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  1. Caníbales, todavía existen.

    12/02/2020

    Caníbales, todavía existen.

    El canibalismo es el acto o la práctica de alimentarse con miembros de la propia especie. El canibalismo puede producirse entre miembros de muchas especies, aunque vulgarmente se asocia con la antropofagia cuando seres humanos consumen a congéneres. El término proviene de la deformación de la palabra Caribe en caniba o cariba del idioma taíno, parcialidad de la etnia arawak. Para los caribes, significaba «osado», «audaz»; para los arawak, «enemigo»; y para los europeos, «comedores de carne humana». Nativos de América que Cristóbal Colón encontró en la isla de La Española en su primer viaje y que practicaban la antropofagia, los caribes atacaban a los arawak para conseguir botines y de paso capturaban a los niños a los cuales castraban y criaban para comérselos, algo similar hacían los guaraníes. Los casos particulares en sociedades occidentales se relacionan actualmente con situaciones de hambre, criminales o personas con profundos problemas mentales. No se sabe a ciencia cierta cuándo los humanos adquirieron el hábito de la antropofagia. En Europa, en concreto en Francia y Alemania, entre otros, y en los yacimientos arqueológicos de Atapuerca, en España, el estudio de las marcas en los huesos encontrados en la cueva de la Gran Dolina ha revelado que se practicaba un canibalismo que, con toda seguridad, no fue producto de una hambruna y carecía de cualquier intención ritual, sino que se efectuó por lo que se ha denominado como canibalismo gastronómico ancestral. Se ha demostrado que el Homo antecessor lo practicaba hace ya unos 800 000 años de antigüedad, siendo esta la referencia sobre canibalismo la más antigua de Europa. Recientes estudios aportan pistas para creer que los seres humanos actuales tienen genes neandertales y el cruce entre especies podría haber ocurrido, además de aportar el rasgo cultural o hábito de la antropofagia, comprobado en diferentes yacimientos neandertales. Un estudio genético publicado en la revista Science indica que los humanos llevan alrededor de 500 000 años protegiéndose evolutivamente contra los priones, debido a que el medio de transmisión habitual es el canibalismo, lo cual podría indicar que se practicaba de forma habitual hasta entonces

    42 min
  2. Criogénesis: Vidas congeladas

    12/03/2020

    Criogénesis: Vidas congeladas

    Hace un siglo, la esperanza media de vida era de 50 años, al menos en los países desarrollados. Hoy, podemos esperar vivir casi 80 años. Con un mayor conocimiento de lo que nos mantiene sanos, nuestra esperanza de vida ha aumentado espectacularmente. El enigma de la inmortalidad celular determina nuestras vidas: desde lo bien que envejecemos, hasta cuánto tiempo viviremos. Las empresas que crionizan cuerpos o partes del cuerpo con fines médicos están creciendo. Actualmente se puede congelar las válvulas del corazón con el fin de hacer un trasplante, ¿se podrá congelar todo el corazón, el hígado o los riñones? La criopreservación es vista como la esperanza de vida eterna, o al menos en la esperanza de una cura donde antes no parecía posible la curación. Es un sueño de la humanidad poder ser congelados después de la muerte con el fin de ser descongelados en algún momento del futuro y volver a la vida. La criopreservación o congelación es la gran esperanza investigada por los científicos. En esencia, no es más que la congelación y el almacenamiento de células humanas en nitrógeno líquido, pero resulta un procedimiento técnico difícil. Cualquier hombre o mujer puede elegir ser almacenado en nitrógeno líquido cuando está clínicamente muerto, y ser conservado así hasta que le llegue el momento de devolverle a la vida. Proliferan los institutos criogénicos y algunos almacenan los cuerpos de familias enteras e incluso de sus mascotas. Pero, ¿cuál es la esperanza real para aquellas personas que se han congelado criogénicamente cuando han muerto? Las empresas que crionizan cuerpos o partes del cuerpo con fines médicos están creciendo. En medicina la ciencia del frío se empieza a usar a menudo. Actualmente ya se puede congelar las válvulas del corazón con el fin de hacer un trasplante, la sangre de los propios pacientes para posibles trasfusiones, y también la del cordón umbilical de los recién nacidos. Incluso en los centros de fertilidad, la posibilidad de congelar óvulos se ha convertido en un negocio. La ciencia ha descubierto la que podría ser la clave de la eterna juventud, el elixir de la vida. A medida que nuestras células se dividen y crecen, un telómero (un tapón de ADN pequeño que hay al final de cada cromosoma) protege nuestro ADN de los daños. Los científicos comprobaron que algo agregaba nuevo ADN en los extremos de los cromosomas. Los telómeros no se desgastaban, de forma que las células podían duplicarse infinitamente. Eran, de hecho, inmortales. Habían encontrado una enzima, un catalizador químico que mantenía la longitud de los telómeros y hacía que las células se reprodujeran sin límite. La llamaron la telomerasa. Esta enzima mantiene el ADN joven y permite que las células puedan duplicarse infinitamente. La mala noticia es que puede matar al activar también las células cancerígenas. En 2009, el descubrimiento del mecanismo que mantiene jóvenes nuestras células y activa el cáncer recibió el premio Nobel de Medicina. Las profesoras Elizabeth Blackburn, Carol Greider, y Jack Szostack compartieron el premio. Fue el reconocimiento a un viaje que había comenzado hacía 30 años. Este descubrimiento, junto con otros hallazgos sobre el envejecimiento celular y su rejuvenecimiento, están preparados para mejorar radicalmente la forma en la que envejecemos. Varios medicamentos nuevos basados en la telomerasa han entrado en la fase II y III de ensayos clínicos. Cuando se encuentre un medicamento que active la telomerasa no sólo curará el envejecimiento, también ayudará a curar todas las enfermedades que conocemos.

