Piztu Euskara

En Radio Popular-Herri Irratia te animamos a aprender euskera a través de estas píldoras semanales que pretenden acercar el euskera a personas que desconocen la lengua de la mano del profesorado de Ulibarri Euskaltegia.

  1. 14h ago

    ¿"Batu" o "gehitu"? ¿Se dice "ehuneko bost" o "bost ehuneko"?

    Las matemáticas están presentes en nuestro día a día, desde que hacemos la compra hasta cuando calculamos un descuento. Sin embargo, cuando nos toca hablar de números y operaciones en euskera, a veces surgen dudas. En la sección Piztu Euskara del programa EgunOn Bizkaia, Andrea Arroyo nos guía de forma sencilla para aprender a sumar, restar, multiplicar, dividir y expresar fracciones o porcentajes de manera totalmente correcta. Las operaciones básicas: Sumar y restar Empecemos por lo más sencillo, las ecuaciones facilitas. A menudo se confunde el signo con la operación en sí. Para decir "más" utilizamos la palabra gehi, pero el verbo sumar es batu o gehitu, mientras que la suma como sustantivo se dice batuketa. Por lo tanto, si queremos decir "2 + 2", la fórmula correcta es "bi gehi bi". En el caso de la resta, el funcionamiento es similar. Para el signo "menos" se usa ken, pero el verbo restar es kendu. Si nos referimos a la operación en sí, una resta es una kenketa. De este modo, "3 - 2" se pronuncia "hiru ken bi". Multiplicar y dividir en euskera Al pasar a las operaciones un poco más complejas, la estructura se mantiene clara: Multiplicación: El término "por" se dice bider. El verbo multiplicar es biderkatu y el sustantivo multiplicación es biderketa. Un ejemplo claro sería "2 x 2", que se dice "bi bider bi". División: Para decir "entre" usamos la palabra zati. El verbo dividir se traduce como zatitu y la división es una zatiketa. Además, cuando queremos hablar del signo "igual", la palabra correcta es berdin. Si nos referimos al resultado de la operación, utilizamos emaitza, y para referirnos a la operación en sí misma, el término es eragiketa. Por ejemplo: "hiru gehi lau berdin zazpi" (3 + 4 = 7).  "En este caso, cuando hablamos de resultados sería 'emaitza' y cuando hablamos de la operación en sí, la 'eragiketa'". Fracciones y el uso del caso 'Noren' Las fracciones se utilizan constantemente, sobre todo al hablar de porciones o de la hora. En euskera, el símbolo es el mismo, pero la pronunciación tiene sus particularidades y sigue la declinación del caso Noren (genitivo): La mitad se dice erdi. Un tercio se expresa como heren (con H, derivado de hiru). Un cuarto se dice laurden (derivado de lau, muy común al hablar de las horas). Tres cuartos se traduce como hiru laurden. Si queremos ir más allá y decir, por ejemplo, "cinco séptimos", aplicaríamos la declinación correspondientemente: "bost zazpiren". ¿Cómo se trabajan los porcentajes? Los porcentajes suelen generar confusión por el orden de las palabras. Lo primero que debemos saber es que "por ciento" se dice ehuneko. A diferencia del castellano, en euskera el término ehuneko se coloca delante del número. Además, el número se expresa en caso indeterminado (mugagabea) junto con el sufijo -ko. Por ejemplo, si queremos decir "La gasolina ha subido un 5%", la estructura correcta sería: "Gasolina ehuneko bost igo da". No se añade el artículo "a" al final del número. Otro ejemplo muy práctico: "Me han hecho un descuento del 10%" se traduce como "Ehuneko hamarreko deskontua egin didate". Sin embargo, que el número sea indeterminado no significa que no pueda llevar declinación según el contexto de la frase. Si actúa como sujeto (Nork), se adapta. Por ejemplo: "Ehuneko hirurogeik ez du erretzen" (El 60% no fuma) o "Ehuneko hirurogeik gainditu du" (Ha aprobado el 60%). El promedio o la media Para terminar con los conceptos matemáticos cotidianos, Andrea nos aclara cómo hablar de las medias. Para decir "de media" o "en promedio" se utiliza la expresión batez beste. Por ejemplo: "Batez beste emaitzak onak izan dira" (De media los resultados han sido buenos). Si esta expresión acompaña directamente a un sustantivo, se le añade el sufijo -ko. Un ejemplo claro sería: "Batez besteko adina 20 urtekoa da" (La edad media es de 20 años). Con estos conceptos claros, hablar de números, cuentas y estadísticas en euskera resulta mucho más sencillo. ¡Ya no hay excusa para equivocarse con las cifras!

