Grandes Reportajes de RFI

"Grandes reportajes de RFI", un programa que permite, detrás de las noticias, explorar un tema, un lugar, una problemática. Con nuestros reporteros en el mundo entero.

  1. 3H AGO

    La violencia sexual, el arma de las pandillas para sembrar el terror en Haití

    En la capital haitiana, controlada en más de un 80% por los grupos armados, el número de violaciones se ha disparado en los últimos años. La violencia sexual no es algo nuevo, pero las pandillas la utilizan ahora con más brutalidad para imponer miedo y ejercer su dominación sobre barrios enteros. Por Justine Fontaine, enviada especial de RFI a Haití*  Con sus oficinas de madera en una sola planta y sus tranquilos jardines, casi se podría olvidar que el hospital Drouillard de Médicos Sin Fronteras (MSF) se encuentra en el mayor barrio marginal de Haití, Cité Soleil, un sector controlado por las pandillas. Es uno de los pocos centros de atención médica accesibles para los habitantes de los alrededores, con consultas totalmente gratuitas y una unidad dedicada a las sobrevivientes de violencia sexual. “Cuando llegan, hay una contraseña que conocen los guardias” y que se ha comunicado a las vecinas durante las campañas de sensibilización, explica Anne-Sophie Morel, directora del hospital. “Las llevamos a un espacio exclusivo para ellas” para garantizar la confidencialidad de su visita y el secreto médico”, añade desde los pasillos del centro, algunas de cuyas ventanas están reforzadas con paneles metálicos contra las balas perdidas. “Me apuntó con su arma” Esa mañana de principios de febrero, tenemos una cita con una de esas supervivientes. En noviembre de 2025, Elina [su nombre ha sido modificado para preservar su anonimato], de 26 años, regresaba a casa cuando se cruzó con un miembro de una banda en su barrio. “Me apuntó con su arma”, explica. Luego la violó. “Tengo secuelas psicológicas, no puedo olvidarlo”, se desespera esta madre de dos hijos. “Y también tengo secuelas físicas, cicatrices en mis partes íntimas”, explica sacudiendo la cabeza, sentada en una de las oficinas del hospital. Por miedo a su reacción, no se lo ha contado a sus familiares, “porque aquí, a menudo, se minimiza este tipo de violencia”. “O te dicen que eres una puta, que te lo has buscado, que no deberías haber salido a ciertas horas”, deplora. “Pero estoy en mi país, ¡se supone que tengo derecho a caminar por la calle a cualquier hora si me apetece! Lo que pasó es que pasé por una calle en la que no sabía que había hombres armados”. Ya había sufrido abusos sexuales cuando era niña. Hoy teme volver a sufrirlos por tercera vez. “En cualquier momento podría volver a sufrir esta violencia”, teme. Como muchos haitianos y haitianas, no tiene los medios para abandonar su barrio y mudarse a un lugar más seguro. Elina, que no conocía al hombre que la violó, no presentó denuncia, convencida de que nunca obtendría justicia en un Haití en plena decadencia. Tres veces más violaciones desde 2022 “La violencia sexual no es nueva en Haití”, subraya Diana Manilla Arroyo, jefa de misión de MSF en el país. Pero desde 2022, el número de casos se ha triplicado, señala la ONG en un informe publicado a finales de enero. En él se recogen los casos registrados en una de sus clínicas, Pran Men'm (“Tómame de la mano”), especializada en violencia sexual en Puerto Príncipe y considerada un barómetro de este tipo de violencia en la capital. “No solo hay un aumento de los casos, sino también una creciente brutalidad”, señala Diana Manilla Arroyo. Los miembros de las bandas se han convertido en los principales autores de estos actos violentos (57 % de los casos), por delante de los cónyuges, los familiares y otros allegados. Otra novedad es que las violaciones colectivas son más frecuentes que antes y ahora afectan a todos los grupos de edad. Las bandas “utilizan las violaciones para controlar a las comunidades”, analiza la jefa de misión de MSF. “Cuando aumentan las actividades delictivas, también aumenta la violencia sexual, en particular las violaciones colectivas”, añade Abigail Derolian, abogada y responsable de la sección “Violencia de género” de la asociación feminista Nèges Mawon. “Cada vez que un barrio cae bajo el control de un grupo armado, encontramos supervivientes de violencias sexuales cometidas durante estos ataques. Es un arma de control” para afianzar su poder sobre una zona, estima. “Por ejemplo, cuando un grupo rival toma el control del territorio de otro grupo, utiliza la violación como una forma de decirles a las niñas y mujeres que han ‘cambiado de amo’ y para controlar sus movimientos”, precisa. “Seguir viviendo” En Cité Soleil, en las oficinas del hospital de MSF, Elina se dispone a terminar de hablar, entre dos suspiros, cuando la invaden recuerdos dolorosos. Antes de despedirse, quiere enviar un mensaje de apoyo a las niñas y mujeres que, como ella, han sobrevivido a la violencia sexual: “Hagan todo lo posible por seguir viviendo y no dejen de ir al hospital”, recomienda. El personal sanitario ha sido “como una familia” para ella en los últimos meses, concluye la joven. *Con la colaboración de Achim Lippold y André Paultre.

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  2. FEB 16

    Mineápolis, la batalla de una ciudad en “estado de sitio”

