Algo que Decir

Una conversación con quienes tratan de comprender el mundo contemporáneo. Este podcast de RFI, presentado por Alejo Schapire, se toma el tiempo de analizar en profundidad las ideas y las realidades detrás del frenesí de la actualidad internacional.

  1. 08/06/2022

    ‘Que las escritoras sean respetadas en tanto que víctimas es increíblemente desempoderante’

    La autora argentina Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977) es sin duda una de las narradoras más destacadas de su generación. Conversamos en París con ella de Mona, su última novela, del estado del debate cultural (el feminismo, las políticas identitarias importadas de Estados Unidos), de las ventajas de la literatura frente al cine y del libro que acaba de terminar de escribir. Su primera novela, Las Teorías Salvajes, una sátira del mundillo académico de izquierda, la catapultó en 2008 a la escena nacional e internacional como una revelación celebrada por la crítica, pero que también desató una reveladora controversia de la que hablamos en la entrevista. Le siguieron Las Constelaciones Oscuras (2015), donde regresa al medio universitario, para adentrarse en la selva amazónica y en el género de la ciencia ficción, para explorar las fronteras de la biotecnología. De la selva amazónica Oloixarac escribió también el libreto de la ópera Hércules en el Mato Grosso, representada en el Centro de Experimentación del Teatro Colón en 2014 y en Nueva York en 2015. En estos días, publica Mona, su tercera novela, donde una suerte de Charles Bukowski peruana asiste a un concurso de literatura internacional en Suecia. A sus temas recurrentes, se suman aquí el de la obsesión y mercantilización de las identidades o el impacto de las redes en nuestras vidas, con un thriller policial de fondo. Pola Oloixarac es también conocida, y temida por muchos, por sus columnas sobre política, donde pone su pluma acerada al servicio de retratos sin concesiones de la clase política argentina. En esta charla con Pola Oloixarac conversamos de estos temas: políticas de identidad en boga, el feminismo en la industria editorial, la cultura de la cancelación, peronismo, la intervención en el debate político y las ventajas de la ficción literaria frente al cine. Por último, le arrancamos información sobre la novela que acaba de terminar de terminar de escribir.

    42 min
  2. 15/04/2022

    ‘Estamos en una era mucho más inestable y peligrosa donde las armas nucleares están sobre la mesa’

    En esta oportunidad, nuestro invitado es el analista militar español Jesús Manuel Pérez Triana, con quien conversamos sobre la invasión rusa a Ucrania. ¿Cómo lo que debía ser una operación relámpago se transformó en una pesadilla para el Kremlin? ¿Qué papel desempeñan los medios informativos en esta guerra? ¿Cómo la doctrina nuclear está cambiando? Estas son algunas de las preguntas que intentamos responder en este nuevo episodio de “Algo que decir”. Jesús Manuel Pérez Triana (Santa Cruz de Tenerife, 1975) trabaja como experto en seguridad y defensa. Es el autor del ensayo Guerras Posmodernas (Ediciones El Cobre, 2010), y  escribe en la Revista Ejércitos y el sitio Political Room. En esta charla, conversamos sobre la estrategia rusa y la resistencia ucraniana. Examinamos el papel de la inteligencia y el suministro de armas occidental, de la guerra electrónica y la desinformación. Analizamos además el caso de los medios rusos bloqueados en Europa y de la evolución del periodismo a la hora de cubrir las guerras, gracias a la inteligencia de fuentes abiertas. Abordamos también el argumento de “la desnazificación” invocado por el Kremlin para invadir Ucrania, la matanza de Bucha, el cambio en la doctrina de la disuasión nuclear y el posible desenlace de la guerra. Pueden seguir el trabajo de Jesús Pérez Triana a través de Twitter en su cuenta @jpereztriana o en su sitio guerrasposmodernas.com

