De paso por París, el activista mexicano Carlos Beas Torres, veterano de la defensa del territorio en el Istmo de Tehuantepec, conversó con RFI sobre los impactos del megaproyecto de corredor interoceánico. El activista denuncia los impactos sociales y ambientales de este corredor industrial y logístico que el gobierno mexicano presenta como una alternativa al Canal de Panamá. Es uno de los grandes proyectos impulsados por la administración pasada del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en 2019. Con el Corredor Interoceánico, las autoridades mexicanas prometen empleos, transporte moderno por tren, viviendas y desarrollo industrial. El corredor logístico e industrial, cuyas obras deberían concluir este año, incluye vías navegables, cuatro puertos, un ferrocarril interoceánico, instalaciones energéticas y 14 polos industriales entre la costa del Pacífico mexicano y la Costa Atlántica. El objetivo, a largo plazo, será transportar 1,4 millones de contenedores por tren de una costa a otra, facilitando la circulación de bienes entre Asia, la costa oeste de Estados Unidos y Europa. El gobierno mexicano pretende así abaratar los costos del traslado de mercancías y convertir al país en un nuevo polo del comercio internacional y convertirse en una alternativa al Canal de Panamá. Varias comunidades locales que defienden el territorio, sin embargo, aún no han recibido los beneficios prometidos por el proyecto y denuncian el acoso de las autoridades y de la delincuencia organizada. Organizaciones indígenas denuncian incluso un proyecto impuesto con violencia y con impactos ambientales negativos. De esto conversamos con Carlos Beas Torres. El activista mexicano y dirigente de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo de Tehuantepec (UCIZONI), por donde pasa el Corredor Interoceánico, pasó por París en el marco de una gira europea de tres meses. RFI: Usted está de gira aquí en París, Francia, en un contexto de amenazas contra su organización. Incluso usted fue personalmente atacado por hombres armados hace unos meses. ¿Por qué viene a alertar a los europeos sobre este proyecto de desarrollo en México? Carlos Beas Torres: El corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec es un megaproyecto transnacional. Es una gran inversión en una primera etapa dedicada a la modernización de la infraestructura de comunicaciones, puertos, vías de ferrocarril, carreteras y que busca ser una alternativa a la crisis que está viviendo ya el Canal de Panamá. Al significar modernización de ferrocarril y de carreteras, se ha venido sufriendo un proceso de despojo de tierras y de daños ambientales. Hay zonas donde han sido derribados muchos árboles con el fin de ampliar los espacios para la vía del ferrocarril o de la carretera. En nuestro caso, [en el Istmo de Tehuantepec], donde vivo, en Rincón Viejo hay familias que han sido desalojadas de sus viviendas y estamos sujetos a un proyecto que tiene control militar. Es una de las características que tienen los megaproyectos en el sur de México, que han sido asignados a militares. Pero no solamente son manejados por militares, sino que nuestra zona ha pasado a ser escenario de una presencia creciente de delincuencia organizada, lo cual tiene un alto contenido de violencia. RFI: En la región del Istmo, por ejemplo. ¿Qué se va a construir en relación con este proyecto? Carlos Beas Torres: Uno de los problemas es que no hay información pública. Se ha violado ese derecho a la información y la parte que ya está avanzada de lo que corresponde a la ampliación de carreteras, de ferrocarriles y de puertos, esa es una etapa del proyecto que ya está en proceso de conclusión. Sin embargo, hay una nueva etapa que es la de la industrialización. Se plantea la operación de diez parques industriales, en algunos destinados a la generación de energía, como en el caso de Ixtepec, donde hay una empresa danesa llamada Helax, está planteando construir una gigantesca planta para producir hidrógeno verde. También existe una empresa canadiense llamada TC Energy que está construyendo un gasoducto que ya llegó al Istmo de Tehuantepec y trae gas desde Texas Sin embargo, el problema más fuerte que hemos tenido en los últimos 25 años ha sido la construcción de 29 parques eólicos en la región. Pero no son como los parques eólicos que conocemos en muchos lugares donde hay un aerogenerador aquí, otro más allá. En Tehuantepec, hablamos de casi 2000 aerogeneradores en una superficie de 18.000 hectáreas. Es decir, hay toda una zona ocupada por aerogeneradores propiedad de empresas europeas, en particular españolas, francesas, danesas y algunas norteamericanas. RFI: El Gobierno mexicano promete que este proyecto generará empleos y bienestar. ¿Por qué no cree en estas promesas? Carlos Beas Torres: Todos los gobiernos tratan de justificar esos megaproyectos y prometen empleos y bienestar. Es como la forma