    Desde hace meses, la ciudad de Mineápolis vive bajo tensión. Lo que comenzó como un operativo federal contra la inmigración irregular terminó transformándose, para muchos de sus habitantes, en una experiencia cotidiana de miedo, vigilancia y resistencia organizada. Pasamos unos días en compañía de militantes y voluntarios, quienes contribuyeron a que Donald Trump diera su brazo a torcer en un ámbito clave de su política doméstica, la lucha contra la inmigración. “¡Por favor, díganle al resto del mundo que no estamos de acuerdo con esta estúpida mierda! No nos parece bien el fascismo. ¡No nos parece bien que vengan a nuestras comunidades, que nos maten y piensen que simplemente nos van a j***r!”, nos dice Kelly. Las lágrimas de esta profesora y activista, resumen el sentimiento de una parte de la población frente a la presencia reforzada de agentes federales antiinmigración en la ciudad. Una operación federal sin precedentes En diciembre 2026, el presidente Donald Trump envió a 3.000 agentes adicionales en el marco de la mayor operación migratoria del país, bautizada “Metro Surge”. El despliegue del Immigration and Customs Enforcement (ICE) marcó un antes y un después en este estado del norte de Estados Unidos. La presencia de vehículos sin identificación clara, operativos sorpresivos y agentes armados generó una sensación de “estado de sitio”. Vecinos describen una ciudad en estado de choque y de hiper vigilancia permanente. Vivir con miedo: el caso de Rosa Rosa* nos recibe en un automóvil que no es el suyo. Está embarazada y teme ser detenida. Aunque su situación migratoria es regular, el riesgo de ser arrestada y eventualmente deportada la mantiene prácticamente confinada. Desde hace tres meses casi no sale de su casa. Está separada de su compañero, que vive cerca de su lugar de trabajo. Su única salida es para ir a trabajar, y lo hace gracias a María, una voluntaria que le garantiza el traslado diario. Como Rosa, miles de migrantes en Mineápolis han reducido su vida a lo mínimo indispensable. Los “ICE Watchers”: la resistencia ciudadana Frente a las detenciones masivas, surgió una red ciudadana de observadores conocida como “ICE Watchers”. Profesores, estudiantes, obreros, exmilitares, ingenieros y vecinos sin afiliación política formal se organizaron para monitorear los movimientos de los agentes. Ángela es una de ellas. Durante su turno de vigilancia explica el protocolo: siempre en parejas, una persona conduce y la otra observa y reporta. Ante las armas de los agentes de ICE, quienes patrullan con medios y armas militares, los ciudadanos utilizan silbatos y bocinas para alertar a la comunidad cuando detectan operativos, y se comunican mediante mensajería encriptada las 24 horas del día. También registran placas de vehículos a través de una aplicación desarrollada por la propia red. Uno de los puntos neurálgicos es el edificio federal conocido como Whipple Building, donde se concentran observadores y manifestantes. Allí mantienen un piquete permanente para contabilizar detenciones y visibilizar su rechazo a las acciones del ICE. Solidaridad bajo cero A pesar de temperaturas que oscilan entre los -20 y -30 grados, Kelly permanece sentada tras una mesa improvisada, sirviendo sopa caliente y recolectando donaciones. “Hoy estoy aquí para asegurarme de que la gente esté bien alimentada y abrigada. Soy maestra y mi escuela es 93 % no blanca. Mis alumnos son mis hijos. Y este régimen viene a buscar a mis hijos. Lloro con lágrimas de rabia. ¿Por qué hacen esto?”, se pregunta.  Las dos víctimas mortales de los operativos -Renee Good y Alex Pretti- eran ciudadanos estadounidenses, militantes anti-ICE. Sus muertes conmocionaron a la ciudad y reforzaron la percepción de que la violencia había superado el marco migratorio. Un enfrentamiento político abierto El gobernador demócrata de Minesota, Tim Walz, denunció lo que calificó como una “ocupación federal”. “Esta ocupación dejó de ser un asunto de control migratorio. Es una campaña de brutalidad organizada contra la gente de nuestro estado. Queremos que la calma y la normalidad regresen. Ellos quieren el caos”, declaró, pidiendo públicamente a Donald Trump que retire las fuerzas federales. Para las autoridades locales, el despliegue de hombres armados como militares en un estado progresista y abiertamente opuesto a las políticas federales sería un intento de convertir Mineápolis en un laboratorio de intimidación. La batalla legal: el recurso del Habeas Corpus Los abogados también se movilizaron. Suzana de León coordina recursos judiciales para frenar detenciones consideradas ilegales. Uno de los instrumentos clave es el habeas corpus, una acción civil ante tribunales federales que permite revisar la legalidad de una detención. El objetivo es impedir que los arrestados sean trasladados fuera de la jurisdicción de Minesota, donde aún cuentan con cierto respaldo institucional. En otros estados, como Texas, la mayoría de los detenidos permanecen sin poder comunicarse con los abogados, lo que acelera y facilita las deportaciones hacia el exterior del país. En algunos casos, los recursos han prosperado gracias al apoyo de instancias locales. Trauma colectivo El impacto no es sólo jurídico o político, sino también psicológico y colectivo según Kayla Usby, psicóloga en Mineápolis y en la vecina Saint Paul, describe un cambio radical en su práctica. “No creo que esto se haya calmado. Sigue habiendo violencia, estrés y miedo. Ahora mi terapia se centra en sobrevivir: ¿tienes comida?, ¿puedes ir al trabajo sin problemas? Ya no hablamos de ansiedad o depresión en términos clínicos, sino de cómo resistir y salir adelante”, explica.  También reconoce el riesgo que asumen quienes se manifiestan: “Las muertes de Renee Good y Alex Pretti nos demostraron que quienes nos alzamos y queremos contraatacar estamos asumiendo un riesgo”, afirma la psicóloga.  Vigilia y memoria Dos puntos de la ciudad se han convertido en lugares de concentración y vigilia: la avenida Portland, entre las calles 33 y 34, donde Renée Good fue asesinada por agentes de ICE y la esquina de Nicollet, donde Alex Pretti fue asesinado por agentes fronterizos. Allí vecinos como Víctor Fuentes acuden a rendir homenaje a las víctimas. Para él la batalla seguirá en otras ciudades del país donde se desplegará la policía de ICE. Aunque el gobierno federal anunció el retiro de parte del contingente tras la presión pública, las redadas no han cesado completamente. Para muchos residentes, la sensación de amenaza persiste. Hoy, sin embargo, Mineápolis también es símbolo de organización comunitaria. Entre el frío polar, las vigilias y las demandas judiciales, la ciudad resiste. Un reportaje de Natalia Olivares y Pierre Zanutto en la realización técnica *Hemos cambiado la identidad de algunos entrevistados por razones de seguridad.