    45 min
  3. 11/12/2020

    Carolina Luján, Maestra Internacional Absoluta de ajedrez, deporte extremo

    La humanidad parece descubrir o redescubrir el ajedrez en estos días. La serie de Netflix "Gambito de Dama", que pone en escena a una joven prodigio de este deporte -porque como veremos sí es un deporte-, ha creado un fenómeno de sociedad. Los libros de estrategia se venden como pan caliente, la cantidad de inscripciones en los clubes estallan, así como las partidas en las plataformas de juego en línea. ¿Qué mejor pretexto entonces para hablar hoy con la ajedrecista argentina Carolina Luján, primera con el título de Maestro Internacional Absoluto y Gran Maestra Femenina? En esta edición del podcast Algo que decir de RFI, conversamos con Carolina Luján, Maestro Internacional Absoluto y Gran Maestra Femenina, según la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Hablamos por supuesto de cuán realista es la serie Gambito de Dama, que triunfa en Netflix, pero no sólo. Luján nos explica además por qué el ajedrez es un deporte extremo, comenta el impacto de la tecnología y analiza la relación entre este juego y la política: de la guerra fría a su propia retirada del Mundial de ajedrez en Teherán, donde la querían obligar a jugar velada. También nos cuenta qué es ser mujer en una disciplina reservada por siglos a los hombres y las razones para que sigan existiendo torneos exclusivamente femeninos. No se lo pierdan. Carolina Luján, evacuemos de una vez la pregunta inevitable en estos días: ¿Qué le pareció a la Gran Maestra de ajedrez la serie de Netflix ‘Gambito de Dama’? La verdad es que me gustó mucho. Me parece que está bien lograda, especialmente para quienes somos ajedrecistas. Cuando vemos que hay alguna película, serie, libro, lo que sea, obviamente somos el primer público que está ahí atento y esta serie me sorprendió porque desde lo técnico también está muy bien hecha. En cuanto a lo ajedrecístico, estoy cansada de ver errores garrafales, como la mala ubicación de las piezas o del tablero o los gestos que hace un ajedrecista y me da bronca: muchas veces digo ‘pero no es tan difícil consultar a un jugador de ajedrez, a una jugadora’. Tampoco estamos hablando de que tiene que ser un gran maestro, pero alguien que sepa lo básico, ¿no? Esta serie estuvo muy bien hecha desde ese lado, entendiendo obviamente que es una ficción y que hay algunas cuestiones que se adaptan para que sea más entretenido, pero la verdad es que me gustó bastante. Incluso que hay algunas jugadas o partidas célebres que los conocedores pueden reconocer en algún momento en la serie... Sí, de hecho hay varias que se han jugado entre otros grandes maestros, en situaciones similares de torneos, inclusive como definiciones de campeonato del mundo, torneos de ese estilo que un poco es lo que representa en algunas escenas la serie. Y eso también está muy bueno. Tenés que ponerle especial atención porque se ven algunas jugadas, no es que se ven las partidas completas, más en esa época que las partidas duraban muchísimas horas, inclusive días. Pero sí, sí es está muy bien orientada desde ese lado también. ¿Y qué hay del aspecto psicológico? Porque uno ve personajes solitarios, un poco excéntricos, al margen de la sociedad, un poco como si fuesen nerds. Te parece que eso está bien ilustrado en cuanto a la realidad del mundo del ajedrez? Sí, en ese aspecto me parece que también está muy bien representado el ambiente. Hay varios “personajes”, como los llamamos en el ambiente: tenés un poco el excéntrico, el intelectual, el loco… Y que no es así en general, ¿no? O sea, estos personajes escasean. Si uno va a un torneo o si mirás los primeros puestos de la lead mundial hoy mismo del ranking de Argentina, la mayoría no respondemos a ese estereotipo. Estamos más vinculados al deportista, al atleta. Eso también fue porque cambiaron los tiempos y la serie se sitúa en los 60’, 70’, que es claramente otra época y combina cosas con estos tiempos, lo cual la hace un poco atemporal por momentos. Justamente hablabas del aspecto atlético del deporte. Muchas veces cuando uno dice que practica el ajedrez y se refiere a un deporte, le responden con una sonrisa. ¿Por qué es un deporte el ajedrez? Bueno, es una pregunta que me han hecho muchas veces. De hecho, mi entorno me discute que yo no hago un deporte cuando hablo de ajedrez y la realidad es que hay muchos argumentos para para creer que sí. El principal, creo yo, es que el Comité Olímpico Internacional lo reconoce como deporte. Pero además podemos observar que el ajedrez tiene reglas, tiene todo lo que es el ambiente de un deporte en cuanto al entrenamiento, la competencia y los valores que transmite. En sí el juego tiene la parte lúdica, tiene lo de entretenimiento y un poco del ejercicio físico. Bueno, sí, estamos sentados, pero la realidad es que no estamos sentados moviendo fichitas, sino que estamos haciendo un gasto de energía