Grandes Reportajes de RFI

"Grandes reportajes de RFI", un programa que permite, detrás de las noticias, explorar un tema, un lugar, una problemática. Con nuestros reporteros en el mundo entero.

  1. 2d ago

    Paraguay: Guías guaraníes restablecen su verdad sobre las misiones jesuíticas

    La memoria oral indígena y nuevas investigaciones muestran cómo las misiones jesuíticas en Paraguay no solo fueron un refugio sinónimo de progreso para los guaraníes, sino que también fueron un instrumento de control, despojo de tierras, trabajos forzados e imposición cultural. Hoy, guías guaraníes empiezan a contar su propia versión en las ruinas, completando una historia que durante siglos fue narrada casi exclusivamente por voces europeas. Un reportaje de Santi Carneri. Cuando pensamos en las Misiones Jesuíticas solemos recordar la película La Misión, estrenada en 1986 y protagonizada por Robert De Niro y Jeremy Irons. Algunos recordarán iglesias monumentales, esculturas barrocas y coros indígenas interpretando música sacra. Durante siglos, la historia oficial de la Iglesia Católica contó que los jesuitas llegaron para salvar a los guaraníes de la esclavitud, enseñarles nuevos oficios y construir junto a ellos una experiencia de hermandad entre europeos y nativos. Algo extraordinario en la América colonial. Todavía hoy miles de turistas recorren las ruinas de Trinidad, Jesús o San Cosme y Damián en Paraguay para admirar ese legado. Pero existe otra versión de la historia. Una que rara vez aparece en los libros escolares. Una historia transmitida por los propios guaraníes de generación en generación y refrendada por historiadoras y antropólogos de ambos lados del Atlántico. Porque aquellas misiones no sólo fueron iglesias y prosperidad. A comienzos del siglo 17, los jesuitas fundaron una red de pueblos que se extendió por los actuales territorios de Paraguay, Argentina y Brasil. En total llegaron a consolidarse 30 reducciones, llamadas así porque reducían a un pequeño espacio a miles de familias guaraníes que solían vivir en el bosque en grandes extensiones de tierra. “Quizás fue la mejor opción” La versión tradicional de los hispanistas religiosos y nacionalistas españoles explica que estos pueblos nacieron para evangelizar y proteger a los indígenas. Una versión que sigue en boga entre influencers y guías turísticos. “Allí se crearon 30 reducciones jesuíticas, donde convivieron con el mismo estatus social los padres jesuitas y los indios guaraníes, protegidos por las leyes de la corona española que prohibían la esclavitud, la explotación y otras injusticias similares”, afirma un influencer. Ana Belén Espinosa, coordinadora de Patrimonio de las Misiones Jesuíticas de Paraguay, explica a RFI que “estas misiones jesuíticas nacen con el objetivo de evangelizar a los nativos y protegerlos también en lo que era esta selva antiguamente. En esa época los guaraníes estaban expuestos a ser llevados, a trabajar como esclavos por los bandoleros portugueses o a ser sometidos al sistema de encomienda”. “Entonces, si bien por ahí esa evangelización significaba una ruptura de la propia cultura de los indígenas, algo negativo por decir, en esa época quizás fue la mejor opción, ya que los indígenas estaban también expuestos a estos otros peligros”, subraya. La amenaza era real. Durante décadas, los colonizadores españoles y grupos armados portugueses conocidos como “bandeirantes” penetraron en la región para capturar a indígenas y venderlos esclavizados. Varias misiones fueron atacadas y saqueadas. Ante esa situación, los jesuitas ofrecían refugio. Pero los trabajos de historiadores como Pablo Rodríguez Pérez, de la Universidad de Salamanca, o la antropóloga argentina Laura Szmulewicz, recuerdan que las reducciones también respondían a otro objetivo: concentrar a poblaciones indígenas dispersas para facilitar su control. No eran solamente refugios, también eran instrumentos del proyecto colonial.   “Nuestra sociedad y nuestras sociedades están tomando esa historia de las misiones jesuíticas con los guaraníes y otros pueblos indígenas, como una historia según el gusto. Para algunos es una historia difícil y conflictiva, para otros es una historia feliz", dice a RFI Benno Glauser, investigador de origen suizo afincado en Paraguay que trabaja con pueblos indígenas desde hace más de 30 años. Glauser destaca que la actividad de los religiosos europeos trajo una modificación profunda - hasta tergiversación - del idioma guaraní en sus variados dialéctos hablados por los diferentes pueblos guaraníticos. La modificación refleja la religión y cultura de los misioneros. Para dar un ejemplo: el sufijo "-mi" en el idioma Mbya- Guaraní tal como hoy lo encontramos todavía en sus cantos religiosos señalaba algo sagrado; en el guaraní paraguayo de hoy significa meramente "pequeño". “Una imposición de cultura y creencia” Las misiones supusieron también la pérdida de tierras, trabajos forzados, imposición cultural y resistencia, mucha resistencia. Tres siglos después, en Paraguay se da un hecho insólito e histórico: tres guías turísticos guaraníes han comenzado a contar esa otra versión. La que escucharon de sus abuelos. Por primera vez ambas historias pueden escucharse juntas. Entre las ruinas de San Cosme y San Damián trabaja el joven guía Verá Miri, aunque en su identificación laboral aparece otro nombre, Lucas. “Sí, tengo mi nombre guaraní, mi nombre nativo es Vera Mini. Vera Mini. Significa pequeño brillante”, comenta. Verá Mirí vive en su comunidad, no muy lejos de la misión, donde resisten precariamente pese a la enorme riqueza agrícola que los rodea. Todos los grandes hacendados que poseen miles de hectáreas de tierra son de origen español, alemán e incluso ruso. Pero los guaraníes han quedado recluidos en pocas hectáreas. Las únicas, por cierto, donde se conserva el bosque nativo. Cuando explica las misiones a los visitantes, Verá Mirí comienza donde muchos relatos oficiales terminan: en la tierra. “Sí, primeramente en realidad los europeos sacaron tierra de los guaraníes. Anteriormente habitaban solo los guaraníes. Y en realidad fue una invasión para los guaraníes. Y nos quitaron nuestra tierra. Desde ahí los guaraníes ya no pudieron vivir como antes, o sea, como vivían anteriormente. Fue una nueva imposición de cultura, de creencia para los guaraníes”, cuenta. Las impresionantes construcciones que hoy admiran los turistas fueron levantadas por miles de indígenas. Piedras extraídas a kilómetros de distancia y transportadas sin maquinaria alguna. “Los guaraníes fueron los que hicieron las manos de obra. Esa piedra los guaraníes la sacaban de una alquería que está a seis kilómetros de acá”, explica el guía. La historiografía tradicional suele destacar la prosperidad económica de las misiones. Los guaraníes producían ganado, cultivaban alimentos y desarrollaron plantaciones de yerba mate. Pero la memoria oral conserva otro recuerdo, apunta Verá Mirí: “Para esa época fue un trabajo pesado para los guaraníes. Y ellos trabajaban como esclavos porque no había tecnología como hoy en día”. Una relación compleja y teñida de resistencia La relación entre jesuitas y guaraníes fue mucho más compleja de lo que sugieren los relatos simplificados. Por un lado, las misiones protegían a los indígenas de los esclavistas portugueses. Por otro, exigían obediencia. Los investigadores han documentado castigos físicos dentro de las reducciones. Algunos jesuitas describieron cómo mujeres y niños eran azotados para corregir conductas consideradas inapropiadas. La vida cotidiana estaba cuidadosamente regulada. Trabajo, oración, horarios y disciplina formaban parte del sistema. “Los europeos ya también usaban armas y sí o sí obligaban a los guaraníes a asistir a la misa, trabajar, y les decían que los iban a proteger también de los bandoleros, porque había grupos que perseguía mucho a los guaraníes”, subraya Verá Mirí. Sin embargo, la realidad no fue igual para todos. Algunos guaraníes encontraron en las reducciones una forma de escapar de la esclavitud. Otros aceptaron la nueva organización social. Pero muchos se resistieron. “La relación entre los religiosos y los guaraníes es un tema complejo, ¿verdad? Porque como todas las historias, tiene sus matices”, comenta Ana Belén Espinosa. Existe una imagen muy extendida e interesada que presenta a los indígenas como espectadores pasivos de la historia. Pero los documentos muestran algo diferente. Cuando los bandeirantes atacaron las reducciones, miles de guaraníes tomaron las armas. En 1641, derrotaron a los esclavistas portugueses en la batalla de Mbororé. Y años más tarde protagonizarían otra rebelión todavía más importante, la Guerra Guaranítica, entre 1754 y 1756. Todo comenzó cuando España y Portugal acordaron intercambiar territorios. Casi 30.000 guaraníes debían abandonar las tierras donde habían vivido durante generaciones. Muchos se negaron y se enfrentaron a los ejércitos de ambas coronas. Los guaraníes no estaban dispuestos a aceptar cualquier decisión impuesta desde Europa. Darle voz a las comunidades guaraníes Durante mucho tiempo, la historia de las misiones fue contada principalmente por cronistas religiosos e historiadores europeos. Los guaraníes aparecían en ella, pero rara vez hablaban con su propia voz. Eso empezó a cambiar en 2017. “Empezamos a darle protagonismo a estas personas de las comunidades guaraníes. Empezamos a aprender muchísimo de ellos y eso también transformó las visitas. Si por ahí antes hacíamos visitas que tenían un tenor histórico, arquitectónico, hoy en día se hacen unas visitas que transmiten lo que tiene que ver con el modo de ver, el modo de vivir de las comunidades guaraníes”, detalla comenta Ana Belén Espinosa. Hoy los visitantes no sólo aprenden sobre arquitectura barroca. También escuchan historias sobre el idioma guaraní, los conocimientos ancestrales y la forma en que las comunidades recuerdan aquel pasado. Para Verá Mirí, la supervivencia de esa m