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  3. FEB 16

    Los judíos etíopes de Israel: el difícil camino en la Tierra Prometida

    Recientemente, la Corte Suprema de Israel emitió un fallo histórico prohibiendo el profiling racial en los operativos policiales de identidad, se trató de una demanda presentada por minorías étnicas, como los judíos etíopes, para protegerse de la discriminación que sufren por parte de las autoridades. Sin embargo, esta decisión es tomada con pinzas por los también llamados Beta Israel, los judíos negros de Israel y que representan el 2% de la población.    Desde Tel Aviv y Ashkelon Actualmente, son unos 170 mil los judíos etíopes que viven en Israel. Llegaron en los años 80 siguiendo el sueño que habían alimentado sus ancestros, llegaron anhelando Jerusalén porque para ellos no existía el Estado de Israel ni sus fronteras sino solamente Jerusalén. Sin embargo, al llegar la realidad sería otra y el sueño de la Tierra prometida donde todos serían hermanos no tardaría en disolverse bajo expresiones de racismo y discriminación por parte de otros judíos. Rápidamente, los judíos etíopes entendieron que, en Israel, que era también su tierra y su único hogar, debían abrirse camino y empezar desde cero. Asi lo explica Dany Admasu, doctor en sociología, judío, etíope y también ciudadano israelí En Occidente hay este dicho acerca de la democracia, se dice que algún día va a llegar, pero, en ese momento del presente, no existe y nunca vas a estar allí cuando llegue. Sin embargo, esa esperanza te anima para que sigas haciendo lo que haces para mejorar la sociedad. Jerusalén era así. No era un lugar específico, pero desde niño yo sabía que era de allí. Pero cuando al llegar aquí te llaman «kushi», que es como decir negro - ni siquiera es llamar a alguien de piel oscura - es realmente Khushi, n****r. Muchas cosas fueron muy extrañas. Fue muy difícil como niño, pero sé que soy de aquí y no extraño ni tampoco deseo regresar a Etiopía En este camino, Dany Admasu se ha convertido en uno de los principales referentes científicos de la comunidad. Este 2026, Dani publicará su libro Negritud y judaísmo: la resistencia del judaísmo etíope. Cuatro décadas después de la llegada de los etíopes a esta tierra prometida, su libro será el primero de carácter científico publicado por un miembro de la misma comunidad. Cuarenta años después de su llegada a Israel, el camino de los judíos etíopes es uno cuesta arriba y saben que sus condiciones en tanto que comunidad afrodescendiente son bastante distintas a las de los judíos blancos de Israel.  Racheli Makali, directora de la organización Empoderando mujeres etiopes, cuenta que ella, pese a haberse criado en Israel sufre la discriminación por ser etíope, es decir, por el color de su piel. No solo lo experimentó cuando le negaron alquilarle un departamento por ser etíope sino que es algo que ya sus hermanos y padres y familiares habían vivido. Sucede todo el tiempo… ahora y antes. Cuando mi hermano era chico y estaba aún en la escuela, un día quería comprarle un regalo a mi papá, tenía 200 o 300 shekels, unos 70 u 80 euros en el bolsillo,  y un policía lo vio y lo detuvo ¿Por qué tienes tanta plata?, le dijo. En realidad, no era tanta plata y mi hermano no entendía por qué lo detenían, pero son cosas que pasan todo el tiempo. Los jóvenes etíopes no pueden sentarse en las bancas así como así en la noche en un barrio de blancos porque son vistos como sospechosos… Racheli tiene 43 años está casada y es madre de tres hijos. Ella emigró de Etiopía a Israel en 1991 para instalarse en Kiryat Malachi. Racheli cuenta que fundó su organización inspirada por el mensaje de su madre: “Hay que luchar contra el racismo accediendo a puestos clave. Solo así podremos tener un impacto, sin esperar a que otros cambien la realidad”. En 2020, Empoderando mujeres etíopes pasó de ser una asociación a una organización con una estructura jurídica, gracias a ella más de 250 pequeñas empresas han sido creadas por mujeres etíopes.  El Harlem de Israel En Israel, los migrantes judíos, aquellos que llegaron a través de la aliyá, es decir, la inmigración de judíos a la Tierra de Israel, y que es considerada un retorno espiritual y físico a su patria ancestral, se encuentran agrupados en la periferia de la ciudad. Históricamente fue el barrio de Kyriat Malachi donde se construyeron residencias temporales para estas personas, sin embargo lo temporal devino permanente y estos lugares menos favorecidos se convirtieron en el lugar de los excluidos. Otro de estos lugares es Ashkelon, al sur de Tel Aviv, muchos judíos etíopes viven allí hoy rodeados por otras minorías étnicas. Una de ellos es Shulamit Somos el Harlem de Israel. Aquí se cometen muchos delitos. Hay proxenetas, drogas y más… Todo esto está sucediendo aquí y es difícil llevar una vida así… pero necesitábamos crecer y salir adelante lo mejor que podíamos y lo hicimos. Shulamit es judía de padres árabes, judía mizrahi como designa el término de los judíos descendientes del norte de Africa y de Medio Oriente. Shulamit no tiene el brazo izquierdo completo, su mano no termino de desarrollarse y esta discapacidad, además de sus orígenes árabes, le hicieron a ella y a su hermana Orel, darse cuenta de que, si bien todos son judíos, no todos los judíos son iguales.  Los judíos ashkenazíes, es decir, los judíos blancos recibían un trato muy diferente al nuestro. Había niveles y nosotros estábamos en el nivel más bajo. Siempre fuimos los desfavorecidos en este país. Entonces, cuando llegaron los etíopes, que estaban por debajo de nosotros, eso supuso un pequeño cambio. Hoy en dia, el racismo es más difícil de ver, pero sigue ahí. Operaciones de exfiltración de los judíos etíopes La historia de los judíos etíopes en Israel empezó oficialmente a fines de 1984 y principios de 1985 cuando tras décadas de idas y venidas el gobierno decidió exfiltrarlos tras haber aceptar que al ser también judíos tenían el derecho a la Ley de retorno y a ser reconocidos como ciudadanos israelíes. Bajo el nombre de la operación Moisés, primero, y operación Salomón, después, militares israelíes, miembros del Mossad, aterrizaban de noche en los campos de refugiados de Sudan, país enemigo de Israel y exfiltraban a estos judíos etíopes hermanos suyos para llevarlos luego a Israel. Una tarea delicada, pero sobre todo una odisea para los propios etíopes pues debían primero lograr la hazaña de llegar a Sudán. Fue el caso del periodista Dany Abebe quien publicó este 2025 el primer libro de testimonio y ensayo escrito por un miembro de la comunidad etíope acerca de la aliyá Cuando tenía unos nueve años, mi familia y yo dejamos nuestro pueblo y emprendimos un viaje hacia Sudán. La verdad es que lo pasamos bastante mal. Perdimos a mucha gente en el camino. Como comunidad judía, sufrimos por ser judíos. Sufrimos por culpa de los gobiernos nacionales, de los gobiernos locales y también por culpa de los no judíos, muchos de ellos eran cristianos, muchos de ellos eran musulmanes. Ser judío es complicado en todo el mundo y - ya sabes - el antisemitismo no solo proviene del mundo occidental, está en todas partes. Por ejemplo, durante un año, el gobierno etíope no concedió ni compartió tierras a los judíos a pesar de que éramos etíopes. Si eras judío, no podías conseguir tierras. Y, bueno, a nuestra comunidad se la llamaba falasha que quiere decir sin tierra, extranjero; y nuestros vecinos cristianos etíopes no confiaban en nosotros, creían que íbamos a quedarnos para siempre ahí. Pese a estas condiciones de vida difíciles en Etíopía, estos judíos y mal llamados falashas vivieron en una especie de pseudo tranquilidad hasta que en los años 70 una terrible hambruna golpeo el país y con el cambio de régimen, el nuevo gobierno marxista de Mengistu Hailé Mariam - que se convirtió luego en dictadura - decretó que ninguna persona podía abandonar el territorio. Se calcula que, en su ruta de escape, en el camino entre Etiopia y Sudán unos 4 mil etíopes judíos perdieron la vida. Dany recuerda aún el día en que salió de Etiopía hacia una destinación desconocida En 1983, oímos hablar de un viaje de la comunidad judía y una noche, un viernes por la noche, nos fuimos, dejamos nuestro pueblo. No sabíamos adónde íbamos ni cuánto tiempo duraría. Todo era un gran secreto. Caminamos descalzos, sin zapatos, sin comida, sin ropa.. Caminamos un mes o algo así y llegamos a la frontera de Sudán.Por desgracia, nos quedamos en Sudán un año, en un campo de refugiados. Unos cuatro mil etíopes murieron, entre ellos algunas personas de mi familia, vidas que se perdieron en Sudán y durante el camino a Sudan. Entonces, nuestro sueño y nuestra misión es contárselo a la sociedad israelí, al pueblo judío, lo mucho que sufrimos para llegar a Jerusalén. Luchamos por formar parte de ella, por ser como ellos, como la sociedad israelí. Ashkelon, un bunker antibombas para cientos  Las diferencias de trato hacia los judíos de minorías étnicas en Israel se expresa también en bunkers antibombas, ciertos barrios como el de Ashkelon cuentan solo con un bunker antibombas para varios edificios en caso de ataque. En el barrio de Shulamit, el bunker se encuentra al centro del conjunto habitacional, expuesto. Sin embargo, la situación es otra en barrios más privilegiados y menos mixtos, ellos tienen incluso un bunker para cada departamento. Shulamit cuenta cómo fue su experiencia el 7 de octubre, cuando el grupo islamista Hamas ataco Israel No podíamos salir de nuestras casas y  llegar al refugio porque corríamos el riesgo de que los terroristas nos mataran. Y no podíamos llegar a las escaleras porque había cohetes. Así que, bueno, nosotras estamos en el último piso, en el cuarto; lo único que atinamos a hacer fue a meternos debajo de las mesas de la casa y