    8 min
  2. May 21

    ¿Cuánto mide? ¿A qué velocidad va? Trucos prácticos para hablar de dimensiones en euskera

    Las matemáticas y las magnitudes forman parte de nuestro día a día. Ya sea para calcular el largo de una mesa, la profundidad de una piscina o la velocidad a la que viaja un coche, necesitamos herramientas lingüísticas precisas. En el último capítulo de la sección Piztu Euskara dentro del programa EgunOn Bizkaia, se aborda de forma práctica cómo se gestionan las dimensiones y las velocidades en euskera. Si te perdiste la emisión o quieres repasar los conceptos clave para no cometer errores, aquí te traemos el resumen con los mejores trucos. La fórmula directa: Magnitud + Característica El primer método para expresar cuánto mide un objeto es muy similar al que se utiliza con los kilos y los litros. Consiste en colocar primero la magnitud (la cantidad junto a la unidad de medida) y después la característica en su forma indeterminada (mugagabe), es decir, sin artículo. Para dominar esta fórmula, es imprescindible repasar los cuatro conceptos básicos de dimensión: Luzeera (Largo): Luze Zabalera (Ancho): Zabal Altuera (Alto): Altu Sakonera (Profundidad): Sakon "Primero se dice la magnitud y después la característica, pero siempre en mugagabe", recuerdan en el programa. De este modo, si queremos decir "3 metros de largo", la estructura correcta en euskera es "hiru metro luze". Del mismo modo, se aplica al resto de dimensiones: "bost zentimetro zabal" (5 cm de ancho), "hogei metro sakon" (20 m de profundidad) o "sei metro altu" (6 m de alto). Segunda opción: El sufijo '-ko' y el sustantivo Existe una segunda alternativa muy común en el habla cotidiana que consiste en añadir el sufijo '-ko' a la unidad de medida, seguida de la característica convertida en sustantivo (añadiendo la terminación -era). Bajo esta estructura, los adjetivos anteriores se transforman en: luzera (largura), zabalera (anchura), altuera (altura) y sakonera (profundidad). Por ejemplo, para referirse a una casa o un objeto concreto, se puede decir: "Honek hiru metroko luzera dauka" (Este tiene una largura de 3 metros). Esta fórmula es la que empleamos también para realizar preguntas cotidianas, como por ejemplo: "Zenbat metroko zabalera dauka?" (¿Cuántos metros de ancho tiene?). Esta misma regla se traslada a las distancias. Cuando queremos preguntar "¿A cuántos kilómetros está?", la forma correcta es "Zenbat kilometrora d**o?", a lo que responderíamos, por ejemplo, "Bi kilometrora d**o hemendik" (Está a dos kilómetros de aquí). Kilómetros por hora: Cuidado con el "por" A la hora de hablar de velocidad, la abreviatura escrita en euskera es idéntica a la del castellano (km/h). Sin embargo, la pronunciación cambia radicalmente en el lenguaje oral. En euskera no se utiliza la palabra "por", sino que se recurre de nuevo al sufijo '-ko'. "Si queremos decir 120 kilómetros por hora, la estructura correcta es 'ehun eta hogei kilometro orduko'". Lo mismo ocurre con otras unidades temporales como los segundos. Si un objeto cae a 20 metros por segundo, la expresión exacta es "hogei metro segundoko" (recordando que en euskera se dice segundo, no segundu). El "por" en el resto de la vida cotidiana Este uso de '-ko' para sustituir la preposición "por" se extiende a muchas otras situaciones comerciales y del día a día, como cuando vamos a una copistería o reservamos un hotel: Fotokopia bakoitzeko, 10 zentimo (10 céntimos por cada fotocopia). Hotela eguneko, 50 euro dira (El hotel son 50 euros por día). En definitiva, ya sea para medir, calcular la velocidad de nuestro entrenamiento de running o preguntar el precio de una habitación, el sufijo '-ko' se convierte en nuestro mejor aliado.