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  2. Jun 8

    Argentina: fábrica de futbolistas y entrenadores de clase mundial

    Una de las selecciones favoritas para ganar la Copa Mundial de Fútbol 2026 es Argentina, actual campeón y poseedor de tres títulos. Para desentrañar qué es lo que hace que el país de Di Stéfano, Maradona, Messi sea una potencia productora, no solo de jugadores, sino también de directores técnicos de primer nivel, nuestro corresponsal en Argentina visitó clubes y academias de Buenos Aires y Rosario, donde habló con formadores, técnicos, captadores y aspirantes a jugadores que sueñan con jugar en las grandes ligas. Argentina es una máquina de producir jugadores de clase mundial no solo para su selección nacional, sino para los mejores equipos del mundo, entre otros, los que compiten en la Champions League europea. Argentina también es una productora de directores técnicos de enorme nivel: seis selecciones son dirigidas por argentinos en este Mundial. El Club Parque, en la Ciudad de Buenos Aires, es un histórico semillero de grandes jugadores de fútbol. En la entrada, un cartel dice que el club es "cuna de cracks". En sus paredes están colgadas las camisetas de futbolistas notables que se formaron ahí. "Estos son muchos de los chicos que salieron del club. Bueno, ahí está la mía, La Paglia", dice César La Paglia, director deportivo del Club Parque. La Paglia tuvo una carrera exitosa como futbolista en Argentina y Europa, además de jugar en juveniles de la selección albiceleste. Mientras hablamos, los chicos están practicando baby fútbol, una versión del deporte que se juega en canchas más pequeñas; y que favorece el control, la gambeta corta, la velocidad mental y la creatividad bajo presión. Eso contribuye al desarrollo de jugadores rápidos, pícaros y habilidosos. Todo empieza con el "baby foot"  Para La Paglia, el “baby fútbol” permite trabajar muy bien los fundamentos del deporte. "A ver, lo más importante en el baby fútbol siempre es el pase, se trabaja mucho lo que es el control y el pase, y después se trabaja con conos, lo que es la técnica, se usa mucho la pisada en el baby fútbol, pisar para un lado, pisar para el otro". “Buen jugador se nace”, cree La Paglia, pero la formación es clave. Y esta etapa es fundamental. "En el desarrollo de un jugador de fútbol, futuro jugador de fútbol, esta es para mí la instancia que los chicos más incorporan, es el 'infanto juvenil' digamos, es el preescolar o el jardín de infantes de los chicos del fútbol, donde desarrollan toda la parte técnica, si bien el chico naturalmente ya viene con la técnica, pero acá se le mejora mucho". "Gracias a los profes juego así" Nahuel Díaz tiene diez años, juega desde los tres, y tiene claro qué es lo que aprende aquí. "Aprendí muchas cosas: control del balón, pegarle fuerte al arco, empeine, y también zig zag. Todo eso me lo enseñaron los profes. Gracias a los profes puedo jugar así". La dedicación al deporte no es solo de los niños, es también un compromiso para toda la familia. Así lo explica Cristian Díaz, papá de Nahuel. "Hay toda una logística importante a nivel familiar, tanto los horarios de colegio, salida de las corridas, venir acá, o ir al otro club. Incluso los sábados hay que compaginar también con mi trabajo. Mi señora también trabaja. Es todo un tema de cuadrar los horarios para llegar a cumplir con los entrenamiento y los partidos.   Cristian dice que se cuida mucho de no generar una presión excesiva sobre su hijo, algo que ocurre en algunos casos. Es que para los chicos y sus familias el fútbol puede ser una vía de ascenso social y prestigio, lo que aumenta la presión sobre ellos, pero explica asimismo el número creciente de jugadores que intentan profesionalizarse. Rosario, "ciudad-cantera" de cracks Rosario, situada a 300 kilómetros al norte de la ciudad de Buenos Aires,  es, con relación a su cantidad de habitantes, la principal cantera de grandes jugadores de Argentina. En su costanera, un cartel asegura que esta es la Capital Mundial del Fútbol. Aquí nació Lionel Messi y la ciudad lo recuerda con murales en varios edificios. Uno de ellos, que muestra a un Messi de niño, vigila desde un edificio las instalaciones del modesto club de barrio en el que dio sus primeros pasos en el fútbol. Abanderado Grandoli, con sus colores naranja y blanco, y su cancha de césped amarronado por el otoño, recibe a niños que disputan una fecha del torneo local. Leandro Zavala mira uno de los partidos, es profesor de los chicos de la categoría 2018, y cuenta qué implica que Messi haya jugado aquí. "Es un orgullo de que sus primeros pasos hayan sido acá. Esto es algo que uno le transmite también a los chicos, a mí que me tocó arrancar con los de 2018, se los transmito para que ellos lo sepan, para que sepan qué escudo están defendiendo, qué colores, para que recuerden que el mejor del mundo pasó por acá, estuvo en esta misma cancha". Leandro es también papá de Benjamín, de 10 años, quien sueña con una carrera en el fútbol. "Me gustaría mucho jugar profesionalmente, me encantaría. Es uno de mis sueños. Me gustaría mucho jugar en Europa, algún equipo de Europa como Barcelona, Real Madrid. Y en la selección argentina, obviamente". Leer tambiénColombia, cuna de talentos futbolísticos para los clubes europeos y el Mundial A diferencia de otros países en los que el fútbol infantil es puramente recreativo, en Argentina los niños juegan en torneos competitivos. Los chicos como Benjamín se toman muy en serio el fútbol. "No me gusta faltar al entrenamiento mucho porque pierdo el rendimiento. Y es demasiado feo cuando perdés el rendimiento o cuando te enfermás", dice Benjamín. El amor por el fútbol atraviesa todo aquí. Esa obsesión que hay en Rosario con el deporte, el jugar en todos lados, todo el tiempo, explica también por qué tantos grandes futbolistas emergen de esta ciudad-cantera. Así lo explica Leandro Zavala: "Vivimos jugando al fútbol en cualquier parte de la ciudad, en cualquier parte estamos jugando al fútbol. Vas al parque y ves chicos jugando al fútbol, ves grandes, a nivel nacional también es así, pero en Rosario se vive de otra manera". La formación en los cientos y cientos de clubes del país, el acompañamiento de las familias, el respirar fútbol día tras día, todo el tiempo, explican en parte por qué Argentina produce tantos grandes jugadores. Pero parece haber algo que los futbolistas argentinos traen casi desde la cuna. Jugar en potreros, la gran diferencia "Siempre me llamó la atención. Yo digo, acá pasa algo que no pasa en otros lugares. Entonces alguna respuesta tiene que haber", dice Sandra Rossi,  especializada en medicina del deporte. Ella trabaja en neurociencia aplicada al alto rendimiento en el club River Plate, de Buenos Aires, y tiene una posible respuesta a la pregunta de qué es eso que los jugadores argentinos parecen traer desde la cuna. "Cuando todas las cosas están previstas, cuando vos tenés rutinas, cuando todo está bien, cuando las canchas son impecables, hay poco desafío para el cerebro. Argentina es un país en el que exactamente nos pasa lo contrario. Nunca sabemos qué va a pasar mañana. Y los chicos, sobre todo los que llegan, los que se van acercando al fútbol profesional, por lo general vienen de lugares que son potreros. El potrero es para mí el primer laboratorio de neurociencia que existe, tiene las características de la imprevisibilidad. Son terrenos de tierra donde uno no sabe cómo va a picar la pelota. Entonces, ese chico a la fuerza tiene que desarrollar un control de su cuerpo mucho más fino que un chico que empieza a jugar al fútbol en una cancha que está perfecta. Considero que esa es una de las grandes ventajas de los argentinos". Esos son, justamente, los chicos que buscan los clubes como River Plate. "Nos acercamos a los chicos, tratamos de ponernos cerca de él, le preguntamos el nombre, de dónde sos, ¿siempre jugaste en esta posición? ¿No te animás a jugar en otra posición?", explica Luis Pereyra, director del área de captación en el interior del país de River. Su equipo de 28 personas viaja por todo el territorio argentino para detectar potenciales futuros cracks. Lo que él busca es muy preciso. "Nosotros tenemos que traer un chico al 60-65% de la técnica individual, un chico que con las dos piernas intente eludir un contrario para jugar. Ése es el primer punto. Esta camiseta es para tipos inteligentes. Segundo: el carácter. A ver cómo se enoja cuando le dan una patada, cuando se cae, cómo se manifiesta ante la adversidad". Los jugadores que encuentran Luis Pereyra y su equipo luego pasan a las manos de Gabriel Rodríguez, uno de los grandes gestores de la fábrica de futbolistas que es Argentina. Rodríguez es coordinador de las divisiones inferiores de River. Hace 27 años que se dedica a esto y sabe bien cómo desarrollar el talento que le traen los captadores. "Nosotros priorizamos mucho el tema de la técnica individual. Además de los trabajos esenciales que se hacen en cancha, que los hacen todas las instituciones, nosotros sí tenemos nuestros 45 o 50 minutos todos los días de un trabajo específico de técnica individualizada". Es un proceso que va puliendo a los jugadores, intentando acercarlos a su máximo potencial, y que los convierte muchas veces en atractivos para mercados internacionales, algo que también empuja el desarrollo de futbolistas de calidad. "Somos países en América que tenemos la necesidad de exportar constantemente jugadores para que también las arcas de las instituciones se puedan engrandecer", dice Gabriel Rodríguez. River Plate, exportador No. 1  River Plate es uno de los grandes equipos del país. Es el principal proveedor histórico de jugadores de la selección y el mayor exportador del fútbol argentino, aunque preferiría muchas veces que los cracks se queden con ellos, dice Andrés Ballotta, vicepresidente de River, sentado en