    1h 5m
  3. Concepción Arenal, la fuerza de un ideal

    12/07/2020

    Concepción Arenal, la fuerza de un ideal

    Nacida mujer en una época adversa para su género, Concepción Arenal supo enfrentarse con valor a la sociedad de su tiempo, convirtiendo la reivindicación de la capacidad intelectual de la mujer y su derecho a una educación igual a la del hombre en una lucha sin tregua, lo que hizo de su vida una auténtica cruzada feminista. El único "pero" que se le puede poner a sus planteamientos, sin empañar su importante papel en pro de la emancipación de la mujer, es que jamás cuestionó los roles sexuales establecidos. Pero, aún así, podemos decir que Concepción Arenal es uno de los nombres propios del feminismo en España, y una de las primeras mujeres que dedicó su vida a defender los derechos de los grupos sociales más desfavorecidos y marginados, y entre ellos los de las mujeres, a las que consideró como ser humano marginado a quien hay que ayudar, estimular y respetar, pero no con sentimientos paternalistas de galanteo y protección, sino educándolas en la dignidad de su propia condición. Y lo hizo escribiendo textos cercanos, escribiendo para que la leyeran, para que la entendieran, para que sus lectores participaran en sus ideales. Concepción Arenal Ponte vio la luz un 31 de enero de 1820, en El Ferrol (A Coruña), en el seno de una familia acomodada y de convicciones liberales. Su madre, María Concepción de Ponte, era descendiente de una familia noble, hermana del conde de Vigo. Su padre, Ángel del Arenal, sargento del ejército, era un firme defensor del liberalismo, que sería encarcelado en varias ocasiones por enfrentarse a la monarquía absoluta de Fernando VII, lo que le condenaría a una muerte prematura; dejando a Concepción huérfana de padre a la temprana edad de 8 años. Fuertemente influenciada por la ideología paterna, Concepción creció convencida de que debía defender sus convicciones personales y luchar por sus ideales, actuando en consecuencia. Tras fallecer su padre, Concepción es ingresada en un colegio religioso, por deseo expreso de su madre, en el aprendería cómo comportarse en sociedad. El programa de estudios no está a la altura de las inquietudes intelectuales de la futura penalista. Porque Concepción tenía las ideas muy claras, era mujer pero no tonta y, por encima de todo, deseaba cursar estudios superiores, pretensión inaudita en una mujer de la época. Su madre reprobaba su decisión, pero el destino jugó sus cartas y, tras el fallecimiento de su abuela, cuando la futura penalista contaba exactamente 21 años, falló en su favor, ya que la herencia familiar recayó sobre ella. Concepción toma la alternativa. Decidida a asistir a la universidad, aun cuando el acceso a las aulas universitarias estaba vedado a las mujeres, no duda en travestirse: vestida de varón, acude a las clases de Derecho Penal y Jurídico. La suerte estaba echada. En aquel recinto conoce al que será su esposo, Fernando García Carrasco. El 10 de abril de 1848 contraen matrimonio. Quince años les separan, pero la simbiosis es perfecta. Su marido es un hombre avanzado para la época y, contemplando a su esposa como un igual, alienta sus inquietudes feministas, animándole a acudir junto a él a tertulias literarias, aun cuando para ello Concepción debiera continuar vistiendo ropa masculina. El matrimonio tiene tres hijos, de los que sólo sobreviven dos, Fernando, el primogénito, le permitirá participar en concursos literarios al "prestarle su firma", en aquellas condiciones en las que una mujer se hallaba "fuera de juego". La 'carrera profesional' de Concepción se decantará por la literatura: escribe poesía, teatro, zarzuela y novela, y sus Fábulas en verso (1851) serán declaradas lectura obligatoria en enseñanza primaria. Cuatro años después, el matrimonio García Arenal empieza a colaborar en el diario La Iberia pero cuando Fernando, gravemente enfermo, no puede escribir sus artículos, es ella quien los redacta. Y al morir éste, ella se hace cargo de los mismos sin firmarlos, momento en que los honorarios se reducen a la mitad. En 1857 Concepción se ve obligada a dejar de firmar: la Ley de Imprenta impone la obligación de firmar los artículos versados en política, filosofía y religión. Mes y medio después, la publicación anuncia su cese como redactora. A este hecho suceden otros tantos que contribuyen a que Concepción tome conciencia de su condición de inferioridad como mujer. Es entonces cuando se dispara su creatividad literaria, sus múltiples ensayos en los que defiende sus creencias morales y feministas. A raíz de las que el 4 de abril de 1864, a instancias de la reina Isabel II, el ministro de Gobernación, Florentino Rodríguez Vaamonde, la nombra Visitadora de Prisiones de Mujeres. Concepción tiene 44 años. "Abrid escuelas y se cerrarán cárceles". Tres años después publica su primera obra feminista, La mujer del porvenir, redactada en 1861. En ella, intenta rebatir la inferioridad fisiológica de la mujer determinada por el doctor Gall y demostrar la superioridad moral de la mujer. Tras la Revolución del 68, el gobierno provisional presidido por Serrano la nombra Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres, cargo que desempeña hasta 1873. En 1890, afincada en Vigo, recibe la noticia de la defensa de su candidatura para ocupar la vacante en la Real Academia por parte de su paisana Emilia Pardo Bazán. Dos años después, con la salud deteriorada, la ya famosa penalista, con obras que han adquirido eco en toda Europa como La instrucción del pueblo o Ensayo sobre el derecho de gentes, fallece víctima de un catarro bronquial crónico, cuatro días después de cumplir 73 años. "Odia al delito y compadece al delincuente". Esta máxima ocupó las paredes de las prisiones españolas durante décadas. Su autora: Concepción Arenal, la visitadora de prisiones.