    8 min
  3. May 14

    ¡De compras en euskera! Domina los precios, pesos y medidas con 'Piztu Euskara'

    En la última entrega de la sección Piztu Euskara del programa EgunOn Bizkaia, nos vamos de tiendas. Andrea Arroyo, de Ulibarri Euskaltegia, nos guía por el vocabulario esencial para preguntar precios, entender los pesos y no liarnos cuando vamos a la carnicería o al supermercado. ¿Cuánto vale esto? Las fórmulas del dinero Cuando entramos en un comercio, la pregunta más básica suele ser el precio. En euskera existen varias formas de plantearlo, igual que en castellano, y ninguna es especialmente complicada: "Zenbat balio du honek?": ¿Cuánto vale esto?. "Zenbat da?": ¿Cuánto es?. "Zenbatetan d**o?": ¿A cuánto está? (Ideal para productos frescos como el queso). A la hora de recibir la respuesta, podemos escuchar fórmulas como "Bi euro dira" (Son dos euros) o "Gazta hamabi eurotan d**o" (El queso está a 12 euros). Además, si algo nos parece un chollo, podemos decir con alegría: "Hori oso merkea da, pagotxa da!" (¡Eso es muy barato, es un chollo!). Por el contrario, si el precio pica un poco, usaremos "Garestiegia da" (Es demasiado caro). Ojo con los pesos: El orden de los factores sí altera el producto Uno de los errores más comunes al hablar de cantidades es el orden de las palabras. Andrea es tajante: "Primero se dice el peso y luego el producto, sin artículos". Lo correcto es decir "Kilo bat patata" (Un kilo de patatas) y nunca "Patata kilo bat". Otros ejemplos: "Hiru kilo tipula" (Tres kilos de cebollas) o "Ehun gramo txorizo" (Cien gramos de chorizo). Cuidado con el "medio kilo": No confundas "Kilo erdi" (Medio kilo) con "Kilo eta erdi" (Kilo y medio). Esa pequeña conjunción "eta" marca la diferencia en tu cesta de la compra. Líquidos y envases: La importancia del sufijo '-ko' Para las capacidades (litros), la estructura es idéntica a la de los pesos: "Litro bat ardo" (Un litro de vino) o "Litro erdi ur" (Medio litro de agua). Sin embargo, cuando nos referimos al contenido de un envase específico, entra en juego el sufijo -ko. Manu y Andrea nos ponen el ejemplo de "Litro erdiko kutxa" (Una caja de medio litro) o "Litro eta erdiko botila" (Una botella de litro y medio). Un llamamiento al comercio local Durante la sección, los locutores han aprovechado para lanzar un mensaje de concienciación: "Por favor, utilizad el euskera en los comercios y rotulad en euskera". Es una forma de mantener viva la lengua en el día a día de nuestras calles, especialmente en zonas tan transitadas como la Gran Vía de Bilbao.

