (lo que antes era lo habitual y ahora nos parece raro) y con el Campeonato en un momento interesante. Mercedes sigue siendo la referencia, Ferrari ha demostrado que puede plantarle cara en determinados escenarios y Red Bull intenta no perder el paso. P ero Spa no es un circuito cualquiera. Aquí no basta con tener un buen coche en curva lenta o acertar con la estrategia. Hay que combinar eficiencia aerodinámica, potencia, estabilidad en curva rápida y capacidad para desplegar energía durante mucho tiempo. Y ahí está el gran temor del fin de semana. La recta de Kemmel, después de Eau Rouge y Raidillon, será uno de los puntos más observados. No sería extraño ver a estos monoplazas levantar mucho antes de la chicane o quedarse sin despliegue eléctrico antes de lo que al aficionado le gustaría. En otros circuitos, el clipping y el superclipping han sido más o menos visibles según la configuración de la pista y la realización televisiva. En Spa será más difícil esconderlo. Eso no significa que el Gran Premio vaya a ser necesariamente malo. La Fórmula 1 de 2026 está obligando a los pilotos y a los equipos a competir de otra manera. Ya no se trata sólo de tener velocidad punta o de abrir el DRS en el momento adecuado. Ahora importa mucho cómo se recupera energía, dónde se despliega y qué parte de la vuelta se sacrifica para tener más potencia en otra. Es una competición más compleja, quizá menos intuitiva, pero también con un margen nuevo para la inteligencia estratégica. La cuestión es si eso basta para emocionar. Spa es un circuito que siempre ha premiado el valor y la confianza. Ver a los coches gestionar en zonas donde tradicionalmente se esperaba velocidad plena puede resultar frustrante. La Fórmula 1 necesita que sus grandes escenarios no pierdan identidad. Si en Silverstone ya fue extraño ver a los coches levantar en curvas míticas, Bélgica puede plantear una sensación parecida en las rectas y zonas de alta velocidad. Varios frentes abiertos. En lo deportivo, el fin de semana llega con varios focos abiertos. Mercedes debe confirmar si conserva su ventaja en un circuito largo, rápido y muy completo. Su coche ha sido el más sólido de la temporada, pero la fiabilidad ha dejado dudas y Ferrari ha sabido aprovechar algunas oportunidades. En Spa, cualquier pequeño déficit puede hacerse grande. Ferrari, por su parte, afronta una prueba importante. La Scuderia ha alternado carreras brillantes con fines de semana más grises. Leclerc y Hamilton necesitan confirmar que el coche rojo no depende sólo de ventanas muy concretas de funcionamiento. Si Ferrari vuelve a estar cerca en Bélgica, la pelea por la parte alta del campeonato ganará mucho interés. Red Bull también llega con presión. Verstappen siempre es una amenaza en Spa, pero el equipo necesita algo más que la inspiración de su piloto. Hadjar está aportando puntos importantes al primer equipo, y eso ayuda a sostener el proyecto, pero Bélgica será un examen real para saber si las últimas mejoras permiten mirar de nuevo hacia la victoria o sólo sirven para resistir. McLaren puede tener también una oportunidad. El equipo suele moverse bien en circuitos de alta eficiencia, aunque esta temporada le está faltando convertir presencia en golpes contundentes.

