Nora Esteban Anitua se subió por primera vez a una moto con 17 años. Lo hizo casi por casualidad, después de no encontrar su sitio en otros deportes. Hoy, con 25 años, la piloto de Gernika compite en disciplinas tan exigentes como el enduro, el motocross y el rally raid. Además, tiene un objetivo ambicioso: llegar al Rally Dakar en 2028. La deportista ha repasado su trayectoria en KombativAs, el podcast del deporte femenino de Radio Popular. En la entrevista, ha hablado de lesiones, sacrificios y entrenamientos. También ha puesto el foco en la realidad de las mujeres que buscan hacerse un hueco en el motociclismo. Una afición que comenzó a los 17 años El vínculo de Nora Esteban con las motos comenzó gracias a su padre. Después de probar diferentes deportes sin encontrar ninguno que le llenara, su aita le propuso probar con una moto. Aquella decisión cambió su vida. “Empecé completamente de cero y, bueno, pues con 17 fue mi primera vez en una moto y con 21 ya empecé en el mundo de la competición”, ha explicado la piloto. Su llegada al motociclismo fue más tardía que la de muchas de sus rivales. En este deporte, algunos pilotos comienzan a entrenar desde los tres o cuatro años. Nora reconoce esa diferencia, pero ha compensado el tiempo perdido con constancia y trabajo. “He sido muy constante y muy trabajadora para poder conseguir las cositas que he ido consiguiendo”, ha señalado. Las dificultades de ser mujer en un deporte masculinizado El motociclismo continúa siendo un deporte con una presencia mayoritaria de hombres. Para Nora Esteban, esa realidad ha estado presente desde sus primeros pasos, especialmente por la ausencia de referentes cercanos y de niñas practicando este deporte en Euskadi. “No es un deporte habitual en chicas, pero mi madre me ha apoyado desde el minuto uno y la verdad que estoy súper agradecida”, ha destacado. La piloto gernikarra no asegura haber sufrido obstáculos directos por ser mujer. Sin embargo, sí recuerda un entorno en el que apenas había niñas sobre una moto. Su propio padre se lo ha reconocido con el paso de los años. “Mi padre a día de hoy me dice: ‘Ojalá haberte enseñado antes a montar en moto’. Pero es que cuando tú eras pequeña casi no había ninguna niña que montase. Al menos aquí en Euskadi, no había ninguna”, ha relatado. Ahora, la situación comienza a cambiar. Nora asegura que cada vez ve más niñas en circuitos y entrenamientos. Un cambio que vive con ilusión, consciente de que su trayectoria también puede servir de ejemplo. “A día de hoy yo ya veo bastantes niñas. Entonces eso me alegra, me alegra mucho”, ha afirmado. Preguntada por la posibilidad de convertirse en referente para ellas, su respuesta ha sido clara: “Ojalá que sí. Estaría muy bien”. La visibilidad y los patrocinios, claves para competir En un deporte que exige desplazamientos, material y preparación constante, la visibilidad resulta fundamental. Nora Esteban también ha explicado que las redes sociales se han convertido en una herramienta necesaria para atraer marcas y dar continuidad a su carrera deportiva. La piloto comparte entrenamientos, resultados y competiciones en sus perfiles. Considera que ese escaparate permite mostrar el trabajo que existe detrás de cada carrera y ofrecer retorno a sus patrocinadores. “Creo que es bastante importante para el tema de marcas que tengan esa visibilidad. Aparte de llevar los logos en la moto, en los trajes y demás, también darles esa publicidad vía redes sociales”, ha explicado. Esteban reconoce que ser una de las pocas mujeres en este ámbito puede abrir oportunidades de patrocinio. Aun así, su camino se desarrolla en un entorno históricamente masculino, donde todavía queda recorrido para normalizar la presencia femenina. Tres operaciones y una voluntad intacta La trayectoria de Nora Esteban también ha estado marcada por las lesiones. En 2022 se rompió una rodilla cuando luchaba por el subcampeonato de España. Después de recuperarse, logró competir con la Federación Española en los International Six Days Enduro, una de las pruebas más exigentes de esta disciplina. En 2024 sufrió una nueva lesión grave en la otra rodilla. Hace apenas un mes, además, ha tenido que pasar por quirófano tras romperse la clavícula durante un entrenamiento de rally raid en Granada. Pese a las dificultades, la piloto no contempla abandonar. “No se me ha pasado por la cabeza”, ha asegurado. “Como llevo pocos años en las motos, me haría mucha pena dejarlo tan pronto. Me quedaría con la espinita clavada”. Lejos de frenarla, la última lesión ha reforzado sus ganas de regresar. “Me da más motivación”, ha afirmado durante la entrevista. Del rally raid a un sueño llamado Dakar Tras competir en enduro y motocross, Nora Esteban ha iniciado una nueva etapa en el rally raid. Su debut nacional llegó en Guadalajara, donde consiguió ser la primera clasificada femenina pese a haber entrenado apenas dos horas con el roadbook, el sistema de navegación que guía a los pilotos durante la carrera. La gernikarra se encuentra ahora inmersa en un proyecto deportivo a dos años. Su intención es disputar las pruebas restantes del Campeonato de España, participar en la Baja Aragón y, durante la próxima temporada, afrontar alguna cita del Mundial. El gran objetivo está marcado en rojo: el Rally Dakar de 2028. “Tenemos un proyecto muy chulo de cara a dos años”, ha explicado. “La verdad que me emociona mucho y sería otro sueño que cumpliría”. Mientras avanza en su recuperación, Nora mantiene el entrenamiento físico y la preparación técnica. La moto, asegura, seguirá siendo el centro de su camino deportivo. Un camino que recorre con el objetivo de competir al máximo nivel y de hacer más visible la presencia de las mujeres en el motociclismo.