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  3. Jun 4

    Kilómetros de agua: la odisea de vivir sin grifo cerca de Medellín

    En las laderas de la vereda Granizal, al suroriente del municipio de Bello en Antioquia - Colombia, el agua no llega al abrir una llave. Llega en carrotanques, en canecas cargadas cuesta arriba y en jornadas que comienzan mucho antes de preparar el desayuno. Allí, miles de familias han aprendido a organizar su vida alrededor de la búsqueda diaria de un recurso esencial. Entre caminos de tierra, barrios construidos de manera informal y una institucionalidad que parece quedarse al borde de la carretera, el agua se convirtió en un bien tan valioso que algunos habitantes la comparan con el oro. Esta es la historia de quienes recorren kilómetros para conseguir algo que otros dan por sentado. Escuche el reportaje del colombiano Mateo López, estudiante de la Universidad de Antioquia de Medellín, ganador de la décima segunda edición del Premio Reportaje de RFI en Español. "Ninguno tiene agua para abajo", dice una voz mientras señala las casas que se descuelgan por la montaña. Desde la parte más alta de Altos de Oriente se alcanza a ver buena parte de la vereda Granizal: techos de zinc, escaleras improvisadas y calles empinadas que durante tres décadas han sido construidas por quienes llegaron buscando un lugar donde empezar de nuevo. Pero en este paisaje hay una ausencia que se siente todos los días: el agua potable. La rutina comienza temprano. Hacia las siete de la mañana aparecen los carrotanques (camiones cisterna) que abastecen los tanques comunitarios ubicados junto a la carretera. Cuando llegan, la escena se repite una y otra vez. Personas con baldes, canecas y recipientes de todos los tamaños forman filas para recoger el agua que necesitarán durante el día. El problema es que el recorrido apenas empieza ahí. Desde el tanque hasta la casa todavía queda una subida que hacer cargando decenas de litros sobre los hombros. "Coja la canequita, coja la coca, tire para allá, cargue para acá", explica una habitante mientras describe una tarea que para ella se volvió costumbre. "No es lo mismo que abrir una llave y ya. Hacer las cosas se vuelve más demorado". Cada lavado de ropa, cada plato limpio y cada baño están precedidos por el esfuerzo físico de transportar el agua. En El Pinar, uno de los barrios fundados en los años noventa y que pertenece a esta verdad, los vecinos todavía recuerdan cuando el sector era apenas un terreno de barro. "Aquí no había caminos. Eso era puro pantano", cuenta una mujer. "La gente martillaba hasta la una de la mañana arreglando sus casitas". Tampoco había alcantarillado ni redes de acueducto. El agua llegaba como podía llegar. Y en muchos sentidos, sigue llegando igual. Con el paso de los años llegaron más habitantes. Muchas familias eran víctimas del conflicto armado que encontraron en estas montañas un lugar donde reconstruir sus vidas. También llegaron nuevas formas de control. Algunos habitantes relatan cómo la administración comunitaria del agua fue reemplazada por grupos que asumieron el manejo de conexiones y cobros. "Nos avisaron que iban a llegar", recuerda una antigua líder del sector. "Nos dijeron que si queríamos seguir, pero con esas condiciones yo dije que no". La consecuencia es que hoy muchas personas deben elegir entre cargar agua potable desde la carretera o pagar por agua sin tratar distribuida a través de redes informales. Ninguna de las opciones resulta sencilla. "Eso es lo más duro. Vemos el agua como el oro", afirma otra habitante. La frase no es una metáfora exagerada. En estas casas cada gota tiene una función. El agua con la que se lavan los platos puede terminar utilizándose para descargar el sanitario. La que sobra después de limpiar una taza se guarda para otra necesidad. Nada se desperdicia. "Cuando uno no tiene agua en la llave, ese poquito donde lavó algo no lo bota porque después hace falta", explica. La escasez también transforma la relación emocional con el recurso. "Lo que sí me parece lindo es que uno aprende a apreciarla", dice una mujer. "Cualquier gotica de agua es un tesoro". Luego guarda silencio unos segundos antes de añadir: "Pero pasar de vivir en el campo, donde el agua sobra, a venir acá y sufrir por ella... eso es muy duro". Las tareas domésticas son quizás donde más se siente el peso de esa realidad. Varias familias mantienen recipientes separados según el uso que le darán al agua. Una caneca para cocinar. Otra para lavar alimentos. Otra para trapear (limpiar el piso) o descargar el baño. Mantener ese equilibrio exige una administración permanente del recurso. Y casi siempre son las mujeres quienes cargan con esa responsabilidad. A la dificultad para conseguir agua se suma la preocupación por su calidad. Algunas personas cuentan que el agua almacenada durante varios días adquiere olor a fango o se deteriora rápidamente. "Somos animales de costumbre y nos acostumbramos", comenta una habitante entre risas resignadas. Sin embargo, reconoce que no se siente tranquila utilizándola para todo. "Esa agua no es limpia", dice. La paradoja es imposible de ignorar. La vereda Granizal se encuentra junto a Medellín, una ciudad reconocida por sus transformaciones urbanas. Del otro lado de la montaña hay fuentes hídricas que abastecen amplios sectores del Valle de Aburrá. Sin embargo, aquí el agua sigue llegando en camiones y viajando en baldes. Cuando el carrotanque aparece; las conversaciones se interrumpen. Alguien grita que ya llegó. Las personas salen de sus casas con recipientes vacíos y apuran el paso para alcanzar un turno. La fila vuelve a formarse. El agua empieza a correr y, por unos minutos, todo gira alrededor de ella. Después tocará emprender nuevamente el camino cuesta arriba. Porque en estas montañas, conseguir agua sigue siendo un trabajo cotidiano. Un recorrido que se mide en esfuerzo, en tiempo y, muchas veces, en kilómetros.

