IA al Día es el podcast semanal conducido por Jaime Figueres, Arturo Pardo y Alejandro Durán, donde se analizan las señales más importantes de la inteligencia artificial y su impacto en empresas, gobiernos y sociedad, con foco en la audiencia latinoamericana. Escuchá los episodios y síguenos en: https://linktr.ee/estoesiaaldia Esta semana, Arturo Pardo y Alejandro Durán analizan cómo la inteligencia artificial está cambiando la escala de los ciberataques. Lo que antes requería equipos especializados, con personas dedicadas a reconocimiento, desarrollo de malware, infraestructura y análisis de información robada, empieza a convertirse en procesos que una sola persona puede coordinar con ayuda de múltiples agentes de IA. El episodio abre con una discusión sobre el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas propuestas para desacelerar la frontera. Dario Amodei plantea que los laboratorios deberían aceptar evaluadores externos, coordinar estándares de seguridad y eventualmente avanzar hacia acuerdos internacionales. El problema es que cualquier intento de reducir la velocidad choca de frente con la competencia entre empresas y con la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China, donde ninguno quiere ser el primero en quedarse atrás. La conversación también examina cómo los gobiernos están respondiendo al aumento de autonomía de estos sistemas. Mientras Estados Unidos debate un mayor control sobre los modelos de frontera, China empieza a incorporar explícitamente mecanismos de intervención y decisión humana en sus reglas para agentes avanzados. Arturo y Alejandro discuten hasta qué punto la supervisión humana sigue siendo suficiente cuando los sistemas pueden ejecutar cadenas de acciones cada vez más largas por su cuenta. El episodio repasa además avances en investigación, nuevos productos y agentes personales capaces de navegar por internet, completar formularios, enviar correos o realizar compras. Entre los lanzamientos se analizan la nueva generación de Siri, un agente personal de Meta y nuevos modelos de DeepSeek, señales de que la autonomía está dejando de ser una capacidad experimental para integrarse progresivamente en productos de uso cotidiano. El tema central aborda la industrialización del ciberataque. Arturo y Alejandro explican cómo los agentes permiten automatizar reconocimiento de objetivos, prueba de credenciales, explotación de vulnerabilidades, movimiento dentro de redes y procesamiento de información robada. La diferencia no está únicamente en hacer ataques más sofisticados, sino en volver repetibles y escalables procesos que antes eran mucho más artesanales y dependían de grupos completos de especialistas. La discusión conecta esta tendencia con casos recientes en los que agentes ya lograron descubrir vulnerabilidades y obtener privilegios administrativos con poca intervención humana. El episodio cierra llevando el tema a Costa Rica, a raíz de reportes sobre una posible filtración masiva de datos vinculados con instituciones del país. Aunque todavía no existe evidencia de que la IA haya participado en ese incidente ni de que todo el conjunto de datos publicado sea auténtico, una muestra analizada contenía información real. La conclusión es que la inteligencia artificial no elimina la utilidad de las defensas tradicionales, pero sí cambia radicalmente la relación de costos: un atacante puede explorar más objetivos, durante más tiempo y a mayor velocidad. Si las capacidades ofensivas se aceleran, gobiernos y empresas tendrán que acelerar también su capacidad de detectar, responder y defenderse.