En TDND, Iván Martín señaló que aunque el momento es trágico en lo humano y complejo, es cuando cunde el "pesimismo" donde se fraguan las fortunas. En una semana marcada por la incertidumbre, Tu Dinero Nunca Duerme analizó la actual sacudida de los mercados financieros. Ante el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, el presi-dente, socio fundador y director de inversiones de Magallanes Value Investors, Iván Martín, arrojó luz sobre cómo debe comportarse un inversor a largo plazo cuando el pánico parece apoderarse del parqué. La volatilidad de los mercados en estos días genera un nerviosismo natural incluso en los inversores más experimentados. Sin embargo, para el equipo del programa, este escenario no es solo una crisis, sino una ventana de oportunidad. Domingo Soriano advirtió que la actitud de los analistas —quienes, lejos de mostrarse derrotistas, mantienen una calma analítica— podría parecer "locura" al oyente primerizo. No obstante, esa apa-rente alegría no nace del caos, sino de la convicción de que los precios actuales están dejando "jo-yas" a valoraciones muy atractivas. Iván Martín, referente del Value Investing en España, fue tajante: aunque el momento es trágico en lo humano y complejo en lo financiero, es precisamente en estos periodos de "máximo pesi-mismo" donde se fraguan las grandes fortunas. Martín recordó la figura mítica de John Temple-ton, quien cimentó su éxito comprando acciones a precios de saldo —muchas veces por debajo del dólar— durante el estallido de la Segunda Guerra Mundial. "Es intrínseco: las grandes oportunidades para invertir en bolsa vienen en los peores momen-tos", afirmó Martín. Para el gestor de Magallanes, la clave reside en tener un "banquillo de oportunidades". Se trata de una lista de empresas con tesis de inversión sólidas que, en condiciones normales, cotizan dema-siado caras, pero que el "río revuelto" del mercado pone a tiro del inversor. El debate subrayó la importancia de la gestión activa. Según Martín, la combinación de estar alerta para identificar ventanas de oportunidad y tener la disciplina de entrar cuando los precios son bajos es una estrategia "imbatible". El objetivo no es celebrar la caída de los mercados, sino mantener la empatía con la situación global mientras se cumple con la obligación del gestor: preservar y au-mentar el potencial de revalorización de la cartera de sus clientes. En definitiva, la lección de esta tertulia es clara: el inversor a largo plazo debe ser capaz de abs-traerse del ruido del corto plazo y entender que la volatilidad es, en realidad, el precio que se paga por acceder a rentabilidades extraordinarias en el futuro