    8 min
  4. May 7

    De la alegría a la envidia: El carrusel de las emociones en euskera

    En la última entrega de la sección Piztu Euskara, los presentadores nos invitan a subirnos a una "montaña rusa de sensaciones" para aprender cómo identificar y comunicar lo que sentimos. Desde las emociones más básicas hasta conceptos más complejos como la decepción o la curiosidad, el euskera ofrece matices fascinantes que hoy desglosamos para mejorar tu fluidez. Las emociones básicas: Alegría, tristeza y miedo El recorrido comienza con los pilares emocionales que todos experimentamos. Es fundamental distinguir entre el sentimiento y el estado: Poza: Se traduce como alegría. Pozik nago: Significa "estoy contento/a". Es importante diferenciarlo de la felicidad absoluta, que se denomina soriontasuna. Tristura / Goibel: Para la tristeza, podemos usar tristura (derivado del latín) o la palabra autóctona goibel. Para decir "estoy triste", podemos usar tanto triste nago como goibel nago. Beldurra: El miedo. En euskera, a diferencia del castellano donde "tenemos" miedo, se utiliza el verbo izan (ser): Beldur naiz (Soy miedo / Tengo miedo). Cuando sube la temperatura: Enfado y sorpresa El enfado también tiene sus grados y expresiones propias: Haserrea: El enfado común. Haserre nago (estoy enfadado/a). Sutan nago: Literalmente "estoy en llamas", se utiliza cuando estamos muy, muy enfadados. Por otro lado, la sorpresa se dice harridura, un término que etimológicamente proviene de harri (piedra). Estar sorprendido es quedarse como una piedra (petrificado). Una expresión muy visual para este estado es sur eta lur geratu (quedarse de madera y tierra), equivalente a quedarse de piedra o boquiabierto. Curiosidad, admiración y amor Más allá de lo básico, existen sentimientos que definen nuestra interacción con el entorno: Jakin-mina / Kuriositatea: La curiosidad. Sin embargo, hay que tener cuidado con kuskuseatu, que se refiere más concretamente a cotillear o bichear. El cotilla de toda la vida es un kuskuseroa. Miresmena: Admiración. Maitasuna: El amor. La expresión más conocida es Maite zaitut (Te quiero). Itxaropena: La esperanza. "Nunca hay que perder la esperanza" (Ez da inoiz itxaropena galdu behar). El lado "amargo": Envidia, culpa y vergüenza Para finalizar, el programa aborda esas emociones que a veces preferiríamos no sentir pero que son parte de la vida (desatseginak): Jeloskortasuna / Inbidia: Envidia. Un niño envidioso sería un ume jeloskorra. Errua: La culpa. Sentirse culpable se dice errudun, donde el sufijo -dun indica "el que tiene algo" (en este caso, la culpa). Lotsa: La vergüenza. Una persona vergonzosa es alguien lotsatia. Gorrotoa: El odio. Lo contrario a amar es odiar: Gorroto dut.

    9 min
  5. Apr 30

    Los sentidos en euskera

    ¿Alguna vez te has preguntado cómo se dicen los cinco sentidos en euskera? En la sección Piztu Euskara, Andrea nos revela un truco lingüístico fundamental: el uso del sufijo "-men". Este sufijo aporta el significado de "capacidad o facultad de hacer algo", convirtiendo verbos de acción en los nombres de nuestros sentidos. Los 5 sentidos y sus adjetivos A continuación, desglosamos los bloques trabajados en el programa para que puedas describir el mundo que te rodea: Ikusmena (La vista): Se forma a partir del verbo ikusi (ver). Para hablar de lo que vemos usamos los ojos (begiak). Andrea destaca adjetivos como itxusia (feo), polita (bonito) o ikusgarria (impresionante). Entzumena (El oído): Proviene de entzun (escuchar). Usamos las orejas (belarriak) y podemos calificar los sonidos como saratatsua (ruidoso), jasanezina (insoportable) o atsegina (agradable). Usaimena (El olfato): Del verbo usaindu (oler). Con la nariz (sudurra) percibimos olores gozoak (dulces/buenos) o atza/kiratza (mal olor). Dastamena (El gusto): Derivado de dastatu (probar/saborear). Usamos la lengua (mingaina/mihia) para distinguir entre gazia (salado), milingotza (amargo) o garratza (ácido). Ukimena (El tacto): Del verbo ukitu (tocar). Con las manos (eskuak) sentimos texturas leuna (suave), zimurtuta (arrugado), itsaskorra (pegajoso) o biguna (blandito). Más allá de lo físico: facultades mentales El sufijo -men no se limita a lo sensorial, también denomina capacidades cognitivas esenciales: "El sufijo -men también expresa facultades mentales como oroimena (memoria), irudimena (imaginación) o sormena (creatividad)", explica Andrea durante la sección. Otras palabras comunes son ulermena (comprensión), irakurmena (lectura) e idazmena (escritura), términos que todo estudiante de euskera conoce bien por los exámenes oficiales. Broche de oro musical: "Salvadorren heriotzean" Para cerrar la lección con alegría, el equipo de Piztu Euskara recomienda una versión muy especial de un clásico. Se trata de "Salvadorren heriotzean", interpretada al estilo mexicano por el grupo Puro Relajo. Una forma perfecta de unir la tradición vasca con ritmos internacionales para estudiar euskera con buen humor.