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  4. FEB 10

    Argentina: la ley de glaciares, entre la protección del agua y la presión minera

    El Senado argentino examina este miércoles un proyecto de modificación de la ley de protección de glaciares. El presidente Milei, que niega el cambio climático, busca flexibilizar la norma en beneficio de la industria minera, prometiendo proyectos millonarios de explotación de oro y cobre. Pero organizaciones ecologistas y habitantes temen el sacrificio de reservas hídricas vitales "por un par de monedas". Reportaje de nuestro corresponsal en Argentina, Théo Conscience.   Estamos en la provincia de San Juan, en la quebrada de San Lorenzo, a más de 4.000 metros de altitud. "Es un lugar encantador de los Andes áridos entre Argentina y Chile", dice Silvio Pastore, coordinador del Gabinete de Estudios de Glaciología, Nivología y Cambio Climático de la Universidad de San Juan. El viento sopla fuerte, pero el oxígeno se hace más escaso. Respirar y hablar ya cuesta un poco más. Alrededor hay montañas de color ocre, rojizo, marrón. Y arriba, un manchón blanco: el glaciar de San Lorenzo. "El paisaje es espectacular porque estamos arriba de un glaciar de escombro. Lo que vemos hacia el fondo es el límite internacional con Chile, el famoso límite divisorio de aguas, con un glaciarete que drena sus aguas hacia el territorio argentino", agrega Silvio Pastore. El glaciarete al que se refiere está cubierto de penitentes, formaciones de hielo características de los Andes, que toman la forma de cuchillas afiladas orientadas hacia el cielo. "Está tipificado como un glaciar, pero hoy la situación es que se ha llenado de penitentes, como lo podemos observar. Eso significa que ya está en un proceso continuo de degradación. Y, en tiempo humano, vamos a ver que esto va a desaparecer casi totalmente". El gobierno planea modificar la ley de los glaciares  En los últimos 30 años, Argentina perdió el 42 % de la superficie de sus glaciares por culpa del calentamiento global. Desde 2010, los 17.000 cuerpos de hielo inventariados y los suelos congelados del ambiente periglacial están protegidos y reconocidos por ley como reservas estratégicas de agua. Pero el gobierno del presidente Javier Milei quiere modificar la ley para dejar que las provincias definan qué zonas deben protegerse, con el objetivo de abrir la puerta a la industria minera. Y, sin embargo, estamos rodeados de una gran riqueza, como una roca que le muestro a Pastore. "Esto que vemos aquí es una composición mineralógica extraordinaria. Esta variedad de colores, de textura… Esta está llena de cristales indicadores de minerales. No sé si los ves, algunos de ellos brillan. Tómale el peso. Es muy pesada. Tiene una densidad que lo que va a dar esta densidad son sulfuros o contenidos de metales, principalmente cobre, oro, plata, zinc". Para Silvio Pastore, la presencia de estos minerales plantea un dilema. Las zonas periglaciales de San Juan son ricas en cobre, un mineral clave para la transición energética y para la lucha contra el calentamiento global que agobia los glaciares. Para el científico, hay que aclarar y flexibilizar la ley de protección de glaciares. "Esta zona que te estoy mostrando es un ambiente periglacial. La ley actual prohíbe la actividad en este ambiente. Pero yo puedo observar, a simple vista, y demostrar con metodología científica, que gran parte de estos cerros que están aflorando no contienen ni agua ni hielo. Pero es un ambiente periglacial. Su significancia hídrica es mínima, comparada, en la misma área, con estos glaciares blancos o glaciares de escombro. Lógicamente, hay sectores en los cuales no se va a poder hacer ninguna actividad, de ningún tipo, pero hay sectores que pueden ser liberados". A pesar de pertenecer a una agrupación del lobby minero, el Grupo Sarmiento, Silvio Pastore dice que no quiere hacer política. Asegura que solo quiere aportar datos científicos al debate público. Pero sus posiciones han sido cuestionadas por otros glaciólogos, incluso en su propia universidad. Juan Pablo Milana, doctor en geofísica e investigador del Conicet, considera que la modificación de la ley propuesta por el gobierno es peligrosa. "Esa modificación deja a criterio de las provincias la posibilidad de desclasificar glaciares. Y el problema es que los criterios están a la venta. Entonces, si hay mucho interés del gobierno de que ocurra una explotación minera, dentro de la universidad siempre vas a encontrar a alguien que diga: 'este glaciar no sirve porque tiene poco hielo, contribuye poco, o lo que sea'". Sacrificar una reserva hídrica por unas monedas  Este científico denuncia que el gobierno quiere cambiar el espíritu de la ley de protección de glaciares, pasando de un criterio de tipo científico a uno político, a la hora de definir lo que es una reserva estratégica de agua. "Este es el problema de utilizar la palabra 'estratégico'. Porque a lo mejor para la provincia es mucho más estratégica esta explotación minera porque va a sacar muchos más impuestos, va a dar más trabajo. Pero, a la larga, es pan para hoy y hambre para mañana. Estás sacrificando una reserva hídrica por unas monedas”. El tema es que estos minerales representan mucho más que unas monedas. Con la incertidumbre del contexto geopolítico actual, el valor del oro y de la plata viene marcando récords históricos. Y el cobre también: el metal rojo es un muy buen conductor. Entre vehículos eléctricos, paneles solares y turbinas eólicas, la demanda explotó estos últimos años, y el precio también. En la cordillera sanjuanina, las multinacionales Lundin Mining (canadiense) y BHP (australiana) impulsan una de las iniciativas mineras más grandes del mundo: el proyecto Vicuña. Tiene reservas estimadas en 35 millones de onzas de oro y 12 millones de toneladas de cobre. Iván Grgic, responsable de relaciones institucionales de Vicuña y presidente de la Cámara de Minería de San Juan, evoca algunos de esos proyectos. "Hay proyectos mineros en distintas etapas. Tenemos dos proyectos… podríamos decir cuatro de cobre en etapa avanzada de exploración. Entonces, cuando el mundo dice '¡cobre, por favor!', San Juan está casi lista para empezar a vender cobre". Chile y el cobre, ¿fuente de inspiración para Argentina?  Iván Grgic destaca el potencial que representa la minería para la provincia y para el país en términos de empleo y de inversiones. Para él, Argentina tiene que inspirarse en Chile, primer exportador de cobre a nivel mundial. "Una frase que me decía mi papá cuando era chico: no te olvides que lo que está del otro lado de la cordillera está de este lado. Si Chile exporta entre 50 y 60 mil millones de dólares al año, Argentina también puede exportar esa cantidad. O sea que podemos generar al país rápidamente un desarrollo muy grande porque el mundo lo requiere y con la seguridad de que lo que estamos iniciando es un desarrollo inmenso para el país, y sin embargo todavía incipiente". Los proyectos mineros de la provincia de San Juan ya atrajeron más de 17 mil millones de dólares de inversión a través del RIGI, el régimen de incentivo a las grandes inversiones impulsado por Javier Milei. Pero para que estas inversiones puedan materializarse y multiplicarse, la ley de protección de glaciares tiene que flexibilizarse, sostiene Iván Grgic. "Todos estos proyectos están avanzando porque entienden que hay seguridad jurídica. Es decir, tú tomas una propiedad minera en donde vos te encontrás con crioformas inventariadas, en donde los estudios iniciales de los proyectos mineros determinan que no tienen aporte hídrico, que no son glaciares ni son crioformas a custodiar. Pero no pueden avanzar en ningún tipo de exploración hasta que la ley no les determine. Entonces, esas inversiones o intereses han quedado latentes". "Jáchal no se toca" Este es justamente el caso del proyecto Vicuña, cuyo futuro open pit, o tajo a cielo abierto, se encontraría en parte sobre un glaciar registrado en el inventario nacional, el GE 110. La empresa quiere desclasificarlo, pero la población local se resiste. "Nosotros desde la asamblea "Jáchal no se toca" generamos, con asesoramiento técnico apropiado, un reclamo en el año 2021”, dice Saúl Zeballos, integrante de la asamblea "Jáchal no se toca". "Ese reclamo fue atendido y fue incorporado al inventario nacional de glaciares. Cuatro años después, estamos peleando nuevamente para que no lo hagan desaparecer al glaciar GE 110". "Jáchal no se toca" es un grupo de vecinos autoconvocados que se reúne todas las semanas en una carpa instalada en la plaza del pueblo con la misión de preservar el río Jáchal. Carolina Caliva, integrante de la asamblea, dice: "Sabiamente, nuestros pueblos originarios se asentaron al lado de un río. Nosotros vivimos en una zona árida. Si no tuviésemos agua, no existiría este pueblo". Los glaciares funcionan como reguladores del recurso hídrico. En las zonas áridas como San Juan, compensan el déficit de precipitaciones. La provincia declaró la emergencia hídrica hace tres años, y los habitantes padecen cada vez más la escasez de agua. "Nosotros ya sufrimos los cortes de agua por días. Hasta perdemos la dignidad. A ver, no tenemos agua para el baño, no tenemos agua para las necesidades básicas. A veces uno abre la canilla y piensa que nunca se va a acabar. Pero cuando padecés esta escasez, hace que uno tome conciencia", denuncia Carolina Caliva. Carolina Caliva y los integrantes de la asamblea ya no creen en las promesas de la industria minera. Hace 20 años que conviven con la mina de oro a cielo abierto de Veladero, propiedad de la empresa canadiense Barrick Gold. "Dejaron contaminación, enfermedad y muerte"  "Venían con el discursito del pleno empleo, del desarrollo sustentable. Ahora está claro que nuestro pueblo sigue tan pobre o más pobre que antes. Y si nos dejan algo, nos dejan contaminación, enfermedad y muerte", subraya Carolina Caliva. Carolina