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  4. May 25

    Colombia, cuna de talentos futbolísticos para los clubes europeos y el Mundial

    Desde hace una década, Colombia se ha consolidado en un verdadero vivero de talentos para el fútbol internacional. Luis Díaz en el Bayern de Munich, Richard Ríos en el Benfica Lisboa, Juan David Cabal en la Juventus... Pero, ¿cómo explicar este éxito? Para averiguarlo, nuestra corresponsal, Najet Benrabaa, visitó algunos centros de formación y barrios populares donde todo comienza.  Es un miércoles por la tarde en Envigado, en los suburbios de Medellín. Bajo el sol, una treintena de adolescentes se entrenan, en pequeños grupos, sobre el césped de la cancha municipal. Estos jóvenes hinchas del fútbol forman parte del Envigado Fùtbol Club. Algunos practican estrategias de ataque delante de la portería. Otros perfeccionan su técnica de control del balón. La escuela Envigado Futbol Club está considerada como un centro de excelencia educativa. “talentos detectados, tenemos muchos”, dice Carles Vidal Barbosa, quien se encarga de la formación de los jóvenes. Este español dejó un club de tercera división en Valencia hace ocho años para instalarse en Colombia. “Actualmente, formamos a 233 jugadores. Su objetivo es, por supuesto, jugar al fútbol en el circuito profesional y en Europa. Es muy difícil, no todos lo logran, ¡evidentemente! Pero creo que el 80% de los alumnos pueden aspirar a entrar en el circuito profesional. La edad promedio de los jugadores en primera división es de unos 20 o 21 años. A menudo son jugadores de la escuela y, a veces, jugadores que ya han pasado por distintos equipos profesionales a nivel mundial y que regresan a casa para reforzar el equipo del centro y ayudar a los nuevos alumnos a progresar”, indicó. En este campo del complejo deportivo El Dorado, varios aspirantes se han convertido en estrellas del fútbol en Europa y Colombia. “Aquí está el campo histórico de Envigado donde se entrenaron todos los jugadores emblemáticos: James Rodríguez, Juan Fernando Quintero, John Jáder Durán, Mateo Zuribe y muchas otras celebridades hoy activas en el fútbol profesional internacional”. El Fenómeno James Rodríguez Entre las estrellas más famosas de este club está James Rodríguez. En su época, la cancha no tenía césped. James Rodríguez tenía 13 años cuando se unió al club en 2004. A los 16 años, el zurdo entró en el circuito profesional. Su ascenso ha sido fulgurante. Después del club Envigado, estuvo en el FC Porto en Portugal, en el AS Mónaco, en el Real Madrid y luego en el Bayern de Múnich. Su transferencia a España en 2014, por 80 millones de euros, sigue siendo la cantidad más alta jamás pagada por un jugador colombiano. Hoy hace parte de un club mexicano. Leer tambiénGran Reportaje RFI: Argentina: fábrica de futbolistas y entrenadores de clase mundial Juan Carlos Grisales Zapata, su ex preparador físico, que sigue en el cargo, recuerda perfectamente este talento excepcional. “No todos los días uno se cruza con un nuevo Platini. No todos los días se encuentra un Tigana, un Maradona o un Pelé. Pero en esta generación del 2000, James era un niño muy disciplinado, leal, con buen comportamiento y con ganas de salir adelante. Cuando llegas a Envigado, llegas con una motivación clara: aprovechar una oportunidad. Porque aquí se les da una oportunidad de cambiar su vida. Llegan con talento y nosotros les ayudamos a trabajarlo. Les damos las bases que necesitan para convertirse en profesionales. Los preparamos para que luego, en Europa, puedan continuar su evolución, porque la segunda formación se hace allá, junto a la élite del fútbol”, indicó Grisales. Al igual que todos los jóvenes aspirantes del club, James Rodríguez recibió una formación personalizada a su llegada. “El principio de la individualidad es fundamental. Cada alumno necesita algo diferente. Trabajamos eso desde muy temprano. Existe lo que se llama la pirámide fundamental del desarrollo locomotor del atleta. Reúne las capacidades motrices, de percepción, de coordinación, condicionales y psicomotrices. Sobre estas bases, se establecen las necesidades de cada jugador”, explicó. Uno de los aspirantes actuales del club se llama Lucas Rendón. El joven de 15 años comenzó a jugar al fútbol a la edad de 4 años. Se unió al Envigado Fútbol Club a los 9 años. “Soy un jugador muy rápido, al que le gusta mucho rematar al arco. A veces me gusta desequilibrar a los demás porque ese es mi estilo de juego. Para ser sincero, la formación es muy difícil, porque hay que hacer muchos sacrificios, muchísimos sacrificios. A veces uno tiene ganas de relajarse, pero como debemos ser disciplinados, tenemos que decir no; por ejemplo, rechazar salidas con los amigos. Al principio es difícil acostumbrarse a este estilo de vida. Es muy exigente, incluso en el colegio son muy estrictos con las salidas y cosas así”, cuenta el joven. Una de las grandes pruebas para el club es el torneo organizado en forma de festival. Durante casi una semana, decenas de clubes colombianos de todo el país se enfrentan entre sí. Es en cierto modo “una copa de los clubes”. La familia, un rol clave para los jóvenes El ambiente en las tribunas del estadio del Polideportivo Sur de Envigado es más animado que en un partido profesional. En las gradas, que pueden acoger hasta 11.000 espectadores, los padres animan a sus hijos cantando Entre los padres más atentos está Daniela Gómez y toda su familia. Llevan una camiseta con el nombre del pequeño prodigio de la familia Juan Diego Gómez. Cada camiseta está personalizada: “Madre de Juan Diego Gómez, Tía de Juan Diego Gómez, Tío de Juan Diego Gómez... “ Se agrupan en la barandilla de las gradas como un segundo equipo de aficionados. “Con el equipo del club, mi hijo entrena tres veces por semana y nosotros pagamos clases personalizadas los otros dos días. Y los fines de semana siempre está en la cancha, siempre tiene partidos. Así que toda la semana y el fin de semana son fútbol. Mi hijo ya es un futbolista profesional. Todos lo apoyamos: aquí está su hermana, mi madre viene a verlo, su tío, los primos… todos estamos aquí para apoyarlo… Sí, sí, sí, los padres siempre están muy presentes y los tíos, mis amigas, todo el mundo lo apoya mucho porque él vive solo para el fútbol y ha demostrado que está decidido a convertirse en jugador profesional”. Esta dedicación a sus hijos se refleja en todos los clubes de capacitación colombianos. Porque el sueño de éxito, riqueza y primera liga europea hace vibrar a cientos de jóvenes colombianos. Y no importa la ciudad, el barrio o los medios financieros de la familia. En los barrios populares, el fútbol es también el deporte rey. A unos 30 minutos de Envigado, en el barrio Florencia al norte de Medellín, el entrenamiento de fútbol también está en pleno apogeo. Estamos en el cancha de fútbol del Inder, un organismo público que gestiona las estructuras deportivas de la ciudad de Medellín. Gracias a él, el club de fútbol AFI dispone de un estadio para entrenar a sus jugadores. Este barrio popular es conocido por sus problemas de violencia relacionados con el tráfico de drogas. Recientemente fue clasificado entre los diez barrios que concentran la mayor parte del mercado de cocaína, marihuana y drogas sintéticas en Medellín. Pero también es el barrio natal de uno de los arqueros más famosos del país: René Higuita. Un estadio lleva su nombre y se ha erigido una estatua en su honor. Higuita es reconocido como uno de los mejores porteros en la historia del fútbol sudamericano. El guardameta colombiano también es famoso en todo el mundo por su “tiro del escorpión”, una acrobacia espectacular que empuja la pelota con los talones. Lo hizo en un partido amistoso contra Inglaterra en Wembley en 1995. En el campo de fútbol de Florencia, los jóvenes jugadores lo tienen todos en mente. Geronimo Briñez tiene 12 años. Este joven portero es tan talentoso que ha recibido una beca para poder jugar al fútbol. Su club, el AFI, se hace cargo del 50% de la cuota mensual. “Me gustaría jugar en la Champions League, en el Mundial por supuesto y en otras ligas de toda Europa. Me gustaría ser una estrella y mostrarles a los demás que nunca es demasiado tarde para lograrlo. Seguir el camino de mis ídolos me motiva a jugar mejor y me impulsa a entrenar más. Además, me siento en forma y debo ser aún más disciplinado y entrenar más, todos los días, para triunfar”, dice el joven. Su entrenador Alexander Ramos está convencido de su talento. Alexander es también el director del club AFI. Este venezolano se mudó a Colombia hace ocho años. Y en seis años, su club ha duplicado el número de inscritos. Cuenta con 320 niños.  “Gerónimo Briñez es un chico con cualidades excepcionales, un arquero que entiende el juego. Solo con verlo y observarlo, se nota que reúne todas las condiciones de un muy buen jugador. Aunque es un guardameta con un perfil poco habitual porque no es muy alto. Pero tiene corazón y talento. Es increíble y las maravillas que hace este pequeño en el arco son dignas de un gran jugador”, indicó. La madre de Gerónimo, Liliana Marcela Restrepo, está sentada en las gradas conversando con otras mamás. Ella inscribió a sus tres hijos en el club de fútbol de Florencia hace seis años. Y por lo tanto pasa casi toda la semana en este campo.  A pesar de los considerables sacrificios financieros, sigue apoyando a sus hijos. “Para mis hijos, a veces tengo dificultades para pagar la mensualidad del club o los gastos de transporte para un partido, pero nos las arreglamos. Hacemos concesiones: pagamos el arbitraje, porque cada partido hay que pagarlo, pero no el transporte. A veces no tengo los medios, pero me organizo con otros padres. Organizo muchas rifas y eso me permite salir adelante. Los padres son solidarios. Me ayudan, por ejemplo llevándome en su coche para ir a un parti

