La humanidad parece descubrir o redescubrir el ajedrez en estos días. La serie de Netflix "Gambito de Dama", que pone en escena a una joven prodigio de este deporte -porque como veremos sí es un deporte-, ha creado un fenómeno de sociedad. Los libros de estrategia se venden como pan caliente, la cantidad de inscripciones en los clubes estallan, así como las partidas en las plataformas de juego en línea. ¿Qué mejor pretexto entonces para hablar hoy con la ajedrecista argentina Carolina Luján, primera con el título de Maestro Internacional Absoluto y Gran Maestra Femenina? En esta edición del podcast Algo que decir de RFI, conversamos con Carolina Luján, Maestro Internacional Absoluto y Gran Maestra Femenina, según la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Hablamos por supuesto de cuán realista es la serie Gambito de Dama, que triunfa en Netflix, pero no sólo. Luján nos explica además por qué el ajedrez es un deporte extremo, comenta el impacto de la tecnología y analiza la relación entre este juego y la política: de la guerra fría a su propia retirada del Mundial de ajedrez en Teherán, donde la querían obligar a jugar velada. También nos cuenta qué es ser mujer en una disciplina reservada por siglos a los hombres y las razones para que sigan existiendo torneos exclusivamente femeninos. No se lo pierdan. Carolina Luján, evacuemos de una vez la pregunta inevitable en estos días: ¿Qué le pareció a la Gran Maestra de ajedrez la serie de Netflix ‘Gambito de Dama’? La verdad es que me gustó mucho. Me parece que está bien lograda, especialmente para quienes somos ajedrecistas. Cuando vemos que hay alguna película, serie, libro, lo que sea, obviamente somos el primer público que está ahí atento y esta serie me sorprendió porque desde lo técnico también está muy bien hecha. En cuanto a lo ajedrecístico, estoy cansada de ver errores garrafales, como la mala ubicación de las piezas o del tablero o los gestos que hace un ajedrecista y me da bronca: muchas veces digo ‘pero no es tan difícil consultar a un jugador de ajedrez, a una jugadora’. Tampoco estamos hablando de que tiene que ser un gran maestro, pero alguien que sepa lo básico, ¿no? Esta serie estuvo muy bien hecha desde ese lado, entendiendo obviamente que es una ficción y que hay algunas cuestiones que se adaptan para que sea más entretenido, pero la verdad es que me gustó bastante. Incluso que hay algunas jugadas o partidas célebres que los conocedores pueden reconocer en algún momento en la serie... Sí, de hecho hay varias que se han jugado entre otros grandes maestros, en situaciones similares de torneos, inclusive como definiciones de campeonato del mundo, torneos de ese estilo que un poco es lo que representa en algunas escenas la serie. Y eso también está muy bueno. Tenés que ponerle especial atención porque se ven algunas jugadas, no es que se ven las partidas completas, más en esa época que las partidas duraban muchísimas horas, inclusive días. Pero sí, sí es está muy bien orientada desde ese lado también. ¿Y qué hay del aspecto psicológico? Porque uno ve personajes solitarios, un poco excéntricos, al margen de la sociedad, un poco como si fuesen nerds. Te parece que eso está bien ilustrado en cuanto a la realidad del mundo del ajedrez? Sí, en ese aspecto me parece que también está muy bien representado el ambiente. Hay varios “personajes”, como los llamamos en el ambiente: tenés un poco el excéntrico, el intelectual, el loco… Y que no es así en general, ¿no? O sea, estos personajes escasean. Si uno va a un torneo o si mirás los primeros puestos de la lead mundial hoy mismo del ranking de Argentina, la mayoría no respondemos a ese estereotipo. Estamos más vinculados al deportista, al atleta. Eso también fue porque cambiaron los tiempos y la serie se sitúa en los 60’, 70’, que es claramente otra época y combina cosas con estos tiempos, lo cual la hace un poco atemporal por momentos. Justamente hablabas del aspecto atlético del deporte. Muchas veces cuando uno dice que practica el ajedrez y se refiere a un deporte, le responden con una sonrisa. ¿Por qué es un deporte el ajedrez? Bueno, es una pregunta que me han hecho muchas veces. De hecho, mi entorno me discute que yo no hago un deporte cuando hablo de ajedrez y la realidad es que hay muchos argumentos para para creer que sí. El principal, creo yo, es que el Comité Olímpico Internacional lo reconoce como deporte. Pero además podemos observar que el ajedrez tiene reglas, tiene todo lo que es el ambiente de un deporte en cuanto al entrenamiento, la competencia y los valores que transmite. En sí el juego tiene la parte lúdica, tiene lo de entretenimiento y un poco del ejercicio físico. Bueno, sí, estamos sentados, pero la realidad es que no estamos sentados moviendo fichitas, sino que estamos haciendo un gasto de energía enorme. De hecho, yo practico handball y futsal. También