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  5. FEB 2

    Un jardín venezolano de sabores agridulces: historia de un exilio

    La salida de Nicolás Maduro de Venezuela dejó un sabor agridulce en la diáspora venezolana, entre esperanza y temor a regresar. En la ciudad colombiana de Cúcuta, en la frontera con Venezuela, RFI conoció a una pareja de comerciantes con una historia de exilio, una historia para escuchar en nuestro podcast. No es un jardín en sí, pero está ubicado frente a un parque florido en el barrio La Ceiba de la ciudad de Cúcuta, en la frontera con Venezuela. Jardín de Sabores es como una miscelanea de comida y de historias. Lo abrieron hace unos años los emprendedores Abdul Muhamad Hernández y su esposa Ana Quiroz, ambos venezolanos.  Este proyecto de vida conjunto busca ofrecer alternativas saludables para personas con diversas condiciones médicas, como diabetes, celiaquía, y problemas de tiroides.  En 2017, Ana salió de Venezuela "con seis meses de embarazo y una maleta cargada de ilusiones". Decidieron emigrar a Colombia debido a la inestabilidad en su país. Abdul fue a recoger sus pertenencias a Venezuela, pero durante el viaje de vuelta a Cúcuta, fue asaltado y lo perdió todo.  "Yo llegué aquí y exploté a llorar los nervios y la angustia. Entonces comenzamos aquí con unos pequeños ahorros de mi esposa. No teníamos absolutamente nada", recuerda Abdul.  Este incidente traumático los dejó sin nada, pero con la determinación de comenzar de nuevo y abrir "Jardín de Sabores", enfrentando las dificultades con esperanza. Abdul y Ana mantienen vínculos fuertes con su familia y amigos en Venezuela, a pesar de la distancia. La pareja se despertó a principios de enero con la noticia de que en Venezuela ya no gobernaba Nicolás Maduro y que los Estados Unidos habían bombardeado la ciudad de La Guaira. Pensaron en el hermano de Abdul, integrante de Fuerza Armada Nacional Bolivariana. A pesar de las dificultades iniciales, encontraron en Cúcuta un lugar de acogida y apoyo. La comunidad colombiana los recibió con calor humano y aceptación, facilitando su adaptación a un nuevo entorno. "Me gusta el apoyo de las personas, aunque uno nunca deja de extrañar, sobre todo la comida. A veces tú sientes aquí que la sal no sala y el azúcar, por decir algo, no endulza", dice Ana. Con casi una década viviendo en Colombia la familia Muhamad Quiroz es verdaderamente colombo-venezolana. Aunque recordar a su país tiene sabor agridulce, también han probado el deleite de adaptarse a un hogar fuera de casa.