    51 min
  4. El último viaje

    12/08/2020

    El último viaje

    La cultura occidental, caracterizada por la ilimitación, por el hombre que todo lo puede, choca contra una barrera infranqueable, la muerte. Se nos prepara para vivir en las mejores condiciones, sin embargo nadie nos enseña a iniciar el último viaje, ni a gestionar el duelo. ‘El último viaje’ proyecta luz sobre aquello, que tradicionalmente ha sido oscuro y sombrío. Sus protagonistas, nos acercan a una nueva mirada hacia la muerte. Han aprendido a aceptarla, como la parte última de la vida que es y ha dejado de ser una experiencia destructiva, para convertirse en una vivencia. En este documental podremos ver como diferentes personajes comparten su visión y sus experiencias. Vivencias como la del neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander. Escritor de Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Near Death Experience and Journey into the Afterlife; así como muchas otras personas que han experimentado ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte), nos abren una ventana de posibilidades desde donde la seducción y belleza de sus experiencias nos dejan entrever una realidad espiritual más allá de la muerte. Todo ello es posible gracias a los cambios de paradigma y las demostraciones científicas de los ultimo años respecto a cómo experimentamos la vida gracias a la investigación de la supervivencia de la conciencia. El documental muestra que ocuparse, lo antes posible de la muerte, no significa una evasión de la vida, sino que contribuye a un crecimiento personal como seres humanos. Los grupos de duelo han ayudado a los protagonistas de «El último viaje» a lograr vivir con los vacíos, porque sólo ‘dándole palabra a la muerte, se le da valor a la vida’.