  6. Jul 9 • Subscribers Only

    Episodio 992 · El análisis de Gran Bretaña (II) y la Indy en Mid-Ohio

    El fin de semana de motor dejó sensaciones bastante irregulares. Silverstone, uno de los circuitos más importantes de la historia de la Fórmula 1, no terminó de ofrecer el espectáculo que se espera de un trazado así. Y Mid-Ohio, en la IndyCar, tampoco fue una de esas carreras imprevisibles que suelen explicar el atractivo de la categoría. Y de todo eso, y más, se habla en el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. Contradicciones, muchas contradicciones. En Gran Bretaña, la Fórmula 1 volvió a mostrar sus contradicciones. La victoria de Charles Leclerc fue una gran noticia para Ferrari y para el campeonato, pero el fin de semana también dejó imágenes difíciles de aceptar: coches levantando en zonas míticas como Copse, Maggotts o Becketts, donde tradicionalmente la velocidad, el apoyo aerodinámico y el compromiso del piloto han sido parte esencial del espectáculo. La sprint del sábado fue pobre. Hubo rebases, pero pocos adelantamientos realmente emocionantes. En cierto modo, sirvió como ensayo general para el domingo. Los equipos aprendieron cómo gestionar mejor el despliegue de energía, cómo defenderse y cómo evitar que las diferencias eléctricas rompieran por completo la pelea. Por eso la carrera larga resultó algo más interesante de lo que se podía temer. Aun así, la sensación de fondo sigue siendo incómoda. Esta Fórmula 1 exige una lectura distinta, casi más estratégica que emocional. Hay inteligencia en la forma en que los pilotos gestionan la energía durante una vuelta, preparan un ataque y deciden dónde desplegar. La maniobra de Kimi Antonelli sobre Lewis Hamilton antes de Copse fue un ejemplo de ese nuevo tipo de competición: menos instintiva, más calculada, pero no por ello sencilla. F1 actual: no es sencilla, pero tampoco atractiva. El problema es que no siempre resulta igual de atractiva para el espectador. Las luchas tipo yo-yo, en las que un coche se acerca o se aleja según el momento de despliegue eléctrico, pueden tener interés técnico, pero no transmiten la misma intensidad que una pelea sostenida en frenada, trazada y tracción. Silverstone, precisamente por lo que representa, hizo más visible esa pérdida. La carrera también dejó varias polémicas. Russell terminó segundo, pero beneficiado por un coche de seguridad final que impidió una resolución más natural de la prueba. Antonelli, que había vuelto a tener ritmo para discutir cosas importantes, sufrió otro problema de fiabilidad en Mercedes y terminó muy lejos pese a marcar la vuelta rápida. Hamilton acabó tercero, aunque el fin de semana dejó dudas alrededor de la gestión de las banderas amarillas y de la aplicación de sanciones. Por detrás también hubo notas interesantes. Hadjar fue quinto con Red Bull, confirmando que el primer equipo empieza a tener algo más que Verstappen en la pelea. Los Racing Bulls siguen muy fuertes y se metieron en puntos, como los Audi, que puntuaron con Bortoletto, pero abandonaron con Hülkenberg. Y no nos olvidemos de los que también se están acostumbrando a terminar entre los que puntúan: los Alpine. En una carrera condicionada por el coche de seguridad final, la zona media salió especialmente comprimida. IndyCar, otro espectáculo “discutible”. Mientras la Fórmula 1 dejaba esa mezcla de victoria importante y espectáculo discutible, la IndyCar vivió en Mid-Ohio una carrera más plana de lo habitual. Pato O’Ward ganó por delante de Christian Lundgaard en una prueba con pocos adelantamientos y menos sobresaltos de los que suele ofrecer la categoría. El mexicano necesitaba un triunfo así. O’Ward llevaba tiempo rondando resultados importantes y en Mid-Ohio encontró una carrera para imponer ritmo, controlar a sus rivales y sumar una victoria de peso. No fue un triunfo nacido del caos ni de una carambola estratégica, sino de una ejecución sólida en un circuito donde adelantar nunca es sencillo. Mid-Ohio es técnico, estrecho en varias zonas y muy sensible a la posición en pista.