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  6. JAN 26

    Conflicto en el Catatumbo colombiano: un año de soledad

    El pasado 16 de enero se cumplió un año desde que estalló en Colombia la crisis del Catatumbo. Desde enero de 2025, decenas de miles de personas han huído de sus hogares en esta región del nororiente del país, en la frontera con Venezuela, debido a enfrentamientos entre guerrillas que operan en la zona.   María amamanta a su bebita enferma en el Centro Regional de Atención a Víctimas. No tiene cómo darle el biberón. Su familia huyó sin pertenencias de Tibú a Cúcuta por los grupos armados, que utilizan uniformes verdes como los del ejército, pero con botas de caucho.  “Ella mira alguien uniformado y le da miedo”, cuenta a RFI. “Mis hijos han visto muertos allá. A veces el niño grande me pregunta “Mamá, ¿usted qué siente?” Y no normal, porque si uno se asusta, los niños también”.  María, sus tres hijos y su esposo encontraron refugio en casa de una prima. Más de 800 familias del Catatumbo han sido desplazadas a Cúcuta en estas últimas semanas. Las que logran extraerse.  No hay que hablar más de la cuenta. Incluso en la ciudad, hay informantes por todas partes, ya sea del ELN o de las disidencias de las FARC, las dos guerrillas que se enfrentan por el control territorial, ahora con drones. La primera crisis humanitaria tuvo lugar en enero de 2025.  En diciembre se reactivó en dos municipios de la región: Tibú y El Tarra. “Se inició un paro armado por parte del grupo ELN en todo el país, pero en el Catatumbo no paró”, explica Ludy Páez, personera municipal.  “No es contra ninguna fuerza del orden. Se enfrentan las dos fuerzas que están al margen de la ley. Con drones es más difícil para la población civil evadir los ataques, porque si ellos detectan calor humano en algún sitio de más de dos o tres personas, atacan", asegura.  Los desplazados del conflicto y sus familias acuden la personería de Cúcuta, la entidad pública que monitorea los derechos de la ciudadanía. Deben registrarse para recibir ayuda humanitaria y mercados. “No se trata de que a mí me den el mercado para mí, sino que también para el sitio donde yo llego, porque voy a ocupar su cocina, estoy gastando su luz”, dice Páez. "Él está dando plata a cambio de mi ubicación" En este conflicto, los civiles se vuelven carne de cañón y los lideres de las comunidades un blanco. Los líderes de Juntas Comunales --que representan a la población en pequeñas localidades– fueron los primeros desplazados.   En Cúcuta, se reúnen a escondidas. Comandantes de una u otra guerrilla los tienen amenazados. Uno de ellos muestra un video en el que se ve al comandante Richard Suárez, del Frente 33 de las disidencias de las Farc, señalándolo como “instigador”.  "Él está dando plata a cambio de mi ubicación, porque dice que yo soy del ELN y que me tienen que matar”, explica bajo anonimato.   La casa de otro líder fue blanco de tiros. Un maestro de obras recibió los disparos porque estaba en el momento equivocado, en el lugar equivocado.  “Hay puntos claves. Corregimiento o veredas estratégicas que buscan conquistar porque para son corredores y quieren llegar nuevamente a a retomarlas. Esos terrenos los habían perdido cuando la antigua guerrilla FARC se desmovilizó en el 2016. Desde 2018 los quieren tomar y de ahí es que está saliendo la población amenazada”, detallan.  Las autoridades eclesiásticas gozan de mayor respeto en la región, en cierta medida. Negocian con los grupos armados para ayudar a los habitantes con ayuda de la de la Defensoría del Pueblo y de la ONU.   “Hemos creado una comisión humanitaria”, dice a RFI el obispo de Tibú Israel Bravo Cortés. Habla con los grupos armados por ejemplo sobre temas de reclutamiento de menores. "Hay que hacer todo un proceso para que los puedan dejar salir de de las filas”.  ¿Institucionalidad? “Cuando uno dice estas cosas, pues todo mundo piensa que la mayor presencia del Estado es llenar de tropas, llenar de militares el territorio”, dice el obispo. La soledad del Catatumbo no data del año pasado, explica, sino que tiene raíz en décadas de violencia y de abandono del gobierno. “La institucionalidad significa que la educación y la salud deben funcionar. Pero se le invierte poco a la región”.  Destaca que incluso los programas de restitución de cultivos ilícitos son ineficaces en esta zona donde hay 50.000 hectáreas de coca. “Que el que esté mostrando deseos de cambiarse de cultivo pues tenga unas mejoras de condición de su casa, de su batería sanitaria, de sus aguas residuales. Cosas que en el contexto uno no ve que se estén haciendo”, lamenta.  Para un líder comunal anónimo, no es solo la droga. Hay en el Catatumbo “minería ilegal, carbón y economía legal como ganadería o extracción de palma de aceite de palma. Es más, en Tibú hay campo de crudo, uno de los más antiguo en Colombia. Ellos tienen su seguridad, pero igual los actores armados les roban las camionetas a los vigilantes y perforan la tubería que saca el petróleo allá”. Así se financia el conflicto.  Según él, sí falta fuerza armada. “En el casco urbano del municipio de Tibú, la policía tenía prohibido salir de la estación”, recuerda. Cinco policías fueron secuestrados en enero de 2026 y luego liberados.  Según la Defensoría del Pueblo, en 2025 más de 100.000 habitantes del Catatumbo fueron desplazados por la violencia, que está despoblando la región, hundiéndola en su soledad.