    53 min
  5. 25 de Cromwell Street: La casa de los horrores

    12/09/2020

    25 de Cromwell Street: La casa de los horrores

    Gloucester es una ciudad pequeña, agradable y aburrida en el oeste del Reino Unido. Cuenta con unos 100.000 habitantes, y no tiene gran cosa que ofrecer a los turistas excepto su catedral, una veintena de casas victorianas y el paisaje de las colinas de los Cottswolds. Gloucester es uno de esos lugares en los que nunca pasa nada, pero en 1994 ocurrió algo que convertiría la apacible ciudad en capital del horror: en el jardín del número 25 de la céntrica Cromwell Street empezaron a aparecer restos humanos. El propietario de la casa, Fred West, fue acusado del asesinato de nueve mujeres con la complicidad de su esposa, Rosemary. Para el resto del mundo Fred y Rosemary West parecían una pareja normal y como cualquier otra en la Inglaterra de 1994. Aunque eran pobres, se las arreglaban para mantener a sus hijos, quienes eran conocidos por tener personalidades muy introvertidas. Lo que nadie sabía es que en su propia casa se escondían horrores indescriptible que costaron la vida de decenas de jóvenes, incluyendo a las hijas de la pareja, quienes fueron parte de sus perversos juegos sexuales. Al igual que el hombre, Rose era despiadada y pervertida, no tenía problemas con acostarse con cualquiera e incluso le gustaba que Fred mirara mientras lo hacía. Quienes la conocían aseguraban que Rose era “una chica de cuidado”. Tenía 15 años y la experiencia sexual de una prostituta de 50. Fred la encontró perfecta: le encantaba la pornografía, le encantaban las perversiones, le encantaba la promiscuidad y no le importaba que la mirasen cuando practicaba sexo. Se casaron enseguida. En 1967, West inicio un romance con Anne Mcfail, la niñera de sus hijos y quien terminó embarazada de él. Por supuesto no quería tener más niños por lo que decidió llevar a cabo su primer homicidio. Fred la mató a la mujer a sangre fría, pero antes de enterrarla en un prado cerca de Much Marcle, cortó los dedos de las manos y pies de la mujer para guardarlos como trofeo. Además sacó el feto de su vientre para sepultarlo junto a ella. Nunca nadie reportó a Mcfail como desaparecida, pero su cuerpo fue encontrado en 1994. Al quedar embarazada a los 16 años, Rose se mudó a la casa rodante de West y sus hijas, pero duraron sólo unos meses allí antes de cambiarse a una casa en la calle Midland en Gloucester, En octubre de 1970, nació la primera hija de la pareja, Heather Anne. Rose, sin embargo, no fue la mejor madre para las hijas de Fred, pues solía desquitarse con ellas y golpearlas. Se ensañaba especialmente con Charmaine, quien se rehusaba a llorar a pesar de las palizas.En junio de 1971, la niña desapareció y Rose le dijo a todos que la pequeña se había ido a Escocia para reunirse con su madre. Cuando Rena llegó a la ciudad para buscar a su hija, West aprovechó el momento para deshacerse de ella. Tras citarla para conversar la golpeó, estranguló y luego cortó los dedos de sus manos y pies, antes de enterrarla en el mismo lugar donde sepultó a su víctima anterior. En 1972, ya casados, la pareja tuvo a su segunda hija a la que nombraron Mae. Meses después Fred hizo que Rose ejerciera la prostitución, lo que ella aceptó sin mayores discusiones. Debido a su trabajo, la mujer dio a luz en los siguientes años a siete niños de diferentes padres, por lo que nuevamente se tuvieron que mudar a una casa más grande. Esta vez Fred arrendó un hogar en la calle 25 Cromwell, donde construyó una habitación en el segundo piso a la que llamó “La habitación de Rose”, un espacio utilizado para la prostitución y que contaba con una mirilla para poder ver lo que su esposa hacía. En 1972 la pareja conoció a Carolina Roberts, su vecina de 17 años que usualmente contrataban como niñera. A pesar de las insinuaciones, la joven no quiso entrar al “circulo sexual” de la pareja. A las pocas semanas ellos la invitaron a la casa donde la drogaron y violaron, aunque permitieron que se fuera si prometía volver a trabajar para ellos. Por supuesto, Roberts informó de lo ocurrido a la policía aunque el caso no avanzó mucho pues retiró la denuncia . Los Wests se declararon culpables y sólo fueron multados con £ 50. Ella sería la primera de muchas otras víctimas, que incluía a sus propias hijas. A principios de 1973, los West llevaron a Anne Marie, de ocho años, al sótano, donde