me gustan mucho los deportes y termino claramente más destruida cuando juego al ajedrez que cuando practico cualquiera de estos deportes de contacto y de velocidad. ¿Cómo puede ser que físicamente estés en un estado más desgastante y terminás más cansada cuando se trata de ajedrez? Bueno, yo lo atribuyo al desgaste mental, a la cabeza, te queda realmente fundida. Y también repercute en el cuerpo, o sea, estar tantas horas bajo mucha tensión. Durante muchos días estamos hablando quizás en promedio de las 5 horas de juego diarios durante una semana o 9 días. La verdad es que la cintura, la espalda, las piernas sienten toda esa tensión muscular que realmente te agota. Bueno, yo bajo mucho de peso. Por ejemplo, cuando no compito y también quemo las remeras en las axilas, me da un poco de vergüenza contar eso, pero es verdad, es una transpiración distinta, como a la que puedo tener cuando hago un deporte físico en el que estoy corriendo y después, claro, me duele todo el cuerpo. O sea, si me baño con frío me recupero y si me decís llegamos a juntarnos a comer algo, arranco. Ahora, si me decís hacer un plan después de haber jugado un torneo durante tantas horas o alguna partida muy extensa -he jugado partidas de 7 horas, por ejemplo- y no, la verdad es que no, no me da la cabeza. No puedo reaccionar ni tomar ninguna decisión. Un poco para compararlo, para quienes no juegan al ajedrez, es como rendir examen final y durante todos los todos los días que dura mil horas o tener que tomar decisiones importantes en tu trabajo y eso te tiene la cabeza ahí 24 horas. Estás pensando en eso. Es difícil conciliar el sueño también y relajar y poder mantener una rutina. En cuanto a la alimentación, es importante, como hacer un complemento físico también. A eso iba con el aspecto atlético. Hoy en día es muy necesario estar bien físicamente. Decías recién que con respecto a la serie de Gambito de Dama, que está ambientada en los años 60, el ajedrez ha cambiado mucho, incluso en las reglas. ¿Cómo ocurrió esto? Sí, más que el cambio de reglas cambió mucho en relación al avance de la tecnología. Hoy el ajedrez es bastante más rápido, no sólo para jugar, sino también para entrenar. En mi época, y estoy hablando de los 90’, tampoco tan atrás, no había computadoras como hay ahora ni módulos de análisis. Y tenías que esperar que los libros llegaran de Europa o de Rusia. Estábamos meses esperando en enciclopedia, un informador, los libros de teoría. Y hoy en día entras a cualquier dispositivo y los tenés a mano. Es más, podes ver los torneos en vivo, en directo, con comentarios de maestros de todo el mundo, en todos los idiomas que te explican, variantes que te explican todo. Eso era inaccesible, inclusive cuando yo era chica. Entonces se agilizó mucho. Por eso hoy también encontramos maestros tan jóvenes, que antes era una novedad. Por ejemplo, no sé, Judit Polgár, que fue Gran Maestro, también muy, muy joven. Hoy empezamos a encontrar muchos chicos y chicas que se desempeñan en el alto nivel siendo niños, niñas aún. Yo creo que ese es el principal factor. Y esto hizo que el ajedrez se volviese más competitivo… Sí, es mucho más competitivo, de hecho hay mucha mayor cantidad de ajedrecistas en el mundo. Aunque lo llamativo sigue siendo que las mujeres somos pocas hoy y siempre. Entonces un poco surge esa pregunta y más que el que la protagonista de la serie es una mujer de por qué es tan raro ver que una mujer triunfe precisamente en un ámbito de hombres o en el cual siempre estuvieron los hombres. Eso es algo que nos preguntamos bastante y que estaría bueno trabajar para que eso mejore. ¿Cómo te diste cuenta de que el ajedrez era algo más que de un juego de mesa para vos? La verdad es que no soy muy consciente del momento. Empecé a jugar a los 7 años y tengo 35, así que bueno, el ajedrez pasó de ser un juego, deporte, una profesión, mi trabajo, algo que me apasiona mucho. Por lo que me cuentan en mi casa, me gustaba jugar desde muy chica, estaba todo el tiempo pidiendo ir al club y me gusta competir. Entonces a los 8 años yo estaba jugando torneos y no paré nunca. Si bien tuve altibajos y momentos en los que quise dejar de jugar o he tenido algunos problemas familiares o personales que me han hecho alejarme un poco, que es normal: llevo casi 30 años jugando al ajedrez. Pero nunca, nunca dejé de competir. Así que difícil imaginarme la vida sin jugar ajedrez. ¿En qué momento te diste cuenta de que esto iba a ser tu vida? No lo sé con exactitud, pero cuando terminé la escuela ahí fue un momento de quiebre. Creo que le pasa a la gran mayoría, donde te quizás tenés que decidir entre estudiar una carrera universitaria con alguna, entre comillas, garantía de poder vivir de eso, y que el ajedrez quizás no te lo pueda asegurar. Así que ahí es como difícil tomar esa decisión. Y decidí viajar a Europa a jugar torneos sin la escuel