enorme. De hecho, yo practico handball y futsal. También me gustan mucho los deportes y termino claramente más destruida cuando juego al ajedrez que cuando practico cualquiera de estos deportes de contacto y de velocidad. ¿Cómo puede ser que físicamente estés en un estado más desgastante y terminás más cansada cuando se trata de ajedrez? Bueno, yo lo atribuyo al desgaste mental, a la cabeza, te queda realmente fundida. Y también repercute en el cuerpo, o sea, estar tantas horas bajo mucha tensión. Durante muchos días estamos hablando quizás en promedio de las 5 horas de juego diarios durante una semana o 9 días. La verdad es que la cintura, la espalda, las piernas sienten toda esa tensión muscular que realmente te agota. Bueno, yo bajo mucho de peso. Por ejemplo, cuando no compito y también quemo las remeras en las axilas, me da un poco de vergüenza contar eso, pero es verdad, es una transpiración distinta, como a la que puedo tener cuando hago un deporte físico en el que estoy corriendo y después, claro, me duele todo el cuerpo. O sea, si me baño con frío me recupero y si me decís llegamos a juntarnos a comer algo, arranco. Ahora, si me decís hacer un plan después de haber jugado un torneo durante tantas horas o alguna partida muy extensa -he jugado partidas de 7 horas, por ejemplo- y no, la verdad es que no, no me da la cabeza. No puedo reaccionar ni tomar ninguna decisión. Un poco para compararlo, para quienes no juegan al ajedrez, es como rendir examen final y durante todos los todos los días que dura mil horas o tener que tomar decisiones importantes en tu trabajo y eso te tiene la cabeza ahí 24 horas. Estás pensando en eso. Es difícil conciliar el sueño también y relajar y poder mantener una rutina. En cuanto a la alimentación, es importante, como hacer un complemento físico también. A eso iba con el aspecto atlético. Hoy en día es muy necesario estar bien físicamente. Decías recién que con respecto a la serie de Gambito de Dama, que está ambientada en los años 60, el ajedrez ha cambiado mucho, incluso en las reglas. ¿Cómo ocurrió esto? Sí, más que el cambio de reglas cambió mucho en relación al avance de la tecnología. Hoy el ajedrez es bastante más rápido, no sólo para jugar, sino también para entrenar. En mi época, y estoy hablando de los 90’, tampoco tan atrás, no había computadoras como hay ahora ni módulos de análisis. Y tenías que esperar que los libros llegaran de Europa o de Rusia. Estábamos meses esperando en enciclopedia, un informador, los libros de teoría. Y hoy en día entras a cualquier dispositivo y los tenés a mano. Es más, podes ver los torneos en vivo, en directo, con comentarios de maestros de todo el mundo, en todos los idiomas que te explican, variantes que te explican todo. Eso era inaccesible, inclusive cuando yo era chica. Entonces se agilizó mucho. Por eso hoy también encontramos maestros tan jóvenes, que antes era una novedad. Por ejemplo, no sé, Judit Polgár, que fue Gran Maestro, también muy, muy joven. Hoy empezamos a encontrar muchos chicos y chicas que se desempeñan en el alto nivel siendo niños, niñas aún. Yo creo que ese es el principal factor. Y esto hizo que el ajedrez se volviese más competitivo… Sí, es mucho más competitivo, de hecho hay mucha mayor cantidad de ajedrecistas en el mundo. Aunque lo llamativo sigue siendo que las mujeres somos pocas hoy y siempre. Entonces un poco surge esa pregunta y más que el que la protagonista de la serie es una mujer de por qué es tan raro ver que una mujer triunfe precisamente en un ámbito de hombres o en el cual siempre estuvieron los hombres.  Eso es algo que nos preguntamos bastante y que estaría bueno trabajar para que eso mejore. ¿Cómo te diste cuenta de que el ajedrez era algo más que de un juego de mesa para vos? La verdad es que no soy muy consciente del momento. Empecé a jugar a los 7 años y tengo 35, así que bueno, el ajedrez pasó de ser un juego, deporte, una profesión, mi trabajo, algo que me apasiona mucho. Por lo que me cuentan en mi casa, me gustaba jugar desde muy chica, estaba todo el tiempo pidiendo ir al club y me gusta competir. Entonces a los 8 años yo estaba jugando torneos y no paré nunca. Si bien tuve altibajos y momentos en los que quise dejar de jugar o he tenido algunos problemas familiares o personales que me han hecho alejarme un poco, que es normal: llevo casi 30 años jugando al ajedrez. Pero nunca, nunca dejé de competir. Así que difícil imaginarme la vida sin jugar ajedrez. ¿En qué momento te diste cuenta de que esto iba a ser tu vida? No lo sé con exactitud, pero cuando terminé la escuela ahí fue un momento de quiebre. Creo que le pasa a la gran mayoría, donde te quizás tenés que decidir entre estudiar una carrera universitaria con alguna, entre comillas, garantía de poder vivir de eso, y que el ajedrez quizás no te lo pueda asegurar. Así que ahí es como difícil tomar esa decisión. Y decidí viajar a Europa a jugar torneos sin la escuel

    37 min
  4. 23/10/2020

    Matar tigres y vivir para contarlo: charla con el periodista venezolano Luis Carlos Díaz

    El reportero Luis Carlos Díaz (Caracas, 1985) es una figura clave para entender la actualidad política y social de Venezuela. Formado en el periodismo tradicional, ha debido migrar como muchos de sus colegas que buscan sortear la censura del régimen de Nicolas Maduro a las redes sociales, donde informa y desmenuza con agudeza la crisis política y humanitaria que atraviesa el país. En esta conversación hablamos de cómo se cuenta Venezuela, de activismo digital, de su desaparición a manos del SEBIN, de la izquierda y los derechos humanos, así como de su Cátedra del Pop. Nacido en 1985 en Caracas, criado en la ciudad de Charallave, en el norteño estado de Miranda, Luis Carlos Díaz es una figura mediática conocida por oyentes y lectores de Venezuela. Ha pasado por la redacción del periódico El Nacional y tiene hasta el presente su espacio en las radios, pero como tantos periodistas de su país que no han optado por el exilio, ha buscado refugio en internet, donde campea a sus anchas. Tiene casi medio millón se seguidores en Twitter, pero se mueve también con soltura en YouTube a través de su programa “En Serio”, donde comenta la actualidad con su esposa y colega Nacky Soto, con quien conforma un ‘think tank casero’, como le gusta decir. Para los extranjeros que observan la situación de los derechos humanos bajo el régimen de Nicolás Maduro, el nombre de Luis Carlos Díaz cobró notoriedad en 2019, cuando el servicio de inteligencia estatal SEBIN lo hizo desaparecer por 30 horas. La acusación, formulada por Diosdado Cabello: estar detrás de un largo apagón del vetusto sistema eléctrico venezolano. La alerta por la detención fue dada por su esposa, quien de inmediato activó la solidaridad nacional e internacional sobre el destino del reportero. Con Luis Carlos Díaz hablamos aquí de esta experiencia, de qué es ser periodista hoy en Venezuela, del poder de las redes y su cara oculta, la precariedad laboral. Conversamos de activismo digital y política, de los crímenes de lesa humanidad evocados por el reciente informe de la ONU y cómo son ignorados por una izquierda que hace la vista gorda cuando considera que hay que juzgar con otra vara las violaciones cometidas en nombre del antiimperialismo. Hablamos del éxodo venezolano, del estado de la oposición y de por qué es importante para él quedarse en Venezuela cuando como hispano venezolano hoy podría estar en Madrid.

    37 min

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