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  7. JAN 6

    La hidra de la violencia en Honduras

    Pandillas, violencia y narco. La impunidad es el caldo de cultivo en el que Honduras se desangra. El narcotráfico ha permeado en muchos poderes estatales a través de la financiación de campañas políticas. RFI recorre el país para remontar la cadena de la violencia: desde el pandillero al congresista comprado por el crimen organizado. Un itinerario desde San Pedro Sula hasta Tegucigalpa pasando por varios municipios de uno de los países más violentos del mundo.  Del enviado especial de RFI a Honduras, Carlos Herranz José ha pasado media vida entre rejas. Dice que su devoción por Dios es lo que le ha apartado de la pandilla 18. Lleva tan solo unos meses fuera de la cárcel y acude cada semana a una escuela religiosa dirigida por un pastor que reinserta pandilleros a las afueras de Tegucigalpa. Hoy es sábado a mediodía y varios ex pandilleros, algunos con un largo historial de asesinatos a sus espaldas, acuden al centro religioso. “Yo inicié en el camino de la pandilla a la edad de 17 años, en el año 1995. Me gustó el ambiente y empecé a llevarme con ellos y luego pues me fui metiendo más y más a fondo y luego nos tocó hacer cosas que no son gratas ante los ojos de nadie para poder ir ascendiendo dentro de la organización... como si fuesen niveles, según lo que los méritos que uno vaya haciendo. Los méritos son delitos, algunos de sangre. No hay opción para salirse porque uno es un compromiso de por vida. O está preso, está muerto, pero que no sales, no sales” nos cuenta este expandillero desmovilizado que ahora profesa una fe sin límites a la que atribuye su propia salvación.  El pastor Wilmer Sauceda es quien dirige este centro en Comayagüela, localidad pegada a la capital hondureña. Lleva toda una vida dedicado a reinsertar pandilleros y trabajando con ellos en varias cárceles del país. Apasionado por su trabajo, su historia familiar también está marcada por la violencia. Wilmer decidió perdonar en prisión al asesino de su hermano pequeño, quien se negó a pagar una extorsión. A su madre, nos cuenta, le costó entender aquel perdón que daba sentido a su vida y su trabajo con pandilleros. “Ahora las maras ya no extorsionan a los pequeños. Son organizaciones, funcionan como grandes empresas, son dueños de empresas. Cada tiene dividido ya sus sectores, ya no pelean por territorios, todo está definido y tienen el control y el tráfico de drogas en esos sectores propios” nos cuenta Wilmer que añade que las maras se preoucpan ahora por tener una buena implantación e imagen en las comunidades. “Sí, ayudan mucho a la sociedad para sobreguardar ese respaldo de la sociedad, que nos cuiden para que la policía no vaya a sorprendernos”.Una implantación social de las maras que ocupan los espacios vacíos que el estado hondureño. No alcanza a ocupar. El factor edad también ha contribuido al cambio. “Los líderes que iniciaron las pandillas son personas que ahora andan entre los 45 a 50 años de edad. Yo he platicado con ellos y ellos ya no son violentos”. Estos factores de cambio en la dinámica de las maras son los que han ayudado a rebajar el nivel de violencia en los últimos años. El sociólogo Fermín Lainez ha estudiado las diferentes mutaciones que han vivido las pandillas en Honduras y no duda en apuntar hacia arriba a cómo el poder político ha instrumentalizado a pandilleros. “Te lo resumo principalmente que fueron cooptados por grupos militares. De hecho, en el 2017, según el Departamento de Estados de Estados Unidos, estos grupos fueron utilizados para causar los disturbios que hubieron en ese tiempo para que se mantuviera en el poder Juan Orlando Hernández (expresidente del país condenado por narcotráfico en EE.UU.) Entonces eso causó la última mutación. Nosotros veníamos midiendo las mutaciones del de los grupos pandilleros en este país. Iban mutando de ser muchachos, que estaban en las calles simplemente pasando el tiempo. Luego pasaron a tener armas, verdad, y esas armas venían principalmente de Nicaragua, en tiempo de que armas que llegaron por parte de los contras. Entonces todo eso ha venido a evolucionar, pero nunca, nunca, nunca el joven de pandilla ha tenido el control, siempre ha sido cooptado” afirma Lainez cuya historia personal ejemplifica la hidra del crimen en el país que conecta pandillas, narco y poder. El pandillero que lo salvó de la muerte tras un secuestro ordenado desde el poder, apareció después muerto. El país ha conseguido reducir su alto índice de homicidios en los últimos años, algo que muchos expertos conectan con un cambio de paradigma en las pandillas que buscan ahora mayor aceptación social. Leonardo Pineda, politólogo, así lo afirma: “más que obedecer a políticas estatales, obedece a cambios en las dinámicas criminales. Las pandillas decidieron no calentar sus zonas, no hacerle tanto escándalo, sino tener un control más específico sin estar matando a gente en las calles, algo que no es conveniente para sus negocios”. Hacemos una parada en la morgue de San Pedro Sula. Durante años fue calificada como la ciudad más violenta del mundo, con tasas que llegaron a los 187 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2013. Un récord que se ha ido reduciendo durante los últimos años. Simón trabaja en la principal funeraria de la ciudad y ha sido testigo de ese horror. “Había días muy críticos de hasta 32 levantamientos. Estoy hablando que en 32 levantamientos se podían levantar más de 40 o 50 muertos porque hay levantamientos que son múltiples. También cuerpos desmembrados, aunque esto ya no es tan frecuente como antes. Antes uno se se topaba con escenas dantescas, hallar cuerpos hasta en 26 pedazos.(...) Esto era un mensaje atemorizante que mandaban las maras”. La falta de medios contribuye al gran problema que sustenta la violencia, la impunidad según estiman diversas voces que conocen bien la problemática sobre terreno. Leonardo Pineda incide en ello: “muchas veces hasta que encuentran, por ejemplo, una fosa clandestina con 2030 cuerpos tratan de identificar algunos en Honduras todavía tenemos muchos problemas con la identificación de cadáveres. Porque no tenemos un banco de datos de ADN que los pueda identificar y a veces tal vez por los dientes se lo van a identificar, pero por decirte una cosa, el año pasado se encontraron 3 cuatro fosas clandestinas en varios sectores peliurbanes de la ciudad y esa gente pues no pasa ni a las estadísticas y muchos de ellos ni siquiera son identificados. JOH, caso no aislado La detención del expresidente Juan Orlando Hernández en 2022, recientemente indultado por Trump,  dio la vuelta al mundo en la apertura de informativos. Condenado 45 años por narcotráfico, el caso Hernández es el más conocido pero dista de ser un caso aislado. La simbiosis entre narco y poder político es una gangrena en Honduras. La financiación de las campañas políticas es la puerta de entrada del narcotráfico y el problema del origen es el costo de las campañas, según apunta el director de Flacso Honduras, Rolando Sierra. "Aquí hay que decir que en el caso de Honduras las campañas son de alto costo. Hay mucha inversión en publicidad, inversión en recorrer el país. De hecho, hay candidatos a diputados que lo que invierten en su campaña electoral es mucho más de lo que van a recibir como salario en los en los cuatro años. Entonces, frente a esto, busca, se busca el dinero donde se puede encontrar y eso abre la puerta del narcotráfico". El límite de gasto para los candidatos presidenciales es de casi 20 millones de dólares, aunque parezca poco comparado con otros países, los expertos coinciden en que es mucho para la realidad del país y critican la forma de obtener fondos discrecional y carente de supervisión. Cristian Nolasco, de la organización civil Consejo Nacional Anticorrupción, critica la falta de datos. "La responsabilidad de recabar esos datos corresponde a la Unidad de financiamiento de las campañas políticas. Sin embargo, como la unidad está debilitada, no presenta datos. Entonces no podemos ni siquiera retomar esos datos de quiénes y cuántos candidatos o candidatas son de cierta manera financiados por el crimen organizado. Lo que sí podemos mencionar es que ha sido una práctica recurrente" apunta Nolasco. El resultado es que el narco financia al político. Y el político queda a su servicio. "Y por lo tanto, después el Estado termina capturado en un congreso nacional en función de quienes lo financiaron" sentencia Rolando Sierra, director de FLACSO Honduras. La tutela de EE.UU.  Estados Unidos siempre ha tutelado la política hondureña. Por ello, son muchas las voces que no dudan en señalar la responsabilidad de Washington en el manejo de la seguridad del estado hondureño. Julio Uclés, presidente de la Federación de Patronatos de Chamalecón en San Pedro Sula, se atreve a señalarlo claramente. "Definitivamente, el crimen organizado premió la institucionalidad del país por completo. Y también a los partidos políticos que son parte de la sociedad. Pero también había que ver el estado de responsabilidad que han tenido nuestros cooperantes nuestros socios en permitir estas cosas también porque la embajada americana tuvo conocimiento desde a desde mucho tiempo atrás  de actos reñidos con la con la ley y los permitió hasta que a ellos les convino". La impunidad es también la base de acuerdos ilegítimos, sobornos y delitos que se utilizan para imponer proyectos vinculados con las élites poderosas. Y los periodistas corren riesgos por denunciarlo. Osman Reyes fue el presidente del Colegio de Periodistas Hondureño. "Desde el año 2000 hasta aquí, en 25 años, tenemos 104 periodistas asesinados. Lo más terrible es que en su gran mayoría, casi el 93% están en completa impunidad. Nunca se investigó las causas. Alguna gente después, el caso de algunos narcotraficantes en l

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  8. 11/18/2025

    A 50 años de la muerte de Franco, ¿cómo enfrenta España su pasado?