  7. Jul 7 • Subscribers Only

    Episodio 991 · El análisis del GP de Gran Bretaña (I)

    Silverstone debía ser una de las grandes pruebas de fuego para la Fórmula 1 de 2026. Por historia, por exigencia técnica y por el tipo de curvas que definen la identidad del campeonato. Y lo que dejó el fin de semana fue… algo que se analiza en el primer programa de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. Qué impresión nos dio Silverstone 2026. La verdad es que fue una mezcla extraña: una victoria inesperada y muy valiosa de Charles Leclerc con Ferrari, pero también la sensación de que estos coches siguen teniendo un problema serio para emocionar en los lugares donde la Fórmula 1 debería brillar. El Gran Premio de Gran Bretaña tuvo más interés el domingo de lo que había prometido la sprint. Pero eso no borra el sabor pobre del sábado. La carrera corta fue plana, con más rebases que adelantamientos, y sirvió casi como ensayo general para el resto del fin de semana. Los equipos aprendieron rápido cómo desplegar la energía, cómo defenderse y cómo evitar parte de los errores vistos en la sprint. El domingo, por eso, la carrera fue algo más normal. Lo más doloroso. Pero Silverstone también mostró lo que duele de esta nueva generación de coches. Verlos levantar en zonas como Copse, Maggotts o Becketts resulta difícil de digerir. Son curvas míticas, lugares donde la velocidad y el compromiso del piloto siempre han formado parte del espectáculo. Si ahí los coches tienen que gestionar de forma tan evidente, algo se pierde por el camino. Es cierto que el uso inteligente de la energía empieza a tener interés competitivo. Los pilotos ya no se limitan a apretar un botón y pasar en recta. Hay preparación, lectura, engaño, recuperación y despliegue en el punto elegido. La maniobra de Antonelli sobre Hamilton antes de Copse fue un buen ejemplo: no fue una pelea clásica, pero sí una acción trabajada con inteligencia. Aun así, cuesta no echar de menos otra forma de competir. Ferrari vuelve a verse. En medio de esa sensación ambigua, Ferrari encontró una victoria que no esperaba casi nadie. Leclerc ganó por delante de Russell y Hamilton, en una carrera que pudo haber sido incluso un doblete para la Scuderia. El monegasco necesitaba un resultado así. Después de varias semanas difíciles, con errores, abandonos y una dinámica cada vez más incómoda frente a Hamilton, Silverstone le devolvió algo esencial: autoridad. También se la devolvió a Ferrari. El equipo venía de alternar señales prometedoras con fines de semana desconcertantes. Barcelona había abierto una puerta; Austria la había vuelto a cerrar. En Gran Bretaña, en cambio, el coche respondió mejor de lo previsto. No sólo ganó, sino que colocó a Hamilton tercero y dejó la impresión de que, en ciertos circuitos, sigue teniendo argumentos para disputar cosas importantes. Mercedes, en problemas. La carrera, sin embargo, no se puede separar de los problemas de Mercedes. Kimi Antonelli volvió a tener contra las cuerdas a George Russell, pero otra vez la fiabilidad le golpeó en un momento clave. El italiano marcó la vuelta rápida, tuvo ritmo y dejó la sensación de que podía discutir la victoria, pero terminó muy retrasado tras un nuevo problema. Si Mercedes quiere cerrar el campeonato sin sobresaltos, necesita solucionar esa fragilidad. Russell acabó segundo, en parte beneficiado por un coche de seguridad final difícil de entender. La carrera terminó neutralizada cuando aún quedaba la sensación de que podía haber batalla. Otra decisión discutible de una FIA que acumula demasiadas. Para colmo, el fin de semana dejó más polémicas: la no sanción a Hamilton pese a las dudas con la bandera amarilla y la sanción absurda a Carlos Sainz por un supuesto desdoblaje cuando estaba en boxes. Por detrás, hubo noticias interesantes. Hadjar terminó quinto con Red Bull, Lawson y Lindblad volvieron a meter a Racing Bulls en puntos, Bortoleto fue octavo con Audi y Alpine colocó a Colapinto y Gasly entre los diez primeros.