    11 min
  6. Apr 23

    Los números en euskera: Del sistema vigesimal a los secretos de la pronunciación

    El euskera es un idioma lleno de matices lógicos, y su forma de contar no es una excepción. En la última entrega de la sección Piztu Euskara, dentro del programa EgunOn Bizkaia, los colaboradores han desgranado el funcionamiento de los zenbaki kardinalak (números cardinales). Con un mensaje claro de "anímate a usar lo que sepas", la sesión ha servido para recordar que, aunque diferente al castellano, el sistema vasco es extremadamente coherente. El sistema vigesimal: Contar de 20 en 20 A diferencia del sistema decimal del castellano, el euskera utiliza un sistema vigesimal, lo que significa que los números se agrupan en bloques de veinte. Por ejemplo, el número 20 se denomina 'hogei', y a partir de ahí la estructura se construye sumando unidades: el 21 es 'hogeitabat' (veinte y uno) y el 22 es 'hogeitabi' (veinte y dos). Esta lógica se mantiene incluso para las decenas intermedias, como ocurre con el 30, que se construye como "veinte y diez", resultando en 'hogeitahamar'. Una de las dudas más comunes que se han aclarado en el programa es su ortografía, confirmando que, aunque resulte curioso, se debe escribir todo junto: hogeitabat o hogeitahamar. Decenas y centenas: Multiplicar y sumar Cuando avanzamos en la escala, la estructura se vuelve casi matemática y las decenas pares funcionan multiplicando la base de veinte. Así, el 40 (berrogei) representa "dos veces veinte", el 60 (hirurogei) "tres veces veinte" y el 80 (laurogei) "cuatro veces veinte". Para los números impares como el 50, 70 o 90, se utiliza la decena par anterior y se le suma diez; por ejemplo, el 90 se traduce literalmente como "ochenta y diez": laurogeita hamar. Es un sistema que, una vez comprendido, resulta sumamente intuitivo para el hablante. El truco de la pronunciación en las centenas Al llegar al 100 (ehun), la estructura para añadir unidades sigue el esquema de centena más la partícula 'eta' más la unidad. Sin embargo, existe un detalle fonético crucial para sonar natural. Aunque por escrito encontremos 'ehun eta bat' (101), la realidad sonora cambia cuando la partícula 'eta' va después de una palabra que termina en la letra 'L' o 'N'. En esos casos, el sonido se transforma, por lo que se pronuncia habitualmente como 'ehundabat' o 'berreundahogei', un matiz de fluidez que marca la diferencia en el habla cotidiana. Cifras altas y errores comunes A partir del mil (mila), la posición de la partícula 'eta' es la que marca el ritmo del número, desplazándose según la presencia de centenas o unidades. Un error muy típico que se ha querido resaltar en esta edición de Piztu Euskara es la omisión del 'eta' en números que no tienen decenas. Mientras que en castellano decimos "mil novecientos" sin nexos intermedios, en euskera es obligatorio introducir la conjunción: 'mila eta bederatziehun' (mil y novecientos). La sesión concluyó con ritmo musical, subrayando que el aprendizaje del euskera también entra por los oídos y que, con estas claves, cualquiera puede dominar las cifras.

    6 min
  7. Apr 16

    ¿Qué tiene que ver la Luna con los muertos? Descubre los secretos del cielo en euskera

    El universo que nos rodea no solo dicta las mareas y las cosechas, sino que también guarda secretos lingüísticos fascinantes. En la sección Piztu Euskara, Andrea y Manu nos invitan a mirar al cielo para entender mejor nuestra lengua y las curiosidades que esconden los astros. El misterioso origen de la Luna: "Luz de muertos" Uno de los datos más impactantes de esta sesión es el significado etimológico de la palabra Ilargia (Luna). Según se explica en el programa, este término se compone de "il" (muerto o morir) y "argi" (luz). Por lo tanto, podríamos decir que Ilargia significa literalmente "la luz de los muertos" o "luz muerta", un origen que aporta un matiz místico y profundo al satélite terrestre. Guía rápida: Las fases lunares Desde tiempos ancestrales, la luna ha servido como calendario natural para la siembra y la cosecha. Para movernos con soltura en euskera, es esencial conocer sus cuatro estados principales: Ilgora: Luna creciente. Ilbete: Luna llena. Ilbehera: Luna menguante. Ilberri: Luna nueva (donde "berri" significa nuevo).  La luna es "mentirosa": en el hemisferio norte, cuando está creciendo (Ilgora), no tiene forma de "C", sino de "D". Del mar a las estrellas: Fenómenos celestes La influencia de la luna es total sobre el mar (itsasoa). En el programa destacan cómo referirse a las mareas: Itsasgora para la marea alta e Itsasbehera para la marea baja. Pero el firmamento es mucho más amplio: Eguzkia: El sol. Izarrak: Las estrellas. Gauzerua: El cielo nocturno estrellado. Izar iheskorra: Estrella fugaz (literalmente, "estrella que escapa"). Un evento histórico en el horizonte Para cerrar la sección, se lanza un aviso para los amantes de la astronomía: el próximo 12 de agosto de 2026 habrá un eclipse total de sol, un fenómeno que no se veía con tal magnitud desde 1912. ¡Habrá que estar atentos al cielo y con el vocabulario bien repasado!