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  5. May 4

    El "oro rosado" de Chile: la riqueza del salmón entre críticas ambientales y riesgos laborales

    La producción de salmón, que se posiciona como la segunda industria exportadora de Chile y es conocida como el "oro rosado", busca continuar su crecimiento mediante el fortalecimiento de sus normativas. Pero enfrenta importantes retos, entre otros, denuncias por el uso excesivo de antibióticos, un preocupante número de accidentes laborales y un significativo impacto ambiental. Un Gran Reportaje de Naïla Derroisné, periodista de RFI, desde el sur de Chile En materia de producción de salmón, Chile se ubica a nivel mundial justo detrás de Noruega, que es el principal productor, y vende su salmón a Estados Unidos, Japón y Brasil. Europa también forma parte de sus clientes. Es una industria relativamente joven en ese país sudamericano, pues tiene escasos 40 años. Hemos viajados a uno de sus epicentros, el sitio de piscicultura de la empresa de salmones más grande del país: Aqua Chile. Allí crecen los "smolts" en agua dulce, así se llaman los salmones jóvenes. Roberto Ulloa, responsable del sitio, explica que en esta unidad la producción anual alcanza un promedio entre 850 y 1.050 toneladas. En una piscina gigante nadan en círculo 150.000 salmones jóvenes. En el corazón de la producción de salmón "Nosotros acá recibimos peces de 50 gramos y salen de 180 gramos", explica Ulloa. "Toman 110 días en llegar a ese tamaño. Luego son trasladados al agua de mar. Los peces son transportados a través de camiones, desde la piscicultura al embarcadero. De ahí son trasvasijados a barcos y luego trasladados a los centros de agua de mar para ser sembrados en la etapa siguiente, que es el engorde", precisa. Dejamos el sitio de piscicultura y nos dirigimos a unos 30 kilómetros de la ciudad de Puerto Montt en el centro Huenquillahue de AquaChile. De aquí se accede al centro de cultivo en el mar. Paulo Venegas, gerente del centro de cultivo, comenta que "el trayecto dura alrededor de 5 a 6 minutos, son más o menos 1.200 metros desde la orilla de la playa hasta el centro de cultivo". A lo lejos vemos una gran plataforma flotando en el agua y rodeada de una malla metálica: ahí es donde se encuentran los salmones. Desde el pontón del centro de cultivo se pueden ver a los peces saltando. "Aquí tenemos 8 jaulas, de 40 por 40", explica Paulo. "Tenemos un módulo hermano que está al frente y está exactamente en las mismas condiciones. Más o menos tenemos 100.000 peces por jaula. Productivamente son 20 metros de profundidad de malla". En la superficie del agua hay tubos que giran y lanzan la alimentación a los peces en las jaulas, generando un sonido metálico. "Contamos con barreras de contención exteriores. Son cercos perimetrales de una altura de 4 metros. Ahí está la lobera, que se utiliza para la contención, la prevención y el no ingreso del predador principal, que es el lobo. Normalmente, el ciclo desde el ingreso es de alrededor de 13 meses. Apuntamos a alcanzar cerca de 5 kilos y medio", subraya. Uso masivo de antibióticos De regreso a tierra firme, en el Centro Tecnológico de AquaChile, entrevistamos al bioquímico Alexis Martínez, quien realiza distintos tipos de análisis en los salmones: nutricionales, genéticos y farmacéuticos, para optimizar la producción. Entre otros, prueban vacunas y antibióticos. Sobre este último punto, Martínez explica que "acá no existe el uso de antibióticos preventivos en la industria. Todo es reactivo a un estatus sanitario. Uno siempre está trabajando con una población de peces. Y, obviamente, a veces hay peces más susceptibles que otros. Si ese pez empieza a infectar a otro, el médico veterinario va, evalúa y se le entrega ese tratamiento, que por supuesto es informado en línea en plataformas del Estado para que se conozcan las dosis que se utilizaron, la cantidad de producto que se utilizó y el stock de peces que fue tratado". La industria salmonera en Chile es frecuentemente criticada por el uso excesivo de antibióticos. Según cifras oficiales, en 2024 se utilizaron 350 toneladas, lo que representa un 10 % más que el año anterior. Juan Carlos Cárdenas, veterinario de profesión y director de la organización Ecoceanos, que trabaja por la conservación marina y lleva varios años observando la industria del salmón, explicó a RFI en Santiago que "en Chile se emplea 3.000 veces más antibióticos que en la producción de Noruega. Esto ha generado generaciones de bacterias cada vez más resistentes al uso de antibióticos. Por eso se tienen que aplicar dosis más altas. No hay que olvidar que esto tiene que ver con un proceso de producción industrial intensiva. Son cantidades muy altas concentradas en un solo espacio. Basta que un salmón se enferme y se enferma todo el centro de cultivo inmediatamente", advierte. Impacto ambiental de la salmonicultura Estas concentraciones de antibióticos en el agua, junto con otros químicos que utiliza la industria, también tienen un impacto en el medio ambiente marino. La bióloga marina alemana Vreni Haüssermann, quien vive cerca de Puerto Montt, ha estudiado la biodiversidad única de la Patagonia durante 30 años. Ella ha sido testigo de la expansión de la salmonicultura en el fiordo Comau. “Estas salmoneras causan floraciones de algas y, cuando mueren, estas floraciones provocan descensos de oxígeno porque las bacterias consumen todas esas microalgas. Esto, obviamente, tiene un efecto en la vida del fiordo. Cuando llegué a Comau había 3 salmoneras pequeñas, y después de unos 10 años había 23 salmoneras gigantes”. Haüssermann detalla las consecuencias en la vida marina: "Hubo cambios en la abundancia de las especies dominantes, por ejemplo, látigos de mar, corales, anémonas grandes… Muchos de esos, en 10 años, del 2003 al 2013, redujeron su abundancia en un 75%. Este es siempre el problema. Uno debería poder aplicar el principio de precaución al encontrar algo muy valioso, muy importante. Hay que protegerlo hasta que sepamos que las actividades humanas no destruyan este ecosistema". Crecimiento rápido de la salmonicultura  En el sur del país, la salmonicultura creció rápidamente. En un lapso de aproximadamente 40 años se convirtió en la segunda industria exportadora de Chile. "Esta es la historia de una industria que ha ido creciendo y avanzando, aunque se han cometiendo ciertos errores", admite Ángela Saavedra, directora regional del Consejo del Salmón, una organización gremial que representa a las seis empresas más grandes del país. "Hoy en día somos una industria que cumplimos no solo con la normativa, sino que tratamos de aumentar nuestros estándares. Por ejemplo, si nos piden dos certificaciones obligatorias, la industria es capaz de presentar actualmente más de 15 certificaciones para poder llegar a los cien o más mercados en los que estamos. Hemos ido creciendo como país, a nivel regulatorio, ambiental, de procesos, y siempre acompañados de innovación, tecnología y, por supuesto, también de la comunidad". El año pasado, el sector generó 6,000 millones de dólares en exportaciones y sustenta más de 80.000 empleos, de los cuales casi dos tercios son indirectos. Sin embargo, esto tiene repercusiones, ya que los accidentes laborales suelen ocurrir en el marco de las operaciones de los contratistas. Según la organización Ecoceanos, noventa trabajadores del sector han fallecido en accidentes laborales en los últimos doce años, un promedio de siete muertes al año. Un accidente laboral no reconocido  En 2017, Liliana perdió a su esposo Jorge mientras trabajaba para un contratista de la industria salmonera. Jorge era buzo certificado y su licencia le permitía nadar hasta 20 metros de profundidad. Pero el día del accidente estaba reparando redes a unos 40 metros bajo el agua. "Mi esposo no tuvo tiempo de salir con anticipación porque bajó muchos metros más de lo que se suponía que podía bajar, que eran 20. Él prácticamente salió muerto de ahí". Luego de enterarse, Liliana fue a ver al empleador de su marido para entender lo que había pasado. "Llegamos allá, nos dirigimos a la empresa, y nos dijeron que Jorge se había suicidado. Eso era imposible. Ellos jamás nos dieron apoyo. Hasta el día de hoy no nos han dado apoyo. Nunca nos dieron el pésame, jamás. Y a toda pregunta que hacíamos, encontrábamos silencio”, cuenta. Liliana llevó el caso a los tribunales. El contratista fue declarado culpable de homicidio involuntario. También se determinó la responsabilidad de la salmonera. David Vargas, el abogado de Liliana, explica que "como la empresa mandante contrata los servicios de una empresa pequeña, tiene que realizar una labor de supervisión y fiscalización, entre otras cosas, de las medidas de seguridad de la empresa pequeña. Entonces, si en la ocasión de un juicio se demuestra que la empresa mandante no fiscalizó ni supervisó adecuadamente lo que por ley estaba obligada a hacer, pasa a ser tan responsable como la empresa contratista. Esto fue lo que ocurrió en el caso de Jorge. Lamentablemente, en Chile, y sobre todo en las labores de cultivo de salmones, las estadísticas que se arrojan en números de fallecidos, y no solo de fallecidos, sino también de buzos con enfermedades producto de las inmersiones, no son pocas", sostiene Vargas. Desafíos laborales en la industria salmonera Sobre las condiciones laborales y los accidentes en esta industria, entrevistamos en el barrio de negocios de Santiago a Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, la organización gremial que representa a las seis mayores empresas de Chile. "Desde el Consejo del Salmón, nosotros tenemos actualmente una agenda robusta de trabajo con el gobierno, pero también una agenda robusta de trabajo con la Organización Mundial del Trabajo, la OIT. Eso muestra que todo lo que hacemos desde el punto de vista laboral es esencial para nosotros y queremos ir mejorando día a día. Por supuesto, lament