    “Españoles, Franco ha muerto”: el 20 de noviembre de 1975, el entonces presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, anunciaba en la televisión la muerte del dictador español Francisco Franco. España inició entonces un difícil camino para recuperar la democracia, un camino que para parte de la población aún está incompleto. Reportaje desde Madrid. La plaza de la Puerta del Sol es la más céntrica de Madrid, también de España, porque allí se sitúa el kilómetro cero de todas las carreteras del país. Justo en la entrada de la Real Casa de Correos, el edificio que sobresale con su reloj en este bullicioso enclave comercial y turístico. En frente de la Real Casa de Correos, siempre hay visitantes extranjeros con guías que narran en varios idiomas la historia del edificio construido en el siglo 18. Pero casi ninguno cuenta que hasta hace pocas décadas, el edificio era la sede de la Dirección General de Seguridad, donde se torturaba a opositores a la dictadura de Francisco Franco. “Amenazarte continuamente” Entre ellos estaban Rosa García Alcón y Julio Pacheco. “Los calabozos eran muy pequeños”, cuenta Rosa. “Yo me acuerdo de una celda muy oscura, una celda muy pequeña”, prosigue Julio, a lo que Rosa añade: “Nos daban una manta que estaba asquerosísima. Por cierto, la manta era una cosa espantosa”.   Aquello ocurrió en el verano de 1975, hace 50 años, cuando Julio y Rosa eran unos jovencísimos estudiantes y fueron detenidos por su implicación en una organización universitaria que luchaba por la democracia. “Amenazas constantes, torturas…”, recuerda Julio. “Pues eso, amenazarte continuamente. O te vamos a tirar por la ventana, o te vamos a tirar por las escaleras. Yo decía bueno, pues tiradme porque así se acaba esto. O sea que al final acabas deseando morirte. Primero acabas deseando perder el conocimiento, pero no lo pierdes. Y luego dices bueno, pues mira, así se termina esta tortura”, detalla Rosa. Uno de los pocos que en la Puerta del Sol recuerda que allí se torturaba a gente durante la dictadura es el periodista y sociólogo Emilio Silva, que recorre el centro de Madrid con un grupo de jóvenes, la mayoría estadounidenses de la Universidad de Nueva York. Rescatar la memoria Frente a la Real Casa de Correos, les explica en inglés que en España existe la tradición de recibir el nuevo año comiendo uvas frente al televisor, al compás que marcan las campanas del reloj del edificio de la Puerta del Sol. Durante unos años esa fiesta se producía mientras en los sótanos había gente golpeada y privada de libertad, algo que ha marcado a Emilio Silva: “Debajo de ese reloj donde estábamos todos emocionados mirando, pidiéndole deseos al Año Nuevo, y había gente torturada unos metros más abajo. Esa imagen de esa España que esconde, que está aquí celebrando un año nuevo, pero a la vez era un año viejo, ¿no? Porque era un año con dictadura, con represión”, dice. Silva preside la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una organización que en los últimos 25 años ha logrado rescatar los cuerpos de 1.700 hombres y mujeres asesinados por la dictadura de Franco y enterrados en fosas comunes donde pasaron décadas en el olvido, entre ellos su abuelo, Emilio Silva Fava. “Mi abuelo era un hombre de El Bierzo, una comarca en el noreste de España. Había sido emigrante en Argentina y Estados Unidos, y cuando se proclamó la República empezó a militar en un partido que se llamaba Izquierda Republicana. Hoy pensaríamos que era un partido moderado. Era un hombre bastante culto que alguna vez se enfrentó en un periódico local a un aristócrata, de allí que escribía artículos burlándose de las personas que pedían la igualdad”, cuenta. Cuando ocurrió “el golpe de Estado, su pueblo cayó muy rápido en manos de los golpistas. Le empezaron a sacar dinero y un día lo detuvieron en el ayuntamiento y a la mañana siguiente ya no estaba allí. Lo asesinaron con otras 13 personas a 33 kilómetros, y estuvo 64 años desaparecido en una fosa común, hasta que yo en el año 2000 di con ese lugar y conseguí que se exhumara la fosa, que él fuera identificado genéticamente y que se enterraran sus restos con los de mi abuela, que había muerto tres años antes de la exhumación”. “Creo que hay mucho olvido” Las rutas guiadas que ofrece Emilio Silva a estudiantes descubren rincones de Madrid en los que sobrevive simbología de la dictadura, y señalan también lugares en los que el ejército de Franco, con el apoyo de la aviación alemana de Adolf Hitler, bombardeaba a la población civil durante la guerra que lo llevó a convertirse en caudillo de España. “Era muy interesante porque para mí, antes de llegar a España, ni sabía quién era Franco, nunca escuché su nombre. Pero yo creo que se debe a mi ignorancia”, cuenta un joven extranjero. Junto a los estadounidenses hay una joven española, Ainara, que estudia periodismo en una universidad pública madrileña en la que echa en falta este tipo de ejercicios de memoria democrática: “Yo creo que hay mucho silencio, mucho olvido. No se quiere hablar de la realidad. Y yo, por ejemplo, en toda mi formación académica he tenido obviamente la formación de lo que fue la dictadura, pero desde muy por encima y siendo más un contexto histórico, sin explicarte bien en profundidad lo que sucedió”, lamenta. Ainara cree que ese silencio y olvido sobre la historia reciente de España contribuye al auge de los postulados ultraderechistas en jóvenes de su generación: “Yo creo que todos los ideales de la ultraderecha están calando un montón en nuestras edades, y yo cada vez noto más auge”. Actualmente en España, el 20% de la población siente nostalgia por los viejos himnos del pasado. También los jóvenes: uno de cada cinco de los nacidos en democracia, una generación que no vivió la dictadura, valora positivamente los casi 40 años del régimen de Francisco Franco. Represión “implacable” en la guerra y posguerra “Franco ha sido una figura fundamental en la historia de España porque dirigió la dictadura más larga, más sanguinaria y más terrible en todos los aspectos que nos podamos imaginar en España”, analiza Ainhoa Campos, doctora en Historia, especializada en la Guerra Civil española y en el franquismo. “Franco formaba parte de un grupo de generales que dieron un golpe de Estado en julio de 1936 para acabar con el régimen de la República (un régimen democrático que se había instaurado en 1931) y tuvo la habilidad y la suerte de conseguir colocarse como el único que podía acceder al poder absoluto de ese grupo de generales”, explica. Franco ganó la guerra con la ayuda de las tropas italianas de Mussolini y de la aviación nazi, responsable de matanzas de población civil y desarmada, como la que el pintor Pablo Picasso retrató en su obra Guernica. No fue suficiente para Franco, que después de la guerra siguió ejecutando durante años a decenas de miles de españoles. “La represión después de la guerra, la que protagonizó la dictadura de Franco, fue absolutamente implacable con el enemigo. Él quería aplastar cualquier intento de ponerle coto a su poder o de poner en cuestión el régimen que él había construido. Entonces, ya durante la guerra, todos aquellos que hubieran estado relacionados con la República, con algunos de los elementos más característicos de la República, como la educación, por ejemplo, los maestros, fueron implacablemente perseguidos, detenidos, forzados al exilio interior o asesinados, ejecutados”, prosigue Campos. “Las cifras son desoladoras. Casi medio millón de personas tuvieron que irse al exilio. También se calcula que casi medio millón de personas fueron encarceladas al final de la guerra, y se calcula que entre 140 y 150.000 personas fueron ejecutadas en esta represión que tuvo lugar en la posguerra”, recalca. La muerte de Franco, “una gran alegría” La España franquista no participó en la Segunda Guerra Mundial y quedó aislada internacionalmente tras la derrota de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, que le ayudaron a acabar con la democracia en España. Aunque años después, en el contexto de la Guerra Fría, el dictador español se convirtió en un aliado estratégico de Estados Unidos frente a la Unión Soviética. Con el apoyo de la gran potencia, Franco pudo prolongar su régimen hasta el mismo día de su muerte, el 20 de noviembre de 1975. “Yo me enteré por una gran algarabía que hubo en el patio de los presos sociales, a los presos comunes los hacían formar para el recuento en un patio que estaba aledaño a nuestras celdas. Y entonces al cerrar la formación, hubo un griterío y en ese momento supimos que Franco había muerto. Como te puedes suponer, fue una gran alegría para para todos”, recuerda Pablo Mayoral. Mayoral estaba en la cárcel ese día porque el dictador murió matando. Dos meses antes, autorizó el fusilamiento de cinco militantes antifranquistas de organizaciones que habían emprendido la lucha armada contra el régimen. Dos pertenecían a ETA, organización separatista vasca, y tres al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), en el que participaba Mayoral, que fue juzgado en un consejo de guerra en septiembre de 1975, junto a sus compañeros. “Cuando el abogado te dice que te piden la pena de muerte, se te viene el mundo encima, aunque estás preparado y sabes que puede pasar”, cuenta. Pablo Mayoral esquivó la pena de muerte y fue condenado a 30 años de prisión, no así tres de sus compañeros del FRAP. Paca Sauquillo es una de las abogadas que intentaron salvar la vida de los procesados: “Sabíamos que les podían pedir pena de muerte y yo, contra la pena de muerte, podían acusarme de terrorista o acusarme de lo que quisieran o meterme en la cárcel. Pe

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"Grandes reportajes de RFI", un programa que permite, detrás de las noticias, explorar un tema, un lugar, una problemática. Con nuestros reporteros en el mundo entero.

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