    5 min
  8. Mar 26

    Los colores en Euskera: curiosidades y orígenes

    En una nueva entrega de la sección Piztu Euskara del programa EgunOn Bizkaia, hemos contado con la colaboración de Ulibarri Euskaltegia para sumergirnos en el cromático mundo del euskera. Acompañados por Manu y Andrea, descubrimos que los colores son mucho más que simples etiquetas visuales; son ventanas a nuestra historia y a cómo nuestros antepasados percibían el entorno natural. Cómo preguntar por los colores Antes de profundizar en la etimología, es fundamental saber cómo preguntar correctamente en situaciones cotidianas. Si caminamos por la calle y queremos saber el color de un coche, la fórmula correcta es: "Zein koloretakoa da auto hori?". En caso de referirnos a varios vehículos, la pregunta se pluraliza: "Zein koloretakoak dira auto horiek?". Es un error común confundir estas estructuras, por lo que recordar el uso de "zein" es clave para hablar con propiedad. El enigma del "Proto-Euskera" y los colores básicos Una de las revelaciones más interesantes de esta sesión es que se cree que el proto-euskera contaba con muy pocos términos para referirse a los colores, posiblemente solo un par de ellos. Con el paso de los siglos, el idioma fue evolucionando y creando nuevas palabras mediante la combinación de raíces antiguas y sufijos, dando lugar a la rica variedad que utilizamos hoy. Etimologías sorprendentes: Del agua a la madera El origen de los nombres de los colores en euskera está íntimamente ligado a elementos de la naturaleza: Urdin (Azul): Se cree que proviene de "ur" (agua). Curiosamente, en euskera "urdin" abarca una gama muy amplia, desde el azul cielo hasta el blanco o el gris, como en el caso del pelo canoso, que se denomina "ile urdina". Gorri (Rojo): Parece derivar de la raíz "gor", que hace referencia a lo pelado, desnudo o crudo, vinculándose con la palabra "gordin" (crudo). Zuri (Blanco): Tiene una conexión directa con la madera. Además de "egur", otra palabra para madera es "zur" o "zura". Se asocia con el proceso de "zuritu" (pelar o quitar la corteza), que deja a la vista el interior blanquecino del tronco. Beltz (Negro): La raíz "bel" ya significaba oscuro en la antigüedad, y la encontramos en palabras como "arbel" (pizarra) o "ubeltz" (cardenal o moratón). Hori (Amarillo): Antiguamente, "hor" era una forma de referirse al perro ("txakur"). Dado que muchas razas de perros vascos tienen un pelaje amarillento, el color acabó adoptando este nombre. El caso especial del Verde Resulta llamativo que, en un paisaje tan verde como el de Euskadi, la palabra "berde" sea relativamente reciente y provenga del castellano. Existe el neologismo "orlegi", pero tradicionalmente el verde no se entendía como un color independiente. A principios del siglo XX, algunos autores incluso usaban la forma "hori-urdin" (amarillo-azul) para describirlo, basándose en la mezcla cromática. Matices y combinaciones Para enriquecer nuestro vocabulario, el euskera ofrece herramientas sencillas para definir tonalidades: Claroscuro: Usamos "argi" para claro (urdin argia) e "ilun" para oscuro (urdin iluna). Intensidad: Podemos usar "bizia" para colores vivos o "hila" para tonos apagados. Mezclas: Se unen los nombres con un guion, como "zuri-gorri" o "zuri-urdin". Tendencias: El sufijo "-iska" equivale al "-izo" o "-ento" castellano: "gorriska" (rojizo), "horiska" (amarillento) o "zuriska" (blanquecino). Estampados: Para camisas o telas, usamos el sufijo "-dun": "laukidun" (de cuadros), "marradun" (de rayas) o "motadun" (moteado).

    9 min

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