  8. Jun 30 • Subscribers Only

    Episodio 990 · La previa al GP de Gran Bretaña y el Rally de Grecia

    La Fórmula 1 no se detiene. Después de una carrera interesante en Austria, el campeonato llega esta semana a Silverstone, uno de esos circuitos que forman parte de la identidad misma del Mundial. Y, por si fuera poco, hay que analizar lo ocurrido en Grecia en el WRC, con un Ogier inmenso. Muchos temas para el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1. Silverstone, sin solución de continuidad. La cuna de la F1 vuelve a aparecer en el calendario en un momento especialmente atractivo: Mercedes viene de ganar, Red Bull ha dado señales de reacción, Ferrari necesita responder y McLaren tiene una oportunidad importante para volver a mirar más arriba. Y todo ello sin descanso: tendremos 4 carreras en 5 semanas, y esta es la segunda. Silverstone no es un circuito cualquiera. Sus curvas rápidas, sus cambios de apoyo y su exigencia aerodinámica obligan a los equipos a enseñar la calidad real de sus coches. No basta con tener buena tracción ni con defenderse en recta. Hace falta un monoplaza estable, eficiente, con confianza en curva rápida y capaz de sostener el neumático en una vuelta muy exigente. Secuencias como Maggotts, Becketts y Chapel siguen siendo uno de los grandes exámenes del calendario. No es casualidad que Lewis Hamilton, el piloto con más victorias en Silverstone, haya comparado la sensación de pilotar allí con estar en la cabina de un avión de combate. Las fuerzas laterales son altísimas, los cambios de dirección llegan a gran velocidad y el margen de error es muy pequeño. Gran Bretaña, una prueba reveladora. Austria dejó una sensación positiva: hubo adelantamientos más naturales, batallas apurando la frenada y menos protagonismo visible del clipping y el superclipping. Silverstone planteará otra pregunta. Si Spielberg permitió ver una Fórmula 1 más cercana a la que gusta al aficionado, el trazado británico dirá si esa mejoría puede sostenerse en un circuito de alta carga y velocidad sostenida. Mercedes llega con la moral reforzada tras la victoria de George Russell y el podio de Kimi Antonelli. El equipo alemán sigue siendo la referencia, pero la pelea interna entre sus pilotos y las dudas de fiabilidad han dejado grietas durante las últimas semanas. Silverstone, por sus características, debería ser un buen lugar para medir si el coche conserva una ventaja real en curva rápida o si sus rivales han reducido el margen. Red Bull también llega con más interés que en carreras anteriores. Max Verstappen terminó segundo en Austria y el equipo mostró señales de mejora con sus actualizaciones. No parece todavía el Red Bull dominante de otros años, pero sí un coche más cerca de competir por algo importante. En Silverstone, donde la aerodinámica pesa tanto, se verá mejor si esa reacción es sólida o sólo fue una buena adaptación a Spielberg. Ferrari y McLaren: muchas dudas. Ferrari, en cambio, necesita recomponerse. La victoria de Lewis Hamilton en Barcelona abrió expectativas que Austria enfrió con rapidez. El quinto puesto del británico y el octavo de Charles Leclerc dejaron la sensación de que la Scuderia sigue sin encontrar una regularidad clara. Silverstone será una prueba delicada: si Ferrari vuelve a estar lejos, Montmeló empezará a parecer más una excepción que un cambio de tendencia. McLaren también tiene mucho que decir. El equipo británico está sumando, pero necesita convertir su presencia constante en resultados más fuertes. En casa, y en un circuito donde la eficiencia aerodinámica puede jugar un papel decisivo, Norris y Piastri deberían aspirar a algo más que estar cerca. Silverstone puede ser una oportunidad, pero también una medida severa de sus límites actuales. Silverstone según Pirelli. Pirelli llevará la gama más dura, C1, C2 y C3, una elección lógica para un trazado que somete a los neumáticos a cargas laterales muy altas. La gestión de la degradación volverá a ser clave, especialmente si las temperaturas acompañan.

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