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  6. Mar 23

    A 50 años del golpe en Argentina: La urgencia ante el olvido y el paso del tiempo

    El 24 de marzo de 1976 los militares argentinos tomaron el poder y se quedaron hasta 1983. En el centro de la historia de esos años está la política de represión implementada por el gobierno militar, que dejó miles de muertos y desaparecidos. Los efectos de sus acciones continúan aún hoy y con el paso del tiempo el desafío de hallar la verdad y ejercer justicia se profundiza, nos cuenta en este Gran Reportaje de RFI, nuestro corresponsal en Buenos Aires, Natalio Cosoy. La ex Escuela de Mecánica de la Armada, la ESMA, en el norte de la Ciudad de Buenos Aires, es un predio de 17 hectáreas que funcionaba como centro de instrucción militar, con calles y edificaciones varias, rodeadas de árboles. Desde el 2004 se estableció aquí un espacio de memoria e instituciones de derechos humanos públicas y de la sociedad civil. Pero durante la dictadura fue uno de los más de 800 centros clandestinos de detención utilizados para secuestrar, torturar y asesinar o desaparecer personas. "Yo no sé dónde nací, no sé qué día nací tampoco", dice María Paula Inama Macedo durante una visita a la Casa por la Identidad, uno de los espacios de la ex ESMA, que hoy pertenece a la ONG Abuelas de Plaza de Mayo, que busca a los niños que fueron apropiados durante la dictadura. La madre de María Paula fue una de las mujeres que dio a luz en cautiverio y está desaparecida; su padre también está desaparecido. "O sea, en mi partida dice 18 de abril, que claramente no es la fecha real de mi nacimiento, porque mi mamá cuando fue secuestrada estaba embarazada de entre 6 y 7 meses. Ella fue secuestrada en noviembre, principios de noviembre, así que creo que debo haber nacido entre enero y febrero del 78", indica. En octubre de 2024 la contactaron desde la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, un organismo estatal, porque tenían información que señalaba que podría haber sido apropiada durante la dictadura. Ella decidió hacerse los análisis genéticos, que le confirmaron que la familia con la que creció no era su familia biológica, algo que ella no sospechaba.   La Casa por la Identidad está repleta de fotos. En una en blanco y negro un hombre sostiene a un bebé pequeño. El bebé está muy serio y esquiva la mirada del hombre. El bebé es Manuel Golçalves Granada que fue apropiado por una familia. Él recuperó su identidad en 1997 gracias a la búsqueda de su abuela. "Por la lucha de las abuelas, de todas las abuelas y todas las personas que colaboran con ella, pude conocer mi verdadera identidad. Y tener mi verdadera identidad hizo que mi hija también tenga la suya, y ahora su hija", dice orgulloso el hoy miembro de la comisión directiva de Abuelas de Plaza de Mayo. Las abuelas están muy mayores, muchas fallecieron, y son sus nietos quienes tomaron la posta. "Y el desafío es siempre mantener vigente una búsqueda que no ha terminado", recuerda.   Hasta hoy se han resuelto 140 casos de bebés apropiados durante la dictadura, pero todavía faltan unos 300. Que la búsqueda siga activa, que sigan apareciendo nietos, da cuenta de la persistencia de los efectos de lo ocurrido tras el golpe de 1976. Los militares tomaron el poder el 24 de marzo de 1976. Ese golpe de estado interrumpió vidas, destrozó familias, pero también congeló el funcionamiento de las instituciones de la república. El gobierno militar removió a los miembros de la Corte Suprema y los tribunales superiores provinciales y disolvió los poderes legislativos a nivel municipal, provincial y nacional. Efectivamente, cerró el Congreso. La última sesión de la cámara de diputados antes del golpe tuvo lugar el 18 de marzo de 1976. En ella estaba presente Julio Bárbaro, diputado peronista de 33 años. Hoy tiene 84 y recuerda cómo los legisladores intuían lo que estaba por ocurrir: "Todos los que veíamos cómo venía, fuimos sacando nuestras pertenencias, libros, cosas que uno tenía en el Congreso. Lo que nadie imaginó de nosotros no era la fecha, era la crueldad del golpe. Como habíamos pasado muchos golpes, creíamos que era un golpe más. Y este no era un golpe más. Estos venían a asesinar".   Leer tambiénArgentina: ¿Se pueden parar las indemnizaciones a las víctimas de la dictadura? Junto a la Casa por la Identidad está la sede del Equipo Argentino de Antropología Forense, o EAAF. Si Abuelas de Plaza de Mayo se dedica a la búsqueda de sus nietos, el EAAF está enfocado en encontrar los cuerpos de personas desaparecidas. Lo explica Mariella Fumagalli, directora para Argentina de la organización: "En estos ficheros lo que se resguarda son las muestras hemáticas de las familias de personas desaparecidas, que otorgan voluntariamente una muestra al EAAF para la búsqueda de sus restos". El tiempo es el principal enemigo de su trabajo porque “hay muchos familiares de esas personas desaparecidas que van falleciendo. Entonces, ese límite a la hora de encontrar muestras de sangre que permitan arribar a una identificación requiere complementar con el desarrollo tecnológico, por ejemplo, en genética".    El trabajo antropológico, combinado con las técnicas genéticas, permite seguir obteniendo resultados. El 10 de marzo de este año, el EAAF anunció que logró identificar los restos de 12 personas hallados en el sitio La Perla, en la provincia de Córdoba. Allí habían estado detenidas las mellizas Adriana y Cecilia Carranza, que fueron secuestradas el 5 de mayo de 1976, cuando tenían 18 años. Su desaparición fue un golpe devastador para su familia, cuenta Marcela Sanmartino Carranza, sobrina de las mellizas. Entre las personas que el EAAF logró identificar en los restos hallados en La Perla está una de las mellizas. Sin embargo, todavía la historia no termina de cerrarse, porque no se puede saber cuál de las hermanas fue la identificada. Marcela Sanmartino cuenta cómo reaccionó su madre, de 88 años, cuando le dieron la noticia por videollamada: "Primero no entendía, ella lloró. Pero pasado el momento, buscó juntarse con los dos hermanos vivos. Y bueno, se juntaron, se juntaron un rato, y ella cuenta que hicieron como un velorio, lo que no habían podido hacer, que estuvieron hablando un rato de las chicas, y después hablando pavadas. Lo que uno hace en un velorio". Sin embargo, todavía la historia no termina de cerrarse, porque no se puede saber cuál de las hermanas fue la identificada.  “Lo que hoy podemos decir es que Cecilia o Adriana fueron asesinadas en La Perla. Pero también podemos decir que Cecilia o Adriana siguen desaparecidas. La crueldad sin límite de esa gente ha hecho eso, no. Aunque encontremos restos, por ahora no podemos decir de cuál de las dos es", cuenta desolada Marcela. "Todo esto que estás viendo es documentación de la causa Primer Cuerpo del Ejército", indica el juez federal Daniel Rafecas. Es una de las más grandes por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. Ya más de 1.200 personas fueron condenadas en todos los juicios por crímenes de lesa humanidad en Argentina. Más de 250 de esos casos fueron instruidos por el juzgado de Rafecas y elevados a tribunales orales. Pero además del tiempo, hay otras dificultades para conseguir justicia, por las estrategias utilizadas por la dictadura para asesinar.   "En general, por ejemplo, aquí en la Ciudad de Buenos Aires, lo que hacía era arrojarlos al mar, con vida, en vuelos, los llamados 'traslados'. Y sobre esa última etapa, desde el punto de vista judicial, lamentablemente, después de 20 años de investigaciones, sabemos muy poco", no oculta su consternación el juez Rafecas. Lo hacían en aviones tipo Skyvan, de 12 metros de largo y dos motores a hélice, que hoy está exhibido en la ex Escuela de Mecánica de la Armada. 50 años después del inicio de la última dictadura militar argentina siguen apareciendo elementos que ayudan a reconstruir lo ocurrido, como este avión, como los restos identificados en La Perla o como la identidad devuelta a María Paula Inama Macedo.    En el Archivo Biográfico Familiar de Abuelas de Plaza de Mayo, dentro de la Casa por la Identidad, María Paula conversa con Daniela Drucaroff, coordinadora del archivo. Daniela está preparando una carpeta con toda la información que han podido recolectar sobre la historia, sobre la familia de María Paula. Daniela le muestra en la pantalla de una computadora un enorme árbol genealógico, que María Paula compara con uno pequeño, hecho a mano, del que tiene una foto en su celular.  María Paula todavía está adaptándose a su nueva vida. Hasta su cumpleaños es un asunto difuso, al que busca darle un nuevo sentido. "El año pasado no lo festejé. Pero este año, el 20 de enero, que fue el día que me enteré, que me llamaron para darme la noticia del ADN positivo, es como que también lo tomé como un día de renacimiento. Entonces, es como que el 18 de abril sigue siendo el 18 de abril, porque así fue toda la vida, pero el 20 de enero también es mi cumpleaños", puntualiza.

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  7. Mar 2

    La violencia sexual, el arma de las pandillas para sembrar el terror en Haití

    En la capital haitiana, controlada en más de un 80% por los grupos armados, el número de violaciones se ha disparado en los últimos años. La violencia sexual no es algo nuevo, pero las pandillas la utilizan ahora con más brutalidad para imponer miedo y ejercer su dominación sobre barrios enteros. Por Justine Fontaine, enviada especial de RFI a Haití*  Con sus oficinas de madera en una sola planta y sus tranquilos jardines, casi se podría olvidar que el hospital Drouillard de Médicos Sin Fronteras (MSF) se encuentra en el mayor barrio marginal de Haití, Cité Soleil, un sector controlado por las pandillas. Es uno de los pocos centros de atención médica accesibles para los habitantes de los alrededores, con consultas totalmente gratuitas y una unidad dedicada a las sobrevivientes de violencia sexual. “Cuando llegan, hay una contraseña que conocen los guardias” y que se ha comunicado a las vecinas durante las campañas de sensibilización, explica Anne-Sophie Morel, directora del hospital. “Las llevamos a un espacio exclusivo para ellas” para garantizar la confidencialidad de su visita y el secreto médico”, añade desde los pasillos del centro, algunas de cuyas ventanas están reforzadas con paneles metálicos contra las balas perdidas. “Me apuntó con su arma” Esa mañana de principios de febrero, tenemos una cita con una de esas supervivientes. En noviembre de 2025, Elina [su nombre ha sido modificado para preservar su anonimato], de 26 años, regresaba a casa cuando se cruzó con un miembro de una banda en su barrio. “Me apuntó con su arma”, explica. Luego la violó. “Tengo secuelas psicológicas, no puedo olvidarlo”, se desespera esta madre de dos hijos. “Y también tengo secuelas físicas, cicatrices en mis partes íntimas”, explica sacudiendo la cabeza, sentada en una de las oficinas del hospital. Por miedo a su reacción, no se lo ha contado a sus familiares, “porque aquí, a menudo, se minimiza este tipo de violencia”. “O te dicen que eres una puta, que te lo has buscado, que no deberías haber salido a ciertas horas”, deplora. “Pero estoy en mi país, ¡se supone que tengo derecho a caminar por la calle a cualquier hora si me apetece! Lo que pasó es que pasé por una calle en la que no sabía que había hombres armados”. Ya había sufrido abusos sexuales cuando era niña. Hoy teme volver a sufrirlos por tercera vez. “En cualquier momento podría volver a sufrir esta violencia”, teme. Como muchos haitianos y haitianas, no tiene los medios para abandonar su barrio y mudarse a un lugar más seguro. Elina, que no conocía al hombre que la violó, no presentó denuncia, convencida de que nunca obtendría justicia en un Haití en plena decadencia. Tres veces más violaciones desde 2022 “La violencia sexual no es nueva en Haití”, subraya Diana Manilla Arroyo, jefa de misión de MSF en el país. Pero desde 2022, el número de casos se ha triplicado, señala la ONG en un informe publicado a finales de enero. En él se recogen los casos registrados en una de sus clínicas, Pran Men'm (“Tómame de la mano”), especializada en violencia sexual en Puerto Príncipe y considerada un barómetro de este tipo de violencia en la capital. “No solo hay un aumento de los casos, sino también una creciente brutalidad”, señala Diana Manilla Arroyo. Los miembros de las bandas se han convertido en los principales autores de estos actos violentos (57 % de los casos), por delante de los cónyuges, los familiares y otros allegados. Otra novedad es que las violaciones colectivas son más frecuentes que antes y ahora afectan a todos los grupos de edad. Las bandas “utilizan las violaciones para controlar a las comunidades”, analiza la jefa de misión de MSF. “Cuando aumentan las actividades delictivas, también aumenta la violencia sexual, en particular las violaciones colectivas”, añade Abigail Derolian, abogada y responsable de la sección “Violencia de género” de la asociación feminista Nèges Mawon. “Cada vez que un barrio cae bajo el control de un grupo armado, encontramos supervivientes de violencias sexuales cometidas durante estos ataques. Es un arma de control” para afianzar su poder sobre una zona, estima. “Por ejemplo, cuando un grupo rival toma el control del territorio de otro grupo, utiliza la violación como una forma de decirles a las niñas y mujeres que han ‘cambiado de amo’ y para controlar sus movimientos”, precisa. “Seguir viviendo” En Cité Soleil, en las oficinas del hospital de MSF, Elina se dispone a terminar de hablar, entre dos suspiros, cuando la invaden recuerdos dolorosos. Antes de despedirse, quiere enviar un mensaje de apoyo a las niñas y mujeres que, como ella, han sobrevivido a la violencia sexual: “Hagan todo lo posible por seguir viviendo y no dejen de ir al hospital”, recomienda. El personal sanitario ha sido “como una familia” para ella en los últimos meses, concluye la joven. *Con la colaboración de Achim Lippold y André Paultre.