de buscar la aprobación social. Sin embargo, el proyecto está diseñado para atender intereses transnacionales. En qué nos beneficia que nuestro territorio sea cruzado por ferrocarriles cargados de containers? ¿En qué nos beneficia a nosotros la instalación de parques eólicos cuando nuestras comunidades no tienen electricidad? ¡No hay beneficios locales! RFI: Cuando dice que no hay electricidad en la región, ¿qué quiere decir exactamente? ¿tienen un acceso limitado o nulo a la luz? Carlos Beas Torres: En nuestra región, hay comunidades que no tienen acceso a la energía eléctrica. Son pocas, pero las hay. Lo que más ocurre es de que el servicio con el que contamos de energía eléctrica es de muy mala calidad. Todos los días hay apagones, tenemos problemas por la falta de mantenimiento y por la falta de inversión. Entonces vemos que hay una inversión de 3 mil millones de dólares para producir electricidad destinada a atender las necesidades de las grandes empresas. Pero nuestras comunidades no reciben beneficios. Voy a poner un ejemplo. Cuando se inició el gran megaproyecto eólico en el Istmo de Tehuantepec se prometían muchos empleos, lo cual ha sido completamente falso. Uno de los empleos que sí existe es el de las personas que son contratadas para levantar las aves que mueren por las aspas de los aerogeneradores. Entonces lo que nos preocupa mucho es de que no hay una atención a las necesidades de la población regional, no hay una atención a la cultura de los pueblos de la región, no hay una un respeto por la naturaleza, por la Madre Tierra. Entonces para nosotros es un proyecto de muerte que ha sido implantado muchas veces con violencia y con engaños en nuestra región. RFI: Usted mencionaba que algunos habitantes de Petapan fueron expulsados, obligados a vender sus terrenos. ¿Cómo ocurrió? Carlos Beas Torres: El proyecto, como he comentado, está militarizada la región y han estado entrando soldados de la Secretaría de Marina, armados, a las comunidades, diciéndole a la gente que se tiene que retirar sin contraprestación, es decir, ‘te tiramos tu casa y te vas’. Es un acto muy arbitrario y ha sido el motivo principal de la lucha de resistencia de la organización con la que participo. Y resulta que las personas que se han opuesto a que sus viviendas sean derribadas, han sido criminalizadas, están sujetas a proceso penal por “ocupación de terrenos nacionales”. El pretexto ahora es que esos terrenos de manera arbitraria han sido considerados propiedad del Estado. Tenemos el caso de los vecinos de Mogoñé Viejo, vecinos de Donají, de Estación Sarabia, de diferentes poblaciones indígenas del Istmo de Tehuantepec, que han sido eh vinculados a procesos penales por oponerse al despojo de sus tierras. RFI: Ustedes han denunciado también los impactos ambientales de esta megainfraesctructura. Carlos Beas Torres: El Istmo de Tehuantepec es una de las regiones del mundo con mayor biodiversidad. Ahí se concentra el 8% de la biodiversidad mundial. Hay trazos de este ferrocarril que han generado graves impactos en la zona de Unión Hidalgo, que es una zona cercana a la costa del Pacífico. Para la ampliación del ferrocarril se han derribado más de 10.000 árboles. Algunos de esos árboles están protegidos por las normas oficiales porque están en peligro de extinción. En México no se puede cortar mangle y han arrasado con mangle. También han afectado humedales y han afectado arroyos. Entonces, sí hay una afectación fuerte ambiental. Sin embargo, como son proyectos prioritarios para el gobierno de México está exento de presentar un estudio de impacto ambiental. RFI: México es uno de los países más peligrosos del mundo para los defensores de la tierra, del territorio, de la naturaleza. Nos contaba que varios compañeros suyos de lucha fueron asesinados. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? Carlos Beas Torres: Precisamente a raíz de la ejecución de obras de este megaproyecto, con la llegada de las empresas constructoras, éstas llegaron acompañadas de grupos de la delincuencia organizada, lo que llamamos los cárteles. Y estos cárteles venden seguridad a las empresas. Y una forma de seguridad es lo que ellos llaman “limpiar la plaza”, liberar el territorio. Y eso significa desplazar población. Eso significa amenazar y eliminar también a los opositores de estas empresas, a los opositores del megaproyecto. Y en efecto, en nuestra región han sido asesinados varios compañeros indígenas y algunos de nosotros hemos sufrido ataques directos y constantes, constantes amenazas, lo cual incluso nos obligó en febrero y marzo del año pasado a cerrar nuestras oficinas ante el riesgo de un ataque violento. RFI: Usted mismo fue atacado hace unos meses. Carlos Beas Torres: Fue el 17 de enero de este año del 2026. Tuvimos un ataque en carretera, lo cual nos obligó a salir del país. Pero en marzo, los días 19 y 20 de marzo de este año, nuestr