habían construido una especie de cuarto de tortura. Allí la ataron y amordazaron para que su propio padre la violara ante la atenta mirada de Rose. El hombre siguió abusando de su hija hasta que ella quedó embarazada en 1979, aunque perdió al niño. Fue entonces que Anne decidió irse de esa casa, y su padre la reemplazó con su hija Heather, quien desapareció algunos años después. Tras la muerte de Heather, Fred siguió violando a las otras niñas, a quienes incluso grababa. Una de ellas le contó todo a una compañera de escuela, quien de inmediato dio aviso a su madre. Ella fue directamente a la policía a poner una denuncia. Los crímenes de los West podían haberse descubierto mucho antes. De las nueve víctimas de la pareja, siete habían pasado en algún momento por la casa de Cromwell Street. Por eso resulta inverosímil que la policía no relacionase al matrimonio con sus desapariciones. La cuestión, y Fred y Rosemary lo sabían, es que las autoridades no dieron importancia al hecho de que una muchacha conflictiva se esfumase sin dejar rastro. Suelen hacerlo -decían los policías si alguien denunciaba-, se van, se cambian de nombre, quizá salen del país; no se preocupen, la chica aparecerá cualquier día. En Inglaterra, donde en 1994 ni siquiera existía un registro oficial de personas desaparecidas, la burocracia para denunciar este tipo de casos es desesperante, y en ese momento se consideraba que no merecía la pena buscar a determinadas personas. Sólo dos de las víctimas de los West rompían ese patrón: dos estudiantes universitarias, Theresa Sieghenthaler y Lucy Partington. El 6 de agosto de 1992, se inició la investigación contra los West. Fred fue acusado de violación y crueldad infantil, mientras que Rose fue calificada como cómplice, en tanto, los niños fueron puestos en casas de acogida. El caso, sin embargo, se derrumbó cuando los dos principales testigos se negaron a declarar en el juicio, por lo que la policía comenzó a investigar la situación como presunto homicidio tras la desaparición de Heather. La primera pista sobre la supuesta muerte de la niña la dieron sus propios hermanos, quienes hicieron una broma sobre que “Heather había sido enterrada en el patio”. La policía consiguió otra orden de registro en febrero de 1994, lo que les permitió excavar el jardín la familia, donde finalmente descubrieron los restos de la niña. Identificar los nombres de los cadáveres no fue tarea fácil, nueve cadáveres fueron descubiertos en la bodega, Fred no fue de mucha ayuda porque no recordaba nombres ni detalles de su gran cantidad de víctimas. Como Fred protegía a su esposa, ella quería hacerse pasar como víctima de un esposo sádico y peligroso, pero no convenció a la policía. Los cuerpos de Rena, Anna McFall y Charmaine fueron encontrados con la ayuda de Fred. Sobre el caso Mary Bastholm, Fred decidió no cooperar y su cuerpo nunca fue encontrado. El 13 de diciembre de 1994, Fred es acusado de doce asesinatos y escribió a Rose: “Nosotros siempre estaremos juntos por amor. Tú siempre serás la señora West para todo el mundo, que es lo más importante para mí”, justo antes del mediodía en la prisión de Birmingham, fue descubierto por los guardias tratando de suicidarse. A pesar de las pocas evidencias, el 3 de octubre de 1995, Rose es llamada a juicio, testigos como Caroline Owens, la señorita A y Anna Marie, declaran del sadismo sexual de Rose contra las jóvenes mujeres. El objetivo del proceso, dirigido por Brian Leveson, era encontrar evidencias circunstanciales contra Rose. La defensa, dirigida por Richard Ferguson, intentaba mostrar evidencias por sadismo sexual, pero no de asesinatos, y que Rose desconocía los asesinatos y entierros de Fred. El 1 de enero de 1995, Fred se ahorcó en su celda en Winson Green Prison, Birmingham. El hombre fue cremado y en su funeral sólo había tres personas presentes. Las pruebas contra Rosemary eran circunstanciales y a diferencia de su marido, nunca confesó. Fue juzgada en octubre de 1995 en Winchester Crown Court, declarada culpable de los 10 asesinatos y sentenciada a cadena perpetua, bajo la recomendación que nunca fuera liberada.Años después, otro juez le dio la oportunidad de apelar y poder quedar libre en 2019. En octubre de 1996, la casa de los Wests, junto con la propiedad contigua, fue demolida y el sitio se convirtió en un camino.

    42 min

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