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  8. Feb 16

    Mineápolis, la batalla de una ciudad en “estado de sitio”

    Desde hace meses, la ciudad de Mineápolis vive bajo tensión. Lo que comenzó como un operativo federal contra la inmigración irregular terminó transformándose, para muchos de sus habitantes, en una experiencia cotidiana de miedo, vigilancia y resistencia organizada. Pasamos unos días en compañía de militantes y voluntarios, quienes contribuyeron a que Donald Trump diera su brazo a torcer en un ámbito clave de su política doméstica, la lucha contra la inmigración. “¡Por favor, díganle al resto del mundo que no estamos de acuerdo con esta estúpida mierda! No nos parece bien el fascismo. ¡No nos parece bien que vengan a nuestras comunidades, que nos maten y piensen que simplemente nos van a j***r!”, nos dice Kelly. Las lágrimas de esta profesora y activista, resumen el sentimiento de una parte de la población frente a la presencia reforzada de agentes federales antiinmigración en la ciudad. Una operación federal sin precedentes En diciembre 2026, el presidente Donald Trump envió a 3.000 agentes adicionales en el marco de la mayor operación migratoria del país, bautizada “Metro Surge”. El despliegue del Immigration and Customs Enforcement (ICE) marcó un antes y un después en este estado del norte de Estados Unidos. La presencia de vehículos sin identificación clara, operativos sorpresivos y agentes armados generó una sensación de “estado de sitio”. Vecinos describen una ciudad en estado de choque y de hiper vigilancia permanente. Vivir con miedo: el caso de Rosa Rosa* nos recibe en un automóvil que no es el suyo. Está embarazada y teme ser detenida. Aunque su situación migratoria es regular, el riesgo de ser arrestada y eventualmente deportada la mantiene prácticamente confinada. Desde hace tres meses casi no sale de su casa. Está separada de su compañero, que vive cerca de su lugar de trabajo. Su única salida es para ir a trabajar, y lo hace gracias a María, una voluntaria que le garantiza el traslado diario. Como Rosa, miles de migrantes en Mineápolis han reducido su vida a lo mínimo indispensable. Los “ICE Watchers”: la resistencia ciudadana Frente a las detenciones masivas, surgió una red ciudadana de observadores conocida como “ICE Watchers”. Profesores, estudiantes, obreros, exmilitares, ingenieros y vecinos sin afiliación política formal se organizaron para monitorear los movimientos de los agentes. Ángela es una de ellas. Durante su turno de vigilancia explica el protocolo: siempre en parejas, una persona conduce y la otra observa y reporta. Ante las armas de los agentes de ICE, quienes patrullan con medios y armas militares, los ciudadanos utilizan silbatos y bocinas para alertar a la comunidad cuando detectan operativos, y se comunican mediante mensajería encriptada las 24 horas del día. También registran placas de vehículos a través de una aplicación desarrollada por la propia red. Uno de los puntos neurálgicos es el edificio federal conocido como Whipple Building, donde se concentran observadores y manifestantes. Allí mantienen un piquete permanente para contabilizar detenciones y visibilizar su rechazo a las acciones del ICE. Solidaridad bajo cero A pesar de temperaturas que oscilan entre los -20 y -30 grados, Kelly permanece sentada tras una mesa improvisada, sirviendo sopa caliente y recolectando donaciones. “Hoy estoy aquí para asegurarme de que la gente esté bien alimentada y abrigada. Soy maestra y mi escuela es 93 % no blanca. Mis alumnos son mis hijos. Y este régimen viene a buscar a mis hijos. Lloro con lágrimas de rabia. ¿Por qué hacen esto?”, se pregunta.  Las dos víctimas mortales de los operativos -Renee Good y Alex Pretti- eran ciudadanos estadounidenses, militantes anti-ICE. Sus muertes conmocionaron a la ciudad y reforzaron la percepción de que la violencia había superado el marco migratorio. Un enfrentamiento político abierto El gobernador demócrata de Minesota, Tim Walz, denunció lo que calificó como una “ocupación federal”. “Esta ocupación dejó de ser un asunto de control migratorio. Es una campaña de brutalidad organizada contra la gente de nuestro estado. Queremos que la calma y la normalidad regresen. Ellos quieren el caos”, declaró, pidiendo públicamente a Donald Trump que retire las fuerzas federales. Para las autoridades locales, el despliegue de hombres armados como militares en un estado progresista y abiertamente opuesto a las políticas federales sería un intento de convertir Mineápolis en un laboratorio de intimidación. La batalla legal: el recurso del Habeas Corpus Los abogados también se movilizaron. Suzana de León coordina recursos judiciales para frenar detenciones consideradas ilegales. Uno de los instrumentos clave es el habeas corpus, una acción civil ante tribunales federales que permite revisar la legalidad de una detención. El objetivo es impedir que los arrestados sean trasladados fuera de la jurisdicción de Minesota, donde aún cuentan con cierto respaldo institucional. En otros estados, como Texas, la mayoría de los detenidos permanecen sin poder comunicarse con los abogados, lo que acelera y facilita las deportaciones hacia el exterior del país. En algunos casos, los recursos han prosperado gracias al apoyo de instancias locales. Trauma colectivo El impacto no es sólo jurídico o político, sino también psicológico y colectivo según Kayla Usby, psicóloga en Mineápolis y en la vecina Saint Paul, describe un cambio radical en su práctica. “No creo que esto se haya calmado. Sigue habiendo violencia, estrés y miedo. Ahora mi terapia se centra en sobrevivir: ¿tienes comida?, ¿puedes ir al trabajo sin problemas? Ya no hablamos de ansiedad o depresión en términos clínicos, sino de cómo resistir y salir adelante”, explica.  También reconoce el riesgo que asumen quienes se manifiestan: “Las muertes de Renee Good y Alex Pretti nos demostraron que quienes nos alzamos y queremos contraatacar estamos asumiendo un riesgo”, afirma la psicóloga.  Vigilia y memoria Dos puntos de la ciudad se han convertido en lugares de concentración y vigilia: la avenida Portland, entre las calles 33 y 34, donde Renée Good fue asesinada por agentes de ICE y la esquina de Nicollet, donde Alex Pretti fue asesinado por agentes fronterizos. Allí vecinos como Víctor Fuentes acuden a rendir homenaje a las víctimas. Para él la batalla seguirá en otras ciudades del país donde se desplegará la policía de ICE. Aunque el gobierno federal anunció el retiro de parte del contingente tras la presión pública, las redadas no han cesado completamente. Para muchos residentes, la sensación de amenaza persiste. Hoy, sin embargo, Mineápolis también es símbolo de organización comunitaria. Entre el frío polar, las vigilias y las demandas judiciales, la ciudad resiste. Un reportaje de Natalia Olivares y Pierre Zanutto en la realización técnica *Hemos cambiado la identidad de algunos entrevistados por razones de seguridad.

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"Grandes reportajes de RFI", un programa que permite, detrás de las noticias, explorar un tema, un lugar, una problemática. Con nuestros reporteros en el mundo entero.

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