Cinco minutos de Psicología

Un espacio dedicado a la divulgación de la Psicología. Breves pinceladas con informaciones y reflexiones sobre las emociones (ansiedad, ira, gratitud, felicidad…), personalidad (autoestima, cambios con la edad…), o comportamientos personales (comer, dormir, soñar…) y sociales (atracción, amistad, conflicto, perdón…). Nos lo cuenta todo Enrique Pallarés Molíns, doctor en Psicología y profesor emérito de la Universidad de Deusto.

  1. 06/28/2023

    El tiempo de siesta, un tiempo saludable

    Aunque la palabra ‘siesta’ es española y Cela definió la siesta como el ‘yoga hispano’, no es exclusiva de nuestro país ni del área mediterránea, sino un fenómeno transcultural. En otras latitudes, como Estados Unidos y China, también es frecuente, sobre todo entre los varones mayores y en los niños. No ha pasado inadvertida al arte; Sorolla, Van Gogh y Picasso, entre otros, pintaron expresivas escenas de la siesta. Está probado que la siesta mejora el funcionamiento cognitivo, en concreto la memoria, la atención y el tiempo de reacción; también el estado de ánimo, y reduce la fatiga y el estrés y sus consecuencias. Las consecuencias en la salud corporal señalan los efectos positivos de una siesta breve. Cuenta Einhard, en la “Vida de Carlomagno”, que el emperador de los francos y padre de la Europa actual, tenía el hábito de dormir la siesta «durante el verano, después de la comida de mediodía, para lo cual –precisa– se quitaba el calzado y se desvestía completamente, como lo hacía para el descanso nocturno». No olvida Einhard de concretar que las siestas imperiales duraban «dos o tres horas». Otros estadistas, más próximos a nosotros en el tiempo, como Napoleón, Winston Churchill (a él se atribuye la expresión ‘power nap’ o ‘siesta energizante’), Margaret Thatcher, Bill Clinton también fueron o son fervorosos fieles de la siesta. Y una extensa lista de personas ilustres, además de otra interminable de ciudadanos anónimos. ¿Conviene seguir el ejemplo de Carlomagno? Sí, pero con reservas. Porque la siesta breve, de 30 minutos o menos, al comenzar la tarde y con un despertar suave es la siesta saludable y, además, evita o reduce la ‘inercia del sueño’ y no interfiere el sueño nocturno. Así, el tiempo de siesta –en la cama o frente al televisor– cualquier día del año y no solo en verano, será también un tiempo saludable.

  2. 06/21/2023

    Un arte del olvido

    ¿Resulta sensato plantearse la posibilidad de un ‘arte del olvido’, de un conjunto de estrategias para olvidar? El psicólogo y filósofo francés Théodule-Armand Ribot, afirmó en 1881, en Las enfermedades de la memoria, que «el olvido, salvo en ciertos casos, no es una enfermedad de la memoria, sino la condición de su salud y vida». Funes el Memorioso, personaje de uno de los relatos de Jorge Luis Borges, que tenía la facultad –o la desgracia– de retener toda la información que captaba, se quejaba amargamente: «Mi memoria, señor, es como un vaciadero de basuras». Parecido era el problema de Salomon Shereshevesky, prodigioso mnemonista, que acudió al neuropsicólogo ruso Alexander Luria en busca de remedio al sufrimiento que le producía el no poder olvidar. Un principio esencial del aprendizaje es el borrado o desvanecimiento de la información irrelevante. Junto a la ‘mnemotecnia’ tendría su sitio la ‘letotecnia’, neologismo acuñado por Luria, derivado del mitológico río Leteo, el río del olvido. Umberto Eco, en una reunión informal, planteó con ingenio y humor la posibilidad de un ‘ars oblivionalis’, un ‘arte del olvido’, contrapunto al ‘ars memoriae’, practicado con éxito durante siglos. El especialista en semiótica llega a la conclusión que ya adelanta en el título del ensayo: ¿Un arte del olvido? Olvídala. Pero el olvido resulta necesario, y también el ‘arte del olvido’, porque el olvido puede ser, en lugar de enemigo, un excelente complemento, incluso una función esencial de la memoria.

  3. 05/29/2023

    Una lección del pianista Arthur Rubinstein

    Una lección del pianista Arthur Rubinstein. El mundialmente famoso pianista polaco Arthur Rubinstein, cumplidos los ochenta y un años, fue entrevistado por una cadena de televisión al terminar uno de sus conciertos. La pregunta se resumía en cuál era el secreto para que, a pesar de su avanzada edad, mantuviera la excelente calidad de sus interpretaciones. Respondió Rubinstein que, en primer lugar, había seleccionado de su repertorio las obras que más dominaba. En segundo lugar, había aumentado el número de ensayos de cada pieza. Por último, interpretaba con ritmo más lento los fragmentos contiguos a los que exigían un ritmo rápido, para que, por contraste, estos últimos se percibieran como más rápidos. Desvelaba así Rubinstein su triple estrategia para superar los puntos débiles asociados a la edad: seleccionar, optimizar y compensar. Los gerontólogos alemanes Paul Baltes y Margret Baltes citan esta anécdota para ilustrar su modelo de adaptación al proceso de envejecimiento, que comprobaron empíricamente. Selección, optimización y compensación. La selección, optimización y compensación se pueden aplicar en cualquier estadio de la vida, pero durante la vejez adquieren especial relevancia. De hecho, el modo en que se aplican y armonizan estas tres estrategias explica, al menos en parte, las importantes diferencias entre unas personas y otras en el grado de adaptación a las demandas de la vejez. Por supuesto, no son la panacea universal, pero pueden ayudar a mejorar la calidad de vida